Kobu. Un restaurante japonés escondido en Barcelona.

¿Cómo ha surgido la chispa que ha prendido de nuevo las ganas de volver a escribir por aquí? Pues cuando he encontrado, de manera inesperada, un restaurante que me ha vuelto a sorprender y con un buen producto.

¿Dónde está?

Encontramos Kobu en la calle Poeta Cabanyes 19, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

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¿Cómo es la decoración?

Bastante minimalista, nada recargada. Toda en madera de distintas tonalidades y negro.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. A pesar de que era viernes por la noche, que tenían el local lleno y que, según nos contaron, contaban con un camarero menos; nos sirvieron muy amablemente y bastante bien teniendo en cuenta las circunstancias anteriores. También es cierto que fuimos sin prisa y con calma, por lo que el hecho de que tardaran un poco, no nos estresó en absoluto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo el Kakiage de verduras, unas tiras de verduras frescas en tempura. Deliciosas. Las tiras era muy finitas y la tempura muy ligera por lo que el sabor de las verduras era más notable en cada bocado. Además, las sirven con sal de té matcha que les da un toque original y les añade un puntito de sabor delicioso.

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También compartimos unos gyozas buenísimos, un poco demasiado blandos para mi gusto, pero se me olvidó sacarles la foto. La falta de costumbre supongo.

Después, yo pedí un Tataki Uramaki, con langostino crujiente, aguacate, queso crema y recubierto de láminas de atún con salsa ají e hilos de chile. Estaba delicioso. Estos rolls los he comido en varias ocasiones en distintos restaurantes y estos estaban realmente buenos, con el langostino crujiente de verdad y con buenas cantidades de los ingredientes, lo cual siempre es un bonus.

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David pidió un Spider Futomaki, con cangrejo de concha blanda en tempura, huevos de masago, mayonesa de ajo-miel y cebollino que le fascinó. El sabor era espectacular y, según sus propias palabras, uno de los mejores platos con este tipo de cangrejo que ha probado.

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Para completar el plato, David pidió un nigiri de anguila. Sencillo pero sabroso. El capricho perfecto.

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Como era el primer viernes noche libre que teníamos los dos juntos en mucho tiempo, nos regalamos con unos postres que tenían muy buena pinta. David pidió el mochi de gota lluvia con kinako y kuromitsu. Un postre muy diferente a cualquier otro. Indescriptible. El mochi tenía una textura gelatinosa muy especial, con un sabor dulce sin ser empalagoso y que, combinado con los otros dos ingredientes que lo acompañaban estaba espectacular y bastante adictivo, la verdad.

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Yo pedí un postre algo más clásico pero igualmente delicioso, el cheesecake japonés con salsa de caramelo de miso. Muy suave, nada pesado y servido con una porción ideal para no terminar demasiado llena.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 67,6€.

Valoración global

Como ya he dicho al principio del post, salimos de Kobu enamorados.

Nos encantó que fuera un local pequeño, con encanto, con buen trato y buen ambiente y, sobretodo, con buen producto.

La única pega fue que al ir sin reserva, tuvimos que cenar en la barra. Pero ni tan mal. Nos gustó mucho poder ir viendo como los cocineros iban preparando los platos.

Si os gusta la comida japonesa, tenéis que probarlo. Seguro que os gustará.

Teresa

Pasapalo. Cocina caribeña con buen ambiente en Barcelona.

Estábamos hace unos domingos decidiendo dónde ir a comer porque se nos vino el tiempo encima y era ya muy tarde, y me pareció mentira que aún no os hubiera hablado de Pasapalo, un local fantástico que tengo muy cerca de casa y al que, desde que me lo descubrió mi amiga Cristina, he ido ya varias veces.

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¿Dónde está?

Encontramos Pasapalo en la calle Poeta Cabanyes 6, cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Curiosa, con paredes llenas de pequeños cuadros muy peculiares, sombreros tipo Sabina colgados encima de la barra a modo de lámparas… Muy original y bonita.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. La chica que nos atendió, pese a estar sola y tener el local lleno, fue muy amable y se tomó su tiempo para servirnos adecuadamente.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo bastante tarde, sobre las 15:30h. El local estaba bastante lleno pero había un nivel de ruido medio, no nos molestaba demasiado.

¿Qué comimos?

Empezamos, como siempre que vamos a Pasapalo, compartiendo unas patatas bravas porque nos encantan. La salsa brava es muy diferente a la que solemos encontrar, ya que tiene un toque a mostaza e incluso dulce que me parece que las hace deliciosas.

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Después, David eligió un plato principal llamado “A la parrilla”, consistente en pinchos de ternera, filetes de pollo marinado al limón y fina butifarra catalana con guarnición de yuca (o patatas, podemos elegir) y ensalada mixta. Es un plato muy completo y variado, muy sabroso y que hay que afrontar con el estomago vacío porque es bastante copioso.

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Yo en cambio me decidí por un plato que ya había probado y fue la hamburguesa vegetariana, a base de lentejas, con lechuga, tomate, mayonesa y mermelada de cerveza. Aunque es cierto que la hamburguesa en si es un poco seca, la salsa y el tomate la hacen un poco más melosa.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos costaba 35€, como fuimos con el 30% de El Tenedor nos costó 24,5€.

Valoración global

Pasapalo es un restaurante al que volvemos continuamente. Nos queda cerca de casa, es una opción bastante asequible para comer y el producto que ofrecen es bueno y diferente.

Además, el ambiente que ofrece es muy bueno y algo alternativo dándole ese toque que a mí, particularmente, tanto me gusta. Muy recomendable para ir con amigos y pasar largo rato tomando unas cervezas y unas bravas o para ir a comer un día de manera informal con la familia.

Nosotros volveremos, lo tenemos muy claro.

Teresa

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Lascar 74. Auténtica cevichería moderna en Barcelona.

Descubrir por ti mismo un restaurante mismo está bien, pero que sean tus amigos quienes te lleven a un nuevo local es fantástico; por el descubrimiento y porque las cenas en grupo siempre suelen ser más divertidas.

Este fin de semana pasado nos descubrieron Lascar 74, una nueva y pequeña cevichería, que ya sobre el papel tenía muy buena pinta y no decepcionó.

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¿Dónde está?

Encontramos Lascar 74 en c/ Roser 74, en pleno barrio del Poble Sec y bastante cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

El local está decorado de manera muy sencilla y minimalista con este toque industrial que tanto me gusta. Predominan los tonos grises y un poco más de luz tampoco le iría mal.

¿Cómo nos trataron?

La camarera que nos atendió nos sirvió muy bien, nos trató muy amablemente y fue muy simpática con nosotros en todo momento.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos Chips de boniato, remolacha y plátano que estaban deliciosos y que fueron un snack perfecto y diferente para ir haciendo hambre.

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Los fans del pescado se vieron tentados por la posibilidad de pedir ciertos productos por unidades y pidieron Zamburiñas al horno con queso parmesano y salsa huancaína; y lo que fue la estrella de la mesa, las Ostras shooter con pisco, es decir, una ostra que sirven con un chupito de pisco para comerlo todo junto. Me dicen que estaban buenas, pero yo no las probé, de hecho, casi ni miré cuando se las comían.

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Después pedimos varios platos principales que aunque en principio eran uno para cada uno; como pasa siempre que se come en grupo, terminamos probando todos de todo.

Pedimos dos pokés, el de atún y el de salmón. Ambos estaban deliciosos. La verdad es que últimamente había oído hablar mucho acerca del poké y tenía mucha curiosidad. Aunque yo comí el de atún, que lo encontré espectacular, los dos me parecieron muy buenos y una manera genial y refrescante de comer el pescado.

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Poké de atún – Ensalada de atún hawaiano con arroz salvaje y mayonesa de wasabi

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Poké de salmón – Ensalada de salmón hawaiano con arroz, brócoli, algas y sésamo

Lógicamente también pedimos unos ceviches, el Aguachile, que era bastante picante, y el Japonés. Ambos estaban muy ricos pero mi favorito fue el Japonés porque me pareció que el atún tenía un sabor espectacular y hacía que fuera delicioso.

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Aguachile – Ceviche picante mexicano con gambas, lima y chili con pepino y puré de aguacate

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Japonés – Ceviche nikkei de Japón con atún, soja y sésamo con edamame, setas y cebolleta

Pese a que habíamos comido ya bastante, mis amigas nos insistieron en que debíamos probar el Lemon Pie y la verdad es que estaba espectacular, tanto que repetimos postre y nos comimos dos.

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Lemon Pie

Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 121€.

Pero ¡que no cunda el pánico!

Éramos 4 personas y, además de lo que comimos, bebimos 2 Pisco Sour cada uno; por lo que, 30,25€ por persona no me parece mal precio por la gran calidad que ofrecen.

Valoración global

Nos ha enamorado.

Nos lo habían vendido muy bien e iba con algunas reservas ya que sino suelen haber decepciones pero lo cierto es que no nos defraudó en absoluto.

Lascar 74 es un restaurante ideal para ir con amigos, en el que ofrecen un producto excelente y en el que, además de comer alimentos muy ricos, podemos tomar unos cócteles deliciosos (yo es que he descubierto el Pisco Sour y me he enamorado) y pasar una noche perfecta, divertida y de calidad.

Cierto es que quizás para alguien como yo que no disfruta en exceso del pescado, la carta es un poco limitada y quizás no valoramos tanto los platos; pero hay opciones que podemos comer perfectamente y si somos atrevidos nos ofrecen la excusa ideal para probar cosas nuevas y salir de nuestra zona de confort, que al fin y al cabo, es lo que tenemos que buscar siempre.

Teresa

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Sasha. Restaurante romántico e innovador en Barcelona.

Hay lugares que por mucho que te lo cuenten, por mucho que te lo expliquen, jamás te vas a hacer una idea real de cómo son.

Sasha Bar es uno de esos sitios. Lo había visto en diferentes cuentas de Instagram y me había llamado la atención pero realmente, hasta que no fuimos a cenar no vimos la verdadera magia que tiene. Aunque soy consciente que con este post pasará lo mismo y que por muchos detalles que os ofrezca no llegaré a captar bien toda la esencia, yo os cuento mi experiencia con todo mi cariño y os invito a que lo probéis.

¿Dónde está?

Sasha Bar está en la calle Margarit 18, en el barrio del Poble Sec, muy cerca del Paralelo.

¿Cómo es la decoración?

Romántica e íntima. Todo el local tiene poca luz, con iluminación de velas que crean un ambiente muy íntimo.

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¿Cómo nos atendieron?

Espectacularmente bien. Nos atendió una chica que se llama Luna, encantadora, que estuvo en todo momento atenta, que nos aconsejó muy bien y que nos trato con una sonrisa en todo momento.

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¿Qué comimos?

Como era la primera vez que íbamos, la camarera nos preguntó si queríamos elegir nosotros los platos o si queríamos que nos ofreciera ella un menú con varios platos para compartir y así probar varias opciones. Decidimos que lo mejor era esta segunda opción así que simplemente empezamos a disfrutar de lo que nos iba sirviendo.

Empezamos con unas Patatas Bravas muy particulares ya que la patata que usan para hacerlas es morada y riquísimas para ir haciendo más hambre aún.

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Después nos trajo un Tartar de salmón con aguacate que me animé a probar y suerte que lo hice porque estaba espectacular. Y que lo diga yo que no me gusta el salmón tiene mucho mérito.

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A continuación, nos trajo un Carpaccio de gamba que nos dejó con la boca abierta. Nunca lo habíamos comido y nos pareció delicioso. Tenía un sabor muy intenso, muy a mar y lo encontramos exquisito.

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Este fue el último plato de pescado que nos sirvieron y pasamos a 2 platos de carne. El primero fue una mini hamburguesa de buey riquísima, bien presentada y todo un gusto para el paladar.

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Pero sin ninguna duda, la estrella fue el Ravioli XL con salsa de foie. Lo recuerdo y salivo. Tenía un sabor espectacular pero nada empalagoso (que a veces con el foie puede pasar) y fue la (casi) guinda perfecta.

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Y cuando ya creíamos que habíamos terminado y casi habíamos decidido que no queríamos postre, la chica nos preguntó si queríamos que nos soprendiera con un postre que no nos podía decir que era. Como buenos aventureros gastronómicos que somos le dijimos que sí y nos trajo lo siguiente:

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¿Una hamburguesa? ¡No! ¡Un helado! Nos pareció tan original y tan mono que nos cautivó por completo.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 54€ y si le añadimos la botella de vino que pedimos, nos costó 73€. Teniendo en cuenta que nos trajeron 6 platos, 27€ por persona no me parece tan mal precio.

Cierto es que no es un restaurante barato pero cuando uno prueba la comida entiende el porqué de los precios.

Valoración global

A no ser que en este mes que queda de 2016 encuentre el no va más, Sasha habrá sido sin duda el gran descubrimiento de este año.  Y no solo por la comida, que como habéis visto es espectacular de sabor y de presentación, sino también por el ambiente y la atención; pocas veces uno se encuentra con un trato tan bueno.

Repetiremos segurísimo e iremos también a probar algún cóctel porque tomamos al final de la cena un chupito de uno de sus cócteles y quedamos enamorados, así que nos queda pendiente probar la versión completa.

Totalmente recomendable si queréis impresionar a vuestra pareja o si queréis llevar a alguien especial a una primera cita. No fallará.

Teresa

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Carrer Blai. La calle de las tapas de Poble Sec.

Cuando llega el verano, una de las cosas de las que más disfruto sin duda es de tomar algo en una terraza después de trabajar o por la tarde, aprovechando que aún hay luz natural y que refresca un poco.

Desde hace unos años, la calle Blai, uno de los ejes del barrio del Poble Sec, se ha convertido en un punto de encuentro de jóvenes y turistas que buscan gran variedad de tapas y bebida a precios asequibles.

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Assegut a la Plaça del Sortidor, aquí t’espero […] on comença el carrer Blai, que és la petita rambla del Poble Sec.

Ciertamente, la oferta es muy amplia y variada con un denominador común: pinchos y cañas a 1€.

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A este precio uno puede asustarse y pensar, con todo el derecho del mundo, que la calidad no será muy alta. ¡Pero ojo! Como todo en la vida hay que saber escoger. Obviamente no encontraremos delicatessen ni alta cocina, pero si sabemos observar bien cada uno de los sitios por los que pasamos, encontraremos calidades aceptables.

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Mi consejo es hacer una ronda de reconocimiento antes de sentarnos en una terraza. Podéis empezar por la Plaça dels Ocellets, uno de los extremos de la calle, e ir mirando ya no solamente los precios que como ya he dicho son muy similares en todos lo sitios; sino la totalidad de los locales: el interior y la decoración, que suele darnos una imagen bastante nítida de como será la comida en cuanto a pulcritud y presentación; el público que tiene y sobretodo debemos tener en cuenta que al carro de las tapas se apunta todo el mundo y no todo lo que va en un plato pequeñito y con un palillo clavado es un pincho.

Tapear es una filosofía de vida, la de no conformarse con solamente una cosa, la de tener libertad de elegir.

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Mi favorito es Blai 9, un local situado en la confluencia con calle Salvà. ¿Por qué? Porque saben coger la tradición de la tapa de toda la vida y darle algún giro para que sea algo diferente e innovador. Además, es sin duda uno de los locales con mayor variedad para todos los gustos y tiene opciones muy imaginativas, divertidas y, por supuesto, deliciosas.

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El personal es extremadamente amable y están pendientes de ti pero sin agobiarte, y la decoración es muy acogedora, basada en elementos rústicos pero con lineas muy sencillas para no sobrecargar.

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Así que, dejémonos llevar por las buenas temperaturas y entreguémonos a las terrazas a disfrutar de buena comida, buena bebida y, sobretodo y como regla fundamental para la vida, de buena compañía.

Teresa

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