Croq & Roll. Croquetas a ritmo de Rock para tapear en Barcelona.

Quien me conoce y me sigue un poquito por Instagram sabe que, desde hace aproximadamente 6 meses, tengo un sitio nuevo favorito en el barrio al que ir a tomar algo. Y ése es Croq & Roll, en el que podéis tanto tomar algo como ir a comer algo más contundente.

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¿Dónde está?

Encontramos Croq & Roll Vermuteria en Ronda Sant Pau 79, muy cerca de la parada de metro Sant Antoni. Tienen otro local, que está en Gracia, en Travessera de Gràcia 233.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local es muy industrial, con elementos metálicos, y con unas preciosas paredes negras tipo pizarra en las que hay escrito el menú y algunas frases de canciones de rock.

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¿Cómo nos atendieron?

Los camareros y camareras que siempre nos atendien son muy atentos y simpáticos. Siempre tienen una sonrisa en la cara y eso se agradece.

¿Cuándo fuimos?

En esta ocasión, fuimos a comer un sábado sobre las 15h.

Estaba bastante lleno aún así tuvimos suerte y encontramos una mesa. Obviamente el ambiente es ruidoso pero no incómodo, al menos para nosotros.

¿Qué comimos?

Todo lo que pedimos fue para compartir porque es lo que solemos hacer cuando vamos.

Empezamos con unas bravas de boniato con allioli con miel. Vamos a ver, cualquier adjetivo positivo que yo os diga sobre estas bravas se me queda corto. Me encantan. El punto dulce del boniato combinado con la miel resalta muchísimo y tienen un toque más picante que hace que el sabor sea increíble. Mis bravas favoritas, de largo.

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Compartimos también un variado de hummus (de zanahoria, de garbanzo y de pimiento del piquillo) con nachos. Riquísimos y muy naturales. Un plato ideal para picotear.

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Obviamente pedimos unas croquetas, porque son la especialidad de la casa y porque nos parecen de las mejores que hemos probado. Esta vez pedimos unas de sobrasada con miel, una de cerdo con cerveza y pistachos y una shiitake con langostinos. Estaban espectaculares todas, como de costumbre, sobretodo porque no son nada pesadas y no llenan en exceso.

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Para terminar, pedimos una tosta con bacon, ternera y salsa barbacoa. Espectacular. Yo al probarla pensé que quizás el sabor de la salsa sería demasiado intenso y cansaría muy rápido, pero no. Tanto esta como cualquiera de las otras que tienen en la carta, me parecen ideales para compartir y completar la comida.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (vino y vermut) nos costó 35,1€.

Valoración global

Ya os lo he dicho al principio, Croq & Roll se ha convertido en nuestro sitio favorito, porque además siempre nos pilla de paso y caemos en la tentación.

Los platos son muy buenos, ideales para compartir y con productos muy normales en nuestra gastronomia con algunas innovaciones.

Un local ideal para cualquier ocasión informal que se presente, para ir a hacer el vermut o para ir una tarde a charlar y escuchar la buenísima música que ponen.

Teresa

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La Vietnamita. Cocina vietnamita con aire de Street Food en Barcelona.

Hace ya bastante, por no decir mucho, abrieron la Vietnamita de Sant Antoni y desde el día que la vimos quisimos ir. Pero ya sabemos como son estas cosas, que entre obras en el barrio, mil lugares a los que también quieres ir y chopocientas excusas que te pones, a veces te olvidas de restaurantes que quieres visitar.

Pero hace unos días, gracias a la iniciativa Tapantoni, que cada otoño y primavera nos permite probar unas tapas en varios bares y restaurantes del barrio, volvimos a pensar en La Vietnamita y decidimos que ya tocaba.

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¿Dónde está?

Encontramos La Vietnamita en la calle Borrell 85, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

Cuando uno entra en el local podría decir que se está en una calle de una ciudad, una con mucho estilo todo hay que decirlo. Decoración muy industrial combinada con toques rústicos gracias a la madera.

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¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Nos sirvieron muy rápido.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. No habíamos reservado ni nada porque fue una decisión improvisada. Lo cierto es que no había mucha gente y se estaba bastante tranquilo.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas Bun Cha, unas albóndigas de carne, jengibre y menta al estilo vietnamita con salsa agridulce que estaban muy sabrosas y bastante ligeras y refrescantes gracias al toque de la menta y el jengibre.

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También compartimos unas Satay Skewers, unas brochetas de pollo con salsa de cacahuetes que estaba muy buenas y eran ideales para abrir el apetito.

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Después cada uno eligió un plato principal. David eligió el Red Curry de pollo, un curry rojo suave y cremoso con lima kaffir y albahaca servido con arroz y una base de lechuga fresca y cacahuetes. Muy bueno, muy sabroso y no demasiado picante para paladares expertos, para el mío que es muy sensible pues sí.

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Yo en cambio pedí un Bun 5 Perfumes, unos fideos de arroz con salsa 5 aromas, verduras frescas, escabeche, cacahuetes y ternera. Estaba riquísimo, era un plato extremadamente aromático y con una mezcla de sabores de lo más peculiar y deliciosos.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino) nos costó 41,7€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. Quizás no es un tipo de cocina de la que yo sea extremadamente fan, pero reconozco que de vez en cuando me apetece y probar platos con sabores más exóticos y, sobre todo, tan marcados, es una gozada.

La carta es muy variada, tanto en comida como en bebidas y el ambiente es muy distendido y “callejero” en el buen sentido lo que hace que el restaurante se ideal para varias ocasiones informales que se nos presenten.

Nosotros repetiremos porque nos quedan muchos platos por probar.

Teresa

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La Dimsumeria de Casa Xica. Cocina asiática rápida y de calidad en Barcelona.

Hace algunos meses descubrí que habían abierto al lado de casa Final Feliç, un restaurante que fusionaba la cocina catalana con la asiática y yo que soy una persona curiosa con estos temas me acerqué a ojear la carta. Lo cierto es que en ese momento no me entusiasmó porque había muchos platos basados en pescado y con algunos ingredientes que no me convencieron del todo. Nada. Tiquismiquis que es una.

Pero hace unas dos semanas, buscando sitios nuevos a los que ir cerca de casa, descubrí que los mismos artífices de Final Feliç había abierto en el mismo local anexo, La Dimsumería, un restaurante de un estilo similar pero de un concepto más rápido, más fluido y más informal.

Y ese sí me llamó mucho la atención.

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¿Dónde está?

Encontramos La Dimsumeria de Casa Xica en la calle Marquès de Campo Sagrado 27, cerca de las paradas de metro Sant Antoni, Poble Sec y Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Preciosa. Nos llamó muchísimo la atención nada más entrar y nos quedamos embobados mirando los distintos elementos que mezclan tradición asiática y modernidad sin caer en un exceso esperpéntico.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. La camarera que nos atendió fue muy simpática en todo momento, nos explicó las dudas que teníamos y nos recomendó muy acertadamente.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13:30h. Al ser tan temprano (abren a esa hora) fuimos los primeros clientes y estuvimos muy tranquilos. Cuando nos marchamos, no había tampoco mucha gente así que el ambiente era muy tranquilo.

¿Qué comimos?

Como bien nos dijo la camarera, toda la carta está pensada como platos para compartir así que eso hicimos.

Pedimos dos tipos de gyozas: unos que no están en carta pero que nos recomendó mucho la camarera de gambas y foie de bacalao, con un sabor muy intenso a mar que a mí no me hicieron mucha gracia pero a David le entusiasmaron y le parecieron deliciosos; y unos de carne de cerdo y tsukudani de shitakes, más clásicos pero igualmente magníficos y con un sabor espectacular.

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También pedimos el Xiao Bao, un panecillo al vapor relleno de fricandó con setas, riquísimo y súper tierno aunque igual esperaba que tuviera un sabor más intenso, pero delicioso igual.

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Pedimos el curry Penang de fideos udon y ternera. Me pareció riquísimo, muy suave y con un sabor intenso pero que permitía apreciar los distintos ingredientes sin que se vieran enmascarados por el del curry.

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Finalmente, pedimos la tortilla de pad thai que nos encantó. Los fideos del relleno estaban riquísimos, tenía un punto picante sin ser exagerado y el global era muy suave y tierno.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una copa de vino y una cerveza sin alcohol) nos costó 42€.

Valoración global

Nos ha gustado muchísimo.

Nos ha parecido un sitio monísimo para tener una cita informal de las que tanto nos gustan a nosotros, aunque sea un sábado bien temprano porque David se tiene que ir a trabajar. Ideal.

Además la atención recibida fue muy buena, el ambiente muy bueno, la comida espectacular y con los platos que pedimos nos quedamos más que satisfechos.

Muy recomendable para ocasiones informales pero en las que no queráis renunciar a comida de calidad y a un entorno con estilo.

Volveremos seguro porque está a 2 minutos de casa y porque nos quedaron varios platos por probar.

Teresa

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Last Monkey. Cocina asiática deliciosa en Barcelona.

Que nos gusta la comida asiática es un hecho. Y descubrir sitios nuevos más aún.

Así que este fin de semana juntamos las dos cosas y nos fuimos a ver qué tal estaba Last Monkey.

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¿Dónde está?

Encontramos Last Monkey en la calle Comte Borrell 70, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla pero elegante y moderna. Mezcla elementos más actuales como unas tiras de luces de neón por el techo con elementos más clásicos que dan un resultado muy efectivo y simple.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien para el trabajo que tenía el pobre camarero. Estaba él solo para todo el restaurante que, aunque es pequeño, estaban todas las mesas llenas. El chico nos explicó la carta muy bien pero sin perder un segundo.

Algo que aprecié mucho fue que nos dijo que le disculpáramos porque igual tardaba en traernos los platos, y lo cierto es que al final no nos hizo esperar demasiado. Prefiero eso a que no me adviertan, aún ellos sabiéndolo. Porque me pongo muy nerviosa. Y hay testigos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14:30h habiendo reservado el día anterior por El Tenedor.

Como ya he dicho, estaba lleno hasta la bandera por lo que si queréis ir, reservad antes.

El ambiente era bastante ruidoso porque había un grupo grande y las mesas están muy juntas porque no hay más espacio, el local es pequeño. A mí no me importa y no me suele molestar, pero si os fijáis en estos aspectos, tenedlo en cuenta.

¿Qué comimos?

La carta está basada en tapas diseñadas especialmente para compartir y el camarero nos recomendó unas 4-5 tapas para 2 personas.

Empezamos con unos edamame con aceite picante sichuan y chalota crujiente. Riquísimos, con un toque especial y aunque en la carta indicaba que era muy picante, a mí no me lo parecieron en absoluto. ¿Será que se me está acostumbrando el paladar?

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Pedimos también los gyozas de carne y setas cocinados en caldo oscuro de cardamomo negro, soja y aceite de chili.  Cuando trajeron el plato, mi primera impresión fue que sería una sopa súper aceitosa pero lo cierto es que, al probarla, no se nota en absoluto. El sabor del caldo era increíble, muy intenso y para mí, delicioso; igual que los gyozas que eran también muy buenos.

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También comimos uno de los platos estrella de la casa, como nos recomendó el camarero, la berenjena confitada en soja y aceite con salsa de chili dulce. Espectacular. Muy dulce, eso sí. Para aquellos que no os gusten las cosas muy empalagosas, quizás no sea vuestro plato; pero a mí me encantó. La berenjena estaba muy blandita y con la salsa hacían una combinación increíble.

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Otro de los platos que pedimos fueron las alitas de pollo glaseadas al sweetchili y vinagre negro estilo Hong Kong. Estaban riquísimas, muy sabrosas y con ese toque dulce que forma un poco el común denominador de los platos que pedimos. Eso sí, hay que comerlas con las manos y son pringosas, pero se disfrutan un montón.

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Y la última tapa que pedimos fue la costilla adobada con miel y especias. Deliciosas, de otro mundo. La carne estaba súper tierna, muy sabrosa gracias precisamente a todas las especias y es un plato muy recomendable si, como nosotros, sois carnívoros de corazón.

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Nosotros habríamos terminado aquí, pero el camarero nos tentó con un pastel de chocolate y nos dejamos tentar de mala manera. Estaba espectacular. Caliente, con una masa tipo coulant y la salsa de cacahuete que llevaba por encima combinaba muy bien.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una copa de vino y un pisco china recomendadísimo y espectacular) costaba 36€. Como habíamos reservado con la oferta del 20% de El Tenedor pagamos 28,8€.

Valoración global

Disfrutamos muchísimo y para nosotros ha sido el primer gran descubrimiento de 2018. Y además tan cerca de casa… ¡esto puede ser la ruina!

La comida está espectacular, todos los platos que pedimos estaban deliciosos y la combinación de sabores en los distintos casos era súper acertada.

No es un restaurante tranquilo ya que al ser tan pequeño a lo poco que se llene se nota el bullicio, pero para una comida informal en pareja o para una cena con amigos, de ésas bulliciosas.

Muy recomendable si tenéis el paladar curioso y queréis probar platos asiáticos en un espacio moderno y cool.

Teresa

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Bar Calders. Tapeo agradable y colorido en Barcelona.

Si algún día no sabemos dónde ir a comer, darnos una vuelta por la calle Parlament es siempre la mejor opción pues el porcentaje de restaurantes y bares por metro cuadrado es elevadísimo. Además, casi todos tienen un estilo bastante informal que nos suele encajar mucho cuando queremos ir un domingo al mediodía, por ejemplo.

En una de nuestras últimas visitas fuimos a Bar Calders y como aún hacía buen tiempo, nos quedamos en la terraza a disfrutar del domingo.

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¿Dónde está?

Encontramos Bar Calders en la calle Parlament 25, muy cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

El interior del local está decorado como si fuera la típica taberna pero con elementos modernos que le dan un aire muy original.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos sirvió fue muy amable en todo momento y siempre con una gran sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo al mediodía, pero tengo que puntualizar que fuimos bastante temprano, sobre las 13-13:30h. Y lo digo porque gracias a que fuimos pronto pudimos encontrar sitio en la terraza ya que más tarde se llena mucho y es casi misión imposible.

¿Qué comimos?

La carta es muy amplia e interesante y la verdad es que decidirse cuesta bastante. Cuando fuimos David quería coger bastante energía porque entraba a trabajar enseguida y yo no tenía mucha hambre porque, como aquél que dice, acababa de desayunar. Yo os pongo en antecedentes.

Empezamos, cómo no, compartiendo un hummus especialidad de la casa que estaba riquísimo, muy natural y del que disfrutamos muchísimo. También compartimos unas patatas “Curri Romero” con mayonesa de curry y romero (¡olé el doble juego!) que estaban también muy buenas, la salsa muy sutil de sabor y la fritura de las patatas era la ideal, crujiente pero con el interior blandito y agradable.

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David, como ya he mencionado antes, quería coger energía para la jornada de trabajo que le esperaba así que pidió un clásico pero efectivo bocadillo de lomo embuchado (sí, lo sé, glamour puro y duro). Lo dicho, simple pero delicioso.

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Yo quise tomar algo también sencillo y con un toque sano así que me decidí por la tostada de verduras y romesco, con espárragos, berenjena, setas, tomate y romesco casero. Además de visualmente bonita, el sabor era espectacular y el pan estaba en el punto de crujiente idóneo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (unas coca colas) nos costó 28,95€.

Valoración global

Al ser un sitio que ya conocíamos, sabíamos que íbamos sobre seguro.

Nos encanta Bar Calders para sentarnos en la terraza y picotear varias cosas porque sabemos que el producto que ofrecen es de calidad. Además, las raciones que sirven son más que adecuadas para compartir y muy correctas para lo que cuestan.

¿Repetiremos? Por supuesto. Ya lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, eso sí, siempre que podamos encontrar sitio porque es uno de los bares más populares de la calle Parlament.

Si queréis disfrutar de un vermut de domingo agradable y en buen ambiente o una tarde al salir de trabajar queréis desconectar, seguro que Bar Calders os va a encantar.

Teresa

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Cuba de Janeiro. Meriendas dulces y relajadas en Barcelona.

Lo sé. Me estoy haciendo sumamente pesada con las tardes invernales y la necesidad de estar resguardados en un lugar acogedor y calentito. ¡Pero es que es así! A mi apenas me apetece salir de casa, lo hago casi únicamente si es para ir a alguna cafeteria acogedora que me haga olvidar que fuera hace un frío casi polar.

Y así, buscando un lugar del que refugiarnos de la lluvia, encontramos Cuba de Janeiro, una cafeteria preciosa en Av. Mistral 33, cerca de la parada de metro Poble Sec.

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Es un lugar maravilloso en el que ofrecen una especie de fusión entre Cuba y Brasil fantástica. Y lo es porque se basa, sobretodo, en los dulces, los cafés, las infusiones y los zumos. Vamos, lo mejor del mundo.

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La decoración de todo el local está basada en la madera y el mimbre que hacen que sea enormemente acogedor y transmite un aire muy hogareño a la vez que minimalista y actual. Además, toda la vajilla que utilizan así como las teteras y los azucareros tienen una aire vintage precioso y romántico que contribuyen a esa sensación de lugar de cuento.

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Para probar nos repartimos los países y David tomó una infusión Cayo Coco de Cuba, de té negro, piña, coco y ron, muy suave y agradable al paladar; y yo tomé una Belo Horizonte de Brasil, con té blanco, pomelo, rosa y maracuyá, que estaba muy buena pero hay que tener en cuenta que el aroma a rosa es muy predominante y si no os entusiasma quizás esta infusión no es para vosotros.

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Cabe añadir que, aunque el primer día que fuimos el chico que nos atendió estaba un poco despistado, vigilan mucho el tiempo de infusión de cada té y cuando éste ha pasado, vienen a retirar la hierba que infusiona para que el sabor sea el óptimo.

Obviamente, tras ver el mostrador de los dulces, teníamos que probar algunos de los pasteles, y nos decidimos por un trozo del pastel de pera y jengibre que nos llamó muchísimo la atención y estaba espectacular de sabor, y por un tapón de limón y arándanos que estaba también increíble y la combinación, aunque no se me hubiese ocurrido nunca, estaba impresionante.

Cabe destacar que muchas de las opciones que tienen son sin gluten por lo que todo el mundo encontrará su pastel ideal.

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Os recomiendo muchísimo Cuba de Janeiro. Si tenéis una tarde libre y queréis ir a algún sitio en el que estar relajados, en un ambiente acogedor y comer pastelería rica es la opción ideal. Las horas se pasan volando y los estómagos salen de allí mucho más felices.

Teresa

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Itacate. Afterwork sano y optimista en Sant Antoni.

Mi pasión por las cafeterías que ofrecen productos sanos y naturales es infinita. Por eso cuando una tarde, volviendo de hacer unos recados, descubrí que en mi barrio habían abierto una nueva, di saltos de alegría.

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Se trata de Itacate, un lugar pequeñito y precioso en calle Comte Borrell 107, en el barrio de Sant Antoni, que abrió sus puertas el pasado 14 de octubre.

Nada más entrar, me impactó la sensación de calidez que invade el local y, en gran parte, es por la decoración tan acogedora. Las paredes son una combinación de ladrillo visto y pared blanca, las mesas individuales son de madera y hay unas mesas para compartir hechas con palés que le dan un rollo muy especial y, como he dicho antes, muy cálido.

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Además, en varios puntos del local, encontramos mensajes optimistas para sacar una sonrisa a los clientes y que me parecen todo un acierto.

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Feed the positive vibes

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¿Quién no quiere entrar en un baño que te recibe así?

Pero, por supuesto, también prestamos atención al producto que ofrecen y, al menos el que probamos, es muy bueno y a muy buen precio.

Tomamos unos zumos de kiwi, pepino y manzana (si no me equivoco) que eran el especial que tenían esa semana. En su carta regular tienen diferentes pero según la semana tienen algunos especiales. Para picar algo y no llegar desmayados a la cena, sucumbimos a nuestro aperitivo favorito, el hummus.

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Todo estaba muy bueno, los zumos nos los hicieron en ese mismo momento y el hummus estaba de vicio, con un sabor muy auténtico y perfecto combinado con las crudités de zanahoria.

Tengo que destacar que el precio me pareció increíble; sobretodo porque, en muchos otros lugares, el hummus cuesta unos 6€ y aquí cuesta 4€, que es un precio mucho más razonable.

Salimos encantados, nos trataron muy bien y, además; la camarera vio que David estaba mirando unos mueslis que tenían en una estantería y le explicó muy amablemente que se trataba de muesli vegano, que era el que servían allí, y nos dio una pequeña muestra para probarlo (me lo tomé una mañana para desayunar y estaba riquísimo).

Es un sitio muy recomendable para el que ya estamos buscando un día que tengamos libre para volver a probar muchas más cosas de la carta.

Teresa

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