¿Repetimos? The Juice House

Hoy empezamos una nueva sección en el blog: ¿Repetimos?

En ella, volveré a ir a restaurantes que ya he visitado anteriormente pero, esta vez, en una ocasión distinta.

Porque ya sabemos que puede haber sitios a los que hayamos ido a tomar algo y no nos hayan convencido mucho pero luego hemos ido a cenar y nos hemos enamorado. O al revés.

Así que precisamente esa es la norma para estos posts: la reseña sobre la repetición tiene que ser en una comida distinta a la del post inicial.

Hoy, repetimos en…

The Juice House

¿A qué hemos ido?

Si la anterior vez (podéis leer el post aquí) fuimos a tomar algo después de trabajar, esta vez fuimos a cenar un viernes por la noche.

¿Qué comimos?

Empezamos pidiendo unas patatas bravas ya que, aunque las habíamos probado en anteriores ocasiones, las han cambiado y ahoras las hacen horneadas con romero, salsa brava con pimientos del piquillo y allioli vegano casero. ¡Qué mejora! Estaban deliciosas, nada pesadas y con un toque cítrico que les da un sabor muy especial y las hace diferentes y de fácil digestión.


Después, David pidió la Quinoa Negra, un plato de quinoa con tinta de calamar, con calamarcitos, salsa de pimientos del piquillo y allioli de alga wakame. Para él, que no es muy amante de la quinoa, fue una combinación ideal porque le encanta la comida con tinta. Un plato muy sabroso y con una combinación perfecta de ingredientes.

Yo pedí los Zoodles, un plato de calabacín espiralizado con tomates cherry al horno y con pesto de tomate deshidratado, albahaca y aceitunas negras y con perlas de mozzarella. Un plato muy refrescante y con unos sabores deliciosos y, aunque aparentemente pueda parecer ligero, lo cierto es que es bastante contundente y no pude terminarlo.

¿Cuánto nos costó?

Lo que comimos más 2 Aperol Spritz nos costó 33,6€.

¿Ha valido la pena repetir?

Sí, sin duda.

Lo cierto es que The Juice House me parece un restaurante ideal para comer y cenar (o tomar el brunch, que también tienen mucha variedad de platos para esa comida), tanto por calidad y cantidad de los platos como por el precio de los mismos.

Además, la carta es bastante extensa y muchos de los platos admiten variaciones en función de los gustos de cada uno, por lo que todo el mundo puede encontrar su opción ideal.

Muy recomendado tanto para una cena íntima porque la luz ténue y la decoración rústica acompañan, como para comidas con amigos, ya que hay muchos platos que se prestan a compartir.

Teresa

Barietés. Huevos creativos en Barcelona.

Vivo en un barrio en el que, para bien o para mal, parpadeas y aparece un restaurante. ¿Problema? Que si eres foodie como nosotros, en seguida has ido a todos. Por eso cuando nos enteramos de un sitio nuevo, vamos de cabeza como niños el día de Reyes. Y con esa actitud fuimos a Barietés.

¿Dónde está?

Encontramos Barietés en Ronda Sant Pau 5, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Industrial. Muy minimalista y el mobiliario tiene un punto vintage maravilloso.

¿Cómo nos trataron?

Maravillosamente bien. Como fuimos a cenar un jueves, no había demasiada gente y pudieron estar por nosotros sin resultar agobiantes.

Nos aconsejaron e informaron muy bien sobre la carta y todo el personal atendía a los clientes con una sonrisa y eso siempre es de agradecer.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un surtido de embutidos ibéricos porque se nos antojó y no queríamos algo que nos llenara demasiado para empezar. Nos gustó mucho, porque era un entrante sencillo pero efectivo y además el pan estaba realmente bueno.

Después empezó lo bueno y cada uno pidió unos huevos cocinados de manera diferente.

David pidió unos revueltos con salmón y sus huevas. Tenían un sabor muy intenso, recomendadísimo para los amantes del salmón, y la textura era súper cremosa y esponjosa. Una delicia.

Yo en cambio me decidí por una tortilla rellena de ratatouille y queso de cabra. Deliciosa, con un sabor espectacular por las verduras, que también aportaban mucha jugosidad a la tortilla, y sin que el queso de cabra resultara cargante.

Para terminar decidimos pedir unas omelettes dulces, para probar más opciones de la carta.

David pidió la de manzana flambeada con calvados y helado de canela; y yo pedí la de banana y chocolate con helado de vainilla. ¡Qué buenas estaban las dos! Muy finas, super sabrosas y bastante ligeras para lo dulces que eran.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino y una ración de pan nos costó 47,25€.

Valoración global

Salimos encantadísimos de Barietés. Principalmente por el magnífico trato recibido desde el momento en el que entramos por la puerta hasta que salimos.

Al ser un local que acaba de abrir, se esfuerzan mucho en que los clientes salgan satisfechos, y he de decir que, al menos en nuestro caso, lo consiguieron.

El producto que ofrecen es muy bueno y la carta es bastante variada. Además, seguro que en unos meses añadiran nuevos platos igual de buenos y nosotros volveremos a probarlos.

Si buscáis un sitio ideal para ir con amigos o para una comida familiar informal, desde luego Barietés puede ser el sitio que buscáis.

Teresa

Pikio Taco. Tacos mexicanos informales y urbanos en Barcelona.

Hace unos meses, cuando el calor nos tenía la mente nublada y no podíamos pensar con demasiada calidad, nos dedicamos a pasear por el barrio de Gracia y terminamos, a la hora de comer, justo en frente de Pikio Taco, una taquería de la que había oído hablar bastante. Y, por supuesto, entramos.

¿Dónde está?

Encontramos Pikio Taco en la calle Còrsega 376, bastante cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy mexicana y muy urbana. Bastante colorista, como si de una calle de una ciudad de México se tratara. O eso me parece a mí, que no he estado nunca en México.


¿Cómo nos trataron?

Bien. La verdad es que la metodología para pedir la comida es muy “self service” (uno se lee la carta y marca en una plantilla lo que quiere y las cantidades y lo entrega en caja) por lo que el papel de los camareros es solamente traer la comida a la mesa, así que no pudimos tener demasiada interacción con ellos. Aún así, nos atendieron bien.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un guacamole con totopos. Muy ricos, con un guacamole muy bueno y bastante casero.

Después, obviamente, nos pedimos un buen surtido de tacos para poder probar varios.

Los que pedimos fueron:

  • Aguascalientes: con carnitas de cerdo, salsa cremosa de aguacate, cortezas crujientes de cerdo y pico de gallo. Quizás me lo esperaba un poco menos seco y con un sabor de aguacate más auténtico, pero igualmente está bastante rico.
  • Yucatán: con cochinita pibil, crema de frijol y cebolla roja en escabeche. Riquísimo. Muy jugoso y con un sabor increíble.
  • Guadalajara: con ternera marinada en chili deshidratado y tomate, con salsa de cilantro y cebolla con tequila y pimientos habaneros. Muy picante (bueno, para mi paladar que con nada ya lo nota) pero a David le encantó.
  • Tijuana: con pollo a la parrilla con queso mozzarella, guacamole, patatas chips y salsa valentina. Muy bueno, jugoso, con un toque picante pero sin exagerar y con un sabor delicioso.
  • Azteca: con pollo al pastor con chutney de piña picante y cilantro fresco. Original y con un toque de sabor especial y delicioso.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más 2 cervezas nos costó 39€.

Valoración global

Nos gustó mucho Pikio Taco, porque somos muy amantes de taquerías informales y ésta es de calidad. Además el ambiente es muy bueno, muy relajado y divertido.

Ideal para ir con amigos (no muchos eso sí, porque el local tampoco es que sea muy grande) o en pareja para ocasiones relajadas.

Lo encontramos de casualidad y lo cierto es que repetiremos cuando volvamos a encontrarnos por el barrio y queramos comer algo informal.

Teresa

Yakumanka. Delicias peruanas en Barcelona.

Hace ya bastantes meses fuimos, por fin, a Yakumanka; un restaurante peruano del que había leído reseñas tan buenas, que tenía muchas ganas de ir.

yakumanka-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Yakumanka en calle Valencia 207, cerca de las paradas de metro Passeig de Gràcia y Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy marítima, en tonos azulados y verdosos, que transmite mucha calma y alegría a la vez.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. Todo el personal que nos atendió fue muy amable y nos hicieron buenas recomendaciones cuando nos vieron indecisos.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos Wantanes, una especie de buñuelos/croquetas de marisco con salsa de tamarindo y rocoto. Un apertivo muy crujiente pero jugoso por dentro que resulta muy apetitoso incluso para aquellas personas que, como yo, no son demasiado fans del pescado.

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Después, David pidió una especialidad de la temporada, un cebiche Lima-Bangkok de pesca del día azul con coco ahumado y leche de tigre de curry amarillo. Se le cambió la cara al probarlo. Le encantó. Muy sabroso y refrescante.

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Yo pedí el tiradito Nikkei con lomo bajo de atún Balfego con leche de tigre de ajíes encurtidos, mango verde y quinua crocante. Delicioso. Probablemente el mejor plato de atún que haya probado. Muy suave pero con un sabor intenso que no se hacía nada pesado.

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Y para terminar, nos dió un antojo de dulce muy heavy y pedimos la tarta de chocolate. Para compartir, eso sí (quien no se consuela…). Estaba riquísima, obviamente, con un sabor increíble y auténtico a chocolate.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más 4 pisco sour nos costó 113,5€.

Valoración global

Los platos que ofrecen son realmente deliciosos, con productos de muy buena calidad y en un ambiente bastante relajado (aunque en sábado noche, un poco ruidoso por la cantidad de gente).

Muy recomendado para darnos un capricho que nos queramos dar cuando nos entre antojo cocina peruana.

Nosotros seguro que volveremos en alguna ocasión especial.

Teresa

Enkel. Brunch moderno (y turístico) en Barcelona.

Que el brunch es una comida que me fascina es algo ya sabido por todos. Y hacerlo como toca: en domingo, con amigos, con unas mimosas y en un local bonito, pues es lo más.

Así que este verano fuimos a descubrir Enkel, en pleno centro, para probar la comida e intentar pasar lo mejor que podíamos el calor horrible que hacía.

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¿Dónde está?

Encontramos Enkel en la calle Baixada de Sant Miquel 6, cerca de la parada de metro Liceu.

¿Cómo es la decoración?

Bastante industrial. Todo el local aprovecha las columnas tipo bigas para dar estructura a la sala y con elementos de mármol y madera le da un toque precioso.

¿Cómo nos trataron?

Bastante bien. Lo único que, al estar en una zona tan turística, había mucha gente y los tiempos de espera eran más grandes. De todos modos, al ir en grupo y tener muchas cosas de las que hablar, no nos importó demasiado tener que esperar un poco.

¿Qué comimos?

Aunque la idea era hacer el brunch, por la hora que se nos hizo y porque somos así, nos lo tomamos como una comida más contundente.

Empezamos compartiendo unas bravas con crema de rocoto, mató, cilantro, cacahuete y alioli de ajo criollo. Bastante buenas, con buen sabor y, sobre todo, diferentes.

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También compartimos el hummus con garbanzos crunchy, crudités y pan de pita. Sencillo, nada pretencioso pero delicioso.

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Después cada uno de nosotros pidió un plato para comer individualmente.

Mi amiga Marta pidió un Buddah Bowl que llevaba quinoa, coliflor rostizado, mazorquitas, tomate cherry, boniato horneado, espinacas, hummus y granola especiada. Un plato muy completo, bastante contundente y con un sabor muy ligero nada pesado.

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Mi amigo Sergi pidió un English Breakfast con huevos fritos, bacon, setas salteadas, granos heinz, tomate grillado y pan de payés. Una versión más cuidada del típico desayuno inglés. No demasiado sano, pero ideal para un capricho. Muy bueno.

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Mi amiga Ana pidió unos Pancakes con huevos revueltos, bacon y sirope de caña de azúcar. Deliciosos, con una genial combinación de salado con un toque dulce.

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David pidió una hamburguesa de pulpo grillado, coleslaw, mayonesa cevichera y sésamo. Él que es muy fan del pulpo disfrutó muchísimo comiéndola y le encantó. Sabrosa y en el punto idóneo de cocción.

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Mi amiga Susana y yo pedimos los huevos Benedict. Mis favoritos. Yo pedí los clásicos, con bacon y ella los pidió con salmón. Riquísimos. La salsa con un sabor perfecto, los huevos perfectamente cocidos y el conjunto era ideal.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 81€ y habría que sumarle lo que bebimos, algunas mimosas y unas cervezas.

Valoración global

Enkel se ofrece como un sitio en el que tomar el brunch y lo cierto es que es un lugar ideal para ello.

El producto que ofrecen es bueno y a un precio bastante correcto en comparación con otros restaurantes similares.

Además está bastante céntrico por lo que es perfecto para dar una vuelta, hacer unas compras y luego ir a comer algo.

¿La única pega? Que quizás está demasiado enfocado al turismo y cuando una persona local entra, se puede sentir un poco desubicado. Pero nada grave.

Recomendado, sobre todo para ir como fuimos nosotros, con amigos, eso sí, reservando.

Teresa

Kobu. Un restaurante japonés escondido en Barcelona.

¿Cómo ha surgido la chispa que ha prendido de nuevo las ganas de volver a escribir por aquí? Pues cuando he encontrado, de manera inesperada, un restaurante que me ha vuelto a sorprender y con un buen producto.

¿Dónde está?

Encontramos Kobu en la calle Poeta Cabanyes 19, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

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¿Cómo es la decoración?

Bastante minimalista, nada recargada. Toda en madera de distintas tonalidades y negro.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. A pesar de que era viernes por la noche, que tenían el local lleno y que, según nos contaron, contaban con un camarero menos; nos sirvieron muy amablemente y bastante bien teniendo en cuenta las circunstancias anteriores. También es cierto que fuimos sin prisa y con calma, por lo que el hecho de que tardaran un poco, no nos estresó en absoluto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo el Kakiage de verduras, unas tiras de verduras frescas en tempura. Deliciosas. Las tiras era muy finitas y la tempura muy ligera por lo que el sabor de las verduras era más notable en cada bocado. Además, las sirven con sal de té matcha que les da un toque original y les añade un puntito de sabor delicioso.

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También compartimos unos gyozas buenísimos, un poco demasiado blandos para mi gusto, pero se me olvidó sacarles la foto. La falta de costumbre supongo.

Después, yo pedí un Tataki Uramaki, con langostino crujiente, aguacate, queso crema y recubierto de láminas de atún con salsa ají e hilos de chile. Estaba delicioso. Estos rolls los he comido en varias ocasiones en distintos restaurantes y estos estaban realmente buenos, con el langostino crujiente de verdad y con buenas cantidades de los ingredientes, lo cual siempre es un bonus.

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David pidió un Spider Futomaki, con cangrejo de concha blanda en tempura, huevos de masago, mayonesa de ajo-miel y cebollino que le fascinó. El sabor era espectacular y, según sus propias palabras, uno de los mejores platos con este tipo de cangrejo que ha probado.

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Para completar el plato, David pidió un nigiri de anguila. Sencillo pero sabroso. El capricho perfecto.

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Como era el primer viernes noche libre que teníamos los dos juntos en mucho tiempo, nos regalamos con unos postres que tenían muy buena pinta. David pidió el mochi de gota lluvia con kinako y kuromitsu. Un postre muy diferente a cualquier otro. Indescriptible. El mochi tenía una textura gelatinosa muy especial, con un sabor dulce sin ser empalagoso y que, combinado con los otros dos ingredientes que lo acompañaban estaba espectacular y bastante adictivo, la verdad.

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Yo pedí un postre algo más clásico pero igualmente delicioso, el cheesecake japonés con salsa de caramelo de miso. Muy suave, nada pesado y servido con una porción ideal para no terminar demasiado llena.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 67,6€.

Valoración global

Como ya he dicho al principio del post, salimos de Kobu enamorados.

Nos encantó que fuera un local pequeño, con encanto, con buen trato y buen ambiente y, sobretodo, con buen producto.

La única pega fue que al ir sin reserva, tuvimos que cenar en la barra. Pero ni tan mal. Nos gustó mucho poder ir viendo como los cocineros iban preparando los platos.

Si os gusta la comida japonesa, tenéis que probarlo. Seguro que os gustará.

Teresa

¡Volvemos!

Hace muchos muchos meses que publiqué el último post en este blog.

Y desde entonces, me he mudado, me he casado, me he ido de viaje de novios y, básicamente, he vivido un poco la vida.

Pero a medida que iban pasando los meses sentía que necesitaba volver a hacer esto. Ya no únicamente escribir los posts sino, sacar tiempo para salir a comer fuera ya que, en los últimos meses, no hemos ido más lejos de la calle de al lado.

Porque los momentos en los que, un día cualquiera, descubrimos un nuevo restaurante que nos enamora son impagables.

Así que, con ganas, con energía y con ilusión, desde este próximo miércoles 16/01… ¡volvemos!

Teresa

Panqa. Cocina peruana sabrosa en Barcelona.

Todos sabemos que hay restaurantes que se ponen de moda y entonces parece que los demás que son del mismo estilo sean lo peor. Y lo cierto es que no es así. A mí me gusta descubrir restaurantes que igual no son tan conocidos pero que son espectaculares.

Y ojo, que la mayoría de ellos se descubren de casualidad. Así conocimos nosotros Panqa, un sábado que no sabíamos dónde comer.

panqa-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Panqa en la calle Sepúlveda 76, cerca de la parada de metro Rocafort.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla pero bastante elegante. Todo en madera clara y negro.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos sirvió fue muy amable y muy atento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 13:30h. Al ser tan temprano, fuimos los únicos en el local durante casi todo el rato que estuvimos allí. Por la noche, no sé cómo estará de lleno. Espero que más porque el restaurante lo merece.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo yuca frita con salsa huancaína. Nos encanta la yuca y con esta salsa estaba espectacular. Además nos trajeron también un poco de salsa brava peruana que no os sabría decir exactamente que llevaba pero estaba deliciosa y muy refrescante para el paladar por el toque picante.

panqa-yuca-frita

Compartimos también un ceviche con corvina, pulpo, sepia y zamburiña. Estaba realmente sabroso y nos encanta comerlo ahora que hace más calor porque nos parece un plato súper refrescante.

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Después, como plato principal, David pidió el pulpo anticuchero con tortilla de yuca. Él, que es amante del pulpo, disfrutó muchísimo del plato y le encantó el intenso sabor que tenía que combinado con las salsas hacían que estuviera espectacular.

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Yo pedí los tagliatelle de huancaína con lomo saltado. ¡Madre mía qué buenos estaban! Solo os digo que aún a ratos me viene al paladar el sabor delicioso que tenían. Es un plato ideal para los que somos amantes de la pasta y que queremos que nos sorprendan con sabor poco habituales para nosotros. Además el lomo, para mí, estaba en su justo punto, igual que las verduras.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (unos pisco sour deliciosos) nos costó 73€.

Valoración global

¡Qué buen descubrimiento!

Tengo que admitir que es un restaurante por el que habré pasado por delante varias veces y jamás me había parado a ver qué ofrecían. Pero qué suerte haberlo encontrado.

La comida que ofrecen está riquísima, nada complicada pero muy sabrosa.

Es ideal para ir en pareja o en grupos pequeños y disfrutar compartiendo varios platos.

Nosotros, ahora que lo hemos descubierto, seguramente repitamos alguna vez más.

 

 

El xalet de Montjuïc. Romanticismo con vistas en Barcelona.

Hace unos días David y yo celebramos 4 años juntos (¿hola tiempo? ¿qué te pasa? ¿por qué vas tan rápido?) y desde el primer aniversario decidimos que lo celebraríamos yendo a cenar a algún restaurante que nos apeteciera un montón ir. Este año David me sorprendió llevándome (e invitándome) a El Xalet de Montjuïc. ¡Cómo me conoce! Será por eso que me caso con él…

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¿Dónde está?

Encontramos El Xalet de Montjuïc en la Avinguda Miramar 31.

¿Cómo es la decoración?

Bien sencilla, nada recargada, pero formando un todo con un aire muy mediterráneo y romántico.

La decoración principal del restaurante son las espectaculares vistas de toda Barcelona que se ven desde la terraza. Y con eso, ya no necesitan nada más.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Todos los camareros que nos sirvieron fueron extremadamente atentos y serviciales sin resultar agobiantes.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 22h. David había reservado para poder tener una buena mesa con buenas vistas.

No estaba muy lleno, bastantes parejas y algún grupo. Eso sí, menos mal que cuando llegamos justo se marchaba un grupo de turistas bastante númeroso porque tenían pinta de estar armando un poco de jaleo.

¿Qué comimos?

Como David se sentía espléndido, yo no puse ninguna objeción y pedimos, cada uno, un primer plato y un segundo.

De primero, David pidió el pulpo a la parrilla con patatas confitadas y alioli de pimentón rojo. Alucinó con lo tierno que estaba y el sabor tan auténtico y delicioso que tenía.

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Yo me decanté por una opción más sana y pedí las verduras al vapor de algas con sus salsas. Era un plato sencillo pero el sabor de las diferentes verduras era muy natural y auténtico, y la combinación con las dos salsas que las acompañaban, en unos vasitos a parte para ponerlas a tu gusto, era perfecta.

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De segundo, David pidió la paletilla de cabrito con peras escalivadas y puré de garbanzos. Le encantó. El sabor era súper intenso y la textura de la carne era espectacular.

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Yo pedí el atún rojo a la plancha con verduras y salsa de miel y soja con sésamo, para seguir la tónica saludable. La verdad es que estaba muy bueno porque aunque no tenía nada del otro mundo aparentemente, el sabor que aportaba la salsa era muy bueno y las verduritas al dente estaban riquísimas.

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Como estábamos de celebración, decidimos pedir también postre así que David tomó un brownie con helado de vainilla que estaba delicioso y súper calentito; y yo pedí un yogur con caramelo y frutos rojos que estaba espectacular y tenia una textura deliciosa.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino y una de agua con gas) nos costó 145,05€.

Valoración global

No puedo decir otra cosa que no sea que me enamoró.

La comida es espectacular, nada extravagante, pero que ensalza el valor de lo simple y lo hace destacar muchísimo.

¿Lo mejor? Las vistas. Para nosotros, que vivimos enamorados de Barcelona a unos niveles muy heavys, fue todo un placer cenar en un entorno tan precioso, eso sí, llevaros una chaquetita porque yo pasé un pelín de frío. Es lo que tiene cenar al aire libre.

Ideal para cenas románticas y pasar una agradable velada disfrutando de buena comida y de la buena compañía.

Teresa

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Croq & Roll. Croquetas a ritmo de Rock para tapear en Barcelona.

Quien me conoce y me sigue un poquito por Instagram sabe que, desde hace aproximadamente 6 meses, tengo un sitio nuevo favorito en el barrio al que ir a tomar algo. Y ése es Croq & Roll, en el que podéis tanto tomar algo como ir a comer algo más contundente.

croq-roll-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Croq & Roll Vermuteria en Ronda Sant Pau 79, muy cerca de la parada de metro Sant Antoni. Tienen otro local, que está en Gracia, en Travessera de Gràcia 233.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local es muy industrial, con elementos metálicos, y con unas preciosas paredes negras tipo pizarra en las que hay escrito el menú y algunas frases de canciones de rock.

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¿Cómo nos atendieron?

Los camareros y camareras que siempre nos atendien son muy atentos y simpáticos. Siempre tienen una sonrisa en la cara y eso se agradece.

¿Cuándo fuimos?

En esta ocasión, fuimos a comer un sábado sobre las 15h.

Estaba bastante lleno aún así tuvimos suerte y encontramos una mesa. Obviamente el ambiente es ruidoso pero no incómodo, al menos para nosotros.

¿Qué comimos?

Todo lo que pedimos fue para compartir porque es lo que solemos hacer cuando vamos.

Empezamos con unas bravas de boniato con allioli con miel. Vamos a ver, cualquier adjetivo positivo que yo os diga sobre estas bravas se me queda corto. Me encantan. El punto dulce del boniato combinado con la miel resalta muchísimo y tienen un toque más picante que hace que el sabor sea increíble. Mis bravas favoritas, de largo.

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Compartimos también un variado de hummus (de zanahoria, de garbanzo y de pimiento del piquillo) con nachos. Riquísimos y muy naturales. Un plato ideal para picotear.

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Obviamente pedimos unas croquetas, porque son la especialidad de la casa y porque nos parecen de las mejores que hemos probado. Esta vez pedimos unas de sobrasada con miel, una de cerdo con cerveza y pistachos y una shiitake con langostinos. Estaban espectaculares todas, como de costumbre, sobretodo porque no son nada pesadas y no llenan en exceso.

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Para terminar, pedimos una tosta con bacon, ternera y salsa barbacoa. Espectacular. Yo al probarla pensé que quizás el sabor de la salsa sería demasiado intenso y cansaría muy rápido, pero no. Tanto esta como cualquiera de las otras que tienen en la carta, me parecen ideales para compartir y completar la comida.

croq-roll-tosta-bacon

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (vino y vermut) nos costó 35,1€.

Valoración global

Ya os lo he dicho al principio, Croq & Roll se ha convertido en nuestro sitio favorito, porque además siempre nos pilla de paso y caemos en la tentación.

Los platos son muy buenos, ideales para compartir y con productos muy normales en nuestra gastronomia con algunas innovaciones.

Un local ideal para cualquier ocasión informal que se presente, para ir a hacer el vermut o para ir una tarde a charlar y escuchar la buenísima música que ponen.

Teresa

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