Khaosan Street Food. Comida asiática informal en Barcelona.

Hará cosa de un mes, intentamos ir a cenar a Khaosan Street Food pero como no habíamos reservado, estaba lleno y no pudimos. Así que nos quedamos con ganas y reservamos el fin de semana pasado para ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Khaosan Street Food en la calle Enric Granados 13, cerca de las paradas de metro Universitat y Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla, con toques de madera clara y elementos que nos transportan a la naturaleza.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El personal fue amable en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Viendo la carta, vimos que lo mejor sería pedir varios platos para compartir y así poder probar más.

Empezamos con los chicharrones de pollo con allioli de maracuyá, cebolleta y salsa huancaína. Estaban riquísimos ya que los chicharrones en sí estaban muy crujientes y las 2 salsas de las que iban acompañados estaban espectaculares y les daban mucho sabor.

Quisimos probar también el aguacate en tempura con 5 especias y huevas de trucha porque jamás lo habíamos comido y nos picaba la curiosidad. La verdad es que textura era bien curiosa, quizás no fue mi plato favorito, pero tampoco estaba mal. Sin más.

También pedimos el wonton de gamba con curry rojo, cacahuete y enoki porque a David se le antojó. Le encantó. Muy sabroso. Demasiado cacahuete para mi gusto. Pero delicioso si os gusta su sabor.

Yo quise pedir el tataki de atún con kimchi y pesto asiático. Estaba muy rico, con un toque muy sabroso y el atún estaba en su punto justo.

Y David pidió la arepa de costilla de cerdo, aguacate, cebolla ducle, tamarindo y salsa criolla. La carne estaba muy bien cocinada, muy sabroso y en el punto exacto. Una delicia.

Y… ¿cómo está de precio?

Habíamos reservado con el 30% a través de El Tenedor y todo lo que comimos más 2 cócteles cada uno nos costó 44,87€.

Valoración global

Khaosan Street Food es un sitio fantástico para probar varios platillos con un toque asiático y compartirlos. Ideal para ir en grupo reducido y de confianza.

Nos ha gustado mucho el ambiente relajado y casual que se respira. Sin duda, repetiremos en cualquier ocasión en la que nos encontremos por la zona.

Teresa

Last Monkey. Cocina asiática deliciosa en Barcelona.

Que nos gusta la comida asiática es un hecho. Y descubrir sitios nuevos más aún.

Así que este fin de semana juntamos las dos cosas y nos fuimos a ver qué tal estaba Last Monkey.

last-monkey-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Last Monkey en la calle Comte Borrell 70, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla pero elegante y moderna. Mezcla elementos más actuales como unas tiras de luces de neón por el techo con elementos más clásicos que dan un resultado muy efectivo y simple.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien para el trabajo que tenía el pobre camarero. Estaba él solo para todo el restaurante que, aunque es pequeño, estaban todas las mesas llenas. El chico nos explicó la carta muy bien pero sin perder un segundo.

Algo que aprecié mucho fue que nos dijo que le disculpáramos porque igual tardaba en traernos los platos, y lo cierto es que al final no nos hizo esperar demasiado. Prefiero eso a que no me adviertan, aún ellos sabiéndolo. Porque me pongo muy nerviosa. Y hay testigos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14:30h habiendo reservado el día anterior por El Tenedor.

Como ya he dicho, estaba lleno hasta la bandera por lo que si queréis ir, reservad antes.

El ambiente era bastante ruidoso porque había un grupo grande y las mesas están muy juntas porque no hay más espacio, el local es pequeño. A mí no me importa y no me suele molestar, pero si os fijáis en estos aspectos, tenedlo en cuenta.

¿Qué comimos?

La carta está basada en tapas diseñadas especialmente para compartir y el camarero nos recomendó unas 4-5 tapas para 2 personas.

Empezamos con unos edamame con aceite picante sichuan y chalota crujiente. Riquísimos, con un toque especial y aunque en la carta indicaba que era muy picante, a mí no me lo parecieron en absoluto. ¿Será que se me está acostumbrando el paladar?

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Pedimos también los gyozas de carne y setas cocinados en caldo oscuro de cardamomo negro, soja y aceite de chili.  Cuando trajeron el plato, mi primera impresión fue que sería una sopa súper aceitosa pero lo cierto es que, al probarla, no se nota en absoluto. El sabor del caldo era increíble, muy intenso y para mí, delicioso; igual que los gyozas que eran también muy buenos.

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También comimos uno de los platos estrella de la casa, como nos recomendó el camarero, la berenjena confitada en soja y aceite con salsa de chili dulce. Espectacular. Muy dulce, eso sí. Para aquellos que no os gusten las cosas muy empalagosas, quizás no sea vuestro plato; pero a mí me encantó. La berenjena estaba muy blandita y con la salsa hacían una combinación increíble.

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Otro de los platos que pedimos fueron las alitas de pollo glaseadas al sweetchili y vinagre negro estilo Hong Kong. Estaban riquísimas, muy sabrosas y con ese toque dulce que forma un poco el común denominador de los platos que pedimos. Eso sí, hay que comerlas con las manos y son pringosas, pero se disfrutan un montón.

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Y la última tapa que pedimos fue la costilla adobada con miel y especias. Deliciosas, de otro mundo. La carne estaba súper tierna, muy sabrosa gracias precisamente a todas las especias y es un plato muy recomendable si, como nosotros, sois carnívoros de corazón.

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Nosotros habríamos terminado aquí, pero el camarero nos tentó con un pastel de chocolate y nos dejamos tentar de mala manera. Estaba espectacular. Caliente, con una masa tipo coulant y la salsa de cacahuete que llevaba por encima combinaba muy bien.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una copa de vino y un pisco china recomendadísimo y espectacular) costaba 36€. Como habíamos reservado con la oferta del 20% de El Tenedor pagamos 28,8€.

Valoración global

Disfrutamos muchísimo y para nosotros ha sido el primer gran descubrimiento de 2018. Y además tan cerca de casa… ¡esto puede ser la ruina!

La comida está espectacular, todos los platos que pedimos estaban deliciosos y la combinación de sabores en los distintos casos era súper acertada.

No es un restaurante tranquilo ya que al ser tan pequeño a lo poco que se llene se nota el bullicio, pero para una comida informal en pareja o para una cena con amigos, de ésas bulliciosas.

Muy recomendable si tenéis el paladar curioso y queréis probar platos asiáticos en un espacio moderno y cool.

Teresa

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Nanaya. Comida japonesa low cost en Barcelona.

En primer lugar… ¡Feliz 2018!

Y para empezar el año en modo ahorro, porque las fiestas nos han dejado los monederos tiritando, he decidido compartiros Nanaya, un restaurante al que he ido ya varias veces, que la comida está muy buena y cuyo precio es ideal.

nanaya-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Nanaya en Av. Josep Tarradellas 157, muy cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

Muy simple. La verdad es que no es nada llamativa, sencilla, todo en blanco y negro, muy rollo “oficina”.

¿Cómo nos atendieron?

Todas las veces que hemos ido, desde debe hacer unos 2 años, el personal que nos ha atendido ha sido el mismo y son todos muy amables. Siempre atienden con una sonrisa y están muy dispuestos a ayudar en todo momento. Además, desde que pides la comida (que os explico el cómo más adelante) hasta que te la sirven pasa muy poco tiempo, cosa que es muy de agradecer.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un miércoles sobre las 14:30h. El local estaba lleno pero aún había alguna mesa cuando llegamos. Además como sirven muy rápido, las mesas se liberan con bastante frecuencia.

¿Qué comimos?

Lo bueno de Nanaya es que ofrecen unos menús bastante completos que incluyen 3 pequeños entrantes, un plato principal, bebida y postre. Y eso es lo que pedimos.

Antes de nada, contaros que se pide mediante unas maquinas que hay situadas en la entrada. Cogemos un número que es el que nos llevaremos a la mesa para identificarla e introduciremos al hacer el pedido, vamos seleccionando lo que queremos pedir y cuando estemos, pagamos en ese momento.

Los entrantes que llevan todos los menús son una ensalada, una sopa de miso y 3 makis variados. No son nada excepcional pero están correctos; la ensalada se la podrían ahorrar pero la sopa de miso sí está muy buena y sobretodo en esta época del año viene muy bien. Los makis son muy sencillos y vienen 2 de salmón y uno de pepino.

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Después, cada menú lleva su plato principal correspondiente. En esta ocasión, David pidió el de udon bibimpa, es decir, un bol caliente de udon acompañado de carne, verduras y huevo. Y cuando digo que es caliente es que lo sirven en la mesa hirviendo y allí mismo el camarero lo mezcla. La verdad es que está bastante bueno, sí que es cierto que hemos probado otros mejores, pero éste no está nada mal en cuanto al sabor y la calidad de los udon.

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Yo pedí el menú con Yakisoba, con los típico fideos fritos con gambas y ternera. No están mal, nada mal en absoluto; el sabor es muy intenso y delicioso pero… ¿me explicáis la lechuga? No soporto la lechuga en caliente, no puedo con ella, lo cual es un punto negativo. Pero en general, un plato muy rico y en muy buena cantidad.

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De postre, David pidió las trufas y yo el mochi de té verde. En mi opinión, las trufas están más buenas, blanditas por dentro y crujientes por fuera, pero puede ser porque he probado muchos más mochis y sé cómo tienen que ser para que me gusten.

nanaya-postre-mochi-trufas

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 25€.

Valoración global

Nanaya nos gusta mucho.

El servicio es muy rápido, la comida está bastante bien, la cantidad del plato principal es muy buena y el precio es más que aceptable para un menú bastante completo.

Es cierto que no es el mejor restaurante del mundo, pero considero que es una opción ideal para un mediodía de los que vamos apurados de tiempo y necesitamos comer rápido pero queremos algo más que un bocadillo.

Como ya hemos hecho, nosotros seguiremos repitiendo en determinadas ocasiones.

Teresa

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Shibui. Japonés auténtico en Barcelona.

Elegir dónde ir a cenar muchas veces implica pensar bastante sobre lo que nos apetece o buscar información sobre varios restaurantes. Otras veces simplemente implica coger el móvil, abrir Google Maps y ver qué es lo que tienes más cerca.

Y así fue como decidimos ir a cenar a Shibui.

shibui-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Shibui en la calle Comte d’Urgell 272, cerca de la parada de metro Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local tiene un aire bastante tradicional japonés. Casi todos los elementos son de madera y la luz es bastante ténue para favorecer un ambiente más relajado. Destaca la barra principal en la que podemos disfrutar del chef preparando sushi.

¿Cómo nos trataron?

El personal que nos atendió fue amable en todo momento, nos aclarararon dudas que teníamos y nos sirvieron muy rápido.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado a las 21h la segunda semana de agosto. Remarco lo de la segunda semana de agosto porque ya no es que no hubiera nadie en el restaurante, es que no había nadie en la ciudad.

¿Qué comimos?

Como ya es tradición para nosotros, empezamos compartiendo unos edamame porque son el entrante ideal para ir charlando y preparando el estómago para lo que venga después.

shibui-edamame

Después decidimos pedir un variado de sushi para poder probar un poco de todo y como vimos que nos quedábamos con un poco de hambre, pedimos el duo de toro y salmón, una de las creaciones del chef del Shibui, Ryu Katano.

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Todo el sushi estaba muy bueno, se notaba que el producto era de calidad y desde luego la elaboración del mismo era bien artesanal, pues desde la mesa podíamos observar al chef mientras nos preparaba la cena.

Después, como aún nos quedó un huequito, pedimos unas trufas riquísimas para rematar la cena. Las de matcha estaban realmente espectaculares.

shibui-trufas-japonesas

Y… ¿cómo está de precio?

Como soy un desastre y acababa de volver de vacaciones, no guardé el tiquet. Pero se que toda la cena nos costó alrededor de 60€ (no llegaba a 65€). Teníamos el 30% de descuento por El Tenedor, así que sin él nos hubiese costado unos 86€.

Valoración global

Shibui nos ha gustado mucho. Habíamos oído hablar bien de él y teníamos bastante curiosidad y lo cierto es que las expectativas se cumplieron bastante.

El producto que ofrecen es de calidad y se agradece mucho poder ver al chef mientras elabora los platos, ahora bien, creo que me lo pensaría a la hora de volver si no tuviéramos el descuento porque creo que es un poco caro para lo que es. Y no habló en términos de calidad que ya he comentado antes que me parece muy buena, sino en cantidad de las raciones que, bajo mi punto de vista, son un poco escasas y salimos con hambre.

Aún así, si encontraramos otra vez el 30% de descuento, repetiríamos porque nos gustó mucho el ambiente que se respiraba, muy auténtico.

Si no habéis ido nunca y queréis daros un capricho porque sois amantes del sushi, probadlo.

Teresa

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