Canta y no llores. Tacos deliciosos en Barcelona.

Que nos apasiona la comida mexicana no es ninguna novedad. Por eso cuando, por el medio que sea, descubrimos un nuevo restaurante mexicano, allá que vamos.

Y allá que fuimos a la taquería Canta y no llores.

¿Dónde está?

Encontramos Canta y no llores en la calle Princesa 53, cerca de la parada de metro Arc de Triomf, al lado del Parc de la Ciutadella.

¿Cómo es la decoración?

Básicamente industrial con toque mexicanos muy llamativos, como máscaras de lucha, muñecos, etc.

¿Cómo nos trataron?

Muy amablamente. Les preguntamos varias dudas sobre la carta y nos las aclararon detalladamente y nos explicaron todo muy bien.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un guacamole con totopos. Porque si está en la carta, teníamos que pedirlo. Estaba riquísimo, era muy natural y comiéndolo encontramos buenos trozos de aguacate, cosa que nos encantó.

Después, decidimos pedir varios tipos de tacos para poder probar más variedades de la carta (aunque nos quedaron muchos pendientes).

Éstos se pueden pedir en platos de 2 unidades o de 3. Nosotros pedimos tres platos de 2 tacos. Las variedades que probamos fueron:

  • Pastor: con achiote, chiles y carne de cerdo con cebolla, cilantro y piña asada.
  • Cochinita pibil: de presa ibérica en achiote, sofrito de tomate y chiles guisada lentamente y terminado con cebolla encurtida.
  • Pollo en mole: de mole hecho a base de chile, frutos secos y chocolate.

Todos estaban deliciosos. La carne, en todos los casos, estaba completamente en su punto y muy bien integrada con los demás ingredientes; dando como resultado sabor muy intenso.

A David le fascinaron los de mole, deliciosos pero para mí demasiado picantes; y yo quedé enamorada de los tacos al pastor por su sabor tan especial y lo buenísima que estaba la carne.

Y… ¿cómo está de precio?

Como habíamos reservado por El Tenedor con el 50% de descuento, todo lo que comimos más dos margaritas nos costó 26,75€

Valoración global

Salimos de Canta y no llores encantados y ya con ganas de volver.

Nos enamoró la calidad de la comida, lo auténtica que es y que la sirven y la presentan sin pretensiones extrañas.

Ideal para cualquier ocasión informal con gente cercana para compartir varios tacos y pasarlo bien.

Teresa

Khaosan Street Food. Comida asiática informal en Barcelona.

Hará cosa de un mes, intentamos ir a cenar a Khaosan Street Food pero como no habíamos reservado, estaba lleno y no pudimos. Así que nos quedamos con ganas y reservamos el fin de semana pasado para ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Khaosan Street Food en la calle Enric Granados 13, cerca de las paradas de metro Universitat y Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla, con toques de madera clara y elementos que nos transportan a la naturaleza.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El personal fue amable en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Viendo la carta, vimos que lo mejor sería pedir varios platos para compartir y así poder probar más.

Empezamos con los chicharrones de pollo con allioli de maracuyá, cebolleta y salsa huancaína. Estaban riquísimos ya que los chicharrones en sí estaban muy crujientes y las 2 salsas de las que iban acompañados estaban espectaculares y les daban mucho sabor.

Quisimos probar también el aguacate en tempura con 5 especias y huevas de trucha porque jamás lo habíamos comido y nos picaba la curiosidad. La verdad es que textura era bien curiosa, quizás no fue mi plato favorito, pero tampoco estaba mal. Sin más.

También pedimos el wonton de gamba con curry rojo, cacahuete y enoki porque a David se le antojó. Le encantó. Muy sabroso. Demasiado cacahuete para mi gusto. Pero delicioso si os gusta su sabor.

Yo quise pedir el tataki de atún con kimchi y pesto asiático. Estaba muy rico, con un toque muy sabroso y el atún estaba en su punto justo.

Y David pidió la arepa de costilla de cerdo, aguacate, cebolla ducle, tamarindo y salsa criolla. La carne estaba muy bien cocinada, muy sabroso y en el punto exacto. Una delicia.

Y… ¿cómo está de precio?

Habíamos reservado con el 30% a través de El Tenedor y todo lo que comimos más 2 cócteles cada uno nos costó 44,87€.

Valoración global

Khaosan Street Food es un sitio fantástico para probar varios platillos con un toque asiático y compartirlos. Ideal para ir en grupo reducido y de confianza.

Nos ha gustado mucho el ambiente relajado y casual que se respira. Sin duda, repetiremos en cualquier ocasión en la que nos encontremos por la zona.

Teresa

Arròs i peix. Delicioso pescado en Girona.

Fuimos a Girona a la aventura. Pero había un restaurante al que teníamos que ir sí o sí ya que todo el mundo que había estado en la ciudad nos lo había recomendado. Así que, con varios días de antelación, hicimos la reserva para ir a comer a Arròs i peix.

¿Dónde está?

Encontramos Arròs i peix en la calle Ciutadans 20. Pero también tienen locales en Barcelona, Vic y Platja d’Aro.

¿Cómo es la decoración?

Muy simple, con un toque rústico. Lo cierto es que no es lo que más destaca del local e incluso, cuando uno lo ve desde la calle, le parece un restaurante de lo más normal. Nadie diría por su estilo que la comida que hacen es espectacular.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Todo el personal fue muy amable y atento, a pesar de que tenían el restaurante lleno, y nos hicieron muy buenas recomendaciones.

¿Qué comimos?

La manera en la que se piden los platos es algo curiosa. Antes de sentarse en la mesa, uno ve el pescado que tienen en una especie de parada de mercado, y elige si quiere algo como entrante y el plato principal.

Nosotros decidimos empezar con unas almejas a la marinera. Porque, aunque yo no soy muy fan (es un espectáculo verme elegir las almejas que sí me puedo comer según su tamaño), a David sí le gustan mucho y la verdad es que la salsita estaba espectacular.

También pedimos una cigala a la plancha cada uno. Un entrante sencillo pero muy sabroso.

Y como plato principal, pedimos un arroz caldoso con bogavante. Toda una delicia. Yo no soy especialmente fan de ese tipo de arroces (quizás porque, si están mal hechos, me recuerdan a ese arroz hervido que tomamos cuando nos duele el estómago), pero tanto David como el chico que nos atendió me convencieron, y menos mal. Estaba muy sabroso, totalmente en su punto y nada escaso de bogavante.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 110,1€,

Valoración global

Si sois amantes del arroz, especialmente de aquél elaborado con marisco y pescado, este es vuestro lugar.

No es un restaurante barato, pero si se quiere comer este tipo de producto de calidad, uno ya sabe que va a tener que pagar más.

Ideal para ir en pareja o en família en una ocasión especial pero informal.

Teresa

Fat Barbies. Cocina con ahumados en Barcelona.

Somos muy carnívoros. A veces nos la queremos dar de otra cosa, pero no. Nos gusta mucho la carne.

Y bajo esta premisa fuimos a descubrir Fat Barbies (y por el nombre del restaurante, la verdad).

¿Dónde está?

Encontramos Fat Barbies en la calle Bailén 83, cerca de la parada de metro Girona.

¿Cómo es la decoración?

Yo la definiría como rústica-chic, en madera y metal, la gran mayoría de elementos, combinados de manera muy efectiva.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El personal que nos atendió fue muy amable, nos explicaron detalladamente la carta y nos sirvieron bastante rápido.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas fritas con ketchup de sobrasada ya que nos llamó mucho la atención la salsa y queríamos probarla. Estaban bastante buenas y aunque es cierto que eran bastante sencillas, las patatas en sí estaban bien cocinadas y el ketchup de sobrasada tenía ese toque original de la combinación dulce con un punto de sabor más fuerte.

También compartimos unas zanahorias con mole y semillas. Una combinación francamente deliciosa y bastante ligera.

Después, como plato principal, David pidió unas costillas de cerdo “St.Louis” que estaban deliciosas. La carne estaba súper tierna y el sabor era espectacular. Una delícia para los carnívoros de corazón.

Yo pedí el bocadillo de cerdo, una hamburguesa de pulled pork, que tenía que pedir ya que es mi manera de cocinar el cerdo favorita. Estaba delicioso, el sabor era increíble, intenso como ninguno que hubiese probado anteriormente. Muy recomendado.

Y como vimos que en la carta había 2 postres, decidimos pedir los 2 para poder probarlos.

Pedimos el Smore, que no había probado jamás y me pareció delicioso, y la tarta de queso mató con grosellas rojas, un cheesecake con un sabor increíble y bastante más intenso al que estamos acostumbrados.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botellita de vino, nos costó 55,5€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho, sobretodo por la deliciosa comida que ofrecen. La única pega es que la carta es bastante reducida y con dos veces que uno vaya, ya la ha probado toda. Pero confiamos en que la vayan cambiando para ofrecernos nuevas delicias.

Ideal para ir en pareja o grupo reducido. Seguro que repetimos y llevamos a la familia, que les gusta la carne tanto como a nosotros.

Teresa

Llevataps. Cocina creativa en Girona

El fin de semana pasado nos escapamos a Girona a disfrutar de la bellísima ciudad y, por supuesto, a descubrir restaurantes.

Y paseando por las callejuelas descubrimos Llevataps, algo nos llamó la atención y entramos a cenar.

¿Dónde está?

Encontramos Llevataps en la Plaça de l’Oli 1.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante, toda en tonos oscuros, y bastante sencilla. Con piezas conceptuales que le daban un toque moderno.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Todos los camareros que nos atendieron lo hicieron de manera muy amable, explicándonos muy bien todos los platos y fueron muy simpáticos.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos raviolis de pasta wonton, rellenos de centollo y verduras. Estaban riquísimos, con una textura muy fina y con intenso sabor a mar pero sin resultar cargante.

Como plato principal, David pidió unos ramen de gambas frescas de Roses; con setas chinas confitadas, bimi, esferificación de yema de huevo y salsa sriracha, acompañados de un consomé de gambas ligeramente picante.

A él le encantó, y lo cierto es que tenía un sabor delicioso y único. Muy marino y con un punto oriental muy original.

Yo pedí un huevo ecológico a baja temperatura con trufa fresca, espuma caliente de setas, queso y jamón ibérico.

Delicioso en cuanto a sabor ya que la mezcla de los ingredientes resultaba espectacular; sin embargo, no me terminó de convencer la textura de la espuma de setas. En mi opinión, había demasiada cantidad y era demasiado cremosa. Por lo demás, un plato fabuloso.

Y como era la primera noche que pasábamos en Girona, decidimos darnos un capricho y tomar postre. Pedimos uno llamado “Chocolate, eucaliptus y Jack Daniels”. Consistía en un lingote de chocolate, un bombón de chocolate con eucaliptus (que nos recomendaron comer el último para que el sabor de éste no matara el resto), bizcocho de praliné de avellanas, entre otras texturas de chocolate; ahumadas todas al momento con madera de Jack Daniels.

Un “must” para todas aquellas personas amantes del chocolate, de corazón. Disfrutamos muchísimo y fue el remate ideal para la cena.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino y una de agua con gas nos costó 77€.

Valoración global

Salimos encantados de Llevataps ya que comimos producto de calidad, cocinado de manera creativa y, al menos para mi paladar, maximizando los sabores de los ingredientes.

Ideal para ir en pareja, por el ambiente que se respira, pero también perfecto para ir con un grupo de amigos íntimos.

Cuando volvamos a Girona, repetiremos porque seguro que tendrán nuevos platos sorprendentes.

Teresa

Orvay. Tapas y platillos de calidad en Barcelona.

Cuando uno va a pasear por el Born y quiere comer algo, tiene que andar con mucho ojo si quiere comer producto de calidad y no meros platos creados para turistas.

Por eso, mi mente planificadora empezó a funcionar tan pronto supo que íbamos a dar una vuelta por allí y busqué sitios que me convencieran. Y así di con Orvay.

¿Dónde está?

Encontramos Orvay en Passeig del Born 4, cerca del metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Con paredes en tonos pastel, con mesas de mármol preciosas y sillas de madera clara que daban el toque perfecto.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El chico que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos recomendó unos platos fuera de carta excelentes.

¿Qué comimos?

Ya que la carta está diseñada para compartir, eso hicimos.

Empezamos con unos clásicos de nuestra gastronomia, una ensaladilla rusa riquísima y unas patatas bravas deliciosas con un sabor extraordinario e intenso sin resultar picante.

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Seguimos con una frita de pulpo deliciosa, servido sobre patatas muy finitas y con unas verduras asadas muy ricas y con un sabor muy natural.

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Pedimos también unos croquetones de pollo al curry. Muy buenos y nada pesados. Además el sabor de este curry era bastante suave.

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David pidió también un montadito de anguila con cebolla caramelizada que no estaba en carta y que el camarero nos recomendó. Lo cierto es que estaba bastante rico (para mí, a David le encantó) porque el contraste entre el sabor salado de la anguila y el dulce de la cebolla era fantástico.

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Y para rematar, comimos unos huevos estrellados con jamón ibérico. Deliciosos. Es uno de mis platos favoritos y estos estaban particularmente buenos y sabrosos. Además, al estar servidos con unas patatas fritas tan finas resultaban más ligeros (dentro de lo que cabe).

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Como aún nos quedaba un hueco para un toque dulce, decidimos compartir un coulant de chocolate con helado de vainilla. Es un postre que nos encanta y este estaba delicioso, calentito y en su punto.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 64,6€.

Valoración global

Hemos hecho todo un descubrimiento con Orvay.

Ofrecen platos típicos, sin muchas complicaciones y con un producto de calidad.

Ideal para ir en pareja o con un grupo íntimo de amigos.

Desde luego volveremos y creo que nos va a solucionar muchos mediodías por el Born.

Teresa

Mextizo. Cocina mexicana y mediterránea en Barcelona.

Como fan de la cocina mexicana, cada restaurante que la ofrece y que se me cruza me llama la atención.

Y lo cierto es que conocía Mextizo desde hacía algunos años pero, sinceramente, por aquél entonces no nos podíamos permitir ir a cenar a un restaurante de ese estilo (y de esos precios). Pero por fin hemos podido ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Mextizo en calle Diputació 239, cerca de la parada de metro Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Con tonos neutros y toques dorados que dan al restaurante un aura de lujo pero sin perder sencillez.

¿Cómo nos trataron?

Extraordinariamente bien. Todo el personal que nos atendió desde que entramos lo hizo muy amablemente, estando pendientes en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron la carta, el camarero nos comentó que, además de los platos a elegir de la misma, disponían de 2 menús degustación (uno más sencillo y otro más completo) y después de mirarlos, decidimos darnos el gusto y nos decantamos por el menú Mexditerráneo, que constaba de 6 platos entrantes, un plato principal y un postre.

Primero nos trajeron un cucurucho de atún y arroz con guacamole, contundente pero delicioso, y un ceviche de pescado estilo Ensenada con langostino y mango, que estaba espectacular con un sabor muy tropical y refrescante, ideal para ir preparando el estómago.

Después nos sirvieron una tostada de pulpo con lágrima ibérica y salsa suave de jalapeño, muy sencilla pero con un sabor increíble; y un taco de calamar con mayonesa de chipotle y lechuga, muy original, delicioso y el claro ejemplo de la mezcla de gastronomías.

Después nos sirvieron un canelón de rustido con salsa de bechamel trufada. ¡Qué delicia! Estaba espectacular, con un sabor muy intenso por la trufa y la salsa concentrada de carne pero nada pesado.

Y para terminar el bloque de los entrantes, comimos un increíble arroz de carabinero y gambita de playa. Tan espectacular que apenas se puede describir con palabras, hay que probarlo.

Después, había dos opciones de plato principal y, para poder probarlo todo, cada uno pedimos uno.

David pidió el cordero meloso con puré de patata trufado que le encantó. La carne estaba super tierna, se deshacía en la boca y el sabor era muy marcado. Un plato bien contundente pero que valió la pena comer.

Yo, que ya al elegir vi que con hambre no me iba a quedar, pedí el pescado a la brasa con verduras salteadas al wok. Un plato sencillo y saludable al que no se le puede pedir más; buena textura del pescado y buena cocción y buen sabor de las verduras. Un plato ideal para terminar con un menú tan contundente.

Pero esos no fueron los últimos platos, en absoluto. Aún nos quedaba un delicioso postre, un babá al ron. No es que sea yo muy fan del ron, de hecho nada en absoluto, pero a medida que se impregnaba el bizcocho y se mezclaba el sabor tan ardiente del alcohol con la delicadeza del chantilli de vainilla, el postre se volvía cada vez más delicioso.

Y… ¿cómo está de precio?

El menú que pedimos costaba 58€ por persona y además pedimos una botella de vino y una de agua con gas así que todo nos costó 139€.

Valoración global

Mextizo es un restaurante para recomendar para ocasiones especiales.

Me parece un descubrimiento espectacular en el que, aunque es cierto que los platos son algo caros, la calidad es tan buena que merece la pena. Al menos en mi opinión.

Ideal para ir a celebrar algo importante y para ir en pareja para una velada no demasiado formal, pero sí romántica.

Teresa

Fàbrica Moritz. Tapas y cerveza ideales en Barcelona.

Buscando un sitio al que ir a cenar de manera informal el pasado domingo, me vino a la cabeza que jamás había una reseña sobre la Fàbrica Moritz, un lugar al que habré ido chopocientas veces desde hace muchos años. Y claro, había que ponerle remedio.

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¿Dónde está?

Encontramos la Fàbrica Moritz en Ronda de Sant Antoni 41, bastante cerca de la parada de metro Universitat.

¿Cómo es la decoración?

El mismo nombre ya lo indica, es una fábrica; y no esconde en ningún momento sus orígenes.

Una vez en la sala principal, se pueden ver los recipientes originales de cerveza y es todo muy industrial con un toque muy moderno.

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¿Cómo nos trataron?

Todo el personal es siempre muy agradable y muy eficiente, porque a pesar de tener siempre el local lleno; van muy rápido, sin descuidar a los clientes y con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Fuimos a cenar de manera informal así que pedimos varias cosas para compartir y picotear.

Empezamos pidiendo nuestras patatas bravas favoritas del mundo, las bravas de aquí, con allioli y aceite rojo picante. Nos flipa el allioli y estas patatas son deliciosas. Estan en su punto de crujientes, pican pero lo justo, y son muy sabrosas.

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También pedimos unas anillas de calamar en tempura de Epidor (una de sus variedades de cerveza). Riquísimos. No demasiado pesados, con un sabor delicioso y servidos con una mayonesa muy ligera e ideal.

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Comimos también unos bastoncillos de berenjena en tempura de cerveza Moritz. Estaban deliciosos y los sirven con una salsa romesco increíble. Lo único malo es que estaban un poco demasiado aceitosos para mi gusto.

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Y para terminar, pedimos uno de los platos estrella del restaurante (y uno de los más pedidos, cuando uno está sentado no para de verlo pasar), el pollo a la Moritz con patatas fritas; un pollo cocinado al horno sobre una lata de cerveza. Lo cierto es que el plato tiene la fama bien merecida. Está muy bien cocinado y la salsa tiene un sabor fantástico, ya que se le nota el toque amargo de la cerveza pero al mezclarse con el propio jugo de cocer el pollo resulta una combinación increíble de sabores.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más dos cervezas nos costó 44,6€.

Valoración global

La Fàbrica Moritz nos encanta.

Para múltiples ocasiones: para ir a comer en família, para ir de cañas con amigos, para una cena romántica informal. Para todo.

Porque nos queda cerca de casa, porque ofrecen un producto de calidad y porque nos gusta la cerveza y nos gusta probar las novedades que constantemente ofrecen.

¿Volveremos? Lo hacemos constantemente.

Teresa

Macondo. Cocina colombiana para una ocasión romántica.

Hace unas semanas fue San Valentín y aunque, por norma, no nos regalamos nada material, sí que nos gusta ir a cenar a algún sitio especial y probar los menús especiales que muchos restaurantes tienen para ese día especial.

Este año el elegido fue Macondo, un restaurante que nos trae un trocito de caribe colombiano a Barcelona.

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¿Dónde está?

Encontramos Macondo en la calle Còrsega 206, bastante cerca de la parada de metro Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Bastante playera y colorida. Nos transporta al Caribe de inmediato pero sin estar sobrecargada.

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¿Cómo nos trataron?

Bien. Aunque quizás tuvimos que esperar más tiempo del normal porque el restaurante estaba muy lleno, pero tampoco nos importó demasiado.

¿Qué comimos?

El menú de San Valentín consistía en 2 primeros y 2 segundos para compartir y luego un postre para cada uno. Además, incluía también una copa de cava de bienvenida y una botella de vino por pareja.

De primero comimos ceviche de corvina con fruta de la pasión y patacones con cochinillos confitados. Ambos platos estaban deliciosos.

El ceviche estaba riquísimo, con tacos bastante grandes de pescado y una combinación de sabores muy refrescante y nada pesada.

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Los patacones nos sorprendieron muchísimo porque eran el contrapunto perfecto al ceviche. Eran ciertamente más contundentes, pero al no ser muy grandes conformaban la ración ideal, y el sabor era delicioso para dos personas amantes de la carne como nosotros.

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Los segundos eran una crema de mariscos con gambas y unas costillas de cerdo con chips de yuca.

La crema estaba espectacular y creo que fue uno de mis platos favoritos de la noche. No tenía un sabor nada exagerado a marisco, la textura era super fina y además, la presentación fue super bonita (tentada estuve de llevarme la cazuelita…).

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Y las costillas fueron, sin ninguna duda, el plato favorito de David. Y es que estaban francamente deliciosas. Tenían un sabor espectacular, la carne estaba muy tierna y fueron el cierre ideal para el menú.

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Finalmente, comimos (comí, porque David probó dos cucharadas y casi se muere) un tiramisú de maracuyá. Riquísimo. Tanto que no llegué a hacerle la foto. ¡Ups!

Y…¿Cómo está de precio?

Como ya os he comentado, fuimos con un menú cerrado que costaba 65€ por pareja.

Valoración global

Salimos de Macondo encantados y enamorados.

La comida fue espectacular y disfrutamos mucho de ella, pero el ambiente fue sin duda, lo mejor. Estar rodeados de una decoración tan playera y con unos músicos tocando en directo fue maravilloso y creaba una atmosfera ideal.

Volveremos seguramente a probar más platos de la carta y a ver cómo es un día normal, sin celebrar nada. Desde luego, merece la pena volver.

Teresa

¿Repetimos? The Juice House

Hoy empezamos una nueva sección en el blog: ¿Repetimos?

En ella, volveré a ir a restaurantes que ya he visitado anteriormente pero, esta vez, en una ocasión distinta.

Porque ya sabemos que puede haber sitios a los que hayamos ido a tomar algo y no nos hayan convencido mucho pero luego hemos ido a cenar y nos hemos enamorado. O al revés.

Así que precisamente esa es la norma para estos posts: la reseña sobre la repetición tiene que ser en una comida distinta a la del post inicial.

Hoy, repetimos en…

The Juice House

¿A qué hemos ido?

Si la anterior vez (podéis leer el post aquí) fuimos a tomar algo después de trabajar, esta vez fuimos a cenar un viernes por la noche.

¿Qué comimos?

Empezamos pidiendo unas patatas bravas ya que, aunque las habíamos probado en anteriores ocasiones, las han cambiado y ahoras las hacen horneadas con romero, salsa brava con pimientos del piquillo y allioli vegano casero. ¡Qué mejora! Estaban deliciosas, nada pesadas y con un toque cítrico que les da un sabor muy especial y las hace diferentes y de fácil digestión.


Después, David pidió la Quinoa Negra, un plato de quinoa con tinta de calamar, con calamarcitos, salsa de pimientos del piquillo y allioli de alga wakame. Para él, que no es muy amante de la quinoa, fue una combinación ideal porque le encanta la comida con tinta. Un plato muy sabroso y con una combinación perfecta de ingredientes.

Yo pedí los Zoodles, un plato de calabacín espiralizado con tomates cherry al horno y con pesto de tomate deshidratado, albahaca y aceitunas negras y con perlas de mozzarella. Un plato muy refrescante y con unos sabores deliciosos y, aunque aparentemente pueda parecer ligero, lo cierto es que es bastante contundente y no pude terminarlo.

¿Cuánto nos costó?

Lo que comimos más 2 Aperol Spritz nos costó 33,6€.

¿Ha valido la pena repetir?

Sí, sin duda.

Lo cierto es que The Juice House me parece un restaurante ideal para comer y cenar (o tomar el brunch, que también tienen mucha variedad de platos para esa comida), tanto por calidad y cantidad de los platos como por el precio de los mismos.

Además, la carta es bastante extensa y muchos de los platos admiten variaciones en función de los gustos de cada uno, por lo que todo el mundo puede encontrar su opción ideal.

Muy recomendado tanto para una cena íntima porque la luz ténue y la decoración rústica acompañan, como para comidas con amigos, ya que hay muchos platos que se prestan a compartir.

Teresa