Mextizo. Cocina mexicana y mediterránea en Barcelona.

Como fan de la cocina mexicana, cada restaurante que la ofrece y que se me cruza me llama la atención.

Y lo cierto es que conocía Mextizo desde hacía algunos años pero, sinceramente, por aquél entonces no nos podíamos permitir ir a cenar a un restaurante de ese estilo (y de esos precios). Pero por fin hemos podido ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Mextizo en calle Diputació 239, cerca de la parada de metro Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Con tonos neutros y toques dorados que dan al restaurante un aura de lujo pero sin perder sencillez.

¿Cómo nos trataron?

Extraordinariamente bien. Todo el personal que nos atendió desde que entramos lo hizo muy amablemente, estando pendientes en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron la carta, el camarero nos comentó que, además de los platos a elegir de la misma, disponían de 2 menús degustación (uno más sencillo y otro más completo) y después de mirarlos, decidimos darnos el gusto y nos decantamos por el menú Mexditerráneo, que constaba de 6 platos entrantes, un plato principal y un postre.

Primero nos trajeron un cucurucho de atún y arroz con guacamole, contundente pero delicioso, y un ceviche de pescado estilo Ensenada con langostino y mango, que estaba espectacular con un sabor muy tropical y refrescante, ideal para ir preparando el estómago.

Después nos sirvieron una tostada de pulpo con lágrima ibérica y salsa suave de jalapeño, muy sencilla pero con un sabor increíble; y un taco de calamar con mayonesa de chipotle y lechuga, muy original, delicioso y el claro ejemplo de la mezcla de gastronomías.

Después nos sirvieron un canelón de rustido con salsa de bechamel trufada. ¡Qué delicia! Estaba espectacular, con un sabor muy intenso por la trufa y la salsa concentrada de carne pero nada pesado.

Y para terminar el bloque de los entrantes, comimos un increíble arroz de carabinero y gambita de playa. Tan espectacular que apenas se puede describir con palabras, hay que probarlo.

Después, había dos opciones de plato principal y, para poder probarlo todo, cada uno pedimos uno.

David pidió el cordero meloso con puré de patata trufado que le encantó. La carne estaba super tierna, se deshacía en la boca y el sabor era muy marcado. Un plato bien contundente pero que valió la pena comer.

Yo, que ya al elegir vi que con hambre no me iba a quedar, pedí el pescado a la brasa con verduras salteadas al wok. Un plato sencillo y saludable al que no se le puede pedir más; buena textura del pescado y buena cocción y buen sabor de las verduras. Un plato ideal para terminar con un menú tan contundente.

Pero esos no fueron los últimos platos, en absoluto. Aún nos quedaba un delicioso postre, un babá al ron. No es que sea yo muy fan del ron, de hecho nada en absoluto, pero a medida que se impregnaba el bizcocho y se mezclaba el sabor tan ardiente del alcohol con la delicadeza del chantilli de vainilla, el postre se volvía cada vez más delicioso.

Y… ¿cómo está de precio?

El menú que pedimos costaba 58€ por persona y además pedimos una botella de vino y una de agua con gas así que todo nos costó 139€.

Valoración global

Mextizo es un restaurante para recomendar para ocasiones especiales.

Me parece un descubrimiento espectacular en el que, aunque es cierto que los platos son algo caros, la calidad es tan buena que merece la pena. Al menos en mi opinión.

Ideal para ir a celebrar algo importante y para ir en pareja para una velada no demasiado formal, pero sí romántica.

Teresa

Big Kokka. Cocina nikkei con ambiente pomposo en Barcelona.

El pasado mes de agosto descubrimos Kokka y nos fascinó. Tanto que cuando descubrimos que tenía un “hermano mayor” decidimos buscar la ocasión especial para ir. Hace unos sábado, ocasión especial no había pero por motivos internos, David tenía que invitarme a cenar y no se nos ocurrió mejor lugar que ir a Big Kokka.

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¿Dónde está?

Encontramos Big Kokka en Passatge Mercantil 1, cerca de la parada de metro Barceloneta y al lado del Parc de la Ciutadella.

¿Cómo es la decoración?

Lujosa es la primera palabra que me vino a la mente cuando entramos por la puerta. Ya luego, una vez sentados (en unos sillones de terciopelo que no serían el súmum de la comodidad) y observando cada detalle, la sensación fue de pomposidad, como si hubiesen cogido todo aquello que, decorativamente, se pueda asociar al lujo y lo hubiesen puesto junto.

Muchos espejos, paredes empapeladas con mucho estampado, elementos dorados y una gran lámpara colgante que me encantó, me la quería llevar a mi casa.

Admito que podía llegar a rozar lo kitsch pero a mí ese rollo me gusta, incluso me divierte.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. A pesar de que estaban llenos, nos atendieron muy rápido y nos explicaron los platos que pedimos muy bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado sobre las 22h. Habíamos reservado y menos mal porque estaba muy lleno.

Ya sabéis que a nosotros que el ambiente pueda llegar a ser ruidoso no nos importa demasiado, nos abstraemos sin problema, pero si eso os importa tened en cuenta que al haber tanta gente, estar las mesas tan pegadas

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un ceviche clásico de corvina con leche de tigre erizo. Lo cierto es que me puse muy pesada en pedirlo porque por alguna razón extraña me apetecía un montón y menos mal porque nos gustó muchísimo. Nos resultó muy ligero y súper refrescante; ideal para empezar la cena y preparar el paladar. Que no sirva de precedente, pero me lo hubiese comido yo sola.

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Como plato principal, David pidió el Arroz Chaufa negro con pato que le encantó. Era muy sabroso y le gustó mucho la combinación de los ingredientes. Además, al ser un plato que llena un poco más que cualquier otro, a él y su hambre perpetua le vino muy bien.

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Yo pedí los uramakis Maguro con atún, aguacate, cebollino y salsa teriyaki. Muy clásica y poco arriesgada pero no quería experimentar demasiado. Estaban muy buenos y aunque eran sencillos, tenían un sabor ideal y no llenaban ni cansaban mucho.

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Y por supuesto, todo esto lo regamos con unos pisco sour, porque nos encantan y es, junto con los margaritas, nuestro cocktail favorito. Yo pedí el clásico y David experimentó con uno que llevaba un toque de wasabi. Exquisitos los 2.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 58,5€.

Valoración global

Si Kokka ya nos había gustado, Big Kokka también. Era de cajón.

El producto que ofrecen es muy bueno y para todos los gustos, aunque si sois amantes del pescado, disfrutaréis muchísimo.

El precio final nos sorprendió porque por alguna razón (y porque debimos hacer los cálculos mentales muy mal) nos lo esperábamos mucho más caro. No es un restaurante al que iríamos cada fin de semana, pero para alguna ocasión especial en la que no nos importe gastar un pelín más, sí lo vemos una opción muy viable.

Aún así, si tenemos que elegir, creo que repetiríamos con Kokka, pues nos parece más tranquilo y un pelín más íntimo.

Pese a todo, y conociéndonos, creo que por Big Kokka nos verán más de una vez y seguramente con algunas amigas amantes también de la cocina nikkei y del pisco sour.

Teresa

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Nikkei 103. Excelente cocina de fusión en Barcelona.

Como habitante de una ciudad en la que conviven multitud de culturas distintas, cualquier idea de fusión me entusiasma y me parece digna de probar. Así que cuando vi que abrían Nikkei 103, un restaurante basado en la fusión de la cocina japonesa con la peruana, decidí que teníamos que ir sí o sí.

nikkei103-restaurante-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Nikkei 103 en la calle Aribau 33, en los bajos del Hotel Axel.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local está decorado en tonos madera con algunos toques azulados oscuros. Esta combinación hace que haya un ambiente muy actual pero también acogedor. Precioso.

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¿Cómo nos trataron?

Todos los chicos que nos atendieron fueron muy amables y nos ayudaron muchísimo con sus sugerencias.

¿Qué comimos?

Aunque lo hubiéramos pedido todo porque toda la carta nos tentaba mucho, decidimos empezar compartiendo unos Uramaki Anticuchero, de langostinos al panko, aguacate y corvina con salsa de anticucho. Os prometo que son los mejores uramaki que hemos probado jamás. Los ingredientes estaban integrados entre ellos de manera excelente, la salsa era deliciosa porque tenía un toque picante pero sin pasarse y, además, uno esperaría que fuera un entrante frío pero es templado de modo que la sorpresa es mayor y le da el toque perfecto.nikkei103-uramakis-anticuchero

Después, cada uno pedimos un plato. David pidió el Arroz chaufa de pato, con arroz redondo, char siu, pak choi, pato glaseado, soja, cebolla china y edamame. Le encantó y es verdad que estaba riquísimo, el arroz muy en su punto y el pato glaseado estaba super tierno y sabroso.

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Yo me decanté por Ceviche Nikkei de atún, con cubos de atún, leche de tigre, jengibre, teriyaki, cebollita china, aguacate, kizami wasabi, cancha y choclo. Aunque a priori los ingredientes parecía que no me iban a entusiasmar, tenía muchas ganas de atún y acerté plenamente. Es un ceviche delicioso, muy bien equilibrado en cuanto a sabores e ideal como opción ligera para cenar.

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Para beber, pedimos dos Pisco Sour, yo clásico y David de maracuyá, porque es un cóctel que nos encanta y que tomamos siempre que vamos a este tipo de restaurantes.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 60,5€, es decir, unos 30€ por persona más o menos.

No es el restaurante más barato del mundo pero por la calidad del producto y la elaboración artesanal de los platos tampoco es el más caro.

Valoración global

Nos ha enamorado.

Ya éramos fans de Ceviche 103, el otro restaurante del mismo equipo (del que podéis leer un post aquí), y éste nos ha fascinado aún más.

Es ideal para cualquier ocasión tanto para cenas en pareja como para reuniones de amigos, es un acierto seguro siempre.

La minuciosidad con la que elaboran los platos (que la mayoría ves como los elaboran en la barra desde tu mesa), lo bien pensadas que están las combinaciones y la gran calidad del producto hacen del restaurante un lugar imprescindible para los amantes de la gastronomía y de experimentar con ella.

Teresa

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