Nanaya. Comida japonesa low cost en Barcelona.

En primer lugar… ¡Feliz 2018!

Y para empezar el año en modo ahorro, porque las fiestas nos han dejado los monederos tiritando, he decidido compartiros Nanaya, un restaurante al que he ido ya varias veces, que la comida está muy buena y cuyo precio es ideal.

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¿Dónde está?

Encontramos Nanaya en Av. Josep Tarradellas 157, muy cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

Muy simple. La verdad es que no es nada llamativa, sencilla, todo en blanco y negro, muy rollo “oficina”.

¿Cómo nos atendieron?

Todas las veces que hemos ido, desde debe hacer unos 2 años, el personal que nos ha atendido ha sido el mismo y son todos muy amables. Siempre atienden con una sonrisa y están muy dispuestos a ayudar en todo momento. Además, desde que pides la comida (que os explico el cómo más adelante) hasta que te la sirven pasa muy poco tiempo, cosa que es muy de agradecer.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un miércoles sobre las 14:30h. El local estaba lleno pero aún había alguna mesa cuando llegamos. Además como sirven muy rápido, las mesas se liberan con bastante frecuencia.

¿Qué comimos?

Lo bueno de Nanaya es que ofrecen unos menús bastante completos que incluyen 3 pequeños entrantes, un plato principal, bebida y postre. Y eso es lo que pedimos.

Antes de nada, contaros que se pide mediante unas maquinas que hay situadas en la entrada. Cogemos un número que es el que nos llevaremos a la mesa para identificarla e introduciremos al hacer el pedido, vamos seleccionando lo que queremos pedir y cuando estemos, pagamos en ese momento.

Los entrantes que llevan todos los menús son una ensalada, una sopa de miso y 3 makis variados. No son nada excepcional pero están correctos; la ensalada se la podrían ahorrar pero la sopa de miso sí está muy buena y sobretodo en esta época del año viene muy bien. Los makis son muy sencillos y vienen 2 de salmón y uno de pepino.

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Después, cada menú lleva su plato principal correspondiente. En esta ocasión, David pidió el de udon bibimpa, es decir, un bol caliente de udon acompañado de carne, verduras y huevo. Y cuando digo que es caliente es que lo sirven en la mesa hirviendo y allí mismo el camarero lo mezcla. La verdad es que está bastante bueno, sí que es cierto que hemos probado otros mejores, pero éste no está nada mal en cuanto al sabor y la calidad de los udon.

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Yo pedí el menú con Yakisoba, con los típico fideos fritos con gambas y ternera. No están mal, nada mal en absoluto; el sabor es muy intenso y delicioso pero… ¿me explicáis la lechuga? No soporto la lechuga en caliente, no puedo con ella, lo cual es un punto negativo. Pero en general, un plato muy rico y en muy buena cantidad.

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De postre, David pidió las trufas y yo el mochi de té verde. En mi opinión, las trufas están más buenas, blanditas por dentro y crujientes por fuera, pero puede ser porque he probado muchos más mochis y sé cómo tienen que ser para que me gusten.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 25€.

Valoración global

Nanaya nos gusta mucho.

El servicio es muy rápido, la comida está bastante bien, la cantidad del plato principal es muy buena y el precio es más que aceptable para un menú bastante completo.

Es cierto que no es el mejor restaurante del mundo, pero considero que es una opción ideal para un mediodía de los que vamos apurados de tiempo y necesitamos comer rápido pero queremos algo más que un bocadillo.

Como ya hemos hecho, nosotros seguiremos repitiendo en determinadas ocasiones.

Teresa

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Kappo. Un asiático íntimo en Barcelona.

Los viernes noche para mí siempre han sido noches de romanticismo ya que termina la semana, laboralmente hablando, y es el momento ideal para quedar con tu pareja más tiempo de lo que la puedas ver durante la semana.

Nosotros somos muy fans de ir a cenar a algún sitio íntimo los viernes y darnos un pequeño homenaje y por ello el pasado viernes decidimos probar Kappo, un restaurante asiático del que habíamos leído muy buenas críticas, que está en una zona que nos encanta y que teníamos muchas ganas de probar.

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¿Dónde está?

Kappo Barcelona está en el Passatge Lluís Pellicer 24, una callecita muy especial entre c/Muntaner y c/Casanova.

Es casi imprescindible reservar porque hay muy pocas mesas.

¿Cómo es la decoración?

Es un local muy sencillo, con pocos elementos decorativos llamativos formando un todo muy armonizado y con una iluminación muy tenue que invita a un ambiente relajado.

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¿Cómo nos trataron?

El servicio fue estupendo. La señora que nos atendió fue muy amable y, a pesar de que tenía bastante trabajo porque estaba ella sola para todas las mesas, nos dedicó el tiempo que precisábamos y nos dio las explicaciones pertinentes para poder disfrutar al máximo de Kappo.

¿Qué comimos?

Como nos pasa siempre que vamos a un restaurante que no conocemos, lo queríamos probar todo; así que nos decidimos por pedir varios platos que poder compartir y hacernos una opinión más completa.

Empezamos pidiendo unos Nems, unos rollitos vietnamitas de carne que estaban muy buenos, y un Hummus con pan de pita crujiente que desde el corazón os digo que habiendo probando muchos, es el mejor hummus que hemos comido nunca.

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Como platos principales, aunque también para compartir, pedimos un Bibimbap, un plato típico de la gastronomía coreana con una base de arroz con verduras al vapor, carne y huevo que hay que mezclar para apreciar bien todos los sabores y que estaba delicioso; y un Mee Krob, un plato tailandés muy original a base de fideos crujientes y verduras con una salsa algo agridulce, que estaba francamente bueno.

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Decidimos terminar con un helado/sorbete de limón y jengibre que resultó muy refrescante y digestivo.

Y…¿cómo está de precio?

Espectacular.

Todo, comida más bebida, nos costó 42,30€ es decir 21,15€ por persona.

De verdad os lo digo, cenar con esa calidad, con cantidades más que correctas y a ese precio es, actualmente, muy difícil. Además, por poneros un ejemplo, el Hummus cuesta 4,95€ y yo los he probado de 6-7€ cuya calidad y cantidad era infinitamente inferior a la del Hummus de Kappo.

Valoración global

Un 10. Cumple con nuestros requisitos para ser un restaurante excelente: buen ambiente, buen servicio, calidad inmejorable y precio muy aceptable.

Como única pega diré que al ser un espacio tan pequeño, a la que todos los comensales empiezan a hablar, el volumen sube considerablemente y se pierde un poco ese encanto romántico. Pero ya os digo, es el único defecto que he sido capaz de encontrar.

Nosotros sin duda repetiremos, de hecho, ya hemos convencido a unas amigas para que nos acompañen la próxima ocasión.

Teresa

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