Mis 5 mejores series de 2017.

Mi relación con las series es una cosa bien extraña. Me gustan, veo muchas, pero no soy de esas personas que serie que sale, serie que ve. No. Por norma general, me da mucha pereza ponerme a ver una a no ser que me lo pongan muy fácil. Y para mí muy fácil es que la echen por la tele después de cenar para que yo me pueda poner el sofá tranquilamente a verla o grabarla para verla otro día.

Así que de ese estilo de series, he escogido las que para mí han sido las 5 mejores que he visto este año.

(si clicáis en el título de la serie, podéis ver la web de la misma)
  • “Sé quién eres” de Pau Freixas: Es una serie de suspense que se emitió en Telecinco y que tiene 16 capítulos. La trama engancha muchísimo y los personajes son muy interesantes y muy complejos llevándonos a poder hacer nuestras elucubraciones permanentemente. Además de por la serie en sí, sin duda uno de los factores por los que me gustó muchísimo fue por el fenómeno que en mi família y grupo de amigos se generó. Solo diré que hasta David, que normalmente no ve series al uso de las que echan en la tele, se  enganchó a verla; y por eso también es una de mis favoritas, porque la comentábamos capítulo a capítulo y elaborábamos nuestras teorías y elucubraciones y eso a mí, me encanta.

 

  • “El ministerio del tiempo” de Pablo y Javier Olivares (temporada 3): al haberse emitido la última temporada en 2017, me ha venido de perlas para incluirla. Para mí, la mejor serie de todas. La acción está muy bien desarrollada, todos los personajes muy bien interpretados y además enseña muchos episodios de nuestra historia que no solemos conocer. Una serie excepcional y que ha sido muy maltratada por la propia cadena. Inexplicable y vergonzoso. ¡Larga vida al Ministerio del Tiempo!

 

  • “Estoy vivo” de Daniel Écija: Una de las últimas que he visto y que me ha enamorado por completo. La trama es muy original, te lleva de un lado a otro sin tu darte cuenta y te hace estar pendiente en todo momento; y mezcla muy bien elementos de suspense con drama y comedia. Además los actores están todos espléndidos y la protagoniza uno de mis actores españoles favoritos, Javier Gutiérrez que está inmenso.

 

  • “La casa de papel” de Álex Pina: Fantástica serie de acción con una trama muy bien elaborada que, aunque en algunos momentos se estanca un poco el ritmo en el que se suceden los acontecimientos, tiene un desarrollo bastante ágil y trepidante. Los actores están espléndidos y el argumento tiene la mezcla perfecta de comedia y drama en el punto justo. Además, el final es perfecto.

 

  • “La zona” de Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo: Es la última serie que he empezado a ver, de hecho aún no he terminado la temporada (me quedan 2 capítulos) y lo cierto es que en casa estamos todos enganchados. No tiene una trama fácil y hay que estar atento porque si parpadeas o te despistas un momento, ya no te enteras del capítulo. Tiene muy buen desarrollo ya que se van descubriendo las cosas poco a poco y bastante bien ligadas. No es la serie más alegre del mundo y todos los personajes tienen ese lado oscuro y enigmático tan atractivo, pero engancha y hace que quieras sabe qué pasa.

¿Cuáles han sido las vuestras?

Teresa

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Mis 5 mejores películas de 2017.

El cine es una de mis grandes pasiones y hay meses que no me da la vida de tantas películas que quiero ver.

Así que he hecho el gran esfuerzo de sintetizar todas las películas que he visto en 2017 y hacer un top 5. No están en orden y he visto muchas otras que también me han encantado, sin embargo, en mi opinión las mejores han sido:

(si clicáis en el título de la película, podéis ver el trailer)
  • “La La Land” de Damien Chazelle: Aquí se estrenó en 2017 y por eso la incluyo. ¿¡Cómo no hacerlo?! Soy una enamorada de los musicales pero llevaba unos años un poco decepcionada ya que en cine no había visto ninguno que, en mi opinión, mereciera la pena. A pesar de que fui al cine muy escéptica, desde el primer instante ya supe que me estaba enamorando. De la trama, de los personajes, de la banda sonora, del género. Lloré cuando terminó la película pero no eran lágrimas de tristeza, eran de emoción por lo bien hecha que estaba y por todo lo que había logrado transmitirme.

 

  • “La llamada” de Javier Ambrossi y Javier Calvo: Llevaba esperando esta película un montón de tiempo y di una tabarra al pobre David con ir a verla impresionante. Y lo cierto es que me encantó. Es de esas películas que te hacen estar en el cine todo el rato con una sonrisa, que te hacen moverte con las canciones y además es muy fácil de ver porque no cuenta una historia, aparentemente, demasiado compleja. Porque si uno se pone a analizarla, el mensaje de libertad y optimismo que nos quiere transmitir es alucinante. Además, para mí es el claro ejemplo de que, desde el respeto, se puede hacer humor de cualquier tema.

 

  • “Thor: Ragnarok” de Taika Waititi: Soy una friki de Marvel, vamos a partir de esa base porque es importante para entender un poco todo. De las mejores, si nos ponemos a compararlas con otras del mismo estilo que se han estrenado este año. Visualmente es espectacular, tiene unas dosis de humor que son de lo mejor que he visto en este tipo de películas, la trama es genial y no se pierde por derroteros que no llevan a ninguna parte y los personajes son ¡una caña!. ¡Qué maravilla de Thor! ¡Qué maravilla de Loki! ¡Qué maravilla de Hela! Y sobretodo, ¡qué buena preparación para Infinity War!

 

  • “Wonder Woman” de Patty Jenkins: ¡Ya era hora! Ya tocaba hacer una película de una super heroína que lo fuera de verdad. Que coja y se enfunde ahí su traje (que ni sexualizado ni hostias, que hay gente que no sabe hacer otra cosa que buscarle los 3 pies al gato) y empiece a repartir a diestro y siniestro, y demuestre que ella solita se basta y se sobra. ¡Bravo! Espectacular tanto en trama (cosa sorprendente por los de DC no le acaban de pillar el punto en las películas), como en interpretación como en efectos especiales. Y sí, soy fan de Marvel pero me veo también todas las de DC, porque a mí lo encasillarme en una etiqueta me viene grande.

 

  • “Abracadabra” de Pablo Berger: Probablemente sea la película más rara que haya visto en mucho tiempo. Pero es una maravilla. No os la puedo describir mucho sin spoilearos al máximo pero tanto la trama, que es muy original, como la interpretación de los protagonistas, me parece excepcional. Yo, que no soy muy fan de Maribel Verdú, salí con la sensación de haberla visto espléndida y muy diferente. Muy recomendada para aquellas personas con la mente abierta.

¿Cuáles han sido las vuestras?

Teresa

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Mis 5 mejores canciones de 2017.

Vivo mi vida con música.

En mi cabeza todas forman parte de un gran musical que es mi existencia.

Tal y como ha ido 2017, ha sido muy necesario ponerle banda sonora para desconectar momentáneamente de la realidad.

Además he tenido la suerte de poder ir a varios conciertos de artistas a los que admiro muchísimo de estilos muy diferentes y, sin duda, ése ha sido uno de mis aspectos favoritos del año.

De las que surgieron en 2017, para mí, las mejores canciones son:

(si clicáis en el título de la canción, podéis ver el videoclip)
  • “Shape of you” de Ed Sheeran: Que esta canción este en este top 5 me ha sorprendido hasta a mí que lo estoy elaborando. Increíble. Me pasé muchos meses del año odiándola, hasta el punto que sonaba y cambiaba de canción, de emisora o la saltaba en Spotify. Hasta que un día (vale, sí, reconoceré que Operación Triunfo ha tenido gran parte de culpa) decidí escuchar atentamente la letra. Y me enamoré. Me parece muy bonita pero a la vez con el punto pícaro. Además, la manera de cantarla como si Ed Sheeran estuviera hablando melódicamente, me fascina.

“We push and pull like a magnet do”

  • “New Rules” de Dua Lipa: Hacia verano descubrí a Dua Lipa y me enganchó. Me parece que es una artista muy original con canciones muy potentes y cañeras. Y claro, New Rules me pareció un himno desde que la escuché, de esas canciones que poner a la amiga o al amigo que está pasando por una ruptura. De nuevo la letra, merece ser escuchada e interiorizada.

“And if you’re under him you ain’t getting over him”

  • “Attention” de Charlie Puth: La he descubierto a finales de año pero me parece una preciosidad. Me parece una canción que, aunque suelta unos tortazos descomunales a la persona que va dedicada, es muy sensual; además cuenta una situación que todos (o casi todos) hemos vivido o hemos provocado.

“maybe you just hate the thought of me with someone new”

  • “Una vez más” de David Otero: Voy a hacer un pelín de trampa porque la canción salió a finales de 2016 pero el disco en el que está incluida (que merece también mucho la pena) se publicó en 2017. Pero es que no podía no incluir la canción que, con diferencia, más he escuchado en 2017. Es la que más buen rollo me transmite, a pesar de que el mensaje en si es un poco agridulce, la melodía hace que quieras salir a la calle a comerte el mundo y bailar.

“me has dejado malherido y tengo tu voz y tus ojos dentro mío”

  • “Mayores” de Becky G: Podéis odiarme en este momento. No os juzgaré. Aunque esta canción me gusta principalmente por el ritmo (que es por lo que yo escucho reggaeton, aunque haya gente que no lo entienda), también me gusta porque en el fondo trata de una mujer que habla del tipo de hombres que prefiere sin complejos. Y ¡oye! estando en el 2018 tampoco es nada de lo que escandalizarse. Ya sé que probablemente responda más a una estrategia de marketing que a un mensaje feminista, y ya sé que el problema es que ésto lo vayan cantando niñas de 12 años. Si yo todo esto ya lo sé. Pero es que tengo 28 años y si yo quiero cantar “a mí me gustan más grandes que no me quepan en la boca” pues ni medio problema. Igual a mi madre sí le da un patatús, pero ya está.  Ahora, hablemos de los padres que no se sientan con sus hijas e hijos a explicarles el por qué esta canción igual no es buena idea que se cuelguen cantándola en internet y de los energúmenos que se creen con derecho de hacer el baboso con personas que cantan esta canción sin complejos. Porque el problema es suyo, no mío, ni de nadie que quiera cantar que le gustan los hombres con más edad o con menos o con los ojos azules o con los ojos verdes.

“yo no quiero un niño que no sepa nada, yo prefiero un tipo que me dé la talla”

¿Cuáles han sido vuestras canciones favoritas?

Teresa

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Jornada de reflexión: El Amor (I)

Querida,

La felicidad, el verdadero sentido de la vida, no es aparentar que eres quién sabe qué. No es gastarte el poco o el mucho dinero que tienes en cosas absurdas que permitan que los demás crean que tienes cierto estatus.

No querida.

La felicidad es levantarte un lunes y que se te haga menos cuesta arriba cuando enciendes el móvil y te encuentras un mensaje de audio suyo diciéndote “Buenos días princesa”.

Es que un martes en el que apenas os vais a ver, te sostenga con ánimos la hora que disfrutáis juntos para comer.

Es que un miércoles no tengas que hacer planes más que decidir qué película ver y a qué cine ir porque es el día del espectador y es vuestra tradición.

Es que un jueves venga él a esperarte al trabajo con la mejor de sus sonrisas pese al calor y que deis paseos interminables para exprimir cada minuto.

Es que un viernes estés esperando con todas las ganas del mundo la hora en la que él sale de clase, le vayas a buscar y hagáis de una cena en cualquier restaurante, la cena más romántica del mundo.

Es que un sábado, que por fin tenéis libre los dos, hagáis mil planes, queráis hacer mil cosas y al final solamente hagáis un par de ellas, porque os basta y os sobra estar el uno con el otro.

Es que un domingo vayáis los dos a pasear cerca del mar, toméis el vermut y volváis a comer con la familia, la que siempre está.

Eso, querida, es el verdadero valor de la vida.

Lo demás son excusas y barreras absurdas que tú te pones por miedo.

Te compadezco. De verdad que sí.

Y te invito, de todo corazón a experimentar el poder absoluto del amor incondicional.

Teresa

 

¡Muévete!

¿Sabéis qué hacía yo cuando era pequeña y, por ejemplo, se me escapaba el balón jugando en el parque? Me tapaba las orejas en vez de salir corriendo a por él.

Imagino que de tanto oír a mi madre decirme: “¡pero corre tras la pelota!”, aprendí que desesperarse y quedarse quieto no sirve de nada y que para solucionar un problema hay que tomar acción.

Intuyo, pues, que todas esas personas que cuando ahora ocurren cosas indignantes en el mundo se quedan quietos lamentándose, no tuvieron la misma suerte que yo y nadie les dijo que para lograr algo, tienes que hacer algo.

Y claro, así nos luce el pelo.

Vivimos en una sociedad llena de gente inmóvil y de lengua muy suelta. ¿Sabéis como le llamo yo a eso? Cobardía.

Nos han hecho creer, no tengo muy claro quien; que decir nuestra opinión desde la comodidad de nuestra casa y desde el anonimato que nos confieren las redes sociales es ser valiente. Pero criticar y no hacer nada por cambiar las situaciones que nos parecen injustas es muy cobarde. No nos engañemos. Que no nos engañen.

O ¿cómo creen que se construyeron las sociedades en las que vivimos actualmente? Pues gracias a gente que no tuvo miedo, que antepuso lo mucho que tenían por lograr a cualquier temor a represalias. Vivimos en un mundo construido por valientes y ¿vamos a negarles a las generaciones venideras ese privilegio?

Tenemos que pasar a la acción sino nada de lo que deseamos va a suceder.

No se qué le pasa a mi generación y a las más jóvenes que, aún no teniendo nada (porque no nos engañemos, tenemos poco), no somos capaces de luchar por nuestros derechos, por aquello que nos pertenece, por lo que es justo.

Tenemos muchísimo más por ganar que por perder.

¡Dejad de quejaros! ¡Salid de casa! ¡Haced algo!

Que yo se que pretender cambiar el mundo es una meta muy grande, pero no hablo de cambiar lo que pasa a miles de kilómetros; hablo de cambiar lo que pasa en nuestra comunidad de vecinos, en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro país.

Porque nos han vendido que no podemos. ¡Y joder si podemos!

Si no hacemos nada, ¿quién lo hará? ¿La pandilla de incompetentes que tenemos por gobierno y políticos? No lo creo.

Aprendamos de una vez por todas que si queremos algo, tenemos que actuar.

Nuestros bisabuelos, nuestros abuelos, nuestros padres…todos lo hicieron en su momento. Lucharon defendiendo sus ideales, corrieron delante de la policía, se manifestaron enérgicamente por las calles sin parar. ¡Hagámoslo nosotros ahora! Que cuando nuestros hijos, en el futuro, miren atrás puedan estar orgullosos y decir que sus padres fueron unos valientes.

Quizás estoy pidiendo demasiado y como decía Amelie Poulain: “Son tiempos difíciles para los soñadores”; pero yo no me rindo. Yo creo que son tiempos difíciles para todos. Pero para los luchadores, los que imaginan un futuro mejor y actúan para lograrlo, para ellos las cosas no serán tan complicadas.

¿De qué lado queréis estar?

Teresa

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27 cosas que he aprendido en 27 años

Hoy cumplo 27 años siendo más consciente que nunca que cada año que uno cumple es un montón de lecciones que se lleva para su crecimiento personal.

27 años no son muchos y, si hay suerte, aún me queda mucho por aprender.

Pero creo que en estos 27 años de vida, algo he aprendido así que he decidido resumirlo en 27 lecciones vitales.

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  1. Hay tipos de personas a las que no soportarás jamás.
  2. Si el corazón te dice algo, escúchalo.
  3. Si quieres llorar, llora.
  4. Déjate llevar pero siempre con cabeza.
  5. La creatividad puede entrenarse.
  6. En situaciones límites, el cuerpo te sorprende.
  7. Estar soltera no es ninguna desgracia.
  8. Planifica todo lo que quieras pero no te olvides de vivir el presente.
  9. El amor que has dado es amor que nadie te quita.
  10. Confía únicamente en los cambios que tu puedes hacer.
  11. Soñar e idear es en lo mejor que puedes invertir tus pensamientos.
  12. Mamá siempre tiene razón.
  13. Si todo va mal, mamá y papá siempre estarán allí.
  14. Equivocarse es fundamental para crecer.
  15. Salir de fiesta está sobrevalorado.
  16. Probar comidas nuevas abre la mente.
  17. Ser exigente está muy bien y nadie te debe convencer de lo contrario.
  18. Hay que contar siempre hasta 10 antes de dar una opinión.
  19. Las relaciones de pareja serias no son un campo de rosas.
  20. Ir corriendo por la vida no es una buena actitud.
  21. No se debe decir nunca “no puedo”.
  22. Espera muy poco de la gente.
  23. A esta vida hemos venido a pasarlo bien.
  24. Un clavo no saca otro clavo (pero ir clavando mientras te recuperas es divertido).
  25. Escucha, se paciente, deja hablar a los demás antes de decir tu opinión.
  26. Quiérete mucho, por encima de todas las cosas.
  27. Lo mejor está siempre, siempre, por llegar.

Espero seguir aprendiendo mucho más y no dudéis que todo lo que aprenda, lo compartiré por aquí.

Teresa

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Septiembre… ¡Empezamos!

Siempre he sido más de inicio de curso que de inicio de año.

Supongo que en el fondo soy una nerd que disfrutaba empezando el cole y para la que el mejor momento del año era cuando tenía que estrenar una agenda nueva

Y eso ocurría en septiembre.

A medida que me he ido haciendo mayor, Septiembre ha sido siempre el mes en el que volvía al trabajo, aunque ahora hace 2 años que tengo vacaciones también en este mes, lo cual me da una sensación placentera pero extraña.

Aún así, cuando empieza este mes, me permito reflexionar, pensar lo que quiero lograr en el próximo “curso”, establecerme unos objetivos claros en varios aspectos de mi vida y marcarme metas que me ilusionen.

Y todo esto lo hago con las pilas cargadas porque en verano me he dado una buena dosis de mar. Para mí, es vital.

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Me enseña…

…que las cosas malas solo es cuestión de tiempo que desaparezcan.

…que la experiencia se adquiere superando adversidades.

…que la mayor belleza suele residir en las profundidades.

…que si hay ganas, no hay límites.

Así, sin límites, con nuevas ideas, nuevo contenido, energías renovadas y mejorías que iréis viendo poco a poco; empezamos nuevo curso en El Rinconcito de Teresa.

Teresa

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Volver. La pequeña crisis de los 26.

Es curioso observar las distintas etapas por las que pasa una persona.

Como, casi de la noche a la mañana, pasamos de sentir la necesidad de volar lejos del hogar a querer echar raíces y a sentir nostalgia de nuestros orígenes.

Y digo que es curioso porque creo, según mi propia experiencia y mi observación de las personas que me rodean, que el único factor que determina el momento de ese cambio es la edad. No hablo de momentos vitales que a todos nos pillan en distintas edades. Hablo de que, a determinado número de edad, yo diría que hacia los 26 por lo que he podido ver, uno empieza a notar la necesidad de lo que nuestras abuelas llamaban “sentar la cabeza”.

Lógicamente, con el cambio de los tiempos esa expresión ya no se refiere a que empezamos a querer casarnos y tener hijos, al menos no únicamente, sino que de repente sentimos un deseo muy fuerte de tener un lugar al que pertenecer, un lugar al que volver si tenemos que partir.

Porque transitamos de sentirnos de vuelta de todo, de sentirnos tan descaradamente jóvenes que podemos hacer lo que nos plazca; a una situación en la que, aunque seguimos manteniendo algunas cosas de esta etapa anterior, nuestras responsabilidades empiezan a ir en aumento, empezamos a ser más conscientes de que tenemos que medir mejor nuestros actos porque pueden tener consecuencias. Sentimos que la vida nos ha dado ya algún que otro palo y nos apetece sentir que pertenecemos a algo. Y es entonces cuando cobra sentido todo aquello que habíamos oído acerca de las raíces y de construir algo que sea nuestro.

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Pero el viajero que huye, tarde o temprano, detiene su andar

Porque la aventura está bien y querer explorar es la base del crecimiento y debe mantenerse siempre, pero a todos nos llega un momento en que inevitablemente sentimos la necesidad de detener nuestros pasos, de pararnos y pensar: ¿qué he conseguido hasta ahora? ¿qué quiero conseguir a partir de ahora?

Y la pregunta más importante de todas: ¿cómo quiero que sea mi futuro?

Periódicamente es necesario pararse y pensar en la propia vida, para poder detectar si se necesita reenfocarla.

Y cuando eso se hace, es muy reconfortante saber que tienes un lugar al que volver, unos brazos deseosos de abrazarte pase lo que pase.

Porque la sensación de emprender un viaje es indescriptible, pero con los años aprendes, que es igual de maravilloso el momento del regreso y la emoción de sentirte en casa.

Teresa

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Vive y deja vivir.

Tengo que dejar de escuchar la radio por las mañanas. O irme a vivir a una burbuja en medio del desierto.

Aún tengo que perfilar los detalles.

Lo cierto es que día sí, día también me encuentro con noticias que me hacen exasperar y pensar que el mundo necesita una restructuración total.

Y es que, aunque todas son acerca de distintos temas, hay un nexo común en todas ellas: el creerse possedores de la verdad absoluta.

Si tú piensas una cosa, es muy respetable y si quieres aplicarlo en tu caso personal, genial. Ahora bien, uno no puede andar por el mundo realizando afirmaciones absolutas.

Y no lo digo solo en los casos en los que mi opinión sea la contraria. En absoluto. Me parece mal la forma, no el contenido.

Si me quejo ante este tipo de declaraciones es porque me enerva sobremanera que venga alguien, sea quien sea, y me diga que lo que yo hago está mal (¡ojo! Siempre y cuando sean concepciones acerca del mundo, si viene alguien y se queja porque he matado a alguien, pues obviamente tiene todo el derecho y obligación del mundo).

¿Por qué? ¿Voy yo a decirle a otra persona que su idea de familia, que su manera de vestir, que sus preferencias alimentarias, están mal?

¿Por qué parece que la gente no es capaz de asumir que las personas tenemos opiniones diferentes y maneras de hacer diferentes y que, por muy mal que nos parezca, tenemos que dejar que lo hagan?

¿Qué más te dará a ti si me pongo una camiseta con rallas o con topos? ¿Qué más te dará a ti si como carne o como piedras?

Hakuna Matata, señoras y señores.

Si hay algo de todo el proceso de la producción de ropa o de la industria cárnica que te parece denunciable, hazlo. Pero a las autoridades, quéjate de las personas que son culpables de esas malas condiciones, no le digas a las personas que han decidido libremente hacer algo que eso está mal y que, ¡oh casualidades de la vida! Tu opción es la correcta y la adecuada.

Yo no me meto en lo que tú comes. Es más, por mí como si quieres comer cemento. Será más o menos de mi agrado y tendré mi opinión, pero jamás voy a hablar menospreciando tu opción y jamás te voy a criminalizar por hacer lo que haces.

Mientras a mí no me afecte o me haga daño lo que tú haces, adelante.
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Vive y deja vivir.

Hakuna matata, amigos.

Teresa

Vive tu vida como tú quieras. Equívocate.

Llega un punto en la vida en el que cada uno debe plantearse si lo que está haciendo le hace feliz e, inevitablemente, debe reflexionar acerca de lo que la felicidad es para él.

Y no es tan fácil con los miles de mensajes que recibimos diariamente que intentan decirnos cómo lograrla: ¡Viaja! ¡Sal de fiesta! ¡Quédate en casa! ¡Ve a cenar a un restaurante! ¡Date un masaje!

De locura.

Lo cierto es que en ningún lado está escrito cómo uno debe vivir su vida, y lo que a uno le puede satisfacer, a otro le puede parecer una tontería. La clave está en no dejarnos influenciar por comentarios ajenos acerca de lo que debemos hacer para ser felices.

¿Qué sabrán ellos de lo que ti te hace sonreír?

Cada uno de nosotros ha vivido experiencias distintas que nos hacen ser diferentes, por tanto, aconsejar sobre lo que una persona debe o no debe hacer para ser feliz es un tema complicado.

Pero si me permitís un consejo pequeñito os diré que viváis. Mucho. Intensamente.

Sí amigos, hay que estar en el agujero para salir del agujero, hay que vivirlo todo, pero hasta el fondo, a tope; aunque a veces duela, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu puta vida, para que cuando te llegue el momento, puedas gritar a boca llena: sí, amigos, yo he vivido.”

Hay que exprimir cada instante, pensando a lo grande, ilusionándose por cada pequeña cosa de la vida, apreciando en cada momento aquello que tenemos. Porque incluso en los momentos más jodidos habrá algo bueno y esa cosa buena, por más pequeña que sea, será lo que nos mantenga vivos, lo que haga nos merezca la pena seguir adelante.

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Y sobre todo, tenemos que equivocarnos. Y aprender que tendremos que recorrer caminos oscuros y tortuosos, que quizás jamás hubiéramos pensado que andaríamos, para llegar a lo bueno; pero que la vida son altos y bajos, y únicamente mediante nuestros errores lograremos encontrar quien realmente somos, lo que realmente queremos ser y lo que nos hace verdaderamente felices.

Teresa