A Contraluz. Romanticismo en estado puro en Barcelona

Probablemente esta sea una de las entradas más especiales que vaya a escribir.

Como ya sabéis si leeis el blog asiduamente, y sino os lo cuento ahora mismo, aunque la que escribe soy yo, en este blog somos un equipo, David y Teresa. Pues bien, el pasado 8 de junio hizo 2 años del nacimiento de este equipo y como buenos foodies que somos los dos, teníamos que celebrarlo yendo a algún restaurante especial.

Hicimos una búsqueda exhaustiva para dar con un restaurante especial y del que pudieramos guardar buen recuerdo, y al final dimos con A Contraluz, un restaurante del que habíamos oído maravillas y que nos lo habían definido como EL restaurante romántico de Barcelona.

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¿Dónde está?

Encontramos A Contraluz en c/ Milanesat 19, en la zona alta de Barcelona.

¿Cómo es la decoración?

Preciosa.

Voy a dejar ir toda mi cursilería en la siguiente frase: el restaurante parece diseñado para sentarte frente a frente con tu pareja, mirarle a los ojos y decirle: “te quiero”.

Todo, o casi todo, el restaurante es como un gran jardín por el que pasear, en el que alejarse del ruido de la ciudad y en el que sentarse a compartir deliciosos platos.

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¿Cómo nos trataron?

Increíblemente bien.

Todo el personal, desde el chico que nos acomodó en la mesa hasta el que nos trajo la cuenta, nos atendió de manera muy educada, siempre pendientes, preguntándonos si necesitábamos algo y lo más importante de todo, al menos para mí, con una sonrisa siempre.

¿Qué comimos?

David empezó con un Arroz negro con sepia que incluso a mí que no soy muy fan de la comida de color negro (es algo mental) me pareció delicioso. Yo decidí optar por una alternativa más baja en calorías y pedí el Salteado de verduras ecológicas de temporada que, a pesar de su sencillez, estaba muy rico.

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Para continuar, David pidió el Tataki de magret de pato con aliño jengibre, cilantro y salsa wasabi que estaba espectacular; y yo me decidí, después de muchas vueltas, por el Pollo satay y mayonesa de shichimi que a pesar de ser algo arriesgado para mí, me encantó y lo encontré muy rico.

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De postre, nos dejamos llevar y pedimos un Coulant de chocolate negro. La única palabra que se me ocurre para describirlo es: orgásmico. Y ahí lo dejo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 96€, es decir, 48€ por persona.

Sí, es caro.

Pero lo cierto es que la relación calidad-precio van muy a la par y la experiencia general es sumamente buena. Disfrutas de comida de una alta calidad, con buena presentación, de un trato muy amable por parte del personal y en un entorno sencillamente precioso.

Obviamente, no es una opción para ir cada día ni cada fin de semana, pero para un capricho gastronómico es totalmente recomendable.

Valoración global

Fue una velada absolutamente perfecta.

En parte, no os mentiré, porque estábamos muy predispuestos a que fuera una noche especial; sin embargo, si nos centramos únicamente en A Contraluz, me pareció un restaurante sencillamente increíble. Acogedor, romántico y con buena comida. Todo lo necesario para ser considerado un restaurante 10.

Y si me lo permitís, una pequeña dedicatoria:

Gracias David por estos dos maravillosos años. Gracias por el equipo que hemos logrado formar. Seguiremos sumando y avanzando. T’estimo.

Lo más grande que te puede suceder, es que ames y seas correspondido. 

Teresa

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Bimba’s

Que me gustan los restaurantes sofisticados, sencillos y elegantes no es un secreto para nadie que me conozca, y es por ello que Bimba’s estaba en mi wishlist desde hacía muchos meses y finalmente encontramos la ocasión perfecta para ir.

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Ubicado en la zona alta de Barcelona, definiría Bimba’s como un espacio íntimo, con clase y relajante.

Tiene dos salas, una a pie de calle y una en un piso inferior, muy espaciosas y decoradas exquisitamente, con sutiles puntos de luz para no molestar a los comensales y dotarlo de un ambiente muy romántico; y una terraza ideal para tomar una copa.

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Hay que advertir que es un poco laberíntico. Me explico. Tiene dos entradas, lo cual te desubica un poco al principio (ya se sabe, casa de dos puertas mala es de guardar). Nosotros accedimos por la entrada de la Diagonal y no había nadie, ni siquiera se dieron cuenta de que habíamos entrado hasta que subimos al comedor principal. Nos dijeron que los dos accesos son buenos; pero es verdad que el otro, el de la calle Flos i Calcat, está mejor habilitado. No es que sea nada relevante, pero más vale prevenir que curar y no acabar desconcertado.

El personal es muy atento, está en todo momento pendiente de las necesidades de los comensales y ofrecen un servicio muy rápido y ágil.

El punto fuerte, a parte del ambiente, es sin duda la carta, tanto de comida como de vinos. Es muy extensa y para todos los gustos.

La sorpresa fue cuando mi chico quiso pedir sushi y el camarero nos explicó que ni los domingos ni los lunes disponen de él. No es un gran agravio, pero si eres amante del sushi y vas sabiendo que quieres pedirlo, no estaría de más una mención en la carta para no encontrarte con el chasco y tener de decidirte otra vez rápido y corriendo con la presión de tener al camarero tomando nota.

Empezamos con unos calamares a la andaluza y una ensalada césar con parmesano (sí, lo sé, soy la loca de las ensaladas césar, no lo puedo evitar, un día haré un ranking de las mejores). Los calamares estaban deliciosos, muy finos, y la ensalada, no estaba mal, no tiene mucho misterio, pero sinceramente he probado ensaladas mejores por mucho menos precio y la verdad es que para ser del restaurante que es la presentación era un poco pobre y dejaba mucho que desear.

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Calamarcitos a la andaluza

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Ensalada César con parmesano

Luego tomamos un tartar de atún con guacamole y pallarda de pollo con rúcula y pomodorini. Tengo que decir que el pollo estaba muy bueno aunque es un plato sin muchas complicaciones, sin embargo, probé el tartar que pidió mi chico y a mí, que soy de las personas que menos les gusta el pescado que conozco, me encantó; es una combinación muy suave y creo que si repetimos, ya sé que voy a pedir.

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Tartar de atún con guacamole

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Pallarda de pollo con rúcula y pomodorini

Y terminamos con unas tartas deliciosas. David cayó con la tarta de chocolate y yo no me pude resistir al postre estrella, el delicioso New York cheesecake con frutos rojos. Son de pecado. ¡Qué delicia! De lo mejorcito.

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New York Cheesecake

¿Y como está de precio? Bueno, ya sabíamos que no iba a ser barato. En total, comida más dos copas de vino y agua, nos salió por 68,8€, es decir, menos de 35€ por persona, que por la ubicación y la calidad de la comida, no me parece demasiado desorbitado.

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La cena nos gustó mucho a pesar del regusto amargo de no haber podido tomar ni sushi ni pink mojito (no tenían ese día), y el restaurante está magníficamente decorado. Ahora bien, creo que no es para tanto. Hay restaurantes gastronómicamente mejores por un precio parecido. Aún así, ¿repetiremos? Probablemente sí. Merece una segunda oportunidad.

Teresa