Balmes Rosselló. Cocina de toda la vida con estilo en Barcelona.

La primera vez que David y yo fuimos al restaurante Balmes Rosselló fue hace 2 años para celebrar mi cumpleaños. Y a él le gustó tanto que lleva desde entonces diciéndome cada 2 por 3 que tenemos que volver. Así que hace unos sábados, andábamos en familia por el centro sin saber dónde ir a comer y a mí se me iluminó la bombilla. Y a él la sonrisa.

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¿Dónde está? 

Encontramos Balmes/Rosselló en la calle Balmes 129 (y hace esquina con la calle Rosselló, quién lo hubiera dicho ¿eh?) cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Es una mezcla muy bonita entre industrial por los elementos estructurales del local (las bigas, las paredes, las columnas…) y campestre por los pequeños toques de objetos como las cestas de mimbre, los trozos de leña y esa bicicleta que me entusiasma.

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¿Cómo nos atendieron?

Fueron muy amables en todo momento a pesar de que tenían el restaurante bastante lleno y tenían que atendernos a todos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. La verdad es que, aunque había sitio, estaba bastante lleno y había un poco de ruido. Pero vamos, todo bastante soportable.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un par de platillos porque en mi familia somos muy de eso. Comimos una tortillita de patata y cebolla que a mí me encantó pero tengo que puntualizar que cuajada no estaba. Y os lo advierto porque a mí me chifla (de hecho, cuando mi padre hace tortilla de patatas en casa yo me como las patatas remojadas en el huevo crudo a cucharadas; para que veáis el nivel) pero David no pudo ni probarla porque le da mucho asco. Tenedlo en cuenta antes de pedirla. Eso sí, si os convence la vais a encontrar deliciosa porque tenía un sabor espectacular.

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Compartimos también unos calamarcitos a la andaluza bastante buenos, nada del otro mundo, pero ricos y sabrosos.

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Después, como plato principal, cada uno pidió lo que más le apetecía.

David tenía las espadas entre ceja y ceja se pidió una Balmes, una especie de brocheta gigante con butifarra, butifarra negra, solomillo de cerdo y verduras a la brasa. Toda una delicia para paladares de gustos más rurales y un plato bien copioso que merece una siesta después de comerlo.

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Mi padre se decidió por unas albóndigas con sepia que, aunque tardaron un poco en servirlas, estaban muy buenas con un sabor muy intensos.

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Mi madre y yo pedimos la brocheta de pollo porque nos apetecía algo más ligero. Está buenísima porque la combinación del pollo con las verduras a la brasa es perfecta pero cuidado porque engaña, parece que no vaya a llenar demasiado y la verdad es que después de comer el plato uno termina bastante lleno.

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Y…¿cómo está de precio?

Como fuimos con mis padres, nos invitaron ellos (¡gracias!) pero he ido sumando y todo lo que comimos nos costó 60,2€ y a eso habría que añadirle algunos refrescos y algunas cervezas.

Valoración global

Balmes Rosselló nos gusta mucho. Es un sitio que nunca falla si quieres llevar a alguien para una comida o cena informal.

Es verdad que la comida puede resultar bastante copiosa, pero lo cierto es que si no sois de comer demasiado compartiendo varios platillos se soluciona el problema. Además, el producto que ofrecen es muy bueno y la relación calidad-precio es excelente y más aún si tenemos en cuenta la cantidad de las raciones.

Teresa

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Bar Calders. Tapeo agradable y colorido en Barcelona.

Si algún día no sabemos dónde ir a comer, darnos una vuelta por la calle Parlament es siempre la mejor opción pues el porcentaje de restaurantes y bares por metro cuadrado es elevadísimo. Además, casi todos tienen un estilo bastante informal que nos suele encajar mucho cuando queremos ir un domingo al mediodía, por ejemplo.

En una de nuestras últimas visitas fuimos a Bar Calders y como aún hacía buen tiempo, nos quedamos en la terraza a disfrutar del domingo.

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¿Dónde está?

Encontramos Bar Calders en la calle Parlament 25, muy cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

El interior del local está decorado como si fuera la típica taberna pero con elementos modernos que le dan un aire muy original.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos sirvió fue muy amable en todo momento y siempre con una gran sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo al mediodía, pero tengo que puntualizar que fuimos bastante temprano, sobre las 13-13:30h. Y lo digo porque gracias a que fuimos pronto pudimos encontrar sitio en la terraza ya que más tarde se llena mucho y es casi misión imposible.

¿Qué comimos?

La carta es muy amplia e interesante y la verdad es que decidirse cuesta bastante. Cuando fuimos David quería coger bastante energía porque entraba a trabajar enseguida y yo no tenía mucha hambre porque, como aquél que dice, acababa de desayunar. Yo os pongo en antecedentes.

Empezamos, cómo no, compartiendo un hummus especialidad de la casa que estaba riquísimo, muy natural y del que disfrutamos muchísimo. También compartimos unas patatas “Curri Romero” con mayonesa de curry y romero (¡olé el doble juego!) que estaban también muy buenas, la salsa muy sutil de sabor y la fritura de las patatas era la ideal, crujiente pero con el interior blandito y agradable.

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David, como ya he mencionado antes, quería coger energía para la jornada de trabajo que le esperaba así que pidió un clásico pero efectivo bocadillo de lomo embuchado (sí, lo sé, glamour puro y duro). Lo dicho, simple pero delicioso.

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Yo quise tomar algo también sencillo y con un toque sano así que me decidí por la tostada de verduras y romesco, con espárragos, berenjena, setas, tomate y romesco casero. Además de visualmente bonita, el sabor era espectacular y el pan estaba en el punto de crujiente idóneo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (unas coca colas) nos costó 28,95€.

Valoración global

Al ser un sitio que ya conocíamos, sabíamos que íbamos sobre seguro.

Nos encanta Bar Calders para sentarnos en la terraza y picotear varias cosas porque sabemos que el producto que ofrecen es de calidad. Además, las raciones que sirven son más que adecuadas para compartir y muy correctas para lo que cuestan.

¿Repetiremos? Por supuesto. Ya lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, eso sí, siempre que podamos encontrar sitio porque es uno de los bares más populares de la calle Parlament.

Si queréis disfrutar de un vermut de domingo agradable y en buen ambiente o una tarde al salir de trabajar queréis desconectar, seguro que Bar Calders os va a encantar.

Teresa

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Central Café. Comida rápida y sana en Barcelona.

Ir a comer con prisas no es lo mío. Y eso que siempre me dicen que como muy rápido. Sí, pero no me gusta hacerlo sabiendo que tengo un tiempo determinado para hacerlo.

Pero ya sabemos que a veces es inevitable hacerlo. Y para esas ocasiones uno tiene que elegir muy bien dónde va o de lo contrario, sufrirá un ataque de ansiedad intentando que los camareros le atiendan lo antes posible.

Así que hoy os traigo Central Café, un sitio al que podéis ir si vais apurados de tiempo y, además de no perder ni un minuto, podréis comer sano y sabroso.

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¿Dónde está?

Encontramos Central Café en 5 puntos distintos de Barcelona, todos ellos en la zona alta; aunque nosotros fuimos al que está en el centro comercial L’Illa.

¿Cómo es la decoración?

No sé como será la de los otros locales, la del local de L’Illa es extremadamente sencilla, con mobiliario de estilo nórdico y mucha luz.

¿Cómo nos atendieron?

El papel que juegan los camareros en Central Café es diferente al de en otros restaurantes. En este local, tu tienes que pedir lo que quieres en el mostrador, te asignan un número de mesa que te llevas a la mesa que elijas y un camarero te lleva tu comida a la mesa.

Pero aún así, todos los que en el proceso nos atendieron fueron muy amables.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos un sábado sobre las 13h y ya toda la parte en la que encontramos los restaurantes del centro comercial estaba llena. No es un local tranquilo, de hecho el ambiente es bastante ruidoso, pero para una comida informal tampoco pido más.

¿Qué comimos?

David pidió el Spicy Chicken Rice Bowl; con arroz, pollo de granja marinado en salsa piri-piri, lima, edamame, brócoli, maíz, cebolla tierna, germinado y un mix de semillas. Un plato muy completo y contundente que le encantó. Todos los ingredientes estaban muy bien integrados y el sabor del marinado con la salsa piri-piri le fascinó.

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Yo pedí la Super Food Veggie Salad, consistente en un mix de quinoa y lentejas, espinacas, hummus de remolacha, brócoli, calabacín, guisantes, lima y mix de semillas con un aderezo de sésamo. Aunque lo pedí muy convencida, he de reconocer que al principio me asustaba un poco tanto verde, pero me llevé una grata sorpresa al ver que todos los ingredientes combinaban entre ellos a la perfección y el aderezo los unía a las mil maravillas.

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Y para acompañarlo todo, decidimos pedir un Deli Med, una mezcla de 3 salsas (hummus, guacamole y muhammara) en las que dipear. Estaban espectaculares las tres, el hummus se notaba muy auténtico, el guacamole estaba delicioso aunque un poco aceitoso para mi gusto y la muhammara nos enamoró por lo potente de su sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo esto que comimos más dos tés fríos nos costó 27,3€.

Valoración global

Central Café ha sido todo un descubrimiento que no nos esperábamos.

Ciertamente, pensé que sería algo más informal y con bastante menos calidad de la que tiene pero nos ha sorprendido mucho. Y para bien.

Es verdad que el estilo de comida es muy casual, sin mucha complicación, pero ofrecen platos con un toque especial que hacen que podamos disfrutar mucho de los sabores y cuidarnos aunque tengamos prisa.

Además, creo que la relación calidad-precio es muy buena y las raciones son más que correctas.

Os lo recomiendo si estáis algún día de compras por el centro comercial y os pilla la hora de comer o si trabajáis cerca. Además también lo podéis pedir para llevar lo cual hace que se adapte a muchas necesidades.

Nosotros repetiremos y, sin duda, probaremos los otros locales de la ciudad.

Teresa

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Mostassa. Comida sana y sabrosa en Barcelona.

Con la vuelta a la rutina, tenemos que volver a adaptar horarios. Y eso implica, algunos días, cenar bastante temprano y en puntos estratégicos que nos queden a medio camino a los dos.

Pero aunque es un quebradero de cabeza e implica bastante planificación, es una excusa perfecta para descubrir lugares nuevos. Uno de estos es Mostassa, un pequeño restaurante muy acogedor en una zona muy céntrica.

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¿Dónde está?

Encontramos Mostassa en la calle Mallorca 194, entre las paradas de metro de Diagonal y Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Muy acogedora. A mí me dio la sensación de estar en el comedor de una masia a la que los dueños le han dado un toque moderno y con elementos vintage.

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¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Lo único es que si vais con un poquito de prisa, quizás no sea la mejor opción ya que van a un ritmo más pausado.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 20:30h (por eso de tener que cenar pronto). Habíamos reservado por El Tenedor y a medida que iban pasando los minutos se iba llenando hasta el punto de que si llegaba gente que no tenía reserva, ya no encontraban mesa.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un dúo de hummus, uno normal y otro de berenjenas, con pan de pita y olivas. Ambos estaban muy ricos, muy naturales y nada aceitosos, lo cual valoro muy positivamente.

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Después, como platos principal David pidió los tacos de pato con salsa hoisin que estaban muy buenos y la carne estaba cocinada en el punto exacto.

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Yo en cambio, me decidí por la hamburguesa de quinoa y kale con queso feta y guacamole servida con patatas rústicas. Estaba deliciosa, muy sabrosa y nada seca, ahora bien, cuidado porque llena una barbaridad.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más un agua con gas y un agua de coco, nos costó 27,76€. Teníamos un 20% de descuento por El Tenedor y sin él nos habría costado 34,7€.

Valoración global

Nos has gustado mucho.

La verdad es que a mí personalmente estos espacios no demasiado grandes, con ambiente acogedor y con comida elaborada con ingredientes sanos y buenos me apasionan.

Comimos muy bien, las cantidades de las raciones eran más que aceptables y el precio nos pareció muy adecuado por la calidad del producto.

Me parece que es el sitio ideal para una comida informal de fin de semana con algun amigo o con la pareja.

Nosotros repetiremos seguro.

Teresa

El Passatge del MurMuri. Cocina mediterránea con estilo en Barcelona.

La clave para ir a un restaurante que, a priori, se escapa de tu presupuesto, consiste en saber esperar la oportunidad idónea. O en este, a un buen descuento de El Tenedor.

Eso es lo que hicimos nosotros para ir a probar un restaurante que nos llamaba la atención desde hacía tiempo: El Passatge del MurMuri.

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¿Dónde está?

Encontramos El Passatge del MurMuri en Rambla de Catalunya 104, muy cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Podría decirse que bastante sencilla con excepción de los enormes y coloristas cuadros que decoran las paredes (el de “Barcelona I love you” lo quiero yo para mi casa). Lo cierto es que la sensación general es de elegancia aunque no de aburrimiento.

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¿Cómo nos trataron?

Todo el personal que nos atendió fue bastante amable con nosotros.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes sobre las 21:30h en pleno mes de agosto. Se fue llenando bastante, sobretodo parejas y alguna familia de turistas que, presumiblemente, se alojaban en el hotel en cuyos bajos se ubica el restaurantes.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos chips de berenjena con miel, deliciosos y todo un vicio. Las rodajas de berenjena estaban cortadas a la medida exacta de grosor y fueron, sencillamente, el aperitivo/entrante ideal.

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Después, como plato principal, David pidió un arroz del senyoret, porque no lo puede evitar, y lo cierto es que estaba muy bueno y con un sabor muy intenso; y yo me decanté por una opción más ligera, el pollo con doble cocción y verduras al wok que estaba delicioso. Obviamente este plato no era la gran cosa, pero era lo que buscaba, algo sencillo pero sano y que no me llenara demasiado; pues durante el verano ya he cometido demasiados excesos alimenticios.

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Y…¿cómo está de precio?

Como os he dicho anteriormente, fuimos con la promoción del 30% de descuento de El Tenedor porque estamos en modo ahorro, así que todo nos costó 39€. Sin ese descuento el precio hubiese sido de unos 56€ aproximadamente.

Valoración global

El Passatge del Murmuri nos ha gustado.

El día que fuimos el restaurante estaba bastante tranquilo para estar ubicado en la zona en la que está, el ambiente que se respiraba era muy agradable, elegante y moderno; y ofrecen un muy buen producto, bastante sencillo y sin muchas complicaciones, pero de calidad.

Probablemente repetiremos si volvemos a encontrar una oferta similar o en el caso que queramos disfrutar de una velada más especial en pareja.

Teresa

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El Zorrito. Tapas y platos sin complicaciones en Barcelona.

Habíamos pasado por delante de El Zorrito infinidad de veces y, al final, por lo típico de que uno no se fija en lo que tiene más al alcance, no habíamos ido nunca. Hasta que nos plantamos y decidimos ir a cenar.

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¿Dónde está?

Encontramos El Zorrito en la avenida Josep Tarradellas 133, cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

El local es una mezcla entre estilo rústico, por las paredes de ladrillo visto y el mobiliario de madera con toque antiguo; e industrial, por algunos elementos decorativos como las vigas y las columnas y los colores grisáceos. Una combinación encantadora.

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¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado bastante pronto, sobre las 21h. No había mucha gente y las personas que fueron llegando eran parejas o familias que no aportaban demasiado ruido al ambiente. Imagino que, como siempre, dependerá del día.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas bravas que vimos en los comensales de la mesa de al lado y nos apetecieron mucho. La verdad es que estaban bastante buenas y la salsa era picante pero soportable.

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Decidimos pedir también para picar unas croquetas de jamón ibérico porque nos encantan y queremos probarlas todas hasta dar con las mejores. Estas quizás no lo son, pero estaban muy buenas y conforman un aperitivo ideal.

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Después, cada uno de nosotros pidió un plato principal. David eligió una de sus debilidades, unas costillas de cordero muy sencillas pero tiernas y deliciosas. Yo en cambió me decidí por los dados de solomillo de ternera con verduras a la parrilla, un plato también muy sencillo y sin complicaciones pero muy bueno y con muy buenas proporciones entre la carne y las verduras.

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Ya que nos habíamos portado relativamente bien (no nos fijemos en las croquetas y las bravas), decidimos pedir de postre el coulant de chocolate con helado de avellana. La combinación era exquisita y nosotros que somos muy golosos lo disfrutamos mucho.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 60,8€ pero como habíamos reservado por El Tenedor teníamos el 30% de descuento por lo que pagamos 42,56€.

Valoración global

El Zorrito nos gustó mucho.

La verdad es que últimamente valoramos mucho los locales que son sencillos y acogedores. Y éste lo es.

La carta que ofrece está basada mayoritariamente en platos de la cocina mediterránea y de mercado, muy sencillos e ideales para pedir unos cuantos de ellos y compartir. Las raciones que sirven son bastante adecuadas aunque algunos platos nos parecieron un poco caros por lo que eran, a pesar de que es verdad que la calidad de los mismos era bastante alta.

Nos pareció un lugar ideal para tapear distendidamente en pareja o con amigos y charlar un poco de todo.

Seguramente, por el ambiente y por la cantidad de veces que pasamos por delante, repetiremos a cenar o a picotear algo.

Teresa

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Think Sweet. Brunch informal en Barcelona.

No nos vamos a engañar. Ahora con este calor no apetece comer cosas contundentes. Yo voy buscando siempre platos ligeros y frescos que no me dejen K.O. Y en una de estas búsquedas descubrí Think Sweet, un lugar inesperado en pleno centro de Barcelona que ofrece la oportunidad de tomar un brunch bastante sano y también, si nos apetece, de comer unas tartas y unos dulces espectaculares.

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¿Dónde está?

Encontramos Think Sweet en Rambla Catalunya 124, bien cerca de la parada de metro Diagonal.

Os advierto que es un poco difícil encontrarlo. Está un escondido, al lado de una tienda de flores y ornamentos. Buscad bien.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla. Demasiado en mi opinión. Creo que para el producto que ofrecen y la zona en la que están, podrían sacarle mucho más partido al local y no conformarse con cuatro muebles y decoraciones de estilo campestre.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien, aunque había solo una camarera para todos los clientes tanto del interior del local como de la terraza y la pobre iba un poco ajetreada.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Cuando llegamos no había casi nadie y luego sí fueron llegando más personas pero sin llegar a agobiar por el ruido.

¿Qué comimos?

Empezamos, como es costumbre, compartiendo unos nachos con salsa ranchera casera y guacamole. El guacamole estaba bastante bueno en cuanto al sabor aunque un pelín aceitoso para mi gusto.

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Después David pidió un sandwich en pan de brioche con carne de cerdo horneada, salsa barbacoa, aguacate, ensalada de col y cebolla crujiente. Yo lo probé un poco y la verdad es que me pareció que la carne estaba muy bien cocinada y con un sabor muy intenso y delicioso. Además la presentación me pareció bastante acertada.

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Yo me decidí por la hamburguesa vegetariana de tofu, con cebolla, avena, zanahoria, hummus y aguacate. Estaba muy sabrosa y muy jugosa, algo que valoro mucho en este tipo de hamburguesas porque suelen ser bastante secas. Deliciosa y contundente, un muy buen plato único.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo nos costó 22,56€ y eso incluye lo que comimos y dos zumos verdes de esos que tanto que nos gustan. Tened en cuenta que fuimos habiendo reservado por El Tenedor con un 30% de descuento, que nos aplicaron sin tener que reclamarlo.

Valoración global

Nos ha gustado bastante básicamente por la comida, porque los platos que ofrecen son muy vistosos y de buena calidad.

En mi opinión, deberían mejorar el local para atraer más público pues el producto que ofrecen ya tiene mucho potencial.

Aún así, es un lugar bastante recomendable para un brunch o una comida informal que queramos disfrutar tranquilamente y en el que encontrar opciones bastante sanas ideales para esta época veraniega.

Negro. Cocina internacional con estilo en Barcelona.

Hablando el otro día con unos amigos sobre el blog, me vino un pensamiento a la cabeza que definió muy bien mi visión: “a mi me gustan más los restaurantes que la comida”. Y es que, aunque estoy empezando a disfrutar de la comida y a saborearla y valorarla, suelo enamorarme más del entorno en el que me la sirven. Por eso le presto tanta atención a la decoración de los restaurantes, porque es lo que más me llama la atención y lo que muchas veces determina mis elecciones.

Con Negro eso me pasó al 100%. También es verdad que al ser de Grupo Tragaluz, del cual hemos ido ya a varios restaurantes, sabía que la comida sería buena por lo que me dejé llevar por el estilo y fuimos a probar.

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¿Dónde está?

Encontramos Negro en la Av. Diagonal 640 justo en frente del centro comercial L’Illa.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla y nórdica, con predominancia de colores oscuros y cálidos y de madera clara. Con poca luz creando un ambiente íntimo.

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¿Cómo nos trataron?

Muy bien. La verdad es que todo el personal iba a mil por hora porque tenían mucha gente y aún así, se tomaron el tiempo necesario para atendernos bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes habiendo reservado el día anterior. Os lo digo porque muchas veces que había intentado reservar anteriormente, como se me había ocurrido hacerlo el mismo día, había sido imposible.

Había mucha gente.

Es un restaurante muy mono, con cierta fama y al que va bastante gente. Solos no estareis pero sabiéndolo uno ya va mentalizado.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un rollito de verduras con salsa thai delicioso e ideal para compartir porque aunque es contundente, entre dos personas resulta más llevadero. Además la salsa thai no era nada picante (tenía ese puntito, pero nada exagerado) y tenía un toque muy refrescante perfecto para contrarestar un poco la pesadez de la fritura del rollito.

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También compartimos un huevo de pato estrellado con patatas y jamón ibérico espectacular. Tenía un sabor muy intenso y, de nuevo, al ser para compartir no resultó demasiado pesado.

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Como plato principal, David pidió el pulpo con patata y kimchi que le fascinó. Según él, el pulpo estaba muy bien cocinado y muy tierno y con un sabor muy auténtico.

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Yo me vine muy arriba y decidí pedirme la pizza de ragú de ternera y parmesano. ¡De otro mundo! A pesar de que no soy muy de pizzas, no pude resistirme ya que el ragú es una de mis maneras favoritas (y más sabrosas) de guisar la carne y el parmesano es mi queso favorito del mundo; así que esa combinación tenía que probarla. Me encantó la pizza porque era extremadamente fina, ideal para no terminar demasiado llena, y los dos sabores combinaban a la perfección y a pesar de ser muy intensos ambos no se pisaban el uno al otro. Vamos, que me enamoré de la pizza.

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Para terminar, pedimos un coulant con helado de chocolate blanco para compartir (del que no hay foto porque somos unos ansias) que estaba espectacular.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino y una de agua con gas nos costó 79,3€.

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Nos ha encantado.

Como ya conocíamos otros restaurantes de grupo Tragaluz, no nos ha sorprendido que Negro nos gustara.

Ofrecen un producto de calidad, bien elaborado y en un ambiente informal pero con estilo que lo hace ideal para múltiples ocasiones. Bien es cierto que el precio es un poco elevado, aunque en mi opinión la relación calidad-cantidad-precio es excelente.

Nos ha parecido un restaurante ideal para ir en pareja una noche que queramos que sea especial. Eso sí, quizás para una cita extremadamente romántica no, pues aunque sí tiene ese halo especial, por la cantidad de gente que hay no es el restaurante más íntimo del mundo. También puede ser ideal, si buscáis un restaurante al que ir un grupo de amigos a empezar una noche de esas que se alargan hasta tarde (o temprano por la mañana) por lo informal, moderno y joven del local.

Seguramente repetiremos y muy probablemente probaremos en Rojo, su local hermano que se encuentra en la parte de abajo de Negro y que ofrece especialidades japonesas.

Teresa

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Chéri. Restaurante con aires románticos en Barcelona.

Desde hace muchos meses teníamos muchas ganas de ir a Chéri, básicamente porque hubo un boom en Instagram en que todos los influencers (hablaré yo un día de este fenómeno…) iban a comer y a cenar allí. Y claro, nosotros teníamos que verlo en primera persona.

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¿Dónde está?

Encontramos Chéri en la calle Enric Granados 122, relativamente cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

La decoración del local es bastante especial y visualmente atractiva. Gran parte de las paredes están adornadas con grandes espejos, el suelo está cubierto con baldosas formando un ajedrezado blanco y negro y hay muchos toques que dan un aire vintage, especialmente con mobiliario antiguo.

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¿Cómo nos trataron?

La chica que nos atendió fue bastante amable y, aunque iba muy ajetreada porque había bastante gente, nos dedicó el tiempo que requeríamos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado por la noche, en plena hora punta de cenas.

No es el súmmum de los restaurantes íntimos y silenciosos en los que compartir miradas, pero tampoco estaba terroríficamente lleno.

¿Qué comimos?

La verdad es que no teníamos demasiado hambre, ya que veníamos de habernos tomado unas tapas importantes en una terraza de un hotel mientras escuchábamos música de los  80-90 ya que era la Setmana de les Terrasses.

Aún así, empezamos compartiendo un hummus con langostinos y ensalada de brotes y crudités. El hummus estaba muy bueno y espectacular de sabor, aunque la presentación era un bastante mejorable.

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Lógicamente, David siguió con su tradición de pedir una ostra natural.

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Después, como plato principal, David pidió un pulpo a la brasa con parmentier de patata que estaba bastante bueno y suave de sabor; y yo decidí pedir la hamburguesa de buey a la brasa con cebolla y mozzarella que estaba muy rica (si la veis un poco negruzca en la foto es porque yo siempre las pido bien hechas) pero la presentación, igual que en el caso del hummus, la encontré un poco de ir por casa, considerando el local en el que estábamos.

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No pedimos postre porque, como ya he dicho antes, no teníamos demasiada hambre.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (tomamos una botella de vino y una botella de agua con gas) nos costó 63,6€, es decir, 31,8€ por persona. No está del todo mal, pero quizás un poco caro teniendo en cuenta los platos que pedimos, a excepción de la ostra.

Valoración global

No es un mal restaurante ni mucho menos, ahora bien, esperábamos más.

La experiencia fue buena, el trato recibido fue genial y la calidad de la comida era más que buena, sin embargo, creo que el aire que quiere transmitir el local no concuerda demasiado con la estética que muestran sus platos.  También puede ser que, tal y como sospecho, no eligiéramos los mejores platos de la carta; así que quizás habría que darle una segunda oportunidad porque sin duda por estética y ubicación la merece.

Sin duda, es un lugar ideal para cenas informales, en las que no os importe no tener excesiva intimidad.

No dejéis de probarlo, pues cada experiencia es diferente, y nosotros seguro que repetimos para tener otra mejor.

Teresa

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Florida. Cocina tradicional y cosmopolita en Barcelona.

El restaurante del que os vengo a hablar hoy lleva abierto ya bastante tiempo en el barrio y, aunque por delante hemos pasado infinidad de veces, siempre nos pillaba de paso y nunca entrábamos. Hasta que decidimos ir a cenar a Florida y probar sus platos y su ambiente.

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¿Dónde está?

Encontramos Florida en la calle Floridablanca 119, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

No tiene nada especial, todo el local está decorado con elementos de madera, mimbre y de color blanco, y con copas y botellas dispuestas en varias estanterías; pero el conjunto que conforman es muy acogedor.

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¿Cómo nos atendieron?

El chico que nos atendió fue muy amable y el servicio fue muy rápido.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a Florida a cenar un viernes no demasiado tarde. Habíamos reservado para las 21h y a menos 10 ya estábamos allí (sí, somos unos ansias que nos pasamos de puntuales) por lo que durante todo el tiempo que estuvimos allí no se llenó demasiado el local y pudimos estar muy tranquilos.

¿Qué comimos?

Como toda la carta está basada en tapas y platillos, decidimos pedir varias para poder compartirlas y probar más platos.

Empezamos con unas patatas bravas, porque a veces somos unos aburridos que no salimos de los clásicos, pero lo cierto es que estaban muy buenas e ideales para mí ya que no soy muy fan del picante y éstas lo eran lo justo.

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Pedimos también unos calamarcitos a la andaluza que estaban riquísimos y francamente adictivos, empezabas a coger uno y casi te tenías que terminar el plato tu solo. Muy buenos.

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A continuación, y como para equilibrar un poco y sentirnos más sanos (sí, claro), pedimos unas verduras a la brasa con salsa romesco. Estaban muy buenas pero les pasa lo mismo que ocurre en muchos restaurantes que ofrecen este plato: si las verduras van acompañadas de salsa, no pongáis una gota de salsa que no llega ni para dos champiñones; sed más generosos que los fans del romesco queremos notar el sabor durante todo el plato.

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Los siguientes platos que pedimos en principio también eran para compartir, pero terminamos comiendo cada uno el suyo.

Pedimos el pulpo a feira con pimentón de la vera que, aunque estaba riquísimo, a mí no me entusiasmó por el mero hecho de que tenía demasiado sabor y textura a pulpo (pues claro bonita, no iba a saber a chocolate…) pero a David, que es muy fan, le encantó y se lo comió encantado.

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Y para terminar pedimos también el pollo Tikka Masala con arroz jazmín que estaba muy bueno. He de reconocer que estaba un poco asustada porque pensé que tendría un sabor demasiado intenso y que quizás no lo disfrutaría demasiado, pero lo cierto es que no, que el sabor del plato era muy suave y nada cargante.

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Y como nos vinimos un poco arriba, decidimos pedirnos unos sorbetes de mojito que estaban buenos pero, a posteriori, llegamos a la conclusión que hubiese sido mejor pedir uno para compartir ya que la cantidad de ron que llevaban era demasiado elevada.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 70,5€, es decir, 35,25€ por persona.

Valoración global

La comida nos gustó mucho, las raciones eran bastante correctas y, aunque el precio no es barato, nos pareció aceptable por todo lo que comimos y bebimos. Sobretodo por cantidad ya que salimos bastante llenos del restaurante. Si os parece caro, siempre podéis escoger otros platos u otras bebidas y la cuenta será más ajustada.

Además, el ambiente que se respiraba era super especial ya que los viernes y los sábados de 21:30h a 23:30h (si no recuerdo mal) hay música en directo por lo que, si os gusta, se disfruta muchísimo. El chico que cantó cuando fuimos nosotros nos hizo pasar un rato mágico, porque somos mucho de música y más aún si es en directo.

Vamos, que salimos de Florida encantados, habiendo descubierto un nuevo restaurante y convencidos de que volveremos por lo cerca que nos queda y porque nos pareció ideal para cualquier celebración familiar o una reunión con amigos que se preste a pedir varios platos y picotear.

Teresa

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