Enkel. Brunch moderno (y turístico) en Barcelona.

Que el brunch es una comida que me fascina es algo ya sabido por todos. Y hacerlo como toca: en domingo, con amigos, con unas mimosas y en un local bonito, pues es lo más.

Así que este verano fuimos a descubrir Enkel, en pleno centro, para probar la comida e intentar pasar lo mejor que podíamos el calor horrible que hacía.

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¿Dónde está?

Encontramos Enkel en la calle Baixada de Sant Miquel 6, cerca de la parada de metro Liceu.

¿Cómo es la decoración?

Bastante industrial. Todo el local aprovecha las columnas tipo bigas para dar estructura a la sala y con elementos de mármol y madera le da un toque precioso.

¿Cómo nos trataron?

Bastante bien. Lo único que, al estar en una zona tan turística, había mucha gente y los tiempos de espera eran más grandes. De todos modos, al ir en grupo y tener muchas cosas de las que hablar, no nos importó demasiado tener que esperar un poco.

¿Qué comimos?

Aunque la idea era hacer el brunch, por la hora que se nos hizo y porque somos así, nos lo tomamos como una comida más contundente.

Empezamos compartiendo unas bravas con crema de rocoto, mató, cilantro, cacahuete y alioli de ajo criollo. Bastante buenas, con buen sabor y, sobre todo, diferentes.

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También compartimos el hummus con garbanzos crunchy, crudités y pan de pita. Sencillo, nada pretencioso pero delicioso.

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Después cada uno de nosotros pidió un plato para comer individualmente.

Mi amiga Marta pidió un Buddah Bowl que llevaba quinoa, coliflor rostizado, mazorquitas, tomate cherry, boniato horneado, espinacas, hummus y granola especiada. Un plato muy completo, bastante contundente y con un sabor muy ligero nada pesado.

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Mi amigo Sergi pidió un English Breakfast con huevos fritos, bacon, setas salteadas, granos heinz, tomate grillado y pan de payés. Una versión más cuidada del típico desayuno inglés. No demasiado sano, pero ideal para un capricho. Muy bueno.

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Mi amiga Ana pidió unos Pancakes con huevos revueltos, bacon y sirope de caña de azúcar. Deliciosos, con una genial combinación de salado con un toque dulce.

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David pidió una hamburguesa de pulpo grillado, coleslaw, mayonesa cevichera y sésamo. Él que es muy fan del pulpo disfrutó muchísimo comiéndola y le encantó. Sabrosa y en el punto idóneo de cocción.

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Mi amiga Susana y yo pedimos los huevos Benedict. Mis favoritos. Yo pedí los clásicos, con bacon y ella los pidió con salmón. Riquísimos. La salsa con un sabor perfecto, los huevos perfectamente cocidos y el conjunto era ideal.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 81€ y habría que sumarle lo que bebimos, algunas mimosas y unas cervezas.

Valoración global

Enkel se ofrece como un sitio en el que tomar el brunch y lo cierto es que es un lugar ideal para ello.

El producto que ofrecen es bueno y a un precio bastante correcto en comparación con otros restaurantes similares.

Además está bastante céntrico por lo que es perfecto para dar una vuelta, hacer unas compras y luego ir a comer algo.

¿La única pega? Que quizás está demasiado enfocado al turismo y cuando una persona local entra, se puede sentir un poco desubicado. Pero nada grave.

Recomendado, sobre todo para ir como fuimos nosotros, con amigos, eso sí, reservando.

Teresa

Trópico. Brunch lleno de color en Barcelona.

A menudo sucede que los horarios de las parejas son complicados y no coincidimos con la persona a la que queremos tanto como quisiéramos. Por eso, desde aquí quiero reivindicar las ocasiones llenas de amor, cariño y romanticismo a cualquier hora del día. ¿Dónde está escrito que las citas románticas son por la noche? La clave está en hacer que cualquier momento que pasemos con nuestra pareja sea un momento romántico y eso quiero transmitiros hoy. Que no importa el cuándo, sino el cómo.

Así que con esta premisa, hace unos días, nos fuimos tomamos un brunch/comida a Trópico, un lugar con un ambiente muy actual y alegre que te dibuja una sonrisa en la cara y que permite que el amor fluya fácilmente (soy consciente de lo cursi que me ha quedado esto, ya paro).

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¿Dónde está?

Encontramos Trópico en la calle Marquès de Barberà 24, en el Raval y a unos 5 minutos andando de La Rambla.

¿Cómo es la decoración?

El local es muy luminoso y con el blanco predominante lo potencian más aún. Los muebles del restaurante son vintage y en colores marrones y verdes que le dan cierto aire nostálgico precioso.

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¿Cómo nos trataron?

Las chicas que nos atendieron fueron muy amables en todo momento y se preocuparon mucho de que todo estubiera a nuestro gusto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos nachos, porque son nuestra perdición (y porque se les había acabado el hummus, que era lo que queríamos). Estaban muy ricos y los devoramos en un momento. Además, nos los hicieron sin queso y con la crema agria a parte para que David pudiera comerlos tranquilamente.

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Después, David pidió una Trópico Burguer, con plátano macho maduro, tomate y salsa huancaína, que estaba realmente buena. Yo pedí unos Huevos Benedict que estaban deliciosos no, lo siguiente. Además, iban acompañados por unas patatas aromatizadas con romero que eran para llorar de la emoción.

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Y para beber, tomamos 2 de sus famosos y coloridos zumos: un Watermelon Coconut Agua Fresca para David, amante como nadie de la sandía y del coco, y yo un Garden of Delights con guanábana, mora, fresa, leche de almendras, sirope de agave, polen y flores de pensamiento. El de David, a él, lógicamente, le encantó (a mí no, pero porque la sandía y el coco son mis frutas menos preferidas) y el mío estaba delicioso, con mucho cuerpo y mucho sabor.

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Y…¿cuánto costó todo?

Todo nos costó 41,5€, es decir, 20,75€ por persona. Me parece un precio bastante bueno para el tipo de producto que ofrecen y lo cierto es que la relación calidad-precio es excelente.

Valoración global

Había leído muchas cosas buenas sobre Trópico y os aseguro que todas ellas eran ciertas.

La comida es espectacular, muy cuidada en presentación y excelentemente elaborada; el local es maravilloso y el ambiente es fantástico, sobretodo por el buen rollo que se respira.

Así que si estáis buscando un lugar ideal para ir a pasar una velada romántica diferente, quizás para comer porque por la noche no podéis coincidir con vuestra pareja (aunque a Trópico también podéis ir a cenar), y queréis comer buenos productos y que os transmitan felicidad y buen rollo, sin duda, Trópico es vuestra opción.

Obviamente, me parece también una idea estupenda si queréis pasar un rato con amigos (el otro gran amor de la vida) ya que disponen de algunas mesas redondas ideales para charlar de todo y de nada mientras degustáis algunos de sus zumos y picáis algo.

Teresa

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