Libertine en Casa Bonay. Afterwork con mucho estilo en Barcelona.

Hablemos de los jueves. Concretamente de las tardes de los jueves, al salir de trabajar. Mi cuerpo lo sabe y ya empieza a ponerse en modo fin de semana y lo que más me apetece es ir a tomar algo con estilo para celebrar que se aproximan los dos mejores días de la semana.

Hace una semana, decidimos ir a Libertine, el cóctel bar del hotel Casa Bonay.

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El hotel Casa Bonay está en Gran Via de les Corts Catalanes 700, muy cerca de plaza Tetuán, y a Libertine se accede por la entrada principal del hotel al final de todo del pasillo que lleva también a la recepción del mismo.

La entrada es la típica de una casa antigua del Eixample, de piedra, con una gran escalinata, con la típica portería reconvertida aquí en una librería…todo muy de cuento.

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Libertine es un espacio con mucho estilo, concebido para ser el cóctel bar del hotel pero pensado también para funcionar perfectamente como opción para cualquier persona que pasee por la zona y quiera tomar algo.

La decoración es muy elegante, con elementos industriales en tonos grises oscuros, con zonas con sofás y alfombras que le dan un toque acogedor y con una zona con una mesa alargada tipo mesa más de trabajo, que le da un aire más informal. Un elemento que me pareció muy original fue que el suelo del local son las mismas baldosas que podemos encontrar por las calles de Barcelona, dando así un ambiente como de terraza pero estando resguardados.

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La carta de tapas, tanto frías como calientes, es bastante extensa; igual que la de cócteles. Tenéis opciones para todos los gustos y seguro que encontráis algo que os convenza.

Nosotros decidimos tomar cosas básicas pero que nos sorprendieron bastante.

Picamos unos Edamame que sirven con un poco de ralladura de limón que le da un punto refrescante y que estaban muy buenos.

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Como nos quedamos con ganas de probar más, decidimos pedir también unas patatas bravas para ver qué tal estaban. Lo cierto es que nos gustaron muchísimo pues aunque no llevaban ninguna salsa brava fuera de lo común, las patatas en sí estaban espectaculares. Crujientes por fuera y tiernas por dentro pero no blandas. Un acierto.

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Para beber, su punto fuerte son los cócteles y David sí tomó uno llamado “Juana la Loca” que llevaba tequila. Él afirma que estaba riquísimo aunque para mí estaba demasiado cargado. Yo en cambio me decanté por una copa de vino blanco, más sencillo.

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Nos encantó la experiencia en general. El local nos pareció precioso y el ambiente que se respiraba en él era muy tranquilo y relajado, ideal para desconectar después de un día de trabajo y para conversar con la persona con la que vayas mientras degustas productos excelentes.

Teresa

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San Valentín de lujo: W Barcelona

¡Llega San Valentín!

Y eso que yo no lo había celebrado nunca…quién me ha visto y quién me ve…

Pero a pesar de todo, y aunque creo firmemente en las diversas razones que se dan para no participar en ella: es una tradición muy yankee, es un invento de las marcas comerciales para vender más, etc etc.; resulta que en el fondo soy una romántica.

Y sí, el amor hay que demostrarlo cada día que pasamos con esa persona que nos vuelve locos, pero ¿por qué no hacer también algo extra especial en días concretos?

Así que, en dos partes, os daré algunas ideas para celebrar San Valentín. Una, la que leeréis en esta entrada, más cara; y otra, el miércoles que viene, más low cost.

Pero como os he dicho, esta semana me voy a dejar llevar por el lujo, la exclusividad y la sensación de sentirse especial. Porque aunque haya gente que se empeñe en decir que no, la vida es sueño. Y punto.

¿Qué os parece soñar en el hotel W Barcelona?

Tuve la increíble suerte de que mi novio me diera la sorpresa de reservar una habitación para pasar la noche en el Hotel W Barcelona. Cuando me lo dijo casi lloro de emoción.

La experiencia empieza al llegar al exterior del hotel cuando ves una perspectiva magnífica del edificio, que ya es espectacular por si solo, y te dispones a entrar. El hall ya te hace imaginar como será el resto. Pero a veces la imaginación no alcanza.

Cuando entramos en aquella habitación, cualquier sensación que os intentara describir acerca de lo que sentimos cuando abrimos la puerta, se quedaría corta. Nunca en la vida había tenido un primer impacto tan fuerte.

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Pasado un rato, como habíamos indicado en la reserva que era una celebración romántica, nos obsequiaron con una botella de cava que nos bebimos sentados en el sofá delante del ventanal, mirando al mar, viendo como oscurecía y viendo la gente diminuta en la plaza situada justo abajo.

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Teníamos claro que queríamos disfrutar de la experiencia W al máximo y bajamos a tomar algo al lounge del hotel, en el que un DJ nos hizo aún más agradable la estancia.

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Después dimos un largo paseo al lado del mar, como si fuéramos turistas que salen a descubrir mundo, y tengo que decir que es una sensación única poder hacer esto en tu propia ciudad.

Volvimos a la habitación y decidimos pedir room service para cenar, pues después teníamos pensado ir a Eclipse, la discoteca del mismo hotel y que está incluida en el precio de la reserva, y no queríamos salir de la habitación a no ser que fuera estrictamente necesario. Cenamos, de nuevo, mirando al mar y nos empezamos a arreglar para subir al piso 26, donde está la discoteca.

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La verdad es que Eclipse es lujo. Estar tomando una copa y bailando despreocupadamente, mientras ves la ciudad iluminada a tus pies es algo único. Igual que lo es, terminar la fiesta cansado y no tener que desplazarte ni preocuparte por el transporte. Simplemente coger el ascensor, bajar y volver a la habitación. Eso es lujo.

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Os recomiendo dormir esa noche, si podéis y no sois muy maniáticos a la hora de hacerlo, con las cortinas abiertas para poder ver por la mañana como amanece la ciudad. Os prometo que es un espectáculo y algo que no se ve todos los días.

Antes de acostarnos y conscientes de que ya que estábamos nos pegábamos el lujo, dejamos colgado en la puerta de la habitación lo que queríamos para desayunar y a qué hora queríamos que nos lo llevaran. ¡Qué maravilla recibir un desayuno de lujo y tomarlo sentados mirando al mar! Es de esos instantes que sabes que lo recordarás siempre.

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Y diréis, ya… ¡pero esto sale por un ojo de la cara! Sí. No os negaré que toda la experiencia resulta cara y es de esas cosas que si no se pueden hacer, no pasa absolutamente nada. Pero si por lo que sea, existe la posibilidad de regalarlo o de que os lo regalen, no lo dudéis ni un momento. Es de esas vivencias que guardas para siempre en tu memoria, que cuando la estás viviendo sabes que es especial y que cuando ya ha pasado, cada vez que la recuerdas sonríes fuertemente.

Hotel W Barcelona

Placa de la Rosa dels Vents, 1, Barcelona

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Teresa