Eixampeling. Comida sencilla y sana en Barcelona.

Estresados y con prisa vamos todos muchos días a la semana.

Y hay días entre semana que nos pilla la hora de cenar fuera de casa porque tenemos cosas que hacer y no queremos desmadrarnos porque al día siguiente hay que madrugar e ir a trabajar.

Pues para esos días, hemos descubierto un local perfecto. Y no solo para cenas, sino también para brunch o comer.

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¿Dónde está?

Encontramos Eixampeling en la calle Diputació 158, cerca de la parada de metro Urgell.

¿Cómo es la decoración?

Simple pero barroca. Y bastante curiosa, así como de cuento surrealista.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos aconsejó bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un lunes a las 20h. Sí, muy pronto, pero es que era eso o cenar a las 23h. No tuvimos ningún problema de sitio, pero obviamente no sé cómo será los fines de semana.

¿Qué comimos?

Aunque queríamos comer algo sencillo y rápido, no pudimos evitar pedir un hummus con crudités de verduras para compartir porque nos encanta. Éste en particular estaba delicioso porque era muy natural, tanto que había incluso garbanzos casi enteros. Muy rico.

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Después, David pidió unos huevos royal con salmón ahumado y espinacas; plato que se llamaba “Beyonc-Egg” (ya veréis que todos los platos tienen nombres curiosos que, a nosotros que somos así de frikis, nos encantaron). Estaban muy buenos y aunque eran muy sabrosos no eran nada pesados.

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Yo pedí una ensalada de espinacas tiernas con piñones, champiñones, cebolla caramelizada, cherries y huevo, llamada “You Spinach My Head Right Round” (¿veis el nivel de los nombres?). Estaba riquísima. A mí particularmente me encantó porque no me gustan nada las espinacas cocidas, pero crudas y en ensalada me apasionan. En este caso combinadas con los champiñones y con la cebolla caramelizada resultaban deliciosas. Un plato perfecto para una cena ligera y sana pero con sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (un agua con gas y una cerveza) nos costó 28,9€.

Valoración global

Me ha encantado descubrir Eixampeling y que se haya convertido ya en una alternativa para cuando estemos por la zona y llevemos prisa.

Comida sana en su mayoría, sin complicaciones y muy sabrosa. Todo un acierto para esos días caóticos en los que únicamente podemos parar unos minutos.

Teresa

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Valmas. Cocina mediterránea de temporada en Barcelona.

Cenar con amigas es una de las mejores cosas de la vida y hacerlo con una que tiene buen gusto para elegir restaurantes es el paraíso.

El pasado viernes me llevó a Valmas, un restaurante de cocina mediterránea de temporada, que era nuevo para ambas y que nos aventuramos a descubrir de lleno.

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¿Dónde está?

Encontramos Valmas en la calle Mallorca 235, cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy mediterránea, en tonos tierra muy suaves que transmiten mucha tranquilidad.

¿Cómo nos atendieron?

La camarera que nos sirvió fue muy amable y nos explico todas las opciones (que os detallo más adelante) muy bien y nos recomendó muy bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes por la noche a las 22h y la verdad es que, aunque habíamos reservado, no estaba demasiado lleno y el ambiente era bastante tranquilo. El único pero que le pondría es que a medida que la noche fue avanzando la música fue subiendo de volumen sin motivo alguno. A nosotras no nos molestó pero yo os advierto.

¿Qué comimos?

La peculiaridad de Valmas es que no tiene carta. En su lugar, tienen 3 menús de diferentes precios y número de platos que incluyen pero sin tener unos platos definidos. La camarera al atendernos nos preguntó si teníamos alguna intolerancia o alergia y si había algo que no nos gustara para poder ir sirviéndonos los platos.

Elegimos un menú de 5 platos y uno de 3 porque pensamos que así podríamos probar más cosas y no llenarnos demasiado.

Lo primero que nos sirvieron fue un salmón marinado con gintonic acompañado de olivada que estaba buenísimo con un sabor muy suave y delicado.

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Después nos sirvieron unas almejas al vermut francés y naranja. Las almejas en si pues lo normal, pero el jugo estaba delicioso, nos lo hubiésemos comido a cucharadas.

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Nos trajeron también un steak tartar con sus tostaditas. Estaba sorprendentemente bueno (más que nada porque no suelo tomarlo) aunque picaba mucho y la camarera no nos advirtió y el primer impacto fue duro.

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También nos sirvieron un pulpo con hummus de wasabi y bocabits muy bueno, genial de textura y la combinación de sabores nos pareció muy acertada.

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Luego nos sirvieron avestruz con salsa de fresas y miniverduritas que estaba buenísimo. El sabor de la salsa no era nada empalagoso y combinado con la carne era espectacular.

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Uno de los últimos platos fueron unas cocochas que a mí no me entusiasmaron demasiado pero porque la textura en si me da un poco de repelús, aún así debo reconocer que el sabor era bastante bueno. Perdonad la foto porque no nos acordamos de hacerla al principio y lo arreglamos como pudimos.

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Y el último plato principal que nos trajeron fue una carne con setas deliciosa. La textura era espectacular y las setas estaban muy bien cocinadas y le daban un sabor muy bueno a la carne.

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Como postre, nos trajeron una torrija con sorbete de mandarina y crujiente de lacasitos. Estaba espectacular de verdad. Se deshacía en boca y los sabores combinaban todos a la perfección. Sorprendente y delicioso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Como ya os he dicho, hay varios menús según el precio y el número de platos. Nosotras cogimos uno de 25€ que incluía 3 platos y uno de 60€ que incluía 5 platos.

La cosa es que habíamos reservado por El Tenedor con un 40% de descuento pero al llegar la chica nos dijo que el descuento solo se aplicaba en el menú de 60€, cosa que sabíamos o no habíamos leído antes, y así costaba 36€.

Los 2 menús más una botella de vino nos costó 77,85€.

Valoración global

Valmas nos ha encantado. Ha sido un descubrimiento genial al que ya estoy deseando volver.

El hecho de no tener que escoger platos nos encantó porque te ahorra el tener que pensar qué quieres comer y te descubre platos que, probablemente, si los hubieses tenido que elegir tú, no lo hubieras hecho.

Comimos bastante pero no salimos con sensación de estar muy llenas y la relación calidad precio nos pareció muy buena, y más si podéis coger el descuento.

Todo un gran descubrimiento en el centro de la ciudad al que seguro que vuelvo para enseñárselo a David.

Teresa

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Isla Tortuga. Cocina de siempre con estilo en Barcelona.

Que somos fans del grupo de restaurantes En Compañía de Lobos no es un secreto. Y eso que aún nos faltan por probar muchos de sus restaurantes. Por eso, aprovechando que este fin de semana teníamos más tiempo para nosotros, decidimos ir a probar Isla Tortuga, un restaurante de tapas cerca del puerto.

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¿Dónde está?

Encontramos Isla Tortuga en la calle Llauder 1, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, nada recargada, pero muy acogedora. Una mezcla entre estilo rústico con las paredes de ladrillo visto y decoración en madera con toques más industriales gracias a las bigas vistas.

Lo mejor de todo son los grandes ventanales que dejan pasar mucha luz, cosa que me encanta.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Los camareros que nos atendieron fueron muy amables en todo momento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Habíamos reservado previamente y os lo recomiendo porque cuando llegamos ya había pocas mesas libres y se fue llenando bastante con el paso de los minutos.

¿Qué comimos?

Como he dicho al principio, la carta de Isla Tortuga se basa en tapas y platillos lo que ya nos guió mucho a la hora de elegir varios platos para compartir. Viéndolo con perspectiva, creo que pedimos demasiados, pero ¡un día es un día!

Empezamos con unas patatas fritas caseras con salsa brava y allioli suave que estaban buenísimas y además estaban cortadas a gajos muy grandes lo que las hacía más originales. El allioli era demasiado suave para mí ya que no le noté el sabor, aunque podría ser que la salsa brava fuera tan picante para mi paladar que le mataba el sabor a lo demás.

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Pedimos también unas bombas con sobrasada y alioli de miel que estaban deliciosas. Y muy picantes. Pero el relleno era perfecto y nada pastoso.

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Compartimos también unos tacos de pato estilo Pekín. No suelo comer pato pero el relleno de estos tacos era espectacular, muy sabroso y en el punto perfecto de cocción. Además el guacamole que los acompañaba era natural (vamos, que había trozos de aguacate grandes) y eso para mí es siempre un punto a favor.

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Y finalmente pedimos dos platillos, uno para cada uno, aunque ambos picoteamos un poco de todo. David pidió un arroz de mar, un plato que tenían fuera de carta (nos informó el camarero) y que tenía un sabor riquísimo, intenso a mar pero sin resultar cargante. Un plato de 10.

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Yo pedí las albóndigas con sepia porque es un plato que me gusta mucho pero no suelo tomarlo. Estaban muy buenas y sabrosas. Las albóndigas no eran nada pastosas ni cargantes y la sepia tenía el punto adecuado de cocción. Eso sí, para mi gusto la salsa era demasiado líquida, pero eso ya es preferencia personal.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (dos copas de vino cada uno) nos costó 76,9€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

Ofrecen comida sencilla, de toda la vida, sin demasiadas complicaciones pero con bastante calidad. De esos restaurantes a los que, si vas un día que estás indecisa porque no sabes qué te apetece comer, seguro que encuentras algo que te apetece y aciertas con tu elección.

Muy recomendable para ir en grupo y pedir varios platos para ir picando o para ir en pareja para una cita informal.

Nosotros probablemente repitamos y ya se lo hemos recomendado a nuestra familia porque sabemos que les gustará.

Teresa

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Balmes Rosselló. Cocina de toda la vida con estilo en Barcelona.

La primera vez que David y yo fuimos al restaurante Balmes Rosselló fue hace 2 años para celebrar mi cumpleaños. Y a él le gustó tanto que lleva desde entonces diciéndome cada 2 por 3 que tenemos que volver. Así que hace unos sábados, andábamos en familia por el centro sin saber dónde ir a comer y a mí se me iluminó la bombilla. Y a él la sonrisa.

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¿Dónde está? 

Encontramos Balmes/Rosselló en la calle Balmes 129 (y hace esquina con la calle Rosselló, quién lo hubiera dicho ¿eh?) cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Es una mezcla muy bonita entre industrial por los elementos estructurales del local (las bigas, las paredes, las columnas…) y campestre por los pequeños toques de objetos como las cestas de mimbre, los trozos de leña y esa bicicleta que me entusiasma.

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¿Cómo nos atendieron?

Fueron muy amables en todo momento a pesar de que tenían el restaurante bastante lleno y tenían que atendernos a todos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. La verdad es que, aunque había sitio, estaba bastante lleno y había un poco de ruido. Pero vamos, todo bastante soportable.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un par de platillos porque en mi familia somos muy de eso. Comimos una tortillita de patata y cebolla que a mí me encantó pero tengo que puntualizar que cuajada no estaba. Y os lo advierto porque a mí me chifla (de hecho, cuando mi padre hace tortilla de patatas en casa yo me como las patatas remojadas en el huevo crudo a cucharadas; para que veáis el nivel) pero David no pudo ni probarla porque le da mucho asco. Tenedlo en cuenta antes de pedirla. Eso sí, si os convence la vais a encontrar deliciosa porque tenía un sabor espectacular.

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Compartimos también unos calamarcitos a la andaluza bastante buenos, nada del otro mundo, pero ricos y sabrosos.

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Después, como plato principal, cada uno pidió lo que más le apetecía.

David tenía las espadas entre ceja y ceja se pidió una Balmes, una especie de brocheta gigante con butifarra, butifarra negra, solomillo de cerdo y verduras a la brasa. Toda una delicia para paladares de gustos más rurales y un plato bien copioso que merece una siesta después de comerlo.

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Mi padre se decidió por unas albóndigas con sepia que, aunque tardaron un poco en servirlas, estaban muy buenas con un sabor muy intensos.

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Mi madre y yo pedimos la brocheta de pollo porque nos apetecía algo más ligero. Está buenísima porque la combinación del pollo con las verduras a la brasa es perfecta pero cuidado porque engaña, parece que no vaya a llenar demasiado y la verdad es que después de comer el plato uno termina bastante lleno.

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Y…¿cómo está de precio?

Como fuimos con mis padres, nos invitaron ellos (¡gracias!) pero he ido sumando y todo lo que comimos nos costó 60,2€ y a eso habría que añadirle algunos refrescos y algunas cervezas.

Valoración global

Balmes Rosselló nos gusta mucho. Es un sitio que nunca falla si quieres llevar a alguien para una comida o cena informal.

Es verdad que la comida puede resultar bastante copiosa, pero lo cierto es que si no sois de comer demasiado compartiendo varios platillos se soluciona el problema. Además, el producto que ofrecen es muy bueno y la relación calidad-precio es excelente y más aún si tenemos en cuenta la cantidad de las raciones.

Teresa

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Mostassa. Comida sana y sabrosa en Barcelona.

Con la vuelta a la rutina, tenemos que volver a adaptar horarios. Y eso implica, algunos días, cenar bastante temprano y en puntos estratégicos que nos queden a medio camino a los dos.

Pero aunque es un quebradero de cabeza e implica bastante planificación, es una excusa perfecta para descubrir lugares nuevos. Uno de estos es Mostassa, un pequeño restaurante muy acogedor en una zona muy céntrica.

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¿Dónde está?

Encontramos Mostassa en la calle Mallorca 194, entre las paradas de metro de Diagonal y Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Muy acogedora. A mí me dio la sensación de estar en el comedor de una masia a la que los dueños le han dado un toque moderno y con elementos vintage.

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¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Lo único es que si vais con un poquito de prisa, quizás no sea la mejor opción ya que van a un ritmo más pausado.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 20:30h (por eso de tener que cenar pronto). Habíamos reservado por El Tenedor y a medida que iban pasando los minutos se iba llenando hasta el punto de que si llegaba gente que no tenía reserva, ya no encontraban mesa.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un dúo de hummus, uno normal y otro de berenjenas, con pan de pita y olivas. Ambos estaban muy ricos, muy naturales y nada aceitosos, lo cual valoro muy positivamente.

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Después, como platos principal David pidió los tacos de pato con salsa hoisin que estaban muy buenos y la carne estaba cocinada en el punto exacto.

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Yo en cambio, me decidí por la hamburguesa de quinoa y kale con queso feta y guacamole servida con patatas rústicas. Estaba deliciosa, muy sabrosa y nada seca, ahora bien, cuidado porque llena una barbaridad.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más un agua con gas y un agua de coco, nos costó 27,76€. Teníamos un 20% de descuento por El Tenedor y sin él nos habría costado 34,7€.

Valoración global

Nos has gustado mucho.

La verdad es que a mí personalmente estos espacios no demasiado grandes, con ambiente acogedor y con comida elaborada con ingredientes sanos y buenos me apasionan.

Comimos muy bien, las cantidades de las raciones eran más que aceptables y el precio nos pareció muy adecuado por la calidad del producto.

Me parece que es el sitio ideal para una comida informal de fin de semana con algun amigo o con la pareja.

Nosotros repetiremos seguro.

Teresa

El Passatge del MurMuri. Cocina mediterránea con estilo en Barcelona.

La clave para ir a un restaurante que, a priori, se escapa de tu presupuesto, consiste en saber esperar la oportunidad idónea. O en este, a un buen descuento de El Tenedor.

Eso es lo que hicimos nosotros para ir a probar un restaurante que nos llamaba la atención desde hacía tiempo: El Passatge del MurMuri.

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¿Dónde está?

Encontramos El Passatge del MurMuri en Rambla de Catalunya 104, muy cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Podría decirse que bastante sencilla con excepción de los enormes y coloristas cuadros que decoran las paredes (el de “Barcelona I love you” lo quiero yo para mi casa). Lo cierto es que la sensación general es de elegancia aunque no de aburrimiento.

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¿Cómo nos trataron?

Todo el personal que nos atendió fue bastante amable con nosotros.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes sobre las 21:30h en pleno mes de agosto. Se fue llenando bastante, sobretodo parejas y alguna familia de turistas que, presumiblemente, se alojaban en el hotel en cuyos bajos se ubica el restaurantes.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos chips de berenjena con miel, deliciosos y todo un vicio. Las rodajas de berenjena estaban cortadas a la medida exacta de grosor y fueron, sencillamente, el aperitivo/entrante ideal.

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Después, como plato principal, David pidió un arroz del senyoret, porque no lo puede evitar, y lo cierto es que estaba muy bueno y con un sabor muy intenso; y yo me decanté por una opción más ligera, el pollo con doble cocción y verduras al wok que estaba delicioso. Obviamente este plato no era la gran cosa, pero era lo que buscaba, algo sencillo pero sano y que no me llenara demasiado; pues durante el verano ya he cometido demasiados excesos alimenticios.

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Y…¿cómo está de precio?

Como os he dicho anteriormente, fuimos con la promoción del 30% de descuento de El Tenedor porque estamos en modo ahorro, así que todo nos costó 39€. Sin ese descuento el precio hubiese sido de unos 56€ aproximadamente.

Valoración global

El Passatge del Murmuri nos ha gustado.

El día que fuimos el restaurante estaba bastante tranquilo para estar ubicado en la zona en la que está, el ambiente que se respiraba era muy agradable, elegante y moderno; y ofrecen un muy buen producto, bastante sencillo y sin muchas complicaciones, pero de calidad.

Probablemente repetiremos si volvemos a encontrar una oferta similar o en el caso que queramos disfrutar de una velada más especial en pareja.

Teresa

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El Zorrito. Tapas y platos sin complicaciones en Barcelona.

Habíamos pasado por delante de El Zorrito infinidad de veces y, al final, por lo típico de que uno no se fija en lo que tiene más al alcance, no habíamos ido nunca. Hasta que nos plantamos y decidimos ir a cenar.

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¿Dónde está?

Encontramos El Zorrito en la avenida Josep Tarradellas 133, cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

El local es una mezcla entre estilo rústico, por las paredes de ladrillo visto y el mobiliario de madera con toque antiguo; e industrial, por algunos elementos decorativos como las vigas y las columnas y los colores grisáceos. Una combinación encantadora.

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¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado bastante pronto, sobre las 21h. No había mucha gente y las personas que fueron llegando eran parejas o familias que no aportaban demasiado ruido al ambiente. Imagino que, como siempre, dependerá del día.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas bravas que vimos en los comensales de la mesa de al lado y nos apetecieron mucho. La verdad es que estaban bastante buenas y la salsa era picante pero soportable.

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Decidimos pedir también para picar unas croquetas de jamón ibérico porque nos encantan y queremos probarlas todas hasta dar con las mejores. Estas quizás no lo son, pero estaban muy buenas y conforman un aperitivo ideal.

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Después, cada uno de nosotros pidió un plato principal. David eligió una de sus debilidades, unas costillas de cordero muy sencillas pero tiernas y deliciosas. Yo en cambió me decidí por los dados de solomillo de ternera con verduras a la parrilla, un plato también muy sencillo y sin complicaciones pero muy bueno y con muy buenas proporciones entre la carne y las verduras.

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Ya que nos habíamos portado relativamente bien (no nos fijemos en las croquetas y las bravas), decidimos pedir de postre el coulant de chocolate con helado de avellana. La combinación era exquisita y nosotros que somos muy golosos lo disfrutamos mucho.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 60,8€ pero como habíamos reservado por El Tenedor teníamos el 30% de descuento por lo que pagamos 42,56€.

Valoración global

El Zorrito nos gustó mucho.

La verdad es que últimamente valoramos mucho los locales que son sencillos y acogedores. Y éste lo es.

La carta que ofrece está basada mayoritariamente en platos de la cocina mediterránea y de mercado, muy sencillos e ideales para pedir unos cuantos de ellos y compartir. Las raciones que sirven son bastante adecuadas aunque algunos platos nos parecieron un poco caros por lo que eran, a pesar de que es verdad que la calidad de los mismos era bastante alta.

Nos pareció un lugar ideal para tapear distendidamente en pareja o con amigos y charlar un poco de todo.

Seguramente, por el ambiente y por la cantidad de veces que pasamos por delante, repetiremos a cenar o a picotear algo.

Teresa

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