Madame Ramen. Comida asiática confortable en Barcelona.

Hace unos días nos entró un antojo de ramen que tuvimos que solucionar, y buscando las diferentes opciones que había en la ciudad dimos con Madame Ramen, un restaurante que ya me había llamado la atención anteriormente pero que, por la zona en la que está, no me hacía mucha gracia ir. No juzguéis un libro por la portada. Moraleja de la semana.

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¿Dónde está?

Encontramos Madame Ramen en la calle Robador 22, cerca de la parada de metro Liceu.

Sinceramente, no es ni la mejor zona ni la mejor calle de Barcelona, por lo que al salir del local el ambiente no seria glamouroso precisamente.

¿Cómo es la decoración?

Original.

Todo el local está lleno de elementos muy diferentes y peculiares: sillas amontonadas con cubertería encima, paraguas colgando del techo… y todo ello con iluminación tenue que crea un ambiente muy acogedor.

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¿Cómo nos trataron?

El chico que nos atendió fue súper amable. Nos explicó muy bien la carta y nos hizo recomendaciones muy acertadas.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un festivo a las 14h. El local no estaba lleno al llegar pero poco a poco fue llegando más gente. A pesar de que durante la comida había bastante gente en el restaurante, el ambiente no era excesivamente ruidoso y se estaba bastante tranquilo.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos entrantes, por un lado uno que estaba fuera de carta y que nos recomendó el camarero a base de pulpo preparado como si fueran chicharrones, y unos gyozas de cerdo al punto de jengibre. Ambos estaban muy bien, pero los gyozas estaban deliciosos, tenían un sabor a jengibre muy sutil pero que les daba ese punto diferente.

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Después, por supuesto, pedimos unos ramen para cada uno. David pidió los Thai con leche de coco que llevaban, además del caldo de carne; marisco, leche de coco y curry. El sabor era especial y solamente apto para aquellos paladares que les gusten los platos exóticos. Yo, por ejemplo, no podría ni por asomo comerme un bol entero; pero David lo disfrutó muchísimo.

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Yo pedí el Doble miso, con carne de cerdo, huevo encurtido, wakame, nabo encurtido y alga nori. Estaba riquísimo, con ese sabor tan característico de los ramen auténticos y que te deja con una sensación de hogar fantástica.

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También comimos de postre, un helado de té verde aunque se nos pasó hacer la foto.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 41,6€.

Valoración global

Madame Ramen nos ha enamorado.

Los platos son excelentes, muy bien preparados y con unas combinaciones de sabores muy originales.

Cierto es que, como he dicho antes, no está en la mejor zona de Barcelona; pero si yo he ido (y soy la persona más precavida y prudente que conozco) podéis ir, además cerca encontramos la Filmoteca de Catalunya, La Monroe, el hotel Barceló Raval, el nuevo Casa Leopoldo, es decir, que no es que esté Madame Ramen ahí abandonado. Eso sí, mi recomendación particular es que vayáis a comer y no a cenar.

Ideal para ir en pareja o en grupo pequeño de amigos íntimos para compartir confidencias y sensación hogareña.

Un gran descubrimiento al que volveremos.

Teresa

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Pasapalo. Cocina caribeña con buen ambiente en Barcelona.

Estábamos hace unos domingos decidiendo dónde ir a comer porque se nos vino el tiempo encima y era ya muy tarde, y me pareció mentira que aún no os hubiera hablado de Pasapalo, un local fantástico que tengo muy cerca de casa y al que, desde que me lo descubrió mi amiga Cristina, he ido ya varias veces.

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¿Dónde está?

Encontramos Pasapalo en la calle Poeta Cabanyes 6, cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Curiosa, con paredes llenas de pequeños cuadros muy peculiares, sombreros tipo Sabina colgados encima de la barra a modo de lámparas… Muy original y bonita.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. La chica que nos atendió, pese a estar sola y tener el local lleno, fue muy amable y se tomó su tiempo para servirnos adecuadamente.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo bastante tarde, sobre las 15:30h. El local estaba bastante lleno pero había un nivel de ruido medio, no nos molestaba demasiado.

¿Qué comimos?

Empezamos, como siempre que vamos a Pasapalo, compartiendo unas patatas bravas porque nos encantan. La salsa brava es muy diferente a la que solemos encontrar, ya que tiene un toque a mostaza e incluso dulce que me parece que las hace deliciosas.

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Después, David eligió un plato principal llamado “A la parrilla”, consistente en pinchos de ternera, filetes de pollo marinado al limón y fina butifarra catalana con guarnición de yuca (o patatas, podemos elegir) y ensalada mixta. Es un plato muy completo y variado, muy sabroso y que hay que afrontar con el estomago vacío porque es bastante copioso.

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Yo en cambio me decidí por un plato que ya había probado y fue la hamburguesa vegetariana, a base de lentejas, con lechuga, tomate, mayonesa y mermelada de cerveza. Aunque es cierto que la hamburguesa en si es un poco seca, la salsa y el tomate la hacen un poco más melosa.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos costaba 35€, como fuimos con el 30% de El Tenedor nos costó 24,5€.

Valoración global

Pasapalo es un restaurante al que volvemos continuamente. Nos queda cerca de casa, es una opción bastante asequible para comer y el producto que ofrecen es bueno y diferente.

Además, el ambiente que ofrece es muy bueno y algo alternativo dándole ese toque que a mí, particularmente, tanto me gusta. Muy recomendable para ir con amigos y pasar largo rato tomando unas cervezas y unas bravas o para ir a comer un día de manera informal con la familia.

Nosotros volveremos, lo tenemos muy claro.

Teresa

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Zortziko. El restaurante más romántico de Bilbao.

Hace unas semanas, David y yo pudimos coincidir en unos días de vacaciones y nos fuimos a Bilbao a visitar esa preciosa ciudad y a comer bien.

Y en una de las noches que pasamos allí, David había reservado para cenar en Zortziko, un restaurante con una estrella Michelin del chef Daniel García, en plan cena romántica. ¡Y vaya si lo fue! Luego os cuento más.

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¿Dónde está?

Encontramos Zortziko en la calle Alameda Mazarredo 17, obviamente, en Bilbao.

¿Cómo es la decoración?

Elegante.

Nada más entrar, uno tiene la sensación de entrar en una casa señorial o palacete, con mucho encanto y mucha clase.

¿Cómo nos atendieron?

Todos los camareros que nos atendieron fueron muy amables, nos explicaron todo al detalle, fueron muy cercanos y siempre con una sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un martes por la noche, sobre las 21:30h.

Las mesas de nuestro comedor estaban llenas pero, ni mucho menos, había demasiado ruido ambiental.

¿Qué comimos?

La carta Zortziko propone 3 opciones: 2 menús degustación o elegir platos de la carta.

Nosotros decidimos elegir el menú “Un Viaje más corto pero intenso”, por la cantidad de platos, por el precio (no nos vamos a engañar) y porque es un poco nuestra filosofía de vida.

Este menú consistía en un aperitivo, 2 entrantes, 1 plato principal a elegir y un postre.

El aperitivo fue un ajoblanco de mango riquísimo y sorprendente. La verdad es que cuando nos presentaron el plato no esperábamos que nos gustara tanto y lo cierto es que  tiene un sabor muy especial, no se nota demasiado el ajo ni el mango lo cual ofrece un equilibrio maravilloso.

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El siguiente plato fue una vieira con ensalada de wakame, salsa thai y crujiente de cerdo ibérico y con focaccia de bacon y curry rojo. Yo que no soy mucho de vieiras y me daba un poco de reparo, quedé muy satisfecha con el plato. La carne de la vieira estaba muy tierna y la combinación de sabores era verdaderamente deliciosa.

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A continuación nos sirvieron un arroz meloso con lapin, crema idiazábal y puerro crujiente. Este plato jugaba con ventaja porque a mi el queso idiazábal me enloquece. Estaba riquísimo, el arroz muy cremoso pero sin ser pesado y los sabores era muy intensos y en su justa medida.

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Como plato principal, tanto David como yo, decidimos pedir la paletilla de cabrito a baja temperatura con manzana osmotizada a la menta y piombi. La carne estaba deliciosa, muy bien cocinada, las setas tenían un sabor y textura espectacular y el conjunto era fantástico.

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Finalmente, nos sirvieron el postre, un genovés de frambuesa y helado de té matcha. Maravilloso. Delicioso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Toda la cuenta no lo sé, porque invitó David, pero sí sé que el menú que nosotros pedimos costaba 65€ por persona.

Valoración global

La calidad del producto es espectacular, la presentación de los platos es fantástica, el trato recibido por parte del personal del restaurante es inmejorable y el local hace que uno se sienta como en un cuento. Una maravilla para celebrar una ocasión muy especial.

Pero hoy no puedo ser muy objetiva, porque justo después de tomar el postre, David me pidió matrimonio (y yo le dije que sí, obviamente), de modo que esa velada se convirtió en una de las mejores noches de nuestra vida, dando paso a una nueva etapa llena de aventuras.

Zortziko nos enamoró y va a estar siempre en nuestros corazones.

Teresa

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Ikibana. Deliciosa fusión en Barcelona.

¡Qué gran invento los menús degustación! Son una manera muy cómoda de probar restaurantes nuevos, básicamente porque nos ahorra el tener que pensar qué platos pedir y pensar: “¿habré elegido bien?”.

Por eso, iniciativas como la Japan Restaurant Week de Atrápalo me parecen ideales. En esta ocasión nos decidimos por Ikibana, un restaurante de fusión brasileño-japonesa al que teníamos muchísimas ganas de ir desde hacía mucho tiempo.

Si queréis aprovechar la promoción tenéis hasta el 26 de noviembre, tanto en Barcelona como en Madrid. Podéis consultar los restaurantes que ofrecen menús aquí.

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¿Dónde está?

Ikibana tiene 3 locales, uno en Paral·lel, otro en Sarrià y otro en el Born. Al que nosotros fuimos fue al de Avenida Paral·lel 148, cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

Preciosa, delicada y elegante. Muchos toques de madera, florales y tonos azulados y verdosos que aportan mucha serenidad.

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¿Cómo nos trataron?

Fenomenal. Todo el personal que nos atendió fue extremadamente simpático, nos explicaron todos los platos al detalle y se preocuparon mucho por que nos gustara todo.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14:30h. Al entrar no estaba lleno pero se fue llenando en seguida. Aún así, a pesar de que había bastante gente, en ningún momento notamos sensación de agobio o demasiado ruido.

¿Qué comimos?

Como he mencionado anteriormente, fuimos a Ikibana con el menú degustación de la Japan Restaurant Week de Atrápalo y por tanto los platos que comimos estaban definidos de antemano.

Primero nos sirvieron unos entrantes basados en tres platos:

Unos edamame bode ligeramente picantes por la salsa de pimienta de Goias. Pese a ser picantes, no lo eran demasiado; solamente tienen ese punto más sabroso pero que no es en absoluto agobiante al paladar. Muy buenos.

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Unos “dadinhos” de tapioca y mozzarella con soja texturizada y salsa de pimiento agridulce. Estaban buenos y muy sabrosos sobretodo al mojarlos en la salsa, sin embargo, me resultaron un poco pesados por el queso y, de los 3 entrantes, el que menos me gustó.

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Y unos usuzukuri de salmón marinado con aguacate y cítricos (naranja, pomelo…). Sabéis que a mí no me gusta el salmón, no suelo comerlo más que nada porque el sabor y el olor me echan para atrás (traumas de épocas pasadas oigan…), pero este plato me sorprendió muchísimo. ¿La razón? Que al estar marinado con los cítricos, éstos le matan mucho el sabor al salmón y le dotan de uno nuevo que, en mi opinión, es mucho mejor. Lógicamente, a aquellos a los que el salmón os gusta por el sabor que tiene, este plato no os entusiasmará demasiado; pero si vais dadle una oportunidad porque está riquísimo.

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Después nos sirvieron 3 tipos diferentes de uramakis:

Unos Gunkan Tobiko Black, con huevas de tobiko negro (pez volador) envuelto en salmón y salsa ponzu. Lamento decir que estos dos se los comió David porque a mí la combinación salmón y huevas no me atrae en absoluto. Pero a él le encantaron y le gustó mucho la combinación de los sabores del pescado con los cítricos.

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Los otros fueron unos Bubaloo Uramaki, de atún tempurizado, tartar de atún, fresa y rebozados en peta-zetas ; y unos Ikibana Uramaki, de tempura de langostinos, aguacate y mayonesa picante envuelto de huevas de pez volador.

Hice un esfuerzo y me comí mi correspondiente parte de los que llevaban huevas. El sabor global era muy rico pero a mí la textura crujiente de las huevas estallando mientras las mastico no me convence en absoluto. Pero es un gusto personal.

En cambio, los de atún y fresa me encantaron, sobretodo por lo original del rebozado de peta-zetas que le dan al uramaki un mordiente distinto. Además el sabor global del atún con ese piquito de fresa es espectacular.

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Y después llegaron los platos principales. Primero nos sirvieron un arroz yakimeshi con huevo a baja temperatura, verduras de temporada, cebolla y salsa yakimeshi. Estaba espectacular. Al romper el huevo, el sabor resultante de integrar todos los ingredientes es muy intenso y delicioso.

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Y finalmente, nos sirvieron una picaña de ternera con salsa de lima y jengibre y plátano frito. Delicioso también. Las texturas de la carne y la seta hacían un contraste maravilloso con la del plátano frito y todos los sabores combinados daban un resultado espectacular.

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Finalmente, nos sirvieron el postre consistente en una mousse de maracuyá, jalea de frutos rojos y crujiente de merenge. Muy dulce pero delicioso. Nos enamoró el sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

El menú, por la promoción que he mencionado al principio, costaba 25€ (sin IVA, ojo) por persona. Las bebidas tampoco estaban incluídas.

Me parece un buen precio para el sitio que era (que es un poco caro) y mi recomendación es que si no queréis pasaros mucho del precio, vigiléis con las bebidas.

Valoración global

Ikibana nos ha gustado muchísimo y no nos ha defraudado.

Teníamos muchas ganas de conocerlo y probar la comida que ofrecen y lo cierto es que el producto, la manera de prepararlo y la atención recibida merecen muchísimo la pena.

Cierto es que es un restaurante caro pero creo que la relación calidad-precio es muy adecuada, bajo mi punto de vista.

Aún así, lógicamente, es un restaurante al que no iríamos cada fin de semana a comer o cenar; pero para celebrar algo o para acudir en una ocasión especial sí os lo recomiendo, pues seguro que salís encantados y satisfechos.

Teresa

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Soban de Jo Lee. Auténtica comida coreana en Barcelona.

Hace unos días fue mi cumpleaños y, por tanto, tenía que hacer una buena comilona con mis amigos para celebrarlo. Porque tal y como está la vida, me he propuesto celebrarlo todo a lo grande. Por si acaso.

No tenía ni idea de dónde ir a celebrarlo y una de mis amigas propuso ir a un restaurante coreano que a ella le gusta mucho así que, allá que fuimos; a descubrir Soban de Jo Lee.

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¿Dónde está?

Encontramos Soban de Jo Lee en la calle Rocafort 204, muy cerca de la parada de metro Entença.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla.

La verdad es que desde fuera no llama mucho la atención e incluso diría que la planta baja tampoco. Sin embargo, si subís al comedor de la planta superior la cosa cambia un poco y podéis encontrar paredes más rústicas y con toques orientales que crean un ambiente más cálido. Aún así, la decoración no es nada llamativa.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Los camareros nos sirvieron súper rápido y fueron amables con nosotros a pesar de que estuvimos hasta justo la hora en que cerraban.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Había bastante gente pero no daba sensación de agobio. Probablemente no tuvimos sensación de gentío porque el grupo más grande éramos nosotros.

¿Qué comimos?

Dejamos que decidiera mi amiga Marta, que era la que ya había ido al restaurante anteriormente y nos fiamos completamente de su criterio, porque ya son muchos años conociéndonos.

Así que ella, con su experiencia, decidió que pidiéramos unos cuantos platos para compartirlos todos.

Cuál fue la sorpresa (digo sorpresa para añadirle emoción al relato, pero mi amiga ya nos había advertido) cuando, después de haber pedido, nos trajeron 7 platitos y bandejitas con unos entrantes cortesía de la casa. Entre ellos había una gran variedad de productos típicos y fue ideal para picotear un poco y probar cosas nuevas. Todo un acierto.

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Entrando ya en los platos que pedimos nosotros, probamos los Japche, unos fideos de boniato salteado agridulce con distintas verduras salteadas y salsa de soja. El plato que aparece en la carta lleva carne de ternera pero decidimos pedirlo sin ella para que una amiga vegetariana del grupo pudiera comerlos.

No los había probado nunca y la verdad es que me parecieron espectaculares. El sabor era muy rico, intenso sin pasarse, y la textura de los fideos era muy especial y lo que hacía diferente al plato. Muy recomendado si vais. Además no pican, aspecto muy importante a tener en cuenta sobretodo los paladares hiper sensibles como el mío. Nos encantó tanto que, una vez nos habíamos terminado todos los platos, decidimos pedir otro para terminar la comida.

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Pedimos también un Bibimbap, una plato a base de arroz blanco, huevo, setas, zanahorias, espinacas, sojas, salteadas y carne de ternera picada. Es un plato que ya habíamos probado en otros restaurantes y la verdad es que éste estaba muy rico. El único pero que le encontré fue que, en comparación con el resto de platos, el sabor era mucho menos intenso. Pero delicioso igual.
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Otro de los platos que pedimos fue el Hemui Jon, una especie de tortilla bastante finita con calamares, cebolla y marisco. Nos gustó mucho a todo el grupo porque aunque no deja de ser una tortilla, el sabor era bastante intenso y la combinación con los diferentes ingredientes, de los que había buenas cantidades, era idónea. Además el aspecto que tiene es muy casero, sin haber pensado demasiado en la estética del plato y eso, en este caso en concreto, aporta más valor tradicional. También pedimos otra para terminar de completar la comida.

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Y finalmente, pedimos un Touk bog ky (creo que es el nombre del plato, pero no estoy del todo segura) que eran una especie de macarrones de arroz con pescado, verduras, fideos de boniato y salsa picante. El sabor de este plato era espectacular y muy intenso, y la textura de los macarrones era bastante curiosa pero agradable. Eso sí, cuando uno llega al fondo del plato y se encuentra con los fideos de boniato que, lógicamente al estar cubiertos por los demás ingredientes se han impregnado bien de la salsa, estos están muy picantes. Os prometo que quise probarlos un poco y lloraba. Así que si sois especiales con el picante igual que yo, tened cuidado con este plato: es delicioso ¡pero peligroso!

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Y… ¿cómo está de precio?

Como estábamos de celebración, me vais a disculpar que no guardara el tiquet pero sé que cada uno pagamos unos 18€ y éramos 6 personas, es decir, unos 108€ por 6 platos más bastante bebida.

Valoración global

Me ha encantado sobretodo por la grata sorpresa que ha sido.

Habíamos pasado David y yo por delante de él muchas veces y lo cierto es que recuerdo perfectamente haberle comentado que no me resultaba muy atractivo.

A la vista está que me equivocaba pues una vez lo hemos probado, creo que ha sido un muy buen descubrimiento.

El producto es muy bueno, los platos son espectaculares y la relación calidad-cantidad-precio es bastante buena. El único inconveniente para mí es el picante de muchos de sus platos. Pero eso no es algo demasiado grave.

Un sitio ideal tanto para ir en pareja como en grupo en ocasiones informales o para probar cosas nuevas y darle aventuras al paladar.

Teresa

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Balmes Rosselló. Cocina de toda la vida con estilo en Barcelona.

La primera vez que David y yo fuimos al restaurante Balmes Rosselló fue hace 2 años para celebrar mi cumpleaños. Y a él le gustó tanto que lleva desde entonces diciéndome cada 2 por 3 que tenemos que volver. Así que hace unos sábados, andábamos en familia por el centro sin saber dónde ir a comer y a mí se me iluminó la bombilla. Y a él la sonrisa.

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¿Dónde está? 

Encontramos Balmes/Rosselló en la calle Balmes 129 (y hace esquina con la calle Rosselló, quién lo hubiera dicho ¿eh?) cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Es una mezcla muy bonita entre industrial por los elementos estructurales del local (las bigas, las paredes, las columnas…) y campestre por los pequeños toques de objetos como las cestas de mimbre, los trozos de leña y esa bicicleta que me entusiasma.

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¿Cómo nos atendieron?

Fueron muy amables en todo momento a pesar de que tenían el restaurante bastante lleno y tenían que atendernos a todos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. La verdad es que, aunque había sitio, estaba bastante lleno y había un poco de ruido. Pero vamos, todo bastante soportable.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un par de platillos porque en mi familia somos muy de eso. Comimos una tortillita de patata y cebolla que a mí me encantó pero tengo que puntualizar que cuajada no estaba. Y os lo advierto porque a mí me chifla (de hecho, cuando mi padre hace tortilla de patatas en casa yo me como las patatas remojadas en el huevo crudo a cucharadas; para que veáis el nivel) pero David no pudo ni probarla porque le da mucho asco. Tenedlo en cuenta antes de pedirla. Eso sí, si os convence la vais a encontrar deliciosa porque tenía un sabor espectacular.

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Compartimos también unos calamarcitos a la andaluza bastante buenos, nada del otro mundo, pero ricos y sabrosos.

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Después, como plato principal, cada uno pidió lo que más le apetecía.

David tenía las espadas entre ceja y ceja se pidió una Balmes, una especie de brocheta gigante con butifarra, butifarra negra, solomillo de cerdo y verduras a la brasa. Toda una delicia para paladares de gustos más rurales y un plato bien copioso que merece una siesta después de comerlo.

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Mi padre se decidió por unas albóndigas con sepia que, aunque tardaron un poco en servirlas, estaban muy buenas con un sabor muy intensos.

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Mi madre y yo pedimos la brocheta de pollo porque nos apetecía algo más ligero. Está buenísima porque la combinación del pollo con las verduras a la brasa es perfecta pero cuidado porque engaña, parece que no vaya a llenar demasiado y la verdad es que después de comer el plato uno termina bastante lleno.

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Y…¿cómo está de precio?

Como fuimos con mis padres, nos invitaron ellos (¡gracias!) pero he ido sumando y todo lo que comimos nos costó 60,2€ y a eso habría que añadirle algunos refrescos y algunas cervezas.

Valoración global

Balmes Rosselló nos gusta mucho. Es un sitio que nunca falla si quieres llevar a alguien para una comida o cena informal.

Es verdad que la comida puede resultar bastante copiosa, pero lo cierto es que si no sois de comer demasiado compartiendo varios platillos se soluciona el problema. Además, el producto que ofrecen es muy bueno y la relación calidad-precio es excelente y más aún si tenemos en cuenta la cantidad de las raciones.

Teresa

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Bar Calders. Tapeo agradable y colorido en Barcelona.

Si algún día no sabemos dónde ir a comer, darnos una vuelta por la calle Parlament es siempre la mejor opción pues el porcentaje de restaurantes y bares por metro cuadrado es elevadísimo. Además, casi todos tienen un estilo bastante informal que nos suele encajar mucho cuando queremos ir un domingo al mediodía, por ejemplo.

En una de nuestras últimas visitas fuimos a Bar Calders y como aún hacía buen tiempo, nos quedamos en la terraza a disfrutar del domingo.

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¿Dónde está?

Encontramos Bar Calders en la calle Parlament 25, muy cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

El interior del local está decorado como si fuera la típica taberna pero con elementos modernos que le dan un aire muy original.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos sirvió fue muy amable en todo momento y siempre con una gran sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo al mediodía, pero tengo que puntualizar que fuimos bastante temprano, sobre las 13-13:30h. Y lo digo porque gracias a que fuimos pronto pudimos encontrar sitio en la terraza ya que más tarde se llena mucho y es casi misión imposible.

¿Qué comimos?

La carta es muy amplia e interesante y la verdad es que decidirse cuesta bastante. Cuando fuimos David quería coger bastante energía porque entraba a trabajar enseguida y yo no tenía mucha hambre porque, como aquél que dice, acababa de desayunar. Yo os pongo en antecedentes.

Empezamos, cómo no, compartiendo un hummus especialidad de la casa que estaba riquísimo, muy natural y del que disfrutamos muchísimo. También compartimos unas patatas “Curri Romero” con mayonesa de curry y romero (¡olé el doble juego!) que estaban también muy buenas, la salsa muy sutil de sabor y la fritura de las patatas era la ideal, crujiente pero con el interior blandito y agradable.

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David, como ya he mencionado antes, quería coger energía para la jornada de trabajo que le esperaba así que pidió un clásico pero efectivo bocadillo de lomo embuchado (sí, lo sé, glamour puro y duro). Lo dicho, simple pero delicioso.

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Yo quise tomar algo también sencillo y con un toque sano así que me decidí por la tostada de verduras y romesco, con espárragos, berenjena, setas, tomate y romesco casero. Además de visualmente bonita, el sabor era espectacular y el pan estaba en el punto de crujiente idóneo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (unas coca colas) nos costó 28,95€.

Valoración global

Al ser un sitio que ya conocíamos, sabíamos que íbamos sobre seguro.

Nos encanta Bar Calders para sentarnos en la terraza y picotear varias cosas porque sabemos que el producto que ofrecen es de calidad. Además, las raciones que sirven son más que adecuadas para compartir y muy correctas para lo que cuestan.

¿Repetiremos? Por supuesto. Ya lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, eso sí, siempre que podamos encontrar sitio porque es uno de los bares más populares de la calle Parlament.

Si queréis disfrutar de un vermut de domingo agradable y en buen ambiente o una tarde al salir de trabajar queréis desconectar, seguro que Bar Calders os va a encantar.

Teresa

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Central Café. Comida rápida y sana en Barcelona.

Ir a comer con prisas no es lo mío. Y eso que siempre me dicen que como muy rápido. Sí, pero no me gusta hacerlo sabiendo que tengo un tiempo determinado para hacerlo.

Pero ya sabemos que a veces es inevitable hacerlo. Y para esas ocasiones uno tiene que elegir muy bien dónde va o de lo contrario, sufrirá un ataque de ansiedad intentando que los camareros le atiendan lo antes posible.

Así que hoy os traigo Central Café, un sitio al que podéis ir si vais apurados de tiempo y, además de no perder ni un minuto, podréis comer sano y sabroso.

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¿Dónde está?

Encontramos Central Café en 5 puntos distintos de Barcelona, todos ellos en la zona alta; aunque nosotros fuimos al que está en el centro comercial L’Illa.

¿Cómo es la decoración?

No sé como será la de los otros locales, la del local de L’Illa es extremadamente sencilla, con mobiliario de estilo nórdico y mucha luz.

¿Cómo nos atendieron?

El papel que juegan los camareros en Central Café es diferente al de en otros restaurantes. En este local, tu tienes que pedir lo que quieres en el mostrador, te asignan un número de mesa que te llevas a la mesa que elijas y un camarero te lleva tu comida a la mesa.

Pero aún así, todos los que en el proceso nos atendieron fueron muy amables.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos un sábado sobre las 13h y ya toda la parte en la que encontramos los restaurantes del centro comercial estaba llena. No es un local tranquilo, de hecho el ambiente es bastante ruidoso, pero para una comida informal tampoco pido más.

¿Qué comimos?

David pidió el Spicy Chicken Rice Bowl; con arroz, pollo de granja marinado en salsa piri-piri, lima, edamame, brócoli, maíz, cebolla tierna, germinado y un mix de semillas. Un plato muy completo y contundente que le encantó. Todos los ingredientes estaban muy bien integrados y el sabor del marinado con la salsa piri-piri le fascinó.

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Yo pedí la Super Food Veggie Salad, consistente en un mix de quinoa y lentejas, espinacas, hummus de remolacha, brócoli, calabacín, guisantes, lima y mix de semillas con un aderezo de sésamo. Aunque lo pedí muy convencida, he de reconocer que al principio me asustaba un poco tanto verde, pero me llevé una grata sorpresa al ver que todos los ingredientes combinaban entre ellos a la perfección y el aderezo los unía a las mil maravillas.

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Y para acompañarlo todo, decidimos pedir un Deli Med, una mezcla de 3 salsas (hummus, guacamole y muhammara) en las que dipear. Estaban espectaculares las tres, el hummus se notaba muy auténtico, el guacamole estaba delicioso aunque un poco aceitoso para mi gusto y la muhammara nos enamoró por lo potente de su sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo esto que comimos más dos tés fríos nos costó 27,3€.

Valoración global

Central Café ha sido todo un descubrimiento que no nos esperábamos.

Ciertamente, pensé que sería algo más informal y con bastante menos calidad de la que tiene pero nos ha sorprendido mucho. Y para bien.

Es verdad que el estilo de comida es muy casual, sin mucha complicación, pero ofrecen platos con un toque especial que hacen que podamos disfrutar mucho de los sabores y cuidarnos aunque tengamos prisa.

Además, creo que la relación calidad-precio es muy buena y las raciones son más que correctas.

Os lo recomiendo si estáis algún día de compras por el centro comercial y os pilla la hora de comer o si trabajáis cerca. Además también lo podéis pedir para llevar lo cual hace que se adapte a muchas necesidades.

Nosotros repetiremos y, sin duda, probaremos los otros locales de la ciudad.

Teresa

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Pirineu en boca. Comida de montaña en Barcelona.

David y yo crecimos pasando parte de nuestras vacaciones en La Cerdanya y en Andorra, por lo que somos unos enamorados del Pirineo y, obviamente, de su gastronomía.

Por eso, cuando mis padres nos hablaron de Pirineu en boca, no nos lo pensamos y fuimos a conocerlo.

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¿Dónde está?

Encontramos Pirineu en boca en calle Girona 17, cerca de la parada de metro Tetuan.

¿Cómo es la decoración?

Hay que tener en cuenta que el local está conformado por dos espacios, uno que lo encontramos al entrar y que es la tienda en la que venden sus productos y la carne; y el otro que está al fondo de todo y que es el restaurante en sí.

En la zona del restaurante hay unas mesas que están en una especie de terraza que tiene un aire muy natural y orgánico.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Nada más llegar, uno de los camareros nos acompañó a la mesa y, debido a la peculiaridad de la carta, nos la explicó detalladamente ofreciendonos todas las opciones.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. Cuando llegamos aún había mesas pero se fue llenando el local poco a poco sin resultar agobiante, por lo menos en la parte de la terraza que es donde estábamos nosotros.

¿Qué comimos?

Tal y como os he comentado, las opciones de la carta son curiosas. Uno puede, o bien elegir la carne a peso de la tienda que tienen y ellos se la preparan, o bien elegir la opción “menú” consistente en una crema o ensalada y un plato concreto. También tienen opciones de tapas y platillos.

Nosotros nos decidimos por la segunda opción y después de estar un buen rato debatiendo qué pedir nos pudimos decidir.

David eligió tomar una sopa gallega que le vino fenomenal porque estaba muy resfriado y un caldo calentito siempre viene bien. La verdad es que estaba muy buena, muy auténtica y muy sabrosa.

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Y como plato principal, eligió el cordero al horno con arroz y peras caramelizadas. El aspecto ya era espectacular y el sabor superaba todas las expectativas. La carne estaba bien cocinada, muy tierna y la combinación con los acompañamientos era muy acertada.

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Yo en cambio pedí el salmorejo para refrescarme un poco antes de empezar, y como plato principal pedí la brocheta de kofta con hummus y chips de berenjenas con crema de yogur. Eran unas brochetas de carne picada de cordero con un toque especiado que estaban espectaculares de sabor y la combinación con el hummus era ideal. Lo único que no me entusiasmó fue la salsa de yogur, porque no me suelen gustar demasiado, pero por suerte ésta venía en un bol a parte por lo que elegí si me la ponía o no.

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Como estábamos entusiasmados por lo mucho que nos estaba gustando todo, decidimos pedir postre. Y nos decidimos por compartir un pastelito de chocolate sin harina que estaba…¡de otro mundo! Lo disfrutamos muchísimo y tuve que frenar a David para que no pidiera 2 o 3 más.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 51,95€ (incluye la comida más una botella de vino).

Valoración global

Nos ha encantado.

Lo natural de su producto, lo simple de su filosofía y la calidad de los platos nos han convencido totalmente.

Es una opción excelente para ir a comer en cualquier ocasión ya que, aunque no lo podríamos considerar barato del todo, la relación calidad-precio me parece excelente.

Os lo recomiendo para un capricho que os queráis dar con un buen producto.

Teresa

Mostassa. Comida sana y sabrosa en Barcelona.

Con la vuelta a la rutina, tenemos que volver a adaptar horarios. Y eso implica, algunos días, cenar bastante temprano y en puntos estratégicos que nos queden a medio camino a los dos.

Pero aunque es un quebradero de cabeza e implica bastante planificación, es una excusa perfecta para descubrir lugares nuevos. Uno de estos es Mostassa, un pequeño restaurante muy acogedor en una zona muy céntrica.

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¿Dónde está?

Encontramos Mostassa en la calle Mallorca 194, entre las paradas de metro de Diagonal y Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Muy acogedora. A mí me dio la sensación de estar en el comedor de una masia a la que los dueños le han dado un toque moderno y con elementos vintage.

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¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Lo único es que si vais con un poquito de prisa, quizás no sea la mejor opción ya que van a un ritmo más pausado.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 20:30h (por eso de tener que cenar pronto). Habíamos reservado por El Tenedor y a medida que iban pasando los minutos se iba llenando hasta el punto de que si llegaba gente que no tenía reserva, ya no encontraban mesa.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un dúo de hummus, uno normal y otro de berenjenas, con pan de pita y olivas. Ambos estaban muy ricos, muy naturales y nada aceitosos, lo cual valoro muy positivamente.

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Después, como platos principal David pidió los tacos de pato con salsa hoisin que estaban muy buenos y la carne estaba cocinada en el punto exacto.

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Yo en cambio, me decidí por la hamburguesa de quinoa y kale con queso feta y guacamole servida con patatas rústicas. Estaba deliciosa, muy sabrosa y nada seca, ahora bien, cuidado porque llena una barbaridad.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más un agua con gas y un agua de coco, nos costó 27,76€. Teníamos un 20% de descuento por El Tenedor y sin él nos habría costado 34,7€.

Valoración global

Nos has gustado mucho.

La verdad es que a mí personalmente estos espacios no demasiado grandes, con ambiente acogedor y con comida elaborada con ingredientes sanos y buenos me apasionan.

Comimos muy bien, las cantidades de las raciones eran más que aceptables y el precio nos pareció muy adecuado por la calidad del producto.

Me parece que es el sitio ideal para una comida informal de fin de semana con algun amigo o con la pareja.

Nosotros repetiremos seguro.

Teresa