Crudo Bar. Delicias del mar en Barcelona.

¿Cuántas veces habré empezado un post diciendo que los restaurantes inesperados acaban siendo los mejores?

Muchas. Y el restaurante que descubrimos hoy, Crudo Bar, es uno de esos casos.

¿Dónde está?

Encontramos Crudo Bar en Gran Via de les Corts Catalanes 654, cerca de la parada de metro Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla, con toques marineros, que transmiten calma.

¿Cómo nos atendieron?

Todo el personal que nos atendió fue muy amable y simpático.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un ceviche mixto, porque en plena ola de calor nos apetecía algo fresco. Éste llevaba corvina, pulpo y gambas. Estaba riquísmo y con una mezcla de sabores muy refrescante y deliciosa.

David, por supuesto, pidió una ostra ya que hacía mucho que no comía ninguna. Le encantó.

Como plato principal, David pidió el salmón con arroz y salsa de curry a la naranja. Muy sabroso, con ese punto exótico y picante que a él le gusta tanto.

Yo pedí el tataki de atún con ajoblanco de frutos secos. Estaba espectacular y la combinación de sabores era increible. De los mejores que he probado

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 71,85€.

Valoración global

Crudo Bar nos ha gustado mucho, por el producto de calidad que ofrecen y por la elaboración de los platos.

Es un sitio ideal para ir en pareja o con un grupo reducido, pero desde luego, para ir con personas a las que les gusten los productos del mar.

Nosotros repetiremos seguro a probar muchos más plato.

Teresa

El Sueño. Cocina deliciosa con vistas en Barcelona.

No llevamos ni un mes de verano y ya hemos tenido 2 olas de calor. Con este panorama, es normal que estemos todos buscando terrazas y sitios con encanto y frescos para hacerlo más llevadero.

Hace unos días, fuimos al rooftop del hotel The Serras donde se ubica el restaurante El Sueño.

¿Dónde está?

Encontramos El Sueño en Passeig de Colom 9, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Toda es con elementos de madera y mimbre, muy orgánica. Pero sin duda, la mejor decoración de la terraza son las increíbles vistas del puerto de Barcelona que se ven desde allí.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien, de manera muy rápida y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un duo de hummus con crudités y picos. Riquísimos, presentados de tal manera que los distintos tipos de hummus iban apareciendo uno debajo del otro, y con una textura y un sabor muy artesanal.

También compartimos unas patatas bravas. Muy buenas, con un toque picante pero sin resultar molesto.

Como plato principal, David pidió el pulpo a la brasa con patata, jamón de jabugo, pimentón y mayonesa picante. Estaba delicioso y le encantó la combinación del pulpo con el jamón que le daba un sabor intenso y original.

Yo pedí el ceviche de pescado blanco, mango, aguacate, cilantro y ají. Muy rico y, sobre todo, refrescante gracias a la combinación de sabores.

Para terminar, compartimos un postre, la coca “mal feta” con chocolate y sorbete de mandaria. Deliciosa. Nos dió la dosis de dulce que buscábamos pero sin resultar muy pesada.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más dos cocktails nos costó 88,5€.

Valoración global

El Sueño nos ha gustado mucho. Por la comida que ofrece, que es deliciosa, y principalmente por las maravillosas vistas que uno puede disfrutar desde allí.

Ideal para ir en pareja a celebrar alguna ocasión especial o darse un homenaje bien merecido.

Teresa

Born Voraz. Tapas sencillas pero efectivas en Barcelona.

Hay días, y en verano aún más porque el calor nos tiene las neuronas fritas, en los que a uno se le terminan las ideas sobre sitios para ir a cenar. Y en esos días, tener una lista de lugares sencillos pero que ofrecen comida rica para no tener que preocuparnos por eso. Y este sábado pasado descubrimos un lugar que podría pasar a formar parte de esa lista.

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¿Dónde está?

Encontramos Born Voraz en la calle Princesa 33, cerca de la parada de metro Jaume I.

¿Cómo es la decoración?

Nada en especial. La típica decoración de bar de tapas, sin nada llamativo pero muy correcta.

¿Cómo nos atendieron?

Bien. Muy rápido y muy amablemente.

¿Qué comimos?

Fuimos un grupo de 4 personas así que decidimos pedir varias tapas para poder compartir y probar más platos.

Pedimos unos pimientos del padrón y unas alcachofas a la andaluza, ambos platos muy sencillos pero muy buenos e ideales para empezar a picotear. También pedimos unas berenjenas fritas con miel deliciosas, poco crujientes para mi gusto, pero deliciosas; y unos calamares a la andaluza muy ricos sin complicaciones añadidas.

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Comimos también unos buñuelos Thai a base de verduras y con una salsa ligeramente picante. Riquísimos, de hecho, pedimos 2 raciones de ellos porque nos gustaron mucho.

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Compartimos también el pulpo a la brasa. Muy tierno, con una salsa deliciosa. Muy recomendable si os gusta el producto.

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Terminamos con el tataki de atún con aguacate. Delicioso, cocinado al punto y con un sabor espectacular.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más unas cervezas y unas copas de vino nos costó 62,85€ con el 30% de descuento por haber reservado con El Tenedor.

Valoración global

Quizás no seria el restaurante más espectacular que he visitado pero, como he dicho al principio, es un sitio fantástico para tomar unas tapas y compartirlas con una buena conversación.

Ideal para ir con amigos y pasar un rato largo charlando, riendo y disfrutando de buena comida, sencilla, sin complicaciones, pero buena.

Teresa

Belliny. Brunch informal con aires tropicales en Barcelona.

No es ningún secreto a estas alturas, que el brunch me parece un gran invento. Así que este pasado fin de semana, fuimos a descubrir Belliny, un nuevo sitio en el que disfrutar de él.

¿Dónde está?

Encontramos Belliny en Gran Via de les Corts Catalanes 555, entre las paradas de metro Urgell y Universitat.

¿Cómo es la decoración?

Tropical pero elegante. Con toques verdes con estampados de grandes hojas de palmera y con elementos dorados y de madera que le dan un aire más elegante y un poco vintage.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien y, principalmente, muy rápido.

¿Qué comimos?

Al llegar, la camarera nos informó que además de la carta, tenían un menú de brunch que incluía un plato principal (a elegir entre 6 opciones), 2 bebidas (un café y un zumo, un bellini o una mimosa) y un postre a elegir entre 2 opciones.

La verdad es que nos pareció muy buena idea y como los platos que nos habían llamado la atención de la carta entraban en el menú, nos decidimos por esa opción.

Como plato principal, David pidió el desayuno americano que consistía en 2 huevos fritos, bacon, patata frita y pan con mantequilla y mermelada. La verdad es que era un plato que no tenía mucha complicación aparente, aunque hay que destacar que el bacon y los huevos estaban en su punto justo. A él le gustó mucho.

Yo, como no, pedí unos huevos Benedict, porque me apasionan. En Belliny pedí los Barcelona que como peculiaridad llevaban tomate, mozzarella y pesto, otra de mis cosas favoritas en el mundo. Lo cierto es que estaban riquísimos, con un toque de sabor diferente al que estamos acostumbrados pero delicioso y completamente en su punto.

De postre, ambos pedimos la tentación de chocolate. Sinceramente, yo la pedí porque no me la iba a comer y a David era lo que más le apetecía, así que se la comería él. Pero cuando llegó a la mesa y la probé, no me pude resistir y terminé comiendola toda. Era una deliciosa e intensa mezcla de brownie (sin nueces, lo cual es muy importante para mí ya que no me entusiasman) y coulant. Hay que probarla para descubrir el fantástico sabor.

Y… ¿cómo está de precio?

Cada menú costaba 16,9€ por lo que todo nos salió por 33,8€.

Valoración global

Belliny nos gustó mucho. Principalmente porque nunca habíamos conocido un sitio en el que ofrecieran un menú con brunch y eso nos sorprendió (seguramente hay más que ofrezcan esta opción pero no tenemos el placer).

Además los platos están deliciosos y son los clásicos del brunch por lo que no decepcionan.

Ideal para ir con amigos un domingo soleado a pasar un buen rato y comer bien.

Teresa

La Botiga. Cocina mediterránea con vistas en Barcelona

Desde hace 5 años, casi cada vez que vamos al cine, vamos al del centro comercial Arenas de Barcelona. Porque nos hemos acostumbrado y porque queda a mitad de camino (literal) entre nuestras casas.

Muchas de esas veces, al salir queremos cenar o antes de la sesión nos apetece comer algo. Y lo cierto es que siempre íbamos al mismo sitio (Watatsumi, podéis leer el post aquí y nos sigue encantando), pero hemos decidido que tenemos que probar más restaurantes y aprovechar la variedad que hay.

Por eso, el fin de semana pasado fuimos a ver Aladdín y a comer a La Botiga.

¿Dónde está?

Como ya he mencionado anteriormente, encontramos La Botiga en el Centro Comercial Arenas de Barcelona, cerca de la parada del metro Espanya.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, con toques rústicos y bastante acogedora, aunque no sea el aspecto que más destaca del restaurante.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Todo el personal fue muy amable y atento.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron las cartas, vimos que tenían opción de menú de fin de semana y nos decidimos por esa opción.

De primero, David pidió los huevos estrellados con patatas fritas y virutas de jamón ibérico. Riquísimos y con el sabor intenso característico.

Yo en cambio pedí la ensalada de tartar de tomate del Maresme con virutas de bonito y cebolla. Más ligero pero un sabor espectacular. ¡Qué gusto comer buen tomate!

De segundo, David pidió los calamares a la plancha con gracia. Muy buenos pero resulta que la gracia era una especie de risotto y claro, cuando uno es intolerante a la lactosa que no le avisen, mucha gracia, no hace.

Yo pedí el atún a la plancha con dados de aguacate y tomate para seguir con la tónica saludable, y la verdad es que me encantó. El atún estaba en el punto que lo pedí y el tomate y el aguacate le aportaban jugosidad, que ya sabemos que a veces cuesta encontrar en el atún cocinado. Un plato ligero pero sabroso y atractivo.

También comimos un postre de chocolate que entraba en el menú que devoramos y no pudimos sacar foto.

Y… ¿cómo está de precio?

Los 2 menús que comimos más un café solo nos costó 39,25€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. No nos esperábamos que nos fuera a gustar tanto y lo cierto es que nos sorprendió gratamente.

Por la sencillez de la comida que ofrecen, porque no buscan grandes innovaciones sino producto de siempre, bien cocinado y con los sabores que le corresponden; y eso es algo que a veces cuesta encontrar y que se pierde en mil filigranas.

Un restaurante ideal para cualquier ocasión y al que, casi seguro, que volveremos la próxima vez que vayamos al cine.

Teresa

Khaosan Street Food. Comida asiática informal en Barcelona.

Hará cosa de un mes, intentamos ir a cenar a Khaosan Street Food pero como no habíamos reservado, estaba lleno y no pudimos. Así que nos quedamos con ganas y reservamos el fin de semana pasado para ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Khaosan Street Food en la calle Enric Granados 13, cerca de las paradas de metro Universitat y Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla, con toques de madera clara y elementos que nos transportan a la naturaleza.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El personal fue amable en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Viendo la carta, vimos que lo mejor sería pedir varios platos para compartir y así poder probar más.

Empezamos con los chicharrones de pollo con allioli de maracuyá, cebolleta y salsa huancaína. Estaban riquísimos ya que los chicharrones en sí estaban muy crujientes y las 2 salsas de las que iban acompañados estaban espectaculares y les daban mucho sabor.

Quisimos probar también el aguacate en tempura con 5 especias y huevas de trucha porque jamás lo habíamos comido y nos picaba la curiosidad. La verdad es que textura era bien curiosa, quizás no fue mi plato favorito, pero tampoco estaba mal. Sin más.

También pedimos el wonton de gamba con curry rojo, cacahuete y enoki porque a David se le antojó. Le encantó. Muy sabroso. Demasiado cacahuete para mi gusto. Pero delicioso si os gusta su sabor.

Yo quise pedir el tataki de atún con kimchi y pesto asiático. Estaba muy rico, con un toque muy sabroso y el atún estaba en su punto justo.

Y David pidió la arepa de costilla de cerdo, aguacate, cebolla ducle, tamarindo y salsa criolla. La carne estaba muy bien cocinada, muy sabroso y en el punto exacto. Una delicia.

Y… ¿cómo está de precio?

Habíamos reservado con el 30% a través de El Tenedor y todo lo que comimos más 2 cócteles cada uno nos costó 44,87€.

Valoración global

Khaosan Street Food es un sitio fantástico para probar varios platillos con un toque asiático y compartirlos. Ideal para ir en grupo reducido y de confianza.

Nos ha gustado mucho el ambiente relajado y casual que se respira. Sin duda, repetiremos en cualquier ocasión en la que nos encontremos por la zona.

Teresa

Fat Barbies. Cocina con ahumados en Barcelona.

Somos muy carnívoros. A veces nos la queremos dar de otra cosa, pero no. Nos gusta mucho la carne.

Y bajo esta premisa fuimos a descubrir Fat Barbies (y por el nombre del restaurante, la verdad).

¿Dónde está?

Encontramos Fat Barbies en la calle Bailén 83, cerca de la parada de metro Girona.

¿Cómo es la decoración?

Yo la definiría como rústica-chic, en madera y metal, la gran mayoría de elementos, combinados de manera muy efectiva.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El personal que nos atendió fue muy amable, nos explicaron detalladamente la carta y nos sirvieron bastante rápido.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas fritas con ketchup de sobrasada ya que nos llamó mucho la atención la salsa y queríamos probarla. Estaban bastante buenas y aunque es cierto que eran bastante sencillas, las patatas en sí estaban bien cocinadas y el ketchup de sobrasada tenía ese toque original de la combinación dulce con un punto de sabor más fuerte.

También compartimos unas zanahorias con mole y semillas. Una combinación francamente deliciosa y bastante ligera.

Después, como plato principal, David pidió unas costillas de cerdo “St.Louis” que estaban deliciosas. La carne estaba súper tierna y el sabor era espectacular. Una delícia para los carnívoros de corazón.

Yo pedí el bocadillo de cerdo, una hamburguesa de pulled pork, que tenía que pedir ya que es mi manera de cocinar el cerdo favorita. Estaba delicioso, el sabor era increíble, intenso como ninguno que hubiese probado anteriormente. Muy recomendado.

Y como vimos que en la carta había 2 postres, decidimos pedir los 2 para poder probarlos.

Pedimos el Smore, que no había probado jamás y me pareció delicioso, y la tarta de queso mató con grosellas rojas, un cheesecake con un sabor increíble y bastante más intenso al que estamos acostumbrados.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botellita de vino, nos costó 55,5€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho, sobretodo por la deliciosa comida que ofrecen. La única pega es que la carta es bastante reducida y con dos veces que uno vaya, ya la ha probado toda. Pero confiamos en que la vayan cambiando para ofrecernos nuevas delicias.

Ideal para ir en pareja o grupo reducido. Seguro que repetimos y llevamos a la familia, que les gusta la carne tanto como a nosotros.

Teresa

Orvay. Tapas y platillos de calidad en Barcelona.

Cuando uno va a pasear por el Born y quiere comer algo, tiene que andar con mucho ojo si quiere comer producto de calidad y no meros platos creados para turistas.

Por eso, mi mente planificadora empezó a funcionar tan pronto supo que íbamos a dar una vuelta por allí y busqué sitios que me convencieran. Y así di con Orvay.

¿Dónde está?

Encontramos Orvay en Passeig del Born 4, cerca del metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Con paredes en tonos pastel, con mesas de mármol preciosas y sillas de madera clara que daban el toque perfecto.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El chico que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos recomendó unos platos fuera de carta excelentes.

¿Qué comimos?

Ya que la carta está diseñada para compartir, eso hicimos.

Empezamos con unos clásicos de nuestra gastronomia, una ensaladilla rusa riquísima y unas patatas bravas deliciosas con un sabor extraordinario e intenso sin resultar picante.

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Seguimos con una frita de pulpo deliciosa, servido sobre patatas muy finitas y con unas verduras asadas muy ricas y con un sabor muy natural.

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Pedimos también unos croquetones de pollo al curry. Muy buenos y nada pesados. Además el sabor de este curry era bastante suave.

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David pidió también un montadito de anguila con cebolla caramelizada que no estaba en carta y que el camarero nos recomendó. Lo cierto es que estaba bastante rico (para mí, a David le encantó) porque el contraste entre el sabor salado de la anguila y el dulce de la cebolla era fantástico.

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Y para rematar, comimos unos huevos estrellados con jamón ibérico. Deliciosos. Es uno de mis platos favoritos y estos estaban particularmente buenos y sabrosos. Además, al estar servidos con unas patatas fritas tan finas resultaban más ligeros (dentro de lo que cabe).

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Como aún nos quedaba un hueco para un toque dulce, decidimos compartir un coulant de chocolate con helado de vainilla. Es un postre que nos encanta y este estaba delicioso, calentito y en su punto.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 64,6€.

Valoración global

Hemos hecho todo un descubrimiento con Orvay.

Ofrecen platos típicos, sin muchas complicaciones y con un producto de calidad.

Ideal para ir en pareja o con un grupo íntimo de amigos.

Desde luego volveremos y creo que nos va a solucionar muchos mediodías por el Born.

Teresa

Mextizo. Cocina mexicana y mediterránea en Barcelona.

Como fan de la cocina mexicana, cada restaurante que la ofrece y que se me cruza me llama la atención.

Y lo cierto es que conocía Mextizo desde hacía algunos años pero, sinceramente, por aquél entonces no nos podíamos permitir ir a cenar a un restaurante de ese estilo (y de esos precios). Pero por fin hemos podido ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Mextizo en calle Diputació 239, cerca de la parada de metro Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Con tonos neutros y toques dorados que dan al restaurante un aura de lujo pero sin perder sencillez.

¿Cómo nos trataron?

Extraordinariamente bien. Todo el personal que nos atendió desde que entramos lo hizo muy amablemente, estando pendientes en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron la carta, el camarero nos comentó que, además de los platos a elegir de la misma, disponían de 2 menús degustación (uno más sencillo y otro más completo) y después de mirarlos, decidimos darnos el gusto y nos decantamos por el menú Mexditerráneo, que constaba de 6 platos entrantes, un plato principal y un postre.

Primero nos trajeron un cucurucho de atún y arroz con guacamole, contundente pero delicioso, y un ceviche de pescado estilo Ensenada con langostino y mango, que estaba espectacular con un sabor muy tropical y refrescante, ideal para ir preparando el estómago.

Después nos sirvieron una tostada de pulpo con lágrima ibérica y salsa suave de jalapeño, muy sencilla pero con un sabor increíble; y un taco de calamar con mayonesa de chipotle y lechuga, muy original, delicioso y el claro ejemplo de la mezcla de gastronomías.

Después nos sirvieron un canelón de rustido con salsa de bechamel trufada. ¡Qué delicia! Estaba espectacular, con un sabor muy intenso por la trufa y la salsa concentrada de carne pero nada pesado.

Y para terminar el bloque de los entrantes, comimos un increíble arroz de carabinero y gambita de playa. Tan espectacular que apenas se puede describir con palabras, hay que probarlo.

Después, había dos opciones de plato principal y, para poder probarlo todo, cada uno pedimos uno.

David pidió el cordero meloso con puré de patata trufado que le encantó. La carne estaba super tierna, se deshacía en la boca y el sabor era muy marcado. Un plato bien contundente pero que valió la pena comer.

Yo, que ya al elegir vi que con hambre no me iba a quedar, pedí el pescado a la brasa con verduras salteadas al wok. Un plato sencillo y saludable al que no se le puede pedir más; buena textura del pescado y buena cocción y buen sabor de las verduras. Un plato ideal para terminar con un menú tan contundente.

Pero esos no fueron los últimos platos, en absoluto. Aún nos quedaba un delicioso postre, un babá al ron. No es que sea yo muy fan del ron, de hecho nada en absoluto, pero a medida que se impregnaba el bizcocho y se mezclaba el sabor tan ardiente del alcohol con la delicadeza del chantilli de vainilla, el postre se volvía cada vez más delicioso.

Y… ¿cómo está de precio?

El menú que pedimos costaba 58€ por persona y además pedimos una botella de vino y una de agua con gas así que todo nos costó 139€.

Valoración global

Mextizo es un restaurante para recomendar para ocasiones especiales.

Me parece un descubrimiento espectacular en el que, aunque es cierto que los platos son algo caros, la calidad es tan buena que merece la pena. Al menos en mi opinión.

Ideal para ir a celebrar algo importante y para ir en pareja para una velada no demasiado formal, pero sí romántica.

Teresa

Fàbrica Moritz. Tapas y cerveza ideales en Barcelona.

Buscando un sitio al que ir a cenar de manera informal el pasado domingo, me vino a la cabeza que jamás había una reseña sobre la Fàbrica Moritz, un lugar al que habré ido chopocientas veces desde hace muchos años. Y claro, había que ponerle remedio.

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¿Dónde está?

Encontramos la Fàbrica Moritz en Ronda de Sant Antoni 41, bastante cerca de la parada de metro Universitat.

¿Cómo es la decoración?

El mismo nombre ya lo indica, es una fábrica; y no esconde en ningún momento sus orígenes.

Una vez en la sala principal, se pueden ver los recipientes originales de cerveza y es todo muy industrial con un toque muy moderno.

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¿Cómo nos trataron?

Todo el personal es siempre muy agradable y muy eficiente, porque a pesar de tener siempre el local lleno; van muy rápido, sin descuidar a los clientes y con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Fuimos a cenar de manera informal así que pedimos varias cosas para compartir y picotear.

Empezamos pidiendo nuestras patatas bravas favoritas del mundo, las bravas de aquí, con allioli y aceite rojo picante. Nos flipa el allioli y estas patatas son deliciosas. Estan en su punto de crujientes, pican pero lo justo, y son muy sabrosas.

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También pedimos unas anillas de calamar en tempura de Epidor (una de sus variedades de cerveza). Riquísimos. No demasiado pesados, con un sabor delicioso y servidos con una mayonesa muy ligera e ideal.

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Comimos también unos bastoncillos de berenjena en tempura de cerveza Moritz. Estaban deliciosos y los sirven con una salsa romesco increíble. Lo único malo es que estaban un poco demasiado aceitosos para mi gusto.

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Y para terminar, pedimos uno de los platos estrella del restaurante (y uno de los más pedidos, cuando uno está sentado no para de verlo pasar), el pollo a la Moritz con patatas fritas; un pollo cocinado al horno sobre una lata de cerveza. Lo cierto es que el plato tiene la fama bien merecida. Está muy bien cocinado y la salsa tiene un sabor fantástico, ya que se le nota el toque amargo de la cerveza pero al mezclarse con el propio jugo de cocer el pollo resulta una combinación increíble de sabores.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más dos cervezas nos costó 44,6€.

Valoración global

La Fàbrica Moritz nos encanta.

Para múltiples ocasiones: para ir a comer en família, para ir de cañas con amigos, para una cena romántica informal. Para todo.

Porque nos queda cerca de casa, porque ofrecen un producto de calidad y porque nos gusta la cerveza y nos gusta probar las novedades que constantemente ofrecen.

¿Volveremos? Lo hacemos constantemente.

Teresa