La Mari Ollero. Vermut de calidad en Barcelona.

Somos vermuteros.

Tanto fuera como en casa, lo tomamos casi cada domingo.

Por eso nos emociona descubrir lugares con encanto donde poder tomarlo y con esa excusa fuimos a conocer La Mari Ollero.

¿Dónde está?

Encontramos La Mari Ollero en la calle Calabria 5, muy cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

Es una mezcla entre rústica e industrial. Además, en las estanterías que tienen en las paredes tienen un montón de latas y productos típicos de vermut, lo que le da un encanto especial.

¿Cómo nos atendieron?

Fenomenal. La chica que nos atendió fue muy amable, nos explicó los platos que había fuera de carta y nos hizo muy buenas recomendaciones.

¿Qué comimos?

Como había un montón de platos en la carta que nos apetecía probar, decidimos pedir varios para poder compartir y picotear.

Empezamos con unas patatas bravas, porque somos así, si las vemos en una carta las tenemos que pedir. Estaban muy buenas porque las hacen con patatas pequeñitas casi enteras y la salsa no era ni demasiado suave ni demasiado picante.

Seguimos con una ensaladilla rusa, que ahora en verano siempre nos apetece un montón. La de aquí estaba buenísima y se notaba que era casera por el sabor tan auténtico que tenía.

Pedimos también una coca de escalivada. Espectacular. Creo que fue mi plato favorito de los que pedimos. Estaba deliciosa, los sabores eran muy intensos y juntamente con el del pan, que era casero, daban un espectáculo gustativo.

Siguiendo la línia de las verduras a la brasa, pedimos la berenjena asada con romesco. Estaba riquísima. La textura era ideal, muy blandita, y la combinación con el sabor de la salsa romesco (que es una de nuestras favoritas) era fantástica.

David remató con el lechón al horno. Según él, estaba riquísimo, la carne muy sabrosa y muy tierna. Yo no os puedo decir porque no como este tipo de carnes.

Y para terminar, ya que estábamos aún de vacaciones y nos quisimos dar el capricho, pedimos unos postres caseros que estaban espectacular ambos. David pidió el chocolate de bollo con pan de chocolate y sal, y yo pedí la crema catalana.

Y… ¿cómo está de precio?

Al reservar mediante El Tenedor con un 30% de descuento, lo que comimos más algunos vermuts nos costó 42€.

Valoración global

La Mari Ollero nos encantó.

La comida que ofrecen en su carta, al menos la que probamos nosotros, es una delícia, por el local tan bonito y por la magnífica atención que nos dieron.

Ideal para ir en un grupito pequeño y picotear para probar varios platos mientras vais tomando unos vermuts, que al final es la gracia del asunto.

Repetiremos seguro por todo lo mencionado anteriormente y porque nos queda a un tiro de piedra.

Teresa

Bestial. Cocina con vistas al mar en Barcelona.

Como persona que ha nacido en un lugar con mar, siento siempre la necesidad de buscarlo, de verlo, de olerlo. Y qué decir, comer con vistas al mar, aunque sea el de una playa masificada, siempre me reconforta el alma.

Por eso hoy os traigo Bestial, un restaurante que, pese a estar en una zona bastante turística, ofrece buena comida y un ambiente playero y relajado.

¿Dónde está?

Encontramos Bestial en calle Ramón Trias Fargas 2-4, cerca de la parada de metro Ciutadella Vila Olímpica.

¿Cómo es la decoración?

Lo que son los elementos decorativos en sí, son muy sencillos, dándole al local un toque muy natural, con tonos verdes y en madera que combinan a la perfección con la vegetación que hay que en el restaurante. La principal decoración que tiene es el mar, la playa.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. Fueron bastante atentos y muy agradables.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos calamares a la andaluza. Estaban muy ricos, el rebozado era muy fino con lo cual no resultaron para nada pesados y la salsa que les acompañaba tenía un sabor muy suave y refrescante. El plato ideal para picotear algo antes de los platos principales.

Como plato principal decidimos pedir un arroz con butifarra de Calaf, setas y espárragos. Un espectáculo de plato que hay que probar. Tenía un sabor increíble y la jugosidad óptima, al menos para mí.

Para terminar, como ya habíamos comido bastante decidimos compartir unas trufas deliciosas que siempre son la guinda ideal.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 88€.

Valoración global

Era la segunda que íbamos a Bestial, lo cual quiere decir que algo nos debió gustar ¿no?

Bromas aparte, Bestial es un restaurante que nos gusta bastante por la comida de calidad que ofrece y porque está cerca de la playa.

Uno podría pensar que es un sitio enfocado al turismo y que van a encontrar una calidad mediocre a precios desorbitados, pero nada más lejos de la realidad. No es un restaurante al que ir cada fin de semana, pero en mi opinión la relación calidad precio es muy buena.

Ideal para ir con família o en pareja y disfrutar de un día soleado en la terraza.

Teresa

Crudo Bar. Delicias del mar en Barcelona.

¿Cuántas veces habré empezado un post diciendo que los restaurantes inesperados acaban siendo los mejores?

Muchas. Y el restaurante que descubrimos hoy, Crudo Bar, es uno de esos casos.

¿Dónde está?

Encontramos Crudo Bar en Gran Via de les Corts Catalanes 654, cerca de la parada de metro Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla, con toques marineros, que transmiten calma.

¿Cómo nos atendieron?

Todo el personal que nos atendió fue muy amable y simpático.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un ceviche mixto, porque en plena ola de calor nos apetecía algo fresco. Éste llevaba corvina, pulpo y gambas. Estaba riquísmo y con una mezcla de sabores muy refrescante y deliciosa.

David, por supuesto, pidió una ostra ya que hacía mucho que no comía ninguna. Le encantó.

Como plato principal, David pidió el salmón con arroz y salsa de curry a la naranja. Muy sabroso, con ese punto exótico y picante que a él le gusta tanto.

Yo pedí el tataki de atún con ajoblanco de frutos secos. Estaba espectacular y la combinación de sabores era increible. De los mejores que he probado

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 71,85€.

Valoración global

Crudo Bar nos ha gustado mucho, por el producto de calidad que ofrecen y por la elaboración de los platos.

Es un sitio ideal para ir en pareja o con un grupo reducido, pero desde luego, para ir con personas a las que les gusten los productos del mar.

Nosotros repetiremos seguro a probar muchos más plato.

Teresa

El Sueño. Cocina deliciosa con vistas en Barcelona.

No llevamos ni un mes de verano y ya hemos tenido 2 olas de calor. Con este panorama, es normal que estemos todos buscando terrazas y sitios con encanto y frescos para hacerlo más llevadero.

Hace unos días, fuimos al rooftop del hotel The Serras donde se ubica el restaurante El Sueño.

¿Dónde está?

Encontramos El Sueño en Passeig de Colom 9, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Toda es con elementos de madera y mimbre, muy orgánica. Pero sin duda, la mejor decoración de la terraza son las increíbles vistas del puerto de Barcelona que se ven desde allí.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien, de manera muy rápida y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un duo de hummus con crudités y picos. Riquísimos, presentados de tal manera que los distintos tipos de hummus iban apareciendo uno debajo del otro, y con una textura y un sabor muy artesanal.

También compartimos unas patatas bravas. Muy buenas, con un toque picante pero sin resultar molesto.

Como plato principal, David pidió el pulpo a la brasa con patata, jamón de jabugo, pimentón y mayonesa picante. Estaba delicioso y le encantó la combinación del pulpo con el jamón que le daba un sabor intenso y original.

Yo pedí el ceviche de pescado blanco, mango, aguacate, cilantro y ají. Muy rico y, sobre todo, refrescante gracias a la combinación de sabores.

Para terminar, compartimos un postre, la coca “mal feta” con chocolate y sorbete de mandaria. Deliciosa. Nos dió la dosis de dulce que buscábamos pero sin resultar muy pesada.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más dos cocktails nos costó 88,5€.

Valoración global

El Sueño nos ha gustado mucho. Por la comida que ofrece, que es deliciosa, y principalmente por las maravillosas vistas que uno puede disfrutar desde allí.

Ideal para ir en pareja a celebrar alguna ocasión especial o darse un homenaje bien merecido.

Teresa

La Botiga. Cocina mediterránea con vistas en Barcelona

Desde hace 5 años, casi cada vez que vamos al cine, vamos al del centro comercial Arenas de Barcelona. Porque nos hemos acostumbrado y porque queda a mitad de camino (literal) entre nuestras casas.

Muchas de esas veces, al salir queremos cenar o antes de la sesión nos apetece comer algo. Y lo cierto es que siempre íbamos al mismo sitio (Watatsumi, podéis leer el post aquí y nos sigue encantando), pero hemos decidido que tenemos que probar más restaurantes y aprovechar la variedad que hay.

Por eso, el fin de semana pasado fuimos a ver Aladdín y a comer a La Botiga.

¿Dónde está?

Como ya he mencionado anteriormente, encontramos La Botiga en el Centro Comercial Arenas de Barcelona, cerca de la parada del metro Espanya.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, con toques rústicos y bastante acogedora, aunque no sea el aspecto que más destaca del restaurante.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Todo el personal fue muy amable y atento.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron las cartas, vimos que tenían opción de menú de fin de semana y nos decidimos por esa opción.

De primero, David pidió los huevos estrellados con patatas fritas y virutas de jamón ibérico. Riquísimos y con el sabor intenso característico.

Yo en cambio pedí la ensalada de tartar de tomate del Maresme con virutas de bonito y cebolla. Más ligero pero un sabor espectacular. ¡Qué gusto comer buen tomate!

De segundo, David pidió los calamares a la plancha con gracia. Muy buenos pero resulta que la gracia era una especie de risotto y claro, cuando uno es intolerante a la lactosa que no le avisen, mucha gracia, no hace.

Yo pedí el atún a la plancha con dados de aguacate y tomate para seguir con la tónica saludable, y la verdad es que me encantó. El atún estaba en el punto que lo pedí y el tomate y el aguacate le aportaban jugosidad, que ya sabemos que a veces cuesta encontrar en el atún cocinado. Un plato ligero pero sabroso y atractivo.

También comimos un postre de chocolate que entraba en el menú que devoramos y no pudimos sacar foto.

Y… ¿cómo está de precio?

Los 2 menús que comimos más un café solo nos costó 39,25€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. No nos esperábamos que nos fuera a gustar tanto y lo cierto es que nos sorprendió gratamente.

Por la sencillez de la comida que ofrecen, porque no buscan grandes innovaciones sino producto de siempre, bien cocinado y con los sabores que le corresponden; y eso es algo que a veces cuesta encontrar y que se pierde en mil filigranas.

Un restaurante ideal para cualquier ocasión y al que, casi seguro, que volveremos la próxima vez que vayamos al cine.

Teresa

Fat Barbies. Cocina con ahumados en Barcelona.

Somos muy carnívoros. A veces nos la queremos dar de otra cosa, pero no. Nos gusta mucho la carne.

Y bajo esta premisa fuimos a descubrir Fat Barbies (y por el nombre del restaurante, la verdad).

¿Dónde está?

Encontramos Fat Barbies en la calle Bailén 83, cerca de la parada de metro Girona.

¿Cómo es la decoración?

Yo la definiría como rústica-chic, en madera y metal, la gran mayoría de elementos, combinados de manera muy efectiva.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El personal que nos atendió fue muy amable, nos explicaron detalladamente la carta y nos sirvieron bastante rápido.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas fritas con ketchup de sobrasada ya que nos llamó mucho la atención la salsa y queríamos probarla. Estaban bastante buenas y aunque es cierto que eran bastante sencillas, las patatas en sí estaban bien cocinadas y el ketchup de sobrasada tenía ese toque original de la combinación dulce con un punto de sabor más fuerte.

También compartimos unas zanahorias con mole y semillas. Una combinación francamente deliciosa y bastante ligera.

Después, como plato principal, David pidió unas costillas de cerdo “St.Louis” que estaban deliciosas. La carne estaba súper tierna y el sabor era espectacular. Una delícia para los carnívoros de corazón.

Yo pedí el bocadillo de cerdo, una hamburguesa de pulled pork, que tenía que pedir ya que es mi manera de cocinar el cerdo favorita. Estaba delicioso, el sabor era increíble, intenso como ninguno que hubiese probado anteriormente. Muy recomendado.

Y como vimos que en la carta había 2 postres, decidimos pedir los 2 para poder probarlos.

Pedimos el Smore, que no había probado jamás y me pareció delicioso, y la tarta de queso mató con grosellas rojas, un cheesecake con un sabor increíble y bastante más intenso al que estamos acostumbrados.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botellita de vino, nos costó 55,5€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho, sobretodo por la deliciosa comida que ofrecen. La única pega es que la carta es bastante reducida y con dos veces que uno vaya, ya la ha probado toda. Pero confiamos en que la vayan cambiando para ofrecernos nuevas delicias.

Ideal para ir en pareja o grupo reducido. Seguro que repetimos y llevamos a la familia, que les gusta la carne tanto como a nosotros.

Teresa

Mextizo. Cocina mexicana y mediterránea en Barcelona.

Como fan de la cocina mexicana, cada restaurante que la ofrece y que se me cruza me llama la atención.

Y lo cierto es que conocía Mextizo desde hacía algunos años pero, sinceramente, por aquél entonces no nos podíamos permitir ir a cenar a un restaurante de ese estilo (y de esos precios). Pero por fin hemos podido ir a probarlo.

¿Dónde está?

Encontramos Mextizo en calle Diputació 239, cerca de la parada de metro Passeig de Gràcia.

¿Cómo es la decoración?

Con tonos neutros y toques dorados que dan al restaurante un aura de lujo pero sin perder sencillez.

¿Cómo nos trataron?

Extraordinariamente bien. Todo el personal que nos atendió desde que entramos lo hizo muy amablemente, estando pendientes en todo momento y siempre con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron la carta, el camarero nos comentó que, además de los platos a elegir de la misma, disponían de 2 menús degustación (uno más sencillo y otro más completo) y después de mirarlos, decidimos darnos el gusto y nos decantamos por el menú Mexditerráneo, que constaba de 6 platos entrantes, un plato principal y un postre.

Primero nos trajeron un cucurucho de atún y arroz con guacamole, contundente pero delicioso, y un ceviche de pescado estilo Ensenada con langostino y mango, que estaba espectacular con un sabor muy tropical y refrescante, ideal para ir preparando el estómago.

Después nos sirvieron una tostada de pulpo con lágrima ibérica y salsa suave de jalapeño, muy sencilla pero con un sabor increíble; y un taco de calamar con mayonesa de chipotle y lechuga, muy original, delicioso y el claro ejemplo de la mezcla de gastronomías.

Después nos sirvieron un canelón de rustido con salsa de bechamel trufada. ¡Qué delicia! Estaba espectacular, con un sabor muy intenso por la trufa y la salsa concentrada de carne pero nada pesado.

Y para terminar el bloque de los entrantes, comimos un increíble arroz de carabinero y gambita de playa. Tan espectacular que apenas se puede describir con palabras, hay que probarlo.

Después, había dos opciones de plato principal y, para poder probarlo todo, cada uno pedimos uno.

David pidió el cordero meloso con puré de patata trufado que le encantó. La carne estaba super tierna, se deshacía en la boca y el sabor era muy marcado. Un plato bien contundente pero que valió la pena comer.

Yo, que ya al elegir vi que con hambre no me iba a quedar, pedí el pescado a la brasa con verduras salteadas al wok. Un plato sencillo y saludable al que no se le puede pedir más; buena textura del pescado y buena cocción y buen sabor de las verduras. Un plato ideal para terminar con un menú tan contundente.

Pero esos no fueron los últimos platos, en absoluto. Aún nos quedaba un delicioso postre, un babá al ron. No es que sea yo muy fan del ron, de hecho nada en absoluto, pero a medida que se impregnaba el bizcocho y se mezclaba el sabor tan ardiente del alcohol con la delicadeza del chantilli de vainilla, el postre se volvía cada vez más delicioso.

Y… ¿cómo está de precio?

El menú que pedimos costaba 58€ por persona y además pedimos una botella de vino y una de agua con gas así que todo nos costó 139€.

Valoración global

Mextizo es un restaurante para recomendar para ocasiones especiales.

Me parece un descubrimiento espectacular en el que, aunque es cierto que los platos son algo caros, la calidad es tan buena que merece la pena. Al menos en mi opinión.

Ideal para ir a celebrar algo importante y para ir en pareja para una velada no demasiado formal, pero sí romántica.

Teresa

Fàbrica Moritz. Tapas y cerveza ideales en Barcelona.

Buscando un sitio al que ir a cenar de manera informal el pasado domingo, me vino a la cabeza que jamás había una reseña sobre la Fàbrica Moritz, un lugar al que habré ido chopocientas veces desde hace muchos años. Y claro, había que ponerle remedio.

moritz-entrada

¿Dónde está?

Encontramos la Fàbrica Moritz en Ronda de Sant Antoni 41, bastante cerca de la parada de metro Universitat.

¿Cómo es la decoración?

El mismo nombre ya lo indica, es una fábrica; y no esconde en ningún momento sus orígenes.

Una vez en la sala principal, se pueden ver los recipientes originales de cerveza y es todo muy industrial con un toque muy moderno.

moritz-decoracion

¿Cómo nos trataron?

Todo el personal es siempre muy agradable y muy eficiente, porque a pesar de tener siempre el local lleno; van muy rápido, sin descuidar a los clientes y con una sonrisa.

¿Qué comimos?

Fuimos a cenar de manera informal así que pedimos varias cosas para compartir y picotear.

Empezamos pidiendo nuestras patatas bravas favoritas del mundo, las bravas de aquí, con allioli y aceite rojo picante. Nos flipa el allioli y estas patatas son deliciosas. Estan en su punto de crujientes, pican pero lo justo, y son muy sabrosas.

moritz-patatas-bravas

También pedimos unas anillas de calamar en tempura de Epidor (una de sus variedades de cerveza). Riquísimos. No demasiado pesados, con un sabor delicioso y servidos con una mayonesa muy ligera e ideal.

moritz-calamar

Comimos también unos bastoncillos de berenjena en tempura de cerveza Moritz. Estaban deliciosos y los sirven con una salsa romesco increíble. Lo único malo es que estaban un poco demasiado aceitosos para mi gusto.

moritz-berenjena

Y para terminar, pedimos uno de los platos estrella del restaurante (y uno de los más pedidos, cuando uno está sentado no para de verlo pasar), el pollo a la Moritz con patatas fritas; un pollo cocinado al horno sobre una lata de cerveza. Lo cierto es que el plato tiene la fama bien merecida. Está muy bien cocinado y la salsa tiene un sabor fantástico, ya que se le nota el toque amargo de la cerveza pero al mezclarse con el propio jugo de cocer el pollo resulta una combinación increíble de sabores.

moritz-pollastró

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más dos cervezas nos costó 44,6€.

Valoración global

La Fàbrica Moritz nos encanta.

Para múltiples ocasiones: para ir a comer en família, para ir de cañas con amigos, para una cena romántica informal. Para todo.

Porque nos queda cerca de casa, porque ofrecen un producto de calidad y porque nos gusta la cerveza y nos gusta probar las novedades que constantemente ofrecen.

¿Volveremos? Lo hacemos constantemente.

Teresa

Barietés. Huevos creativos en Barcelona.

Vivo en un barrio en el que, para bien o para mal, parpadeas y aparece un restaurante. ¿Problema? Que si eres foodie como nosotros, en seguida has ido a todos. Por eso cuando nos enteramos de un sitio nuevo, vamos de cabeza como niños el día de Reyes. Y con esa actitud fuimos a Barietés.

¿Dónde está?

Encontramos Barietés en Ronda Sant Pau 5, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Industrial. Muy minimalista y el mobiliario tiene un punto vintage maravilloso.

¿Cómo nos trataron?

Maravillosamente bien. Como fuimos a cenar un jueves, no había demasiada gente y pudieron estar por nosotros sin resultar agobiantes.

Nos aconsejaron e informaron muy bien sobre la carta y todo el personal atendía a los clientes con una sonrisa y eso siempre es de agradecer.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un surtido de embutidos ibéricos porque se nos antojó y no queríamos algo que nos llenara demasiado para empezar. Nos gustó mucho, porque era un entrante sencillo pero efectivo y además el pan estaba realmente bueno.

Después empezó lo bueno y cada uno pidió unos huevos cocinados de manera diferente.

David pidió unos revueltos con salmón y sus huevas. Tenían un sabor muy intenso, recomendadísimo para los amantes del salmón, y la textura era súper cremosa y esponjosa. Una delicia.

Yo en cambio me decidí por una tortilla rellena de ratatouille y queso de cabra. Deliciosa, con un sabor espectacular por las verduras, que también aportaban mucha jugosidad a la tortilla, y sin que el queso de cabra resultara cargante.

Para terminar decidimos pedir unas omelettes dulces, para probar más opciones de la carta.

David pidió la de manzana flambeada con calvados y helado de canela; y yo pedí la de banana y chocolate con helado de vainilla. ¡Qué buenas estaban las dos! Muy finas, super sabrosas y bastante ligeras para lo dulces que eran.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino y una ración de pan nos costó 47,25€.

Valoración global

Salimos encantadísimos de Barietés. Principalmente por el magnífico trato recibido desde el momento en el que entramos por la puerta hasta que salimos.

Al ser un local que acaba de abrir, se esfuerzan mucho en que los clientes salgan satisfechos, y he de decir que, al menos en nuestro caso, lo consiguieron.

El producto que ofrecen es muy bueno y la carta es bastante variada. Además, seguro que en unos meses añadiran nuevos platos igual de buenos y nosotros volveremos a probarlos.

Si buscáis un sitio ideal para ir con amigos o para una comida familiar informal, desde luego Barietés puede ser el sitio que buscáis.

Teresa

Enkel. Brunch moderno (y turístico) en Barcelona.

Que el brunch es una comida que me fascina es algo ya sabido por todos. Y hacerlo como toca: en domingo, con amigos, con unas mimosas y en un local bonito, pues es lo más.

Así que este verano fuimos a descubrir Enkel, en pleno centro, para probar la comida e intentar pasar lo mejor que podíamos el calor horrible que hacía.

enkel-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Enkel en la calle Baixada de Sant Miquel 6, cerca de la parada de metro Liceu.

¿Cómo es la decoración?

Bastante industrial. Todo el local aprovecha las columnas tipo bigas para dar estructura a la sala y con elementos de mármol y madera le da un toque precioso.

¿Cómo nos trataron?

Bastante bien. Lo único que, al estar en una zona tan turística, había mucha gente y los tiempos de espera eran más grandes. De todos modos, al ir en grupo y tener muchas cosas de las que hablar, no nos importó demasiado tener que esperar un poco.

¿Qué comimos?

Aunque la idea era hacer el brunch, por la hora que se nos hizo y porque somos así, nos lo tomamos como una comida más contundente.

Empezamos compartiendo unas bravas con crema de rocoto, mató, cilantro, cacahuete y alioli de ajo criollo. Bastante buenas, con buen sabor y, sobre todo, diferentes.

enkel-patatas-bravas

También compartimos el hummus con garbanzos crunchy, crudités y pan de pita. Sencillo, nada pretencioso pero delicioso.

enkel-hummus

Después cada uno de nosotros pidió un plato para comer individualmente.

Mi amiga Marta pidió un Buddah Bowl que llevaba quinoa, coliflor rostizado, mazorquitas, tomate cherry, boniato horneado, espinacas, hummus y granola especiada. Un plato muy completo, bastante contundente y con un sabor muy ligero nada pesado.

enkel-bowl-quinoa

Mi amigo Sergi pidió un English Breakfast con huevos fritos, bacon, setas salteadas, granos heinz, tomate grillado y pan de payés. Una versión más cuidada del típico desayuno inglés. No demasiado sano, pero ideal para un capricho. Muy bueno.

enkel-english-breakfast

Mi amiga Ana pidió unos Pancakes con huevos revueltos, bacon y sirope de caña de azúcar. Deliciosos, con una genial combinación de salado con un toque dulce.

enkel-pancakes

David pidió una hamburguesa de pulpo grillado, coleslaw, mayonesa cevichera y sésamo. Él que es muy fan del pulpo disfrutó muchísimo comiéndola y le encantó. Sabrosa y en el punto idóneo de cocción.

enkel-burguer-pulpo

Mi amiga Susana y yo pedimos los huevos Benedict. Mis favoritos. Yo pedí los clásicos, con bacon y ella los pidió con salmón. Riquísimos. La salsa con un sabor perfecto, los huevos perfectamente cocidos y el conjunto era ideal.

enkel-huevos-benedict
enkel-huevos-benedict-salmon

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 81€ y habría que sumarle lo que bebimos, algunas mimosas y unas cervezas.

Valoración global

Enkel se ofrece como un sitio en el que tomar el brunch y lo cierto es que es un lugar ideal para ello.

El producto que ofrecen es bueno y a un precio bastante correcto en comparación con otros restaurantes similares.

Además está bastante céntrico por lo que es perfecto para dar una vuelta, hacer unas compras y luego ir a comer algo.

¿La única pega? Que quizás está demasiado enfocado al turismo y cuando una persona local entra, se puede sentir un poco desubicado. Pero nada grave.

Recomendado, sobre todo para ir como fuimos nosotros, con amigos, eso sí, reservando.

Teresa