Orvay. Tapas y platillos de calidad en Barcelona.

Cuando uno va a pasear por el Born y quiere comer algo, tiene que andar con mucho ojo si quiere comer producto de calidad y no meros platos creados para turistas.

Por eso, mi mente planificadora empezó a funcionar tan pronto supo que íbamos a dar una vuelta por allí y busqué sitios que me convencieran. Y así di con Orvay.

¿Dónde está?

Encontramos Orvay en Passeig del Born 4, cerca del metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Con paredes en tonos pastel, con mesas de mármol preciosas y sillas de madera clara que daban el toque perfecto.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El chico que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos recomendó unos platos fuera de carta excelentes.

¿Qué comimos?

Ya que la carta está diseñada para compartir, eso hicimos.

Empezamos con unos clásicos de nuestra gastronomia, una ensaladilla rusa riquísima y unas patatas bravas deliciosas con un sabor extraordinario e intenso sin resultar picante.

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Seguimos con una frita de pulpo deliciosa, servido sobre patatas muy finitas y con unas verduras asadas muy ricas y con un sabor muy natural.

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Pedimos también unos croquetones de pollo al curry. Muy buenos y nada pesados. Además el sabor de este curry era bastante suave.

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David pidió también un montadito de anguila con cebolla caramelizada que no estaba en carta y que el camarero nos recomendó. Lo cierto es que estaba bastante rico (para mí, a David le encantó) porque el contraste entre el sabor salado de la anguila y el dulce de la cebolla era fantástico.

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Y para rematar, comimos unos huevos estrellados con jamón ibérico. Deliciosos. Es uno de mis platos favoritos y estos estaban particularmente buenos y sabrosos. Además, al estar servidos con unas patatas fritas tan finas resultaban más ligeros (dentro de lo que cabe).

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Como aún nos quedaba un hueco para un toque dulce, decidimos compartir un coulant de chocolate con helado de vainilla. Es un postre que nos encanta y este estaba delicioso, calentito y en su punto.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 64,6€.

Valoración global

Hemos hecho todo un descubrimiento con Orvay.

Ofrecen platos típicos, sin muchas complicaciones y con un producto de calidad.

Ideal para ir en pareja o con un grupo íntimo de amigos.

Desde luego volveremos y creo que nos va a solucionar muchos mediodías por el Born.

Teresa

Isla Tortuga. Cocina de siempre con estilo en Barcelona.

Que somos fans del grupo de restaurantes En Compañía de Lobos no es un secreto. Y eso que aún nos faltan por probar muchos de sus restaurantes. Por eso, aprovechando que este fin de semana teníamos más tiempo para nosotros, decidimos ir a probar Isla Tortuga, un restaurante de tapas cerca del puerto.

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¿Dónde está?

Encontramos Isla Tortuga en la calle Llauder 1, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, nada recargada, pero muy acogedora. Una mezcla entre estilo rústico con las paredes de ladrillo visto y decoración en madera con toques más industriales gracias a las bigas vistas.

Lo mejor de todo son los grandes ventanales que dejan pasar mucha luz, cosa que me encanta.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Los camareros que nos atendieron fueron muy amables en todo momento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Habíamos reservado previamente y os lo recomiendo porque cuando llegamos ya había pocas mesas libres y se fue llenando bastante con el paso de los minutos.

¿Qué comimos?

Como he dicho al principio, la carta de Isla Tortuga se basa en tapas y platillos lo que ya nos guió mucho a la hora de elegir varios platos para compartir. Viéndolo con perspectiva, creo que pedimos demasiados, pero ¡un día es un día!

Empezamos con unas patatas fritas caseras con salsa brava y allioli suave que estaban buenísimas y además estaban cortadas a gajos muy grandes lo que las hacía más originales. El allioli era demasiado suave para mí ya que no le noté el sabor, aunque podría ser que la salsa brava fuera tan picante para mi paladar que le mataba el sabor a lo demás.

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Pedimos también unas bombas con sobrasada y alioli de miel que estaban deliciosas. Y muy picantes. Pero el relleno era perfecto y nada pastoso.

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Compartimos también unos tacos de pato estilo Pekín. No suelo comer pato pero el relleno de estos tacos era espectacular, muy sabroso y en el punto perfecto de cocción. Además el guacamole que los acompañaba era natural (vamos, que había trozos de aguacate grandes) y eso para mí es siempre un punto a favor.

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Y finalmente pedimos dos platillos, uno para cada uno, aunque ambos picoteamos un poco de todo. David pidió un arroz de mar, un plato que tenían fuera de carta (nos informó el camarero) y que tenía un sabor riquísimo, intenso a mar pero sin resultar cargante. Un plato de 10.

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Yo pedí las albóndigas con sepia porque es un plato que me gusta mucho pero no suelo tomarlo. Estaban muy buenas y sabrosas. Las albóndigas no eran nada pastosas ni cargantes y la sepia tenía el punto adecuado de cocción. Eso sí, para mi gusto la salsa era demasiado líquida, pero eso ya es preferencia personal.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (dos copas de vino cada uno) nos costó 76,9€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

Ofrecen comida sencilla, de toda la vida, sin demasiadas complicaciones pero con bastante calidad. De esos restaurantes a los que, si vas un día que estás indecisa porque no sabes qué te apetece comer, seguro que encuentras algo que te apetece y aciertas con tu elección.

Muy recomendable para ir en grupo y pedir varios platos para ir picando o para ir en pareja para una cita informal.

Nosotros probablemente repitamos y ya se lo hemos recomendado a nuestra familia porque sabemos que les gustará.

Teresa

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El Zorrito. Tapas y platos sin complicaciones en Barcelona.

Habíamos pasado por delante de El Zorrito infinidad de veces y, al final, por lo típico de que uno no se fija en lo que tiene más al alcance, no habíamos ido nunca. Hasta que nos plantamos y decidimos ir a cenar.

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¿Dónde está?

Encontramos El Zorrito en la avenida Josep Tarradellas 133, cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

El local es una mezcla entre estilo rústico, por las paredes de ladrillo visto y el mobiliario de madera con toque antiguo; e industrial, por algunos elementos decorativos como las vigas y las columnas y los colores grisáceos. Una combinación encantadora.

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¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado bastante pronto, sobre las 21h. No había mucha gente y las personas que fueron llegando eran parejas o familias que no aportaban demasiado ruido al ambiente. Imagino que, como siempre, dependerá del día.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas bravas que vimos en los comensales de la mesa de al lado y nos apetecieron mucho. La verdad es que estaban bastante buenas y la salsa era picante pero soportable.

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Decidimos pedir también para picar unas croquetas de jamón ibérico porque nos encantan y queremos probarlas todas hasta dar con las mejores. Estas quizás no lo son, pero estaban muy buenas y conforman un aperitivo ideal.

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Después, cada uno de nosotros pidió un plato principal. David eligió una de sus debilidades, unas costillas de cordero muy sencillas pero tiernas y deliciosas. Yo en cambió me decidí por los dados de solomillo de ternera con verduras a la parrilla, un plato también muy sencillo y sin complicaciones pero muy bueno y con muy buenas proporciones entre la carne y las verduras.

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Ya que nos habíamos portado relativamente bien (no nos fijemos en las croquetas y las bravas), decidimos pedir de postre el coulant de chocolate con helado de avellana. La combinación era exquisita y nosotros que somos muy golosos lo disfrutamos mucho.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 60,8€ pero como habíamos reservado por El Tenedor teníamos el 30% de descuento por lo que pagamos 42,56€.

Valoración global

El Zorrito nos gustó mucho.

La verdad es que últimamente valoramos mucho los locales que son sencillos y acogedores. Y éste lo es.

La carta que ofrece está basada mayoritariamente en platos de la cocina mediterránea y de mercado, muy sencillos e ideales para pedir unos cuantos de ellos y compartir. Las raciones que sirven son bastante adecuadas aunque algunos platos nos parecieron un poco caros por lo que eran, a pesar de que es verdad que la calidad de los mismos era bastante alta.

Nos pareció un lugar ideal para tapear distendidamente en pareja o con amigos y charlar un poco de todo.

Seguramente, por el ambiente y por la cantidad de veces que pasamos por delante, repetiremos a cenar o a picotear algo.

Teresa

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