Asian Ways. Ramen y gyozas auténticos en Barcelona.

El calor me deja sin ganas de nada. Es así. Los días de calor potente no saldría de casa y, de hecho, ni comería. Afortunadamente, vivo en un barrio en el que cada poco abren nuevos restaurantes y me permiten no tener que ir al quinto pino para descubrir novedades que valgan la pena. Como es el caso de Asian Ways, un restaurante asiático que descubrí esperando el autobús. Y para allá que fuimos, un día de esos que los termómetros estaban locos.

¿Dónde está?

Encontramos Asian Ways en la Avinguda Paral·lel 92, muy cerca del metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

El local tiene estilo oriental pero mezcla muy bien la tradición más clásica con toques más modernos y actuales, todo con líneas muy sencillas y con colores nada estridentes.

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¿Cómo nos trataron?

Las chicas que nos atendieron fueron bastante amables y nos sirvieron muy rápido.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado al mediodía sobre las 13:30h.

¿Qué comimos?

Somos muy aplicados y obedientes, y si en la puerta hay un cartel luminoso que pone Ramen & Gyoza love, nosotros pedimos ramen y gyozas. Por supuesto.

Como vimos que tenían 2 grandes tipos de gyoza, al vapor y a la plancha, decidimos pedir unos de cada para poder probar los dos. Comimos unos gyoza rellenos de gamba  suaves y muy sutiles de sabor, bastante ligeros; y también unos rellenos de carne de cerdo y verduras a la plancha, más intensos de sabor y deliciosos por ese crujiente de la pasta por la cocción.

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Después, como plato principal yo me pedí unos ramen. La gracia está en que la base es la misma para todos los tipos de ramen (noodles con caldo de pollo y cerdo con salsa de miso o soja y huevos, verduras, alga nori, sésamo y cebolla) y luego uno puede añadir los toppings que más le apetezcan. Yo los elegí con salsa de soja y carne de cerdo guisado. La verdad es que los encontré espectaculares de sabor, bastante intensos pero no hasta el extremo de resultar pesados. Imprescindible probarlos si vais.

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David, como es un rebelde y no quería pasar más calor, decidió pedir el pato frito, que era un plato más sencillo pero muy sabroso y con la carne muy tierna.

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Y de postre, tomamos uno de nuestros favoritos: los mochis. Pedimos uno de té verde y otro de chocolate y compartimos. ¡Qué buenos estaban!

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 43,6€.

Valoración global

Disfrutamos mucho de Asian Ways, ciertamente. Básicamente por dos razones: nos encanta este tipo de comida y el restaurante nos queda muy cerca.

La calidad del producto es buena, el ambiente es, al menos a la hora que fuimos, muy tranquilo y el servicio muy amable pero discreto sin atosigar al cliente.

Si os gusta la comida asiática y queréis probar un sitio en el que comerla de manera informal pero sabiendo que es auténtica y de calidad, os lo recomiendo.

Teresa

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Nomm. Lujo exquisito y sabroso en Barcelona.

Lo mío con Nomm viene de lejos. Concretamente del día de San Valentín. Andaba yo como una desesperada buscando un restaurante al que ir a cenar ese día y que estuviera cerca de casa y me crucé con Nomm; el problema resultó cuando vi que tenían un menú especial para ese día de 60€ por persona. Después de levantarme del suelo tras caerme por el impacto, decidí que ya encontraría la ocasión de ir en un futuro.

Y la ocasión llegó.

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¿Dónde está?

Nomm está en la Avinguda del Paral·lel 130, justo delante de la parada de metro Poble Sec.

¿Cuándo fuimos?

Nosotros fuimos a cenar un viernes por la noche, no demasiado tarde y la verdad es que no había demasiada gente; eso sí, a medida que iban pasando los minutos el local se fue llenando, sobretodo de parejas de turistas y grupos de amigos no demasiado grandes, aunque sin llegar a ser demasiado ruidoso (al menos para mí, que ya os advierto que a no ser que sea realmente insoportable no me suele molestar el ruido en los restaurantes).

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla en apariencia pero cuando uno entra al salón principal se encuentra la gracia del local, los farolillos rojos colgando del techo y el árbol en mitad de la sala; creando un ambiente encantador.

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¿Cómo nos trataron?

Todos los camareros que nos atendieron fueron muy amables, atentos y sin perder la sonrisa en ningún momento, cosa muy importante.

Eso sí, en ocasiones vimos al personal un poco desbordado, sobretodo a medida que el local se fue llenando. El orden de las bebidas y los platos se alteró un poco y el tiempo de espera entre platos fue un poco largo. Precisamente no pedimos postre porque no queríamos acabar de cenar demasiado tarde.

¿Qué comimos?

Leyendo la carta, había tantas opciones que nos gustaban que decidimos que pediríamos varios platos para compartir.

Empezamos tomando el ceviche de gamba tailandesa que estaba espectacular. Tenía un sabor muy peculiar pero delicioso y las gambas estaban muy buenas y tiernas.

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Después pedimos el pulpo cocido a fuego lento con té verde y salsa roja de curry que estaba buenísimo, nos encantó. Casi se nos saltaban las lágrimas de lo bueno que estaba.

Tan bueno estaba, que hasta que no nos acabamos el plato no nos dimos cuenta de que no habíamos hecho la foto de rigor. ¡FAIL!

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Así que para que os hagáis una idea de cómo era el plato, tomo prestada la foto del Facebook oficial de Nomm.

Cómo no, David pidió también una ostra natural.

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Y finalmente pedimos 2 tipos de dumplings. Los de wagyu, foie gras y trufa negra fueron mis favoritos; estaban deliciosos y con un sabor muy intenso. David, en cambio, se quedó fascinado con los Jiaozi dumplings de verdura, y le entiendo porque estaban también riquísimos y con todos los ingredientes del relleno muy bien integrados.

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Y…¿cómo está de precio?

No voy a mentir, es caro. ¿Lo bueno? Que habíamos reservado por El Tenedor y teníamos un 30% de descuento (mejor aún fue la cara que debimos poner cuando nos trajeron la cuenta y no nos acordábamos del descuento…).

Todo, la comida más los 2 cócteles que tomamos, sin descuento nos hubiese costado 84€. Con él, pagamos 58,8€, es decir, 29,4€ por persona.

El precio con el descuento me parece bastante bueno viendo el precio original, sin embargo, si hubiésemos tenido que pagar el precio completo hubiéramos salido del restaurante con la sensación de haber cenado algo muy caro. Y no porque la calidad de los productos no lo valiera, porque eran todos excelentes y nos enamoraron todos; pero las raciones que sirven son realmente escasas para el precio que se paga.

Valoración global

La experiencia en el restaurante nos encantó.

La comida nos enamoró con sus sabores originales y deliciosos, el ambiente del local nos fascinó y nos pareció muy especial.

Un restaurante ideal para cenas especiales o con un grupo reducido de amigos que quieran celebrar algo.

También creo que vale la pena mirar el menú de mediodía, pues aunque desconozco las condiciones, he visto que lo han introducido hace relativamente poco y a 15€ por persona. Visto lo visto en los relativo al precio, quizás sea una buena opción para hacerse una idea del tipo de cocina que ofrecen.

Probablemente volveremos, eso sí, para celebrar algo; pues no es un restaurante al que ir a cenar cada fin de semana y seguro que volvemos a probar algunos de los cócteles ya que los dos que probamos nos encantaron.

Teresa

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Alba Granados. Cocina mediterránea romántica en Barcelona.

Si leéis este blog asiduamente, y si no os lo explico yo ahora en un momento, sabréis que mi filosofía vital se basa en gran medida en hacer que cada pequeño momento, por muy normal y rutinario que sea, tenga algo especial. Por eso, aunque las cenas de los viernes por la noche hayan llegado a ser algo rutinarias para David y para mí, básicamente porque es el único momento que tenemos para cenar juntos y hay que hacerlo sí o sí, y además no nos podemos alargar mucho porque el sábado se madruga; intentamos siempre cenar en lugares que nos transmitan algo, que nos sorprendan, que nos hagan estar en una burbujita aunque solo sea durante una hora y media.

Así que con esta actitud fuimos a Alba Granados, un restaurante al que tenía muchas ganas de ir.

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¿Dónde está?

Encontramos Alba Granados en la calle Enric Granados 34, cerca de la parada de ferrocarril Provença.

¿Cómo es la decoración?

Muy romántica. Las paredes están revestidas de ladrillo visto de color claro, el resto de elementos decorativos tienen un toque muy industrial y las sillas son sillones tipo escay, y todos estos elementos juntos combinan a la perfección y le dan al un aire informal pero muy romántico.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Todo el personal fue muy amable en todo momento y fueron muy atentos sin resultar pesados.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas berenjenas en tempura con allioli de miel que nos encantaron. Tenían ese toque dulce pero nada empalagoso y además la tempura no era nada gruesa ni pesada. Y David, cómo no, pidió una ostra al natural para quitarse el deseo y abrir el apetito aún más.

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Como plato principal, David pidió unos calamarcitos a la plancha con allioli tibio y judías de Santa Pau, que estaban espectaculares y muy tiernos y sabrosos; y yo me decidí por unos huevos con setas, cebolla confitada y aceite de trufa que estaban deliciosos pero que es mejor tomarlos para compartir, pues son contundentes y abundantes.

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Y claro, todo iba bien hasta que la simpática camarera nos acercó la bandeja de los postres. ¡No tenemos tanta fuerza de voluntad como para decir que no! Así que caímos con un trozo de tarta Sacher (es nuestra favorita de todos los tiempos) y un coulant de chocolate con fruta de la pasión y helado de Ferrero Rocher. Simplemente espectaculares.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo, comida y bebida, nos costó 83,4€. No es un restaurante extremadamente barato pero sí notamos que podíamos hacer de más y de menos, es decir, si elegíamos bien no teníamos porqué gastarnos un dineral. Además, la relación calidad precio es muy buena ya que todos los productos que te ofrecen son excelentes.

Valoración global

Salimos de Alba Granados encantados y muy satisfechos. Es de estos restaurantes que, aunque aparentemente, no tienen nada que los hace especiales; no te defraudan. Ofrecen un buen servicio, una buena comida y un ambiente ideal para cenas íntimas en pareja; y eso es, al fin y al cabo, lo más importante que puedes pedir en un restaurante de este estilo.

No encontraréis florituras ni grandes innovaciones, pero ahí reside precisamente su gracia, en ofrecer productos de siempre con una alta calidad y un gran servicio.

Muy recomendable para todas las parejas que quieran celebrar algo especial o para aquellas que estén empezando (ya sabemos que se conquista mucho por el estómago). Seguro que salen de Alba Granados más enamorados de lo que entraron.

Teresa

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Cargo. Cafetería inspiradora en Barcelona.

Cuando nos atascamos haciendo algo y no sabemos cómo seguir, una de las opciones para tratar de avanzar es mover nuestro lugar de trabajo a otro espacio. A veces, lograr esto en una cafetería puede resultar difícil ya que seguramente haya mucha gente, ruido y mil distracciones más.

Por eso hoy, traigo una opción fantástica para multitud de ocasiones pero especialmente para ir a trabajar un poco o dejar que la creatividad fluya. Estoy hablando de Cargo, una cafetería en pleno barrio de l’Eixample en Barcelona, en la calle Muntaner 73.

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Cierto es que a la hora a la que fuimos nosotros, ya había menos gente de lo habitual pero aún así, el ambiente que se respira en Cargo es propicio para la concentración y para la inspiración.

El local está decorado de manera muy sobria, con algunas paredes de piedra vista y mobiliario en madera oscura pero con formas modernas que combinan a la perfección.

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El producto estrella de Cargo es el café Nomad en múltiples variedades y combinaciones, sin embargo, ya que era bastante entrada la tarde y quería dormir por la noche, decidí probar uno de sus zumos cold-pressed, de los que también soy muy fan, y David que si en un lugar tienen té Arizona tiene que pedirlo, pues prefirió esa opción.

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Y cómo no, si en una carta hay un bol de Açai pues lo tenemos que pedir. El de Cargo es muy bueno, con fruta fresca riquísima y lo bueno es que lo sirven en dos medidas así que, dependiendo del hambre que tengáis, podéis pedir el mediano o el más grande. Nosotros pedimos el más pequeño porque era para quitarnos el deseo y porque era justo antes de cenar y la verdad es que tomamos unas cuantas cucharadas cada uno.

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Si os apetecen opciones más sólidas, en Cargo también podéis encontrar brownies, muffins, croissants, bocadillos, bagels y muchas opciones más, todas seguramente deliciosas; así que solamente queda ir y probarlas.

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En definitiva, es un sitio que os recomiendo mucho si queréis ir a trabajar una tarde o una mañana, si necesitáis salir de casa para que os llegue la inspiración o si simplemente queréis ir a tomar algo con un amigo. Es una cafeteria muy versátil, muy acogedor y con un dueño encantador y dispuesto en todo momento a aclararte cualquier duda que tengas.

Nosotros volveremos seguro porque nos queda muy cerca de donde solemos transitar habitualmente y probaremos alguno de los cócteles que vimos en la carta porque tenían también muy buena pinta.

Teresa

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