El xalet de Montjuïc. Romanticismo con vistas en Barcelona.

Hace unos días David y yo celebramos 4 años juntos (¿hola tiempo? ¿qué te pasa? ¿por qué vas tan rápido?) y desde el primer aniversario decidimos que lo celebraríamos yendo a cenar a algún restaurante que nos apeteciera un montón ir. Este año David me sorprendió llevándome (e invitándome) a El Xalet de Montjuïc. ¡Cómo me conoce! Será por eso que me caso con él…

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¿Dónde está?

Encontramos El Xalet de Montjuïc en la Avinguda Miramar 31.

¿Cómo es la decoración?

Bien sencilla, nada recargada, pero formando un todo con un aire muy mediterráneo y romántico.

La decoración principal del restaurante son las espectaculares vistas de toda Barcelona que se ven desde la terraza. Y con eso, ya no necesitan nada más.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Todos los camareros que nos sirvieron fueron extremadamente atentos y serviciales sin resultar agobiantes.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 22h. David había reservado para poder tener una buena mesa con buenas vistas.

No estaba muy lleno, bastantes parejas y algún grupo. Eso sí, menos mal que cuando llegamos justo se marchaba un grupo de turistas bastante númeroso porque tenían pinta de estar armando un poco de jaleo.

¿Qué comimos?

Como David se sentía espléndido, yo no puse ninguna objeción y pedimos, cada uno, un primer plato y un segundo.

De primero, David pidió el pulpo a la parrilla con patatas confitadas y alioli de pimentón rojo. Alucinó con lo tierno que estaba y el sabor tan auténtico y delicioso que tenía.

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Yo me decanté por una opción más sana y pedí las verduras al vapor de algas con sus salsas. Era un plato sencillo pero el sabor de las diferentes verduras era muy natural y auténtico, y la combinación con las dos salsas que las acompañaban, en unos vasitos a parte para ponerlas a tu gusto, era perfecta.

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De segundo, David pidió la paletilla de cabrito con peras escalivadas y puré de garbanzos. Le encantó. El sabor era súper intenso y la textura de la carne era espectacular.

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Yo pedí el atún rojo a la plancha con verduras y salsa de miel y soja con sésamo, para seguir la tónica saludable. La verdad es que estaba muy bueno porque aunque no tenía nada del otro mundo aparentemente, el sabor que aportaba la salsa era muy bueno y las verduritas al dente estaban riquísimas.

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Como estábamos de celebración, decidimos pedir también postre así que David tomó un brownie con helado de vainilla que estaba delicioso y súper calentito; y yo pedí un yogur con caramelo y frutos rojos que estaba espectacular y tenia una textura deliciosa.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino y una de agua con gas) nos costó 145,05€.

Valoración global

No puedo decir otra cosa que no sea que me enamoró.

La comida es espectacular, nada extravagante, pero que ensalza el valor de lo simple y lo hace destacar muchísimo.

¿Lo mejor? Las vistas. Para nosotros, que vivimos enamorados de Barcelona a unos niveles muy heavys, fue todo un placer cenar en un entorno tan precioso, eso sí, llevaros una chaquetita porque yo pasé un pelín de frío. Es lo que tiene cenar al aire libre.

Ideal para cenas románticas y pasar una agradable velada disfrutando de buena comida y de la buena compañía.

Teresa

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Croq & Roll. Croquetas a ritmo de Rock para tapear en Barcelona.

Quien me conoce y me sigue un poquito por Instagram sabe que, desde hace aproximadamente 6 meses, tengo un sitio nuevo favorito en el barrio al que ir a tomar algo. Y ése es Croq & Roll, en el que podéis tanto tomar algo como ir a comer algo más contundente.

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¿Dónde está?

Encontramos Croq & Roll Vermuteria en Ronda Sant Pau 79, muy cerca de la parada de metro Sant Antoni. Tienen otro local, que está en Gracia, en Travessera de Gràcia 233.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local es muy industrial, con elementos metálicos, y con unas preciosas paredes negras tipo pizarra en las que hay escrito el menú y algunas frases de canciones de rock.

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¿Cómo nos atendieron?

Los camareros y camareras que siempre nos atendien son muy atentos y simpáticos. Siempre tienen una sonrisa en la cara y eso se agradece.

¿Cuándo fuimos?

En esta ocasión, fuimos a comer un sábado sobre las 15h.

Estaba bastante lleno aún así tuvimos suerte y encontramos una mesa. Obviamente el ambiente es ruidoso pero no incómodo, al menos para nosotros.

¿Qué comimos?

Todo lo que pedimos fue para compartir porque es lo que solemos hacer cuando vamos.

Empezamos con unas bravas de boniato con allioli con miel. Vamos a ver, cualquier adjetivo positivo que yo os diga sobre estas bravas se me queda corto. Me encantan. El punto dulce del boniato combinado con la miel resalta muchísimo y tienen un toque más picante que hace que el sabor sea increíble. Mis bravas favoritas, de largo.

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Compartimos también un variado de hummus (de zanahoria, de garbanzo y de pimiento del piquillo) con nachos. Riquísimos y muy naturales. Un plato ideal para picotear.

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Obviamente pedimos unas croquetas, porque son la especialidad de la casa y porque nos parecen de las mejores que hemos probado. Esta vez pedimos unas de sobrasada con miel, una de cerdo con cerveza y pistachos y una shiitake con langostinos. Estaban espectaculares todas, como de costumbre, sobretodo porque no son nada pesadas y no llenan en exceso.

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Para terminar, pedimos una tosta con bacon, ternera y salsa barbacoa. Espectacular. Yo al probarla pensé que quizás el sabor de la salsa sería demasiado intenso y cansaría muy rápido, pero no. Tanto esta como cualquiera de las otras que tienen en la carta, me parecen ideales para compartir y completar la comida.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (vino y vermut) nos costó 35,1€.

Valoración global

Ya os lo he dicho al principio, Croq & Roll se ha convertido en nuestro sitio favorito, porque además siempre nos pilla de paso y caemos en la tentación.

Los platos son muy buenos, ideales para compartir y con productos muy normales en nuestra gastronomia con algunas innovaciones.

Un local ideal para cualquier ocasión informal que se presente, para ir a hacer el vermut o para ir una tarde a charlar y escuchar la buenísima música que ponen.

Teresa

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Eixampeling. Comida sencilla y sana en Barcelona.

Estresados y con prisa vamos todos muchos días a la semana.

Y hay días entre semana que nos pilla la hora de cenar fuera de casa porque tenemos cosas que hacer y no queremos desmadrarnos porque al día siguiente hay que madrugar e ir a trabajar.

Pues para esos días, hemos descubierto un local perfecto. Y no solo para cenas, sino también para brunch o comer.

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¿Dónde está?

Encontramos Eixampeling en la calle Diputació 158, cerca de la parada de metro Urgell.

¿Cómo es la decoración?

Simple pero barroca. Y bastante curiosa, así como de cuento surrealista.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos aconsejó bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un lunes a las 20h. Sí, muy pronto, pero es que era eso o cenar a las 23h. No tuvimos ningún problema de sitio, pero obviamente no sé cómo será los fines de semana.

¿Qué comimos?

Aunque queríamos comer algo sencillo y rápido, no pudimos evitar pedir un hummus con crudités de verduras para compartir porque nos encanta. Éste en particular estaba delicioso porque era muy natural, tanto que había incluso garbanzos casi enteros. Muy rico.

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Después, David pidió unos huevos royal con salmón ahumado y espinacas; plato que se llamaba “Beyonc-Egg” (ya veréis que todos los platos tienen nombres curiosos que, a nosotros que somos así de frikis, nos encantaron). Estaban muy buenos y aunque eran muy sabrosos no eran nada pesados.

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Yo pedí una ensalada de espinacas tiernas con piñones, champiñones, cebolla caramelizada, cherries y huevo, llamada “You Spinach My Head Right Round” (¿veis el nivel de los nombres?). Estaba riquísima. A mí particularmente me encantó porque no me gustan nada las espinacas cocidas, pero crudas y en ensalada me apasionan. En este caso combinadas con los champiñones y con la cebolla caramelizada resultaban deliciosas. Un plato perfecto para una cena ligera y sana pero con sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (un agua con gas y una cerveza) nos costó 28,9€.

Valoración global

Me ha encantado descubrir Eixampeling y que se haya convertido ya en una alternativa para cuando estemos por la zona y llevemos prisa.

Comida sana en su mayoría, sin complicaciones y muy sabrosa. Todo un acierto para esos días caóticos en los que únicamente podemos parar unos minutos.

Teresa

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Valmas. Cocina mediterránea de temporada en Barcelona.

Cenar con amigas es una de las mejores cosas de la vida y hacerlo con una que tiene buen gusto para elegir restaurantes es el paraíso.

El pasado viernes me llevó a Valmas, un restaurante de cocina mediterránea de temporada, que era nuevo para ambas y que nos aventuramos a descubrir de lleno.

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¿Dónde está?

Encontramos Valmas en la calle Mallorca 235, cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy mediterránea, en tonos tierra muy suaves que transmiten mucha tranquilidad.

¿Cómo nos atendieron?

La camarera que nos sirvió fue muy amable y nos explico todas las opciones (que os detallo más adelante) muy bien y nos recomendó muy bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes por la noche a las 22h y la verdad es que, aunque habíamos reservado, no estaba demasiado lleno y el ambiente era bastante tranquilo. El único pero que le pondría es que a medida que la noche fue avanzando la música fue subiendo de volumen sin motivo alguno. A nosotras no nos molestó pero yo os advierto.

¿Qué comimos?

La peculiaridad de Valmas es que no tiene carta. En su lugar, tienen 3 menús de diferentes precios y número de platos que incluyen pero sin tener unos platos definidos. La camarera al atendernos nos preguntó si teníamos alguna intolerancia o alergia y si había algo que no nos gustara para poder ir sirviéndonos los platos.

Elegimos un menú de 5 platos y uno de 3 porque pensamos que así podríamos probar más cosas y no llenarnos demasiado.

Lo primero que nos sirvieron fue un salmón marinado con gintonic acompañado de olivada que estaba buenísimo con un sabor muy suave y delicado.

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Después nos sirvieron unas almejas al vermut francés y naranja. Las almejas en si pues lo normal, pero el jugo estaba delicioso, nos lo hubiésemos comido a cucharadas.

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Nos trajeron también un steak tartar con sus tostaditas. Estaba sorprendentemente bueno (más que nada porque no suelo tomarlo) aunque picaba mucho y la camarera no nos advirtió y el primer impacto fue duro.

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También nos sirvieron un pulpo con hummus de wasabi y bocabits muy bueno, genial de textura y la combinación de sabores nos pareció muy acertada.

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Luego nos sirvieron avestruz con salsa de fresas y miniverduritas que estaba buenísimo. El sabor de la salsa no era nada empalagoso y combinado con la carne era espectacular.

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Uno de los últimos platos fueron unas cocochas que a mí no me entusiasmaron demasiado pero porque la textura en si me da un poco de repelús, aún así debo reconocer que el sabor era bastante bueno. Perdonad la foto porque no nos acordamos de hacerla al principio y lo arreglamos como pudimos.

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Y el último plato principal que nos trajeron fue una carne con setas deliciosa. La textura era espectacular y las setas estaban muy bien cocinadas y le daban un sabor muy bueno a la carne.

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Como postre, nos trajeron una torrija con sorbete de mandarina y crujiente de lacasitos. Estaba espectacular de verdad. Se deshacía en boca y los sabores combinaban todos a la perfección. Sorprendente y delicioso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Como ya os he dicho, hay varios menús según el precio y el número de platos. Nosotras cogimos uno de 25€ que incluía 3 platos y uno de 60€ que incluía 5 platos.

La cosa es que habíamos reservado por El Tenedor con un 40% de descuento pero al llegar la chica nos dijo que el descuento solo se aplicaba en el menú de 60€, cosa que sabíamos o no habíamos leído antes, y así costaba 36€.

Los 2 menús más una botella de vino nos costó 77,85€.

Valoración global

Valmas nos ha encantado. Ha sido un descubrimiento genial al que ya estoy deseando volver.

El hecho de no tener que escoger platos nos encantó porque te ahorra el tener que pensar qué quieres comer y te descubre platos que, probablemente, si los hubieses tenido que elegir tú, no lo hubieras hecho.

Comimos bastante pero no salimos con sensación de estar muy llenas y la relación calidad precio nos pareció muy buena, y más si podéis coger el descuento.

Todo un gran descubrimiento en el centro de la ciudad al que seguro que vuelvo para enseñárselo a David.

Teresa

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Somni. Restaurante de ensueño en Barcelona.

“Las amigas de la universidad son las que duran toda la vida”.

Me lo dijo mi madre el primer día de carrera y ¡qué razón tenía!

Hay cuidarlas mucho y mimarlas. Por eso, el pasado viernes nos fuimos las 3 a darnos un homenaje. Porque nos lo merecemos. Porque somos 3 mujeres que no paramos ni un segundo. Porque sí.

Y fuimos a Somni.

¿Dónde está?

Encontramos Somni en la calle Provença 277, cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Moderna, con toques muy sofisticados, lineas muy simples y colores claros que creaban un ambiente muy delicado.

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¿Cómo nos trataron?

Muy bien. Desde que entramos hasta que salimos nos atendieron como a reinas. Muy servicial todo el personal y muy atentos sin resultar atosigantes.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 22h. Habíamos reservado así que no tuvimos problema e igualmente, la sala no estaba llena. Un poco más tarde llego un grupo grande que hizo que el nivel de ruido se elevara un poco, pero nada exagerado ni molesto.

¿Qué comimos?

Antes de que nos sirvieran lo que habíamos pedido, nos sirvieron un aperitivo delicioso de croqueta y queso garrapiñado. Riquísimo e ideal para ir abriendo el apetito.

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Compartimos unas mini verduras y tofu al grill ahumadas con haya y con salsa romesco. Deliciosas. La presentación es muy curiosa (tenéis que ir y pedir el plato para comprobarlo) y el sabor de las verduras es espectacular.

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Después cada una pidió su plato principal. Ana pidió el tataki de atún, crema de aguacate, salsa de pesto rojo y cebolla encurtida. Pudo probar un poco y lo cierto es que es de los mejores atunes que he probado. Tenía un sabor muy intenso pero nada estridente y todos los ingredientes combinaban a la perfección.

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Marta pidió el falso risotto de trigo tierno con setas, parmesano y kale. Riquísimo y muy original. Más ligero que el de arroz habitual pero igual de sabroso y cremoso. Un acierto.

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Yo me decanté por los canelones de pato rustido con bechamel trufada y foie. Porque aunque el pato no me entusiasme si algo lleva trufa y foie, tengo que pedirlo, es mi perdición. Estaba riquísimos, no llenaban demasiado y tenían un sabor intenso y espectacular. Hubiese pedido 3 más.

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Para terminar, decidimos pedir unos postres para compartir. Como el camarero nos había recomendado la torrija caramelizada con helado de almendras y toffee, decidimos hacerle caso. Y menos mal. ¡Qué maravilla! Un plato no apto para paladares a los que no les entusiasme el dulce muy dulce, pero a nosotras nos fascinó. Y pedimos también el chocolate con pasión, porque nos hizo gracia el nombre y porque nos apetecía mucho. Buenísimo también y nada cargante ya que el helado de fruta de la pasión lo hace muchísimo más ligero.

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Y… ¿Cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino y una botella de agua) cuesta 128,7€ ahora bien, como habíamos reservado con el 30% de descuento a través de El Tenedor nos costó 81,9€.

Valoración global

Nos encantó vivir esta experiencia lujosa juntas y sin parejas ya que hacía mucho que no teníamos una noche de ese estilo.

Disfrutamos mucho de la alta calidad de la comida, de la excelente presentación de los platos y del ambiente tan tranquilo que se respiraba.

Sin duda un restaurante que merece muchísimo la pena. Eso sí, si encontráis descuento mediante El Tenedor o cualquier otra manera, mejor que mejor porque es verdad que los platos tienen un precio elevado.

Un sitio ideal para darse un merecido capricho en una ocasión especial ya sea con amigos o en pareja.

Teresa

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Isla Tortuga. Cocina de siempre con estilo en Barcelona.

Que somos fans del grupo de restaurantes En Compañía de Lobos no es un secreto. Y eso que aún nos faltan por probar muchos de sus restaurantes. Por eso, aprovechando que este fin de semana teníamos más tiempo para nosotros, decidimos ir a probar Isla Tortuga, un restaurante de tapas cerca del puerto.

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¿Dónde está?

Encontramos Isla Tortuga en la calle Llauder 1, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, nada recargada, pero muy acogedora. Una mezcla entre estilo rústico con las paredes de ladrillo visto y decoración en madera con toques más industriales gracias a las bigas vistas.

Lo mejor de todo son los grandes ventanales que dejan pasar mucha luz, cosa que me encanta.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Los camareros que nos atendieron fueron muy amables en todo momento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Habíamos reservado previamente y os lo recomiendo porque cuando llegamos ya había pocas mesas libres y se fue llenando bastante con el paso de los minutos.

¿Qué comimos?

Como he dicho al principio, la carta de Isla Tortuga se basa en tapas y platillos lo que ya nos guió mucho a la hora de elegir varios platos para compartir. Viéndolo con perspectiva, creo que pedimos demasiados, pero ¡un día es un día!

Empezamos con unas patatas fritas caseras con salsa brava y allioli suave que estaban buenísimas y además estaban cortadas a gajos muy grandes lo que las hacía más originales. El allioli era demasiado suave para mí ya que no le noté el sabor, aunque podría ser que la salsa brava fuera tan picante para mi paladar que le mataba el sabor a lo demás.

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Pedimos también unas bombas con sobrasada y alioli de miel que estaban deliciosas. Y muy picantes. Pero el relleno era perfecto y nada pastoso.

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Compartimos también unos tacos de pato estilo Pekín. No suelo comer pato pero el relleno de estos tacos era espectacular, muy sabroso y en el punto perfecto de cocción. Además el guacamole que los acompañaba era natural (vamos, que había trozos de aguacate grandes) y eso para mí es siempre un punto a favor.

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Y finalmente pedimos dos platillos, uno para cada uno, aunque ambos picoteamos un poco de todo. David pidió un arroz de mar, un plato que tenían fuera de carta (nos informó el camarero) y que tenía un sabor riquísimo, intenso a mar pero sin resultar cargante. Un plato de 10.

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Yo pedí las albóndigas con sepia porque es un plato que me gusta mucho pero no suelo tomarlo. Estaban muy buenas y sabrosas. Las albóndigas no eran nada pastosas ni cargantes y la sepia tenía el punto adecuado de cocción. Eso sí, para mi gusto la salsa era demasiado líquida, pero eso ya es preferencia personal.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (dos copas de vino cada uno) nos costó 76,9€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

Ofrecen comida sencilla, de toda la vida, sin demasiadas complicaciones pero con bastante calidad. De esos restaurantes a los que, si vas un día que estás indecisa porque no sabes qué te apetece comer, seguro que encuentras algo que te apetece y aciertas con tu elección.

Muy recomendable para ir en grupo y pedir varios platos para ir picando o para ir en pareja para una cita informal.

Nosotros probablemente repitamos y ya se lo hemos recomendado a nuestra familia porque sabemos que les gustará.

Teresa

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La Tere. Gastrobar encantador en Barcelona.

Creo que no hace falta explicar mucho por qué fuimos a este restaurante.

Se llama como yo.

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¿Dónde está?

Encontramos La Tere en calle Riego 25, cerca de la parada de metro Plaça de Sants.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla pero muy acogedora. Es en apariencia un poco industrial con los toques metálicos pero con elementos cálidos y acogedores.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable en todo momento, muy atento y nos hizo recomendaciones muy acertadas.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13h. Claro, fuimos los primeros comensales del restaurante y por consiguiente se estaba muy tranquilo. A la media hora, más o menos, empezó a llegar gente y aunque había más ruido, no era molesto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo una parrillada de verduras con pesto de tomate seco. Estaba muy buena, muy ligera y el sabor del pesto, intenso y con un punto picante, le daba un toque muy especial y delicioso.

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También nos vimos muy tentados por los huevos estrellados con morcilla de Burgos y cebolla caramelizada. Y menos mal porque estaban deliciosos. El sabor intenso que les daba la morcilla era espectacular, la textura que aportaba la cebolla caramelizada era muy acertada y el hecho de que las patatas estuvieran cortadas tan finas era todo un acierto del plato.

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Y para quitarnos el deseo, pedimos 2 croquetas riquísimas, nada pesadas, muy crujientes por fueras y blandas por dentro pero no pastosas.

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Como platos principales que comimos cada uno, David pidió una brocheta de pulpo gallego a la brasa con emulsión de patata, aceite de oliva y pimentón. No lo probé porque era muy tentacular (y me da un repelús horrible) pero la cara de David cuando le dio el primer mordisco, ya explicaba perfectamente cómo estaba el plato. Le encantó. Tenía un sabor muy intenso y auténtico y la carne estaba súper tierna.

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Yo pedí un plato más clásico, una hamburguesa con queso Comte, rúcula y cebolla crujiente con mayonesa con mostaza antigua. No tenía mucha complicación, pero me gustó mucho. El sabor y la cocción de la carne y el queso eran idóneos. la mayonesa era muy diferente y le daba el toque especial y el pan era más duro que el de hamburguesa habitual y era muy acertado.

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Y para terminar, por si no habíamos comido suficiente, pedimos unos lingotes de chocolate con naranja porque se nos antojaron mucho y nos encanta esa combinación.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos, una copa de vino y un refresco nos costó 53,4€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

La cocina que ofrecen es muy sencilla, sin complicaciones, pero muy efectiva ya que sabes que encontrarás algo que te gustará; y a nosotros este tipo de restaurantes de tapas y platillos nos encantan.

Además, como no somos muy asiduos a la zona en la que se encuentra, nos gustó mucho descubrir un sitio tan bueno en ella para poder ir si un día damos una vuelta por ahí ya que, por ejemplo, sí que visitamos a veces la cercana plaça Osca.

Recomendado para ir en grupo, que es lo que más había cuando nos fuimos, ya que al ofrecer tapas y platillos propicia mucho el compartir entre varios.

Teresa

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Balmes Rosselló. Cocina de toda la vida con estilo en Barcelona.

La primera vez que David y yo fuimos al restaurante Balmes Rosselló fue hace 2 años para celebrar mi cumpleaños. Y a él le gustó tanto que lleva desde entonces diciéndome cada 2 por 3 que tenemos que volver. Así que hace unos sábados, andábamos en familia por el centro sin saber dónde ir a comer y a mí se me iluminó la bombilla. Y a él la sonrisa.

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¿Dónde está? 

Encontramos Balmes/Rosselló en la calle Balmes 129 (y hace esquina con la calle Rosselló, quién lo hubiera dicho ¿eh?) cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Es una mezcla muy bonita entre industrial por los elementos estructurales del local (las bigas, las paredes, las columnas…) y campestre por los pequeños toques de objetos como las cestas de mimbre, los trozos de leña y esa bicicleta que me entusiasma.

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¿Cómo nos atendieron?

Fueron muy amables en todo momento a pesar de que tenían el restaurante bastante lleno y tenían que atendernos a todos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. La verdad es que, aunque había sitio, estaba bastante lleno y había un poco de ruido. Pero vamos, todo bastante soportable.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un par de platillos porque en mi familia somos muy de eso. Comimos una tortillita de patata y cebolla que a mí me encantó pero tengo que puntualizar que cuajada no estaba. Y os lo advierto porque a mí me chifla (de hecho, cuando mi padre hace tortilla de patatas en casa yo me como las patatas remojadas en el huevo crudo a cucharadas; para que veáis el nivel) pero David no pudo ni probarla porque le da mucho asco. Tenedlo en cuenta antes de pedirla. Eso sí, si os convence la vais a encontrar deliciosa porque tenía un sabor espectacular.

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Compartimos también unos calamarcitos a la andaluza bastante buenos, nada del otro mundo, pero ricos y sabrosos.

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Después, como plato principal, cada uno pidió lo que más le apetecía.

David tenía las espadas entre ceja y ceja se pidió una Balmes, una especie de brocheta gigante con butifarra, butifarra negra, solomillo de cerdo y verduras a la brasa. Toda una delicia para paladares de gustos más rurales y un plato bien copioso que merece una siesta después de comerlo.

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Mi padre se decidió por unas albóndigas con sepia que, aunque tardaron un poco en servirlas, estaban muy buenas con un sabor muy intensos.

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Mi madre y yo pedimos la brocheta de pollo porque nos apetecía algo más ligero. Está buenísima porque la combinación del pollo con las verduras a la brasa es perfecta pero cuidado porque engaña, parece que no vaya a llenar demasiado y la verdad es que después de comer el plato uno termina bastante lleno.

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Y…¿cómo está de precio?

Como fuimos con mis padres, nos invitaron ellos (¡gracias!) pero he ido sumando y todo lo que comimos nos costó 60,2€ y a eso habría que añadirle algunos refrescos y algunas cervezas.

Valoración global

Balmes Rosselló nos gusta mucho. Es un sitio que nunca falla si quieres llevar a alguien para una comida o cena informal.

Es verdad que la comida puede resultar bastante copiosa, pero lo cierto es que si no sois de comer demasiado compartiendo varios platillos se soluciona el problema. Además, el producto que ofrecen es muy bueno y la relación calidad-precio es excelente y más aún si tenemos en cuenta la cantidad de las raciones.

Teresa

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Bar Calders. Tapeo agradable y colorido en Barcelona.

Si algún día no sabemos dónde ir a comer, darnos una vuelta por la calle Parlament es siempre la mejor opción pues el porcentaje de restaurantes y bares por metro cuadrado es elevadísimo. Además, casi todos tienen un estilo bastante informal que nos suele encajar mucho cuando queremos ir un domingo al mediodía, por ejemplo.

En una de nuestras últimas visitas fuimos a Bar Calders y como aún hacía buen tiempo, nos quedamos en la terraza a disfrutar del domingo.

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¿Dónde está?

Encontramos Bar Calders en la calle Parlament 25, muy cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

El interior del local está decorado como si fuera la típica taberna pero con elementos modernos que le dan un aire muy original.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos sirvió fue muy amable en todo momento y siempre con una gran sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo al mediodía, pero tengo que puntualizar que fuimos bastante temprano, sobre las 13-13:30h. Y lo digo porque gracias a que fuimos pronto pudimos encontrar sitio en la terraza ya que más tarde se llena mucho y es casi misión imposible.

¿Qué comimos?

La carta es muy amplia e interesante y la verdad es que decidirse cuesta bastante. Cuando fuimos David quería coger bastante energía porque entraba a trabajar enseguida y yo no tenía mucha hambre porque, como aquél que dice, acababa de desayunar. Yo os pongo en antecedentes.

Empezamos, cómo no, compartiendo un hummus especialidad de la casa que estaba riquísimo, muy natural y del que disfrutamos muchísimo. También compartimos unas patatas “Curri Romero” con mayonesa de curry y romero (¡olé el doble juego!) que estaban también muy buenas, la salsa muy sutil de sabor y la fritura de las patatas era la ideal, crujiente pero con el interior blandito y agradable.

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David, como ya he mencionado antes, quería coger energía para la jornada de trabajo que le esperaba así que pidió un clásico pero efectivo bocadillo de lomo embuchado (sí, lo sé, glamour puro y duro). Lo dicho, simple pero delicioso.

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Yo quise tomar algo también sencillo y con un toque sano así que me decidí por la tostada de verduras y romesco, con espárragos, berenjena, setas, tomate y romesco casero. Además de visualmente bonita, el sabor era espectacular y el pan estaba en el punto de crujiente idóneo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (unas coca colas) nos costó 28,95€.

Valoración global

Al ser un sitio que ya conocíamos, sabíamos que íbamos sobre seguro.

Nos encanta Bar Calders para sentarnos en la terraza y picotear varias cosas porque sabemos que el producto que ofrecen es de calidad. Además, las raciones que sirven son más que adecuadas para compartir y muy correctas para lo que cuestan.

¿Repetiremos? Por supuesto. Ya lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, eso sí, siempre que podamos encontrar sitio porque es uno de los bares más populares de la calle Parlament.

Si queréis disfrutar de un vermut de domingo agradable y en buen ambiente o una tarde al salir de trabajar queréis desconectar, seguro que Bar Calders os va a encantar.

Teresa

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Central Café. Comida rápida y sana en Barcelona.

Ir a comer con prisas no es lo mío. Y eso que siempre me dicen que como muy rápido. Sí, pero no me gusta hacerlo sabiendo que tengo un tiempo determinado para hacerlo.

Pero ya sabemos que a veces es inevitable hacerlo. Y para esas ocasiones uno tiene que elegir muy bien dónde va o de lo contrario, sufrirá un ataque de ansiedad intentando que los camareros le atiendan lo antes posible.

Así que hoy os traigo Central Café, un sitio al que podéis ir si vais apurados de tiempo y, además de no perder ni un minuto, podréis comer sano y sabroso.

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¿Dónde está?

Encontramos Central Café en 5 puntos distintos de Barcelona, todos ellos en la zona alta; aunque nosotros fuimos al que está en el centro comercial L’Illa.

¿Cómo es la decoración?

No sé como será la de los otros locales, la del local de L’Illa es extremadamente sencilla, con mobiliario de estilo nórdico y mucha luz.

¿Cómo nos atendieron?

El papel que juegan los camareros en Central Café es diferente al de en otros restaurantes. En este local, tu tienes que pedir lo que quieres en el mostrador, te asignan un número de mesa que te llevas a la mesa que elijas y un camarero te lleva tu comida a la mesa.

Pero aún así, todos los que en el proceso nos atendieron fueron muy amables.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos un sábado sobre las 13h y ya toda la parte en la que encontramos los restaurantes del centro comercial estaba llena. No es un local tranquilo, de hecho el ambiente es bastante ruidoso, pero para una comida informal tampoco pido más.

¿Qué comimos?

David pidió el Spicy Chicken Rice Bowl; con arroz, pollo de granja marinado en salsa piri-piri, lima, edamame, brócoli, maíz, cebolla tierna, germinado y un mix de semillas. Un plato muy completo y contundente que le encantó. Todos los ingredientes estaban muy bien integrados y el sabor del marinado con la salsa piri-piri le fascinó.

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Yo pedí la Super Food Veggie Salad, consistente en un mix de quinoa y lentejas, espinacas, hummus de remolacha, brócoli, calabacín, guisantes, lima y mix de semillas con un aderezo de sésamo. Aunque lo pedí muy convencida, he de reconocer que al principio me asustaba un poco tanto verde, pero me llevé una grata sorpresa al ver que todos los ingredientes combinaban entre ellos a la perfección y el aderezo los unía a las mil maravillas.

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Y para acompañarlo todo, decidimos pedir un Deli Med, una mezcla de 3 salsas (hummus, guacamole y muhammara) en las que dipear. Estaban espectaculares las tres, el hummus se notaba muy auténtico, el guacamole estaba delicioso aunque un poco aceitoso para mi gusto y la muhammara nos enamoró por lo potente de su sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo esto que comimos más dos tés fríos nos costó 27,3€.

Valoración global

Central Café ha sido todo un descubrimiento que no nos esperábamos.

Ciertamente, pensé que sería algo más informal y con bastante menos calidad de la que tiene pero nos ha sorprendido mucho. Y para bien.

Es verdad que el estilo de comida es muy casual, sin mucha complicación, pero ofrecen platos con un toque especial que hacen que podamos disfrutar mucho de los sabores y cuidarnos aunque tengamos prisa.

Además, creo que la relación calidad-precio es muy buena y las raciones son más que correctas.

Os lo recomiendo si estáis algún día de compras por el centro comercial y os pilla la hora de comer o si trabajáis cerca. Además también lo podéis pedir para llevar lo cual hace que se adapte a muchas necesidades.

Nosotros repetiremos y, sin duda, probaremos los otros locales de la ciudad.

Teresa

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