Zumito. Desayunos sanos cerca del mar de Barcelona.

Llevaba mucho tiempo queriendo ir a Zumito a probar sus zumos porque los veía por redes sociales y se me hacía la boca agua. Y la verdad es, que por una cosa u otra, nunca íbamos.

Pero, todo llega en esta vida, y las vacaciones son siempre la ocasión perfecta para probar sitios nuevas en franjas horarias de las que normalmente no puedes disfrutar. De modo que madrugamos y nos fuimos a desayunar a Zumito y a disfrutar de la brisa marina.

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La gracia es sentarse en la terraza y disfrutar de las vistas que, a pesar de no estar en primera línea de playa, puedes ver el mar y la gente que pasea.

Comimos unos açaí bowls deliciosos. David pidió el Açaí Brasilero, con guaraná, plátano, granola casera, semillas de chia, coco rallado y fruta de temporada.

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Yo tomé Açaí Energy Bowl, con platano, crema de cacahuetes, leche de almendras, granola casera, semillas de cacao y fruta de temporada. Estaba espectacular y es ideal para iniciar el día con energía. Aguanté perfectamente hasta la hora de comer.

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Y como no, lo acompañamos de dos bebidas espectaculares también. David pidió un zumo Red Refresh con sandía, fresa, lima y menta. Yo pedí un smoothie Greendream con kale, espinacas, manzana, zumo de naranja y lima. Ambos muy completos, super refrescantes y el complemento ideal para este desayuno.
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Disfrutamos muchísimos con la comida y la bebida, con el ambiente en general del local y el trato del personal aunque es cierto que no es la opción más económica, todo nos costó 29,2€, para desayunar cada día; nosotros vivimos bajo la filosofía de que un capricho de vez en cuando es muy sano.

Nos encantó la experiencia general con la música acompañando perfectamente, el sol dándonos pero sin molestar y viendo el mar sin más preocupación que buscar la sombra en el paseo que dimos después.

Teníamos muchas expectativas y no nos defraudó en absoluto.

Teresa

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Hammock. Un oasis de tranquilidad y buen rollo en Barcelona.

Cuando nos quedamos sin ideas de sitios a los que ir, Instagram es nuestro mejor aliado, por lo que a él recurrimos cuando, aprovechando las vacaciones (y la fiebre que nos ha entrado con Pokémon Go), quisimos dar un paseo matutino y comer algo a modo de desayuno tardío/brunch.

Y así es como descubrimos Hammock Juice Station, un sitio encantador, especial y diferente en la calle Mallorca 308 (08037 Barcelona), en pleno Eixample, rodeado de edificios preciosos.

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Sin duda, además de la oferta gastronómica, la decoración es una de las cosas más especiales de Hammock. La entrada está llena de hamacas colgadas del techo, sorprendentemente cómodas, y muy coloridas que juntamente con otros elementos de madera, le dan al local un aire muy divertido y hacen de él un lugar en el que relajarse y preocuparse únicamente por ser feliz.

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Teníamos claro que queríamos probar los zumos (Juice Station…no íbamos a beber un vaso de agua…).  David pidió un cold-pressed juice Wanderlust (¡me enamora el nombre!) con zanahoria, naranja, piña, manzana y limón; y yo me decanté por un I Feel Green con kale, espinaca, pepino, manzana, jengibre y limón. Estaban buenísimos, era muy refrescantes y, además, vienen en un formato ideal para llevar lo cual es una ventaja en ciertas ocasiones.

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Para comer, lo cierto es que yo llevaba infinidad de días antojada de una tostada con aguacate así que, la decisión para mí fue muy fácil y David se inspiró (copió) en mi elección y pedimos la Avocado Toast. Estaba muy muy rica y lo cierto es que nos dio mucha energía para seguir con nuestro paseo bajo el sol de justicia que hacía.

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Creo que todo nos costó, más o menos, 21€ o algo así (siempre guardo los tickets, pero este no lo encuentro por ninguna parte). Lo que sí se a ciencia cierta, es que cada uno de los zumos nos costó 4,95€. Me parece buen precio en general, sobretodo en relación a la gran calidad de los productos y al buen ambiente en el que te los tomas.

Hammock Juice Station nos ha encantado. La verdad es que un sitio acogedor, en el que se respira muy buen rollo y es ideal para ir a desayunar o simplemente tomar un tentempié energético para continuar con el día.

Todo un descubrimiento por el que, sin duda, nos volveremos a dejar caer. En las hamacas, claro está.

Teresa

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Bloom. Comida sana y céntrica en Barcelona.

Hoy traigo otro de esos sitios que descubrimos un día por casualidad, andando por una zona por la que solíamos pasar y que, de repente casi de la nada, apareció.

Ya habíamos ido a Bloom un par de veces anteriormente y esta vez nos pareció la opción ideal para ir a cenar antes de una noche de cine.

¿Dónde está?

Encontramos Bloom en c/ Aribau 31 (08011 Barcelona), muy céntrico, cerca de Plaça Universitat y en pleno bullicio de la zona de ocio del Eixample.

¿Cómo es la decoración?

Simple, sencilla y minimalista. Con predominio del blanco, el gris y la madera, sin ninguna duda, el protagonismo se lo lleva el gran ventanal que da a la calle y que permite entrar una luminosidad increíble.
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¿Cómo nos trataron?

Las chicas que nos atendieron fueron muy amables con nosotros, se preocuparon por que todo estuviera bien y nos hicieron sentir muy a gusto.

¿Qué comimos?

Empezamos, como ya es costumbre en nosotros, compartiendo un Hummus delicioso con un pan cortado extremadamente fino que permitía saborear la cantidad justa de pan y de hummus, sin que predominara una cosa por encima de la otra.

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Como plato principal, David se decantó por un sandwich de Salmón y Aguacate que tenía una pinta estupenda y que él dice que estaba muy rico (ya sabéis que yo el salmón, como que no); y yo me decidí por la Ensalada de Pollo y Manzana que estaba muy buena, era muy refrescante y tenía unos buenos trozos de pollo, no había que ir buscándolos o imaginarlos. He de añadir, que en la carta ponía que la ensalada llevaba también espárragos y lo cierto es que yo no los vi por ninguna parte, ahora a mí me da igual porque no me gustan (mi plan era que se los comiera David y el pobre se quedó sin ellos), pero que lo sepáis.

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No tomamos postre, porque aunque nos atendieron estupendamente, teníamos un poco de prisa para llegar al cine y no nos daba tiempo viendo el ritmo más pausado del restaurante, ideal para otro momento, pero no para ese día en particular.

Y…¿cómo está de precio?

Todo nos salió por 33,3€, es decir, 16,65€ por persona.

Considero que está muy bien de precio. Quizás no sería baratísimo pero la cantidad que sirven en los platos y la calidad excelente de los mismos hacen que sea un precio más que razonables.

Valoración global

Salimos encantados, con la maravillosa sensación de haber comido bien y sano y sin ninguna sensación de hambre.

Será un sitio en el que repitamos, pues ya lo hemos hecho otras veces, porque nos encanta la comida, la ubicación y el espacio en general.

Muy recomendable especialmente la terraza para estas tardes-noche de verano que se acercan.

Teresa

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The Juice House. Afterwork sano y natural en Sant Antoni.

Ya os he hablado alguna vez de las bondades de mi barrio en cuanto a oferta de bares y restaurantes se refiere. Por eso, es extremadamente fácil encontrar gran variedad de opciones a la hora de tomar algo en cualquier momento del día.

Una de estas múltiples opciones es The Juice House (c/ Parlament 12, 08015 Barcelona), un sitio encantador de comida sana ideal para ese extra de hidratación y vitaminas que el cuerpo necesita con estas altas temperaturas.

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Decidimos tomar unos zumos cold pressed bien fresquitos que nos sentaron de maravilla y llenar un poquito el estómago con unos patés vegetales con crudités.

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Quedamos encantados con todo, los zumos estaban espectaculares y los patés vegetales se notaba mucho que eran caseros y estaban deliciosos, constituyendo un snack ideal y sano para no llegar desmayado/a a la hora de la cena.

Nos pareció un sitio ideal, la decoración está muy cuidada, toda de madera, muy nórdica (mi favorita, saqué un montón de ideas para el futuro), el personal muy correcto y el producto, que al fin y al cabo es lo que más nos importa, delicioso.

Una maravillosa opción, por lo que pudimos ver en la carta, para múltiples ocasiones; por lo que, permaneced atentos que próximamente iremos a probar más cosas de la carta porque nos cautivó.

Teresa

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Green Spot. Comida vegetariana con estilo en Barcelona.

Estaba claro. Una vez metidos de lleno en esta espiral de vida sana en la que llevamos ya algún tiempo, teníamos que ir a Green Spot, sí o sí.

¡Y qué buena decisión!

Fue una magnífica experiencia que os detallo a continuación.

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¿Dónde está?

Encontramos Green Spot en una ubicación excepcional, muy cerquita del Born, en la calle Reina Cristina 12. Bastante céntrico y con muchas opciones de ocio al salir de cenar.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla, minimalista y mágica.

Predomina el blanco y la madera dotando al espacio de un aire rural pero con estilo. Además con la luz tenue, impregna al comensal de un estado de tranquilidad ideal para cenar relajadamente y disfrutar del momento.

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¿Cómo nos trataron?

Muy bien.

Todo el personal estuvo muy atento a nuestras necesidades, resolvieron nuestras dudas cuando las tuvimos y, aunque estaban realmente atareados porque el restaurante estaba lleno, no nos desatendieron en ningún momento, únicamente tuvimos que esperar más.

¿Qué comimos?

Decidimos que, ya que era nuestra primera vez y estábamos comprometidos con el objetivo de probar el mayor número de platos posibles, compartiríamos la mayoría de los platos para hacernos una idea más global del restaurante.

Empezamos tomando una Muhammara de pimientos rojos y nueces con pan de pita y crudités de apio y zanahoria que estaba muy rica y conformaba un entrante ideal.

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Después tomamos el Curry Spot con arroz negro, un plato sorprendente, muy bien presentado, bastante suave para ser curry y muy bueno.

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También probamos el Carpaccio de kohlrabi, espirulina, pistachos y vinagreta de tamarindo, presentado de manera muy bella y que estaba delicioso; y unos Tacos de berenjena y calabacín que aunque era un plato muy sencillo, estaban muy ricos.

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Y cómo no, teníamos que probar su famosa Pizza negra de carbón activado (sí, sí, negra). La verdad es que es un plato sorprendente, que al menos yo no había visto en otros sitios y espectacular. Además de la masa tan especial, lleva calabaza, chalotas caramelizadas, queso de cabra y pistachos, y todos estos ingredientes juntos construyen una mezcla de sabores diferente y deliciosa. 100% recomendable si vais a Green Spot.

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Lo cierto es que no pudimos parar ahí y nos dejamos llevar por la carta de postres porque queríamos vivir la experiencia hasta el final.

Probamos el Crumble de ruibarbo, fresa y salsa de vainilla, el Brownie vegano y la Tarta de chocolate negro; todos ellos deliciosos, de otro mundo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos salió por 96,95€ y, dado que éramos 4 personas, nos salió por 24,2€ por persona. La verdad es que la relación calidad-precio es excelente y en cuanto a cantidades también está muy bien, es ideal para compartir platos.

Valoración general

Magnífica.

Personalmente me encantó y es muy probable que repitamos para probar otros platos (las ensaladas me han quedado pendientes…).

Sin duda es un restaurante que tiene muy merecida la fama y el “hype” que tiene actualmente. Muy recomendable a todas aquellas personas amantes de probar cosas nuevas constantemente y de dejarse sorprender por los sitios.

Creo que es necesario que existan lugares así en los que comer de manera sana e incluso siguiendo una alimentación vegetariana, con un estilo exquisito y con una alta calidad.

Teresa

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Teresa’s Juicery. Afterwork sano en Barcelona.

En ningún lado está escrito que un afterwork tenga que ser tomando un vino o una cerveza, ¿verdad?

Hace unos días, después de un largo y duro martes, decidimos pasarnos por Teresa’s Juicery para tomar alguno de sus famosos zumos y ver por qué el sitio tiene tanta fama.

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Nada más entrar, empiezas a intuirlo. Toda la decoración de madera, con frutas y verduras por todas partes; todo muy natural, muy orgánico.

Nos sentamos en una mesa compartida ya que solamente queríamos tomar algo y nos costó mucho decidirnos por solamente un zumo. Es asombroso ver la variedad que tienen y la cantidad de beneficios que se pueden obtener de ellos.

Como todo en la vida, creo que hay que tomarlos con cabeza y no pensar que basando nuestra alimentación en ellos ya obtenemos todos los nutrientes y beneficios. Estos zumos son ideales como un extra.

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David tomó un Gazpacho de Teresa (será el amor, ve mi nombre y allá que va…), con tomate, pimiento rojo, pepino, zanahoria, remolacha y un largo etc., que supuestamente, ayuda a la longevidad y yo, abrumada entre tanta variedad, me decidí por un Antiox con naranja, fresa, kiwi y limón, más sencillo pero repleto de propiedades antioxidantes y de vitaminas.

Como la carta era tan extensa y había un montón de opciones que nos tentaban pedimos un tártar de atún con remolacha y aguacate para compartir y matar el gusanillo. La verdad es que estaba muy rico y nos hizo decidir que volveremos otro día a comer o cenar.

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La verdad es que Teresa’s Juicery nos encantó y aunque sabemos que para cenar es una opción genial; para tomar un afterwork o picar algo saludable es una alternativa maravillosa y que sin duda repetiremos. Además al estar en el centro de Barcelona, si un día pasamos por allí y queremos llevarnos un zumo para tomar por el camino, nos va a ser muy útil.

Teresa

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Bendita Helena. Una joya saludable en Barcelona.

Estoy entregadísima a la vida sana. Es un hecho.

Y además he descubierto un concepto que desconocía hasta el momento y que me ha enamorado: el flexitarianismo. Consiste, en rasgos generales, en ser flexible con la alimentación y aunque se basa en una alimentación vegetariana, contempla el consumo de carne de manera ocasional.

¿Y cómo lo descubrí? Pues porque en mis búsquedas habituales de viernes en El Tenedor, apareció el restaurante Bendita Helena, que se define como restaurante flexitariano, diferente, orgánico y basado en el comfort food.

Con esta declaración de intenciones, ¿cómo no íbamos a probarlo?

¿Dónde está?

Encontramos Bendita Helena en la calle Galileu 261 de Barcelona, y está un pelín escondido, como todo lo que merece la pena buscar.

También les podéis encontrar en Facebook y en Instagram.

¿Cómo es la decoración?

Nada más entrar mis palabras fueron: “¡parece de cuento!” Y es que, con una decoración sencilla, consigue atraparnos y crear un ambiente romántico y relajado. Esas mesas de mármol, esas sillas de modelos dispares, esos azucareros vintage…es todo perfecto para crear un ambiente muy acogedor.

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¿Cómo nos trataron?

Las chicas que nos atendieron fueron muy amables. Estuvieron por nosotros, nos aconsejaron bien y lo hicieron todo con la mejor de sus sonrisas. ¡Así da gusto!

¿Qué comimos?

Empezamos con la Paleta Degustación, una combinación de varios aperitivos (humus, olivas, mash de aguacate, curd de remolacha, haloumi al grill, queso roquefort, mermelada de calabaza y pan artesano) que estaba muy bien presentada (realmente era una paleta de pintor con sus espátulas), deliciosa e ideal para probar una pincelada de todo.

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Como plato principal, David optó por los Huevos Camperos con Salmón que tenían muy buena pinta y, según él, estaban muy ricos; y yo me decanté por los Zucchini Noodles con pesto vegano, que eran una auténtica delicia y cada vez que tomo estos spaguetti de calabacín me doy más cuenta que son ideales para saciar el deseo de comer pasta sin comerla.

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Para terminar, nos dejamos tentar deliberadamente por la chica, que nos sugirió probar el Raw Super Cake, una tarta de chocolate con una base de frutos secos y con frutos rojos, que estaba espectacular.

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Y… ¿cómo está de precio?

Genial.

Todo nos costó 47,4€, es decir, 23,7€ por persona; y teniendo en cuenta que comimos y bebimos bastante es muy buen precio para una cena.

Además, la relación calidad-cantidad-precio es excelente.

Valoración global

Bendita Helena ha sido todo un descubrimiento.

Todos los detalles nos han cautivado. Desde la localización en una calle donde no te esperas que haya una joyita así hasta la comida deliciosa y extremadamente bien presentada, pasando por el ambiente juvenil y delicado que ofrece.

Como ya he dicho al principio, cada vez estoy más entregada a la comida sana, que no necesariamente vegetariana, y descubrir restaurantes que ofrecen alternativas saludables, de calidad y a buen precio es siempre un placer.

Una joya totalmente recomendable.

Teresa

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Alkaline: cocina sana y novedosa en Barcelona

¿Alguna vez habéis oído hablar de la dieta alcalina? Yo lo había oído así de refilón y me sonaba un poco a chino.

La cuestión es que, una noche buscando opciones para ir a cenar, me topé con el apartado de “opciones sanas” de El Tenedor, y Alkaline me llamó la atención por lo diferente del asunto y por ser “el primer restaurante alcalino en Barcelona”.

Según dicen, la cocina alcalina se basa en alimentos frescos y naturales combinados de manera concreta para controlar los niveles de pH y, teóricamente, proporcionar así digestiones más ligeras y aportar vitalidad y energía.

Yo no soy nutricionista ni nada por el estilo, así que cada uno que opine si se cree o no los beneficios que pueda tener; y yo mientras os cuento mi experiencia probando esta cocina novedosa.

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¿Dónde está?

Encontramos Alkaline en la calle Entença nº 62, en pleno Eixample de Barcelona, y los podéis buscar en sus redes sociales.

¿Cómo es la decoración?

La verdad es que está decorado de manera muy sencilla y sin grandes pretensiones. Las tonalidades de los colores usados en la decoración son un poco frías para mi gusto restándole algo de calidez al espacio, pero como David se encarga siempre de recordarme, eso no es tan importante como la comida.

¿Cómo nos trataron?

La atención fue excelente. Nada más llegar, el chico que nos atendió fue super amable y simpático, nos explicó muy bien cada plato del menú y fue muy servicial. Como debería ser siempre.

¿Qué comimos?

La opción que elegimos fue una especie de menú degustación y, ya que nunca antes habíamos estado en el restaurante, fue la opción ideal para hacernos una idea global.

Como aperitivo nos sirvieron, hummus de tres colores y sabores (manzana, zanahoria y remolacha) con mini tostadas y unas crudités con salsa de yogur y eneldo. Delicioso e ideal para abrir boca y, además, los hummus estaban muy buenos, especialmente, el de manzana. Todo un descubrimiento.

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Como primer plato, David eligió el gazpacho mágico de remolacha que al tirarle limón cambiaba de color, que encontró muy rico y distinto a cualquier gazpacho que hubiera probado anteriormente, y yo me decidí por la otra opción, los “espagueti” de calabacín con zanahoria y pesto (“courgetti”), un plato que tenía muchas ganas de probar porque últimamente todo el mundo habla de ellos y que me encantaron como opción para engañar al cerebro y hacerle creer que está comiendo pasta cuando en realidad es algo más ligero.

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De segundo plato, David se decantó por el pollo al horno con cebolla caramelizada y ciruelas, que tenía una pinta espectacular y muchísimo sabor, y yo tomé la hamburguesa vegetal de zanahoria, boniato y arroz integral que fue toda una sorpresa porque estaba francamente sabrosa aunque, eso sí, llenaba tanto que no pude terminarla David me tuvo que ayudar.

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Para rematar, tomamos de postre un pastelito de coco y zanahoria con bayas de goji que, a pesar de no ser yo muy fan del coco, estaba bastante bueno aunque no pude terminármelo.

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Y…¿cómo está de precio?

Al coger la opción menú no salió muy bien de precio y nos costó unos 17€ por persona, un precio magnífico para experimentar y probar este tipo de cocina.

Valoración global

Nos gustó mucho la experiencia Alkaline y, sobretodo, nos sorprendió gratamente. Íbamos un poco a ciegas y, porque no decirlo, algo asustados al no saber muy bien que nos encontraríamos y la verdad es que salimos encantados. Comimos bien, en un ambiente muy agradable y, lo mejor de todo, habiendo probado algo nuevo y muy diferente a lo que estamos acostumbrados.

Así que si, como nosotros, sois amantes de descubrir nuevos restaurantes y nuevos tipos de comida, probad Alkaline que seguro que salís de allí con la agradable sensación de haber salido momentáneamente de la zona de confort culinario.

Teresa