Bitter. Cocteleria especial en Sant Antoni.

En ningún lado está escrito, o al menos yo lo desconozco, que los cócteles se deben tomar únicamente por la noche.

Por eso me fascinan los locales que ofrecen cócteles a cualquier hora (aunque para desayunar yo no lo recomiendo, pero ahí ya cada uno), porque todos tenemos días en los que necesitamos el toque de glamour que nos brinda un cóctel al salir del trabajo.

La semana pasada, en un día de estos, descubrimos Bitter, un local aparentemente pequeño que sorprendre, y mucho.

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Decorado básicamente en madera, colores oscuros, pocos puntos de luz y paredes de espejo que dan mayor sensación de amplitud, la gracia de Bitter para mí reside principalmente en su personal. Tan pronto entramos por la puerta, uno de los camareros nos atendió muy educadamente, nos explicó la carta y nos ofreció la posibilidad de cualquier cambio en cualquier cóctel si nos gustaba más un ingrediente u otro.

Nosotros tomamos un Pimm’s Lemonade y un Bloody Oaxaca, de los que no os desvelo nada para que vayáis a probarlos, y para picar pedimos unas patatas baby con romesco.

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Todo estaba delicioso, los cócteles riquísimos y muy bien preparados, y las patatas muy caseras, recién hechas y deliciosas.

Todo nos costó 21€. Ya se sabe que los cócteles bien hechos no cuestan 3€ y unas patatas bravas recalentadas en cualquier lado ya cuestan 3,5€ así que estas por 4€ me parecen un chollo, son caseras, elaboradas y distintas ya que el romesco le da un toque muy especial y muy de la tierra.

La verdad es que es un espacio ideal para ir a tomar algo, sobretodo, para tomar un buen cóctel, de buena calidad y bastante buen precio.

Seguro que repetimos a comer algo más elaborado o una noche que nos apetezca quedarnos por el barrio y tomarnos algo.

Teresa

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Hidden Café. Para tomar café y matcha en Barcelona.

¿Sabéis como se encuentran los mejores sitios, no? Efectivamente. Por casualidad.

Un sábado, trasteando por Instagram (¡cómo no! ¿que hacía yo con mis ratos muertos antes?), encontré una foto de un delicioso matcha latte que me dejó obsesionada el resto de día y me puse pesada con que quería ir a probarlo. Así que investigué un poco (porque a mí cuando se me pone algo entre ceja y ceja, no paro) y vi que esa maravilla la hacían en Hidden Café (c/ Constança esquina Déu i Mata), una cafeteria/teteria/y mucho más que abrió a principios de junio, y que, de primeras, tenía muy buena pinta.

Y allá que fuimos a pasar la tarde.

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Lo cierto es que en Hidden Café se respira un aire especial, muy tranquilo, para relajarse, y en el que se nota que las personas que trabajan en él y que lo han creado, realmente, aman lo que hacen.

El local está decorado casi por completo con madera clarita, lo que le da un aire muy acogedor y resulta muy inspirador.

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Están especializados en cafés, de los que disponen una gran variedad, y también tienen una carta bastante buena de matchas, lo cual fue una grata sorpresa y algo que le añade mucho valor.

Yo, por supuesto, pedí el Matcha Latte que tanto deseaba y que no me decepcionó en absoluto, pero hay muchas más opciones para tomar: café, zumos naturales, bocadillos riquísimos, cerveza…lo que queráis; por ejemplo, David pidió un zumo reset para volver a poner a punto el organismo.

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La verdad es que nos pareció un lugar muy mono para ir una tarde a merendar, una mañana de fin de semana a desayunar o en cualquier otra ocasión que queráis disfrutar de manera relajada y tranquila.

Además, tiene el añadido que está muy cerca del centro comercial L’Illa Diagonal por lo que resulta también una opción estupenda para ir a descansar después de una jornada intensa de compras.

Os lo recomiendo mucho y tiene el añadido de que, por la zona, hay pocos sitios de ese estilo y eso le suma valor. Nosotros, repetiremos.

Teresa

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Jonny Aldana. Afterwork urbano en Barcelona

Hará unos 4 años, abrieron muy cerca de mi casa un bar. Pequeñito, con apenas 4 mesas y una barra con unos taburetes a modo de terraza.

Yo era más jovencita y mi amor por los bares aún no se había desarrollado, sin embargo, empezó a aparecer en revistas y lo señalaban como el nuevo must del vermut en Barcelona. Por aquél entonces yo únicamente fui una vez, por la noche, a tomar algo.

Pero claro, pasaron los años, Jonny Aldana continuaba allí y no solamente eso, sino que varios bares iban abriendo a sus alrededores configurando un gran epicentro de locales de moda.

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La cosa es que, desde entonces, ya he ido unas cuantas veces (aunque demasiadas pocas para tenerlo tan cerca, la verdad) y me parece un sitio ideal para tomar algo tanto antes de comer como después del trabajo.

Para mí, que me encanta sentarme a observar a la gente que pasea y quedarme embobada, la mejor opción es tomar un vermut refrescante (este calor me está derritiendo las neuronas, en serio) y disfrutar de una buena compañía, una buena charla y, porque no, sentarse solo o sola y acompañarse de un buen libro.

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Además, si tenéis un poco de hambre os recomiendo mucho sus “patés” vegetales, como el hummus con remolacha del que vivo enamorada o el de berenjena. Para mí son ideales para abrir el apetito y están deliciosos.

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Me queda pendiente disfrutar de una comida o una cena para probar algunos de sus platos ya que por las descripciones, por las fotos que veo publicadas en redes sociales y por los aromas que me llegan cada día cuando paso por delante, deben ser deliciosos.

Además, no quería cerrar el post sin mencionar la decoración del local, llena de pequeños cuadros encantadores y muy urbanos, muy colorida y con un cuadro con una frase (que ya sabéis, son mi perdición) que me ha conquistado:

“Future belongs to those who dream”, o lo que es lo mismo, “El futuro pertenece a los soñadores”. Por supuesto que sí.

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Así que si queréis tomar algo relajado y sin preocupaciones, os lo recomiendo mucho mucho.

Teresa

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