La Botiga. Cocina mediterránea con vistas en Barcelona

Desde hace 5 años, casi cada vez que vamos al cine, vamos al del centro comercial Arenas de Barcelona. Porque nos hemos acostumbrado y porque queda a mitad de camino (literal) entre nuestras casas.

Muchas de esas veces, al salir queremos cenar o antes de la sesión nos apetece comer algo. Y lo cierto es que siempre íbamos al mismo sitio (Watatsumi, podéis leer el post aquí y nos sigue encantando), pero hemos decidido que tenemos que probar más restaurantes y aprovechar la variedad que hay.

Por eso, el fin de semana pasado fuimos a ver Aladdín y a comer a La Botiga.

¿Dónde está?

Como ya he mencionado anteriormente, encontramos La Botiga en el Centro Comercial Arenas de Barcelona, cerca de la parada del metro Espanya.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, con toques rústicos y bastante acogedora, aunque no sea el aspecto que más destaca del restaurante.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Todo el personal fue muy amable y atento.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron las cartas, vimos que tenían opción de menú de fin de semana y nos decidimos por esa opción.

De primero, David pidió los huevos estrellados con patatas fritas y virutas de jamón ibérico. Riquísimos y con el sabor intenso característico.

Yo en cambio pedí la ensalada de tartar de tomate del Maresme con virutas de bonito y cebolla. Más ligero pero un sabor espectacular. ¡Qué gusto comer buen tomate!

De segundo, David pidió los calamares a la plancha con gracia. Muy buenos pero resulta que la gracia era una especie de risotto y claro, cuando uno es intolerante a la lactosa que no le avisen, mucha gracia, no hace.

Yo pedí el atún a la plancha con dados de aguacate y tomate para seguir con la tónica saludable, y la verdad es que me encantó. El atún estaba en el punto que lo pedí y el tomate y el aguacate le aportaban jugosidad, que ya sabemos que a veces cuesta encontrar en el atún cocinado. Un plato ligero pero sabroso y atractivo.

También comimos un postre de chocolate que entraba en el menú que devoramos y no pudimos sacar foto.

Y… ¿cómo está de precio?

Los 2 menús que comimos más un café solo nos costó 39,25€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. No nos esperábamos que nos fuera a gustar tanto y lo cierto es que nos sorprendió gratamente.

Por la sencillez de la comida que ofrecen, porque no buscan grandes innovaciones sino producto de siempre, bien cocinado y con los sabores que le corresponden; y eso es algo que a veces cuesta encontrar y que se pierde en mil filigranas.

Un restaurante ideal para cualquier ocasión y al que, casi seguro, que volveremos la próxima vez que vayamos al cine.

Teresa

Khaosan Street Food. Comida asiática informal en Barcelona.

Hará cosa de un mes, intentamos ir a cenar a Khaosan Street Food pero como no habíamos reservado, estaba lleno y no pudimos. Así que nos quedamos con ganas y reservamos el fin de semana pasado para ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Khaosan Street Food en la calle Enric Granados 13, cerca de las paradas de metro Universitat y Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla, con toques de madera clara y elementos que nos transportan a la naturaleza.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El personal fue amable en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Viendo la carta, vimos que lo mejor sería pedir varios platos para compartir y así poder probar más.

Empezamos con los chicharrones de pollo con allioli de maracuyá, cebolleta y salsa huancaína. Estaban riquísimos ya que los chicharrones en sí estaban muy crujientes y las 2 salsas de las que iban acompañados estaban espectaculares y les daban mucho sabor.

Quisimos probar también el aguacate en tempura con 5 especias y huevas de trucha porque jamás lo habíamos comido y nos picaba la curiosidad. La verdad es que textura era bien curiosa, quizás no fue mi plato favorito, pero tampoco estaba mal. Sin más.

También pedimos el wonton de gamba con curry rojo, cacahuete y enoki porque a David se le antojó. Le encantó. Muy sabroso. Demasiado cacahuete para mi gusto. Pero delicioso si os gusta su sabor.

Yo quise pedir el tataki de atún con kimchi y pesto asiático. Estaba muy rico, con un toque muy sabroso y el atún estaba en su punto justo.

Y David pidió la arepa de costilla de cerdo, aguacate, cebolla ducle, tamarindo y salsa criolla. La carne estaba muy bien cocinada, muy sabroso y en el punto exacto. Una delicia.

Y… ¿cómo está de precio?

Habíamos reservado con el 30% a través de El Tenedor y todo lo que comimos más 2 cócteles cada uno nos costó 44,87€.

Valoración global

Khaosan Street Food es un sitio fantástico para probar varios platillos con un toque asiático y compartirlos. Ideal para ir en grupo reducido y de confianza.

Nos ha gustado mucho el ambiente relajado y casual que se respira. Sin duda, repetiremos en cualquier ocasión en la que nos encontremos por la zona.

Teresa

Fat Barbies. Cocina con ahumados en Barcelona.

Somos muy carnívoros. A veces nos la queremos dar de otra cosa, pero no. Nos gusta mucho la carne.

Y bajo esta premisa fuimos a descubrir Fat Barbies (y por el nombre del restaurante, la verdad).

¿Dónde está?

Encontramos Fat Barbies en la calle Bailén 83, cerca de la parada de metro Girona.

¿Cómo es la decoración?

Yo la definiría como rústica-chic, en madera y metal, la gran mayoría de elementos, combinados de manera muy efectiva.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El personal que nos atendió fue muy amable, nos explicaron detalladamente la carta y nos sirvieron bastante rápido.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas fritas con ketchup de sobrasada ya que nos llamó mucho la atención la salsa y queríamos probarla. Estaban bastante buenas y aunque es cierto que eran bastante sencillas, las patatas en sí estaban bien cocinadas y el ketchup de sobrasada tenía ese toque original de la combinación dulce con un punto de sabor más fuerte.

También compartimos unas zanahorias con mole y semillas. Una combinación francamente deliciosa y bastante ligera.

Después, como plato principal, David pidió unas costillas de cerdo “St.Louis” que estaban deliciosas. La carne estaba súper tierna y el sabor era espectacular. Una delícia para los carnívoros de corazón.

Yo pedí el bocadillo de cerdo, una hamburguesa de pulled pork, que tenía que pedir ya que es mi manera de cocinar el cerdo favorita. Estaba delicioso, el sabor era increíble, intenso como ninguno que hubiese probado anteriormente. Muy recomendado.

Y como vimos que en la carta había 2 postres, decidimos pedir los 2 para poder probarlos.

Pedimos el Smore, que no había probado jamás y me pareció delicioso, y la tarta de queso mató con grosellas rojas, un cheesecake con un sabor increíble y bastante más intenso al que estamos acostumbrados.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botellita de vino, nos costó 55,5€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho, sobretodo por la deliciosa comida que ofrecen. La única pega es que la carta es bastante reducida y con dos veces que uno vaya, ya la ha probado toda. Pero confiamos en que la vayan cambiando para ofrecernos nuevas delicias.

Ideal para ir en pareja o grupo reducido. Seguro que repetimos y llevamos a la familia, que les gusta la carne tanto como a nosotros.

Teresa

Orvay. Tapas y platillos de calidad en Barcelona.

Cuando uno va a pasear por el Born y quiere comer algo, tiene que andar con mucho ojo si quiere comer producto de calidad y no meros platos creados para turistas.

Por eso, mi mente planificadora empezó a funcionar tan pronto supo que íbamos a dar una vuelta por allí y busqué sitios que me convencieran. Y así di con Orvay.

¿Dónde está?

Encontramos Orvay en Passeig del Born 4, cerca del metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Con paredes en tonos pastel, con mesas de mármol preciosas y sillas de madera clara que daban el toque perfecto.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El chico que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos recomendó unos platos fuera de carta excelentes.

¿Qué comimos?

Ya que la carta está diseñada para compartir, eso hicimos.

Empezamos con unos clásicos de nuestra gastronomia, una ensaladilla rusa riquísima y unas patatas bravas deliciosas con un sabor extraordinario e intenso sin resultar picante.

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Seguimos con una frita de pulpo deliciosa, servido sobre patatas muy finitas y con unas verduras asadas muy ricas y con un sabor muy natural.

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Pedimos también unos croquetones de pollo al curry. Muy buenos y nada pesados. Además el sabor de este curry era bastante suave.

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David pidió también un montadito de anguila con cebolla caramelizada que no estaba en carta y que el camarero nos recomendó. Lo cierto es que estaba bastante rico (para mí, a David le encantó) porque el contraste entre el sabor salado de la anguila y el dulce de la cebolla era fantástico.

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Y para rematar, comimos unos huevos estrellados con jamón ibérico. Deliciosos. Es uno de mis platos favoritos y estos estaban particularmente buenos y sabrosos. Además, al estar servidos con unas patatas fritas tan finas resultaban más ligeros (dentro de lo que cabe).

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Como aún nos quedaba un hueco para un toque dulce, decidimos compartir un coulant de chocolate con helado de vainilla. Es un postre que nos encanta y este estaba delicioso, calentito y en su punto.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 64,6€.

Valoración global

Hemos hecho todo un descubrimiento con Orvay.

Ofrecen platos típicos, sin muchas complicaciones y con un producto de calidad.

Ideal para ir en pareja o con un grupo íntimo de amigos.

Desde luego volveremos y creo que nos va a solucionar muchos mediodías por el Born.

Teresa

Mextizo. Cocina mexicana y mediterránea en Barcelona.

Como fan de la cocina mexicana, cada restaurante que la ofrece y que se me cruza me llama la atención.

Y lo cierto es que conocía Mextizo desde hacía algunos años pero, sinceramente, por aquél entonces no nos podíamos permitir ir a cenar a un restaurante de ese estilo (y de esos precios). Pero por fin hemos podido ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Mextizo en calle Diputació 239, cerca de la parada de metro Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Con tonos neutros y toques dorados que dan al restaurante un aura de lujo pero sin perder sencillez.

¿Cómo nos trataron?

Extraordinariamente bien. Todo el personal que nos atendió desde que entramos lo hizo muy amablemente, estando pendientes en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron la carta, el camarero nos comentó que, además de los platos a elegir de la misma, disponían de 2 menús degustación (uno más sencillo y otro más completo) y después de mirarlos, decidimos darnos el gusto y nos decantamos por el menú Mexditerráneo, que constaba de 6 platos entrantes, un plato principal y un postre.

Primero nos trajeron un cucurucho de atún y arroz con guacamole, contundente pero delicioso, y un ceviche de pescado estilo Ensenada con langostino y mango, que estaba espectacular con un sabor muy tropical y refrescante, ideal para ir preparando el estómago.

Después nos sirvieron una tostada de pulpo con lágrima ibérica y salsa suave de jalapeño, muy sencilla pero con un sabor increíble; y un taco de calamar con mayonesa de chipotle y lechuga, muy original, delicioso y el claro ejemplo de la mezcla de gastronomías.

Después nos sirvieron un canelón de rustido con salsa de bechamel trufada. ¡Qué delicia! Estaba espectacular, con un sabor muy intenso por la trufa y la salsa concentrada de carne pero nada pesado.

Y para terminar el bloque de los entrantes, comimos un increíble arroz de carabinero y gambita de playa. Tan espectacular que apenas se puede describir con palabras, hay que probarlo.

Después, había dos opciones de plato principal y, para poder probarlo todo, cada uno pedimos uno.

David pidió el cordero meloso con puré de patata trufado que le encantó. La carne estaba super tierna, se deshacía en la boca y el sabor era muy marcado. Un plato bien contundente pero que valió la pena comer.

Yo, que ya al elegir vi que con hambre no me iba a quedar, pedí el pescado a la brasa con verduras salteadas al wok. Un plato sencillo y saludable al que no se le puede pedir más; buena textura del pescado y buena cocción y buen sabor de las verduras. Un plato ideal para terminar con un menú tan contundente.

Pero esos no fueron los últimos platos, en absoluto. Aún nos quedaba un delicioso postre, un babá al ron. No es que sea yo muy fan del ron, de hecho nada en absoluto, pero a medida que se impregnaba el bizcocho y se mezclaba el sabor tan ardiente del alcohol con la delicadeza del chantilli de vainilla, el postre se volvía cada vez más delicioso.

Y… ¿cómo está de precio?

El menú que pedimos costaba 58€ por persona y además pedimos una botella de vino y una de agua con gas así que todo nos costó 139€.

Valoración global

Mextizo es un restaurante para recomendar para ocasiones especiales.

Me parece un descubrimiento espectacular en el que, aunque es cierto que los platos son algo caros, la calidad es tan buena que merece la pena. Al menos en mi opinión.

Ideal para ir a celebrar algo importante y para ir en pareja para una velada no demasiado formal, pero sí romántica.

Teresa

Fàbrica Moritz. Tapas y cerveza ideales en Barcelona.

Buscando un sitio al que ir a cenar de manera informal el pasado domingo, me vino a la cabeza que jamás había una reseña sobre la Fàbrica Moritz, un lugar al que habré ido chopocientas veces desde hace muchos años. Y claro, había que ponerle remedio.

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¿Dónde está?

Encontramos la Fàbrica Moritz en Ronda de Sant Antoni 41, bastante cerca de la parada de metro Universitat.

¿Cómo es la decoración?

El mismo nombre ya lo indica, es una fábrica; y no esconde en ningún momento sus orígenes.

Una vez en la sala principal, se pueden ver los recipientes originales de cerveza y es todo muy industrial con un toque muy moderno.

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¿Cómo nos trataron?

Todo el personal es siempre muy agradable y muy eficiente, porque a pesar de tener siempre el local lleno; van muy rápido, sin descuidar a los clientes y con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Fuimos a cenar de manera informal así que pedimos varias cosas para compartir y picotear.

Empezamos pidiendo nuestras patatas bravas favoritas del mundo, las bravas de aquí, con allioli y aceite rojo picante. Nos flipa el allioli y estas patatas son deliciosas. Estan en su punto de crujientes, pican pero lo justo, y son muy sabrosas.

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También pedimos unas anillas de calamar en tempura de Epidor (una de sus variedades de cerveza). Riquísimos. No demasiado pesados, con un sabor delicioso y servidos con una mayonesa muy ligera e ideal.

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Comimos también unos bastoncillos de berenjena en tempura de cerveza Moritz. Estaban deliciosos y los sirven con una salsa romesco increíble. Lo único malo es que estaban un poco demasiado aceitosos para mi gusto.

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Y para terminar, pedimos uno de los platos estrella del restaurante (y uno de los más pedidos, cuando uno está sentado no para de verlo pasar), el pollo a la Moritz con patatas fritas; un pollo cocinado al horno sobre una lata de cerveza. Lo cierto es que el plato tiene la fama bien merecida. Está muy bien cocinado y la salsa tiene un sabor fantástico, ya que se le nota el toque amargo de la cerveza pero al mezclarse con el propio jugo de cocer el pollo resulta una combinación increíble de sabores.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más dos cervezas nos costó 44,6€.

Valoración global

La Fàbrica Moritz nos encanta.

Para múltiples ocasiones: para ir a comer en família, para ir de cañas con amigos, para una cena romántica informal. Para todo.

Porque nos queda cerca de casa, porque ofrecen un producto de calidad y porque nos gusta la cerveza y nos gusta probar las novedades que constantemente ofrecen.

¿Volveremos? Lo hacemos constantemente.

Teresa

Macondo. Cocina colombiana para una ocasión romántica.

Hace unas semanas fue San Valentín y aunque, por norma, no nos regalamos nada material, sí que nos gusta ir a cenar a algún sitio especial y probar los menús especiales que muchos restaurantes tienen para ese día especial.

Este año el elegido fue Macondo, un restaurante que nos trae un trocito de caribe colombiano a Barcelona.

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¿Dónde está?

Encontramos Macondo en la calle Còrsega 206, bastante cerca de la parada de metro Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Bastante playera y colorida. Nos transporta al Caribe de inmediato pero sin estar sobrecargada.

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¿Cómo nos trataron?

Bien. Aunque quizás tuvimos que esperar más tiempo del normal porque el restaurante estaba muy lleno, pero tampoco nos importó demasiado.

¿Qué comimos?

El menú de San Valentín consistía en 2 primeros y 2 segundos para compartir y luego un postre para cada uno. Además, incluía también una copa de cava de bienvenida y una botella de vino por pareja.

De primero comimos ceviche de corvina con fruta de la pasión y patacones con cochinillos confitados. Ambos platos estaban deliciosos.

El ceviche estaba riquísimo, con tacos bastante grandes de pescado y una combinación de sabores muy refrescante y nada pesada.

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Los patacones nos sorprendieron muchísimo porque eran el contrapunto perfecto al ceviche. Eran ciertamente más contundentes, pero al no ser muy grandes conformaban la ración ideal, y el sabor era delicioso para dos personas amantes de la carne como nosotros.

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Los segundos eran una crema de mariscos con gambas y unas costillas de cerdo con chips de yuca.

La crema estaba espectacular y creo que fue uno de mis platos favoritos de la noche. No tenía un sabor nada exagerado a marisco, la textura era super fina y además, la presentación fue super bonita (tentada estuve de llevarme la cazuelita…).

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Y las costillas fueron, sin ninguna duda, el plato favorito de David. Y es que estaban francamente deliciosas. Tenían un sabor espectacular, la carne estaba muy tierna y fueron el cierre ideal para el menú.

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Finalmente, comimos (comí, porque David probó dos cucharadas y casi se muere) un tiramisú de maracuyá. Riquísimo. Tanto que no llegué a hacerle la foto. ¡Ups!

Y…¿Cómo está de precio?

Como ya os he comentado, fuimos con un menú cerrado que costaba 65€ por pareja.

Valoración global

Salimos de Macondo encantados y enamorados.

La comida fue espectacular y disfrutamos mucho de ella, pero el ambiente fue sin duda, lo mejor. Estar rodeados de una decoración tan playera y con unos músicos tocando en directo fue maravilloso y creaba una atmosfera ideal.

Volveremos seguramente a probar más platos de la carta y a ver cómo es un día normal, sin celebrar nada. Desde luego, merece la pena volver.

Teresa

¿Repetimos? The Juice House

Hoy empezamos una nueva sección en el blog: ¿Repetimos?

En ella, volveré a ir a restaurantes que ya he visitado anteriormente pero, esta vez, en una ocasión distinta.

Porque ya sabemos que puede haber sitios a los que hayamos ido a tomar algo y no nos hayan convencido mucho pero luego hemos ido a cenar y nos hemos enamorado. O al revés.

Así que precisamente esa es la norma para estos posts: la reseña sobre la repetición tiene que ser en una comida distinta a la del post inicial.

Hoy, repetimos en…

The Juice House

¿A qué hemos ido?

Si la anterior vez (podéis leer el post aquí) fuimos a tomar algo después de trabajar, esta vez fuimos a cenar un viernes por la noche.

¿Qué comimos?

Empezamos pidiendo unas patatas bravas ya que, aunque las habíamos probado en anteriores ocasiones, las han cambiado y ahoras las hacen horneadas con romero, salsa brava con pimientos del piquillo y allioli vegano casero. ¡Qué mejora! Estaban deliciosas, nada pesadas y con un toque cítrico que les da un sabor muy especial y las hace diferentes y de fácil digestión.


Después, David pidió la Quinoa Negra, un plato de quinoa con tinta de calamar, con calamarcitos, salsa de pimientos del piquillo y allioli de alga wakame. Para él, que no es muy amante de la quinoa, fue una combinación ideal porque le encanta la comida con tinta. Un plato muy sabroso y con una combinación perfecta de ingredientes.

Yo pedí los Zoodles, un plato de calabacín espiralizado con tomates cherry al horno y con pesto de tomate deshidratado, albahaca y aceitunas negras y con perlas de mozzarella. Un plato muy refrescante y con unos sabores deliciosos y, aunque aparentemente pueda parecer ligero, lo cierto es que es bastante contundente y no pude terminarlo.

¿Cuánto nos costó?

Lo que comimos más 2 Aperol Spritz nos costó 33,6€.

¿Ha valido la pena repetir?

Sí, sin duda.

Lo cierto es que The Juice House me parece un restaurante ideal para comer y cenar (o tomar el brunch, que también tienen mucha variedad de platos para esa comida), tanto por calidad y cantidad de los platos como por el precio de los mismos.

Además, la carta es bastante extensa y muchos de los platos admiten variaciones en función de los gustos de cada uno, por lo que todo el mundo puede encontrar su opción ideal.

Muy recomendado tanto para una cena íntima porque la luz ténue y la decoración rústica acompañan, como para comidas con amigos, ya que hay muchos platos que se prestan a compartir.

Teresa

Barietés. Huevos creativos en Barcelona.

Vivo en un barrio en el que, para bien o para mal, parpadeas y aparece un restaurante. ¿Problema? Que si eres foodie como nosotros, en seguida has ido a todos. Por eso cuando nos enteramos de un sitio nuevo, vamos de cabeza como niños el día de Reyes. Y con esa actitud fuimos a Barietés.

¿Dónde está?

Encontramos Barietés en Ronda Sant Pau 5, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Industrial. Muy minimalista y el mobiliario tiene un punto vintage maravilloso.

¿Cómo nos trataron?

Maravillosamente bien. Como fuimos a cenar un jueves, no había demasiada gente y pudieron estar por nosotros sin resultar agobiantes.

Nos aconsejaron e informaron muy bien sobre la carta y todo el personal atendía a los clientes con una sonrisa y eso siempre es de agradecer.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un surtido de embutidos ibéricos porque se nos antojó y no queríamos algo que nos llenara demasiado para empezar. Nos gustó mucho, porque era un entrante sencillo pero efectivo y además el pan estaba realmente bueno.

Después empezó lo bueno y cada uno pidió unos huevos cocinados de manera diferente.

David pidió unos revueltos con salmón y sus huevas. Tenían un sabor muy intenso, recomendadísimo para los amantes del salmón, y la textura era súper cremosa y esponjosa. Una delicia.

Yo en cambio me decidí por una tortilla rellena de ratatouille y queso de cabra. Deliciosa, con un sabor espectacular por las verduras, que también aportaban mucha jugosidad a la tortilla, y sin que el queso de cabra resultara cargante.

Para terminar decidimos pedir unas omelettes dulces, para probar más opciones de la carta.

David pidió la de manzana flambeada con calvados y helado de canela; y yo pedí la de banana y chocolate con helado de vainilla. ¡Qué buenas estaban las dos! Muy finas, super sabrosas y bastante ligeras para lo dulces que eran.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino y una ración de pan nos costó 47,25€.

Valoración global

Salimos encantadísimos de Barietés. Principalmente por el magnífico trato recibido desde el momento en el que entramos por la puerta hasta que salimos.

Al ser un local que acaba de abrir, se esfuerzan mucho en que los clientes salgan satisfechos, y he de decir que, al menos en nuestro caso, lo consiguieron.

El producto que ofrecen es muy bueno y la carta es bastante variada. Además, seguro que en unos meses añadiran nuevos platos igual de buenos y nosotros volveremos a probarlos.

Si buscáis un sitio ideal para ir con amigos o para una comida familiar informal, desde luego Barietés puede ser el sitio que buscáis.

Teresa

Pikio Taco. Tacos mexicanos informales y urbanos en Barcelona.

Hace unos meses, cuando el calor nos tenía la mente nublada y no podíamos pensar con demasiada calidad, nos dedicamos a pasear por el barrio de Gracia y terminamos, a la hora de comer, justo en frente de Pikio Taco, una taquería de la que había oído hablar bastante. Y, por supuesto, entramos.

¿Dónde está?

Encontramos Pikio Taco en la calle Còrsega 376, bastante cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy mexicana y muy urbana. Bastante colorista, como si de una calle de una ciudad de México se tratara. O eso me parece a mí, que no he estado nunca en México.


¿Cómo nos trataron?

Bien. La verdad es que la metodología para pedir la comida es muy “self service” (uno se lee la carta y marca en una plantilla lo que quiere y las cantidades y lo entrega en caja) por lo que el papel de los camareros es solamente traer la comida a la mesa, así que no pudimos tener demasiada interacción con ellos. Aún así, nos atendieron bien.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un guacamole con totopos. Muy ricos, con un guacamole muy bueno y bastante casero.

Después, obviamente, nos pedimos un buen surtido de tacos para poder probar varios.

Los que pedimos fueron:

  • Aguascalientes: con carnitas de cerdo, salsa cremosa de aguacate, cortezas crujientes de cerdo y pico de gallo. Quizás me lo esperaba un poco menos seco y con un sabor de aguacate más auténtico, pero igualmente está bastante rico.
  • Yucatán: con cochinita pibil, crema de frijol y cebolla roja en escabeche. Riquísimo. Muy jugoso y con un sabor increíble.
  • Guadalajara: con ternera marinada en chili deshidratado y tomate, con salsa de cilantro y cebolla con tequila y pimientos habaneros. Muy picante (bueno, para mi paladar que con nada ya lo nota) pero a David le encantó.
  • Tijuana: con pollo a la parrilla con queso mozzarella, guacamole, patatas chips y salsa valentina. Muy bueno, jugoso, con un toque picante pero sin exagerar y con un sabor delicioso.
  • Azteca: con pollo al pastor con chutney de piña picante y cilantro fresco. Original y con un toque de sabor especial y delicioso.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más 2 cervezas nos costó 39€.

Valoración global

Nos gustó mucho Pikio Taco, porque somos muy amantes de taquerías informales y ésta es de calidad. Además el ambiente es muy bueno, muy relajado y divertido.

Ideal para ir con amigos (no muchos eso sí, porque el local tampoco es que sea muy grande) o en pareja para ocasiones relajadas.

Lo encontramos de casualidad y lo cierto es que repetiremos cuando volvamos a encontrarnos por el barrio y queramos comer algo informal.

Teresa