Born Voraz. Tapas sencillas pero efectivas en Barcelona.

Hay días, y en verano aún más porque el calor nos tiene las neuronas fritas, en los que a uno se le terminan las ideas sobre sitios para ir a cenar. Y en esos días, tener una lista de lugares sencillos pero que ofrecen comida rica para no tener que preocuparnos por eso. Y este sábado pasado descubrimos un lugar que podría pasar a formar parte de esa lista.

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¿Dónde está?

Encontramos Born Voraz en la calle Princesa 33, cerca de la parada de metro Jaume I.

¿Cómo es la decoración?

Nada en especial. La típica decoración de bar de tapas, sin nada llamativo pero muy correcta.

¿Cómo nos atendieron?

Bien. Muy rápido y muy amablemente.

¿Qué comimos?

Fuimos un grupo de 4 personas así que decidimos pedir varias tapas para poder compartir y probar más platos.

Pedimos unos pimientos del padrón y unas alcachofas a la andaluza, ambos platos muy sencillos pero muy buenos e ideales para empezar a picotear. También pedimos unas berenjenas fritas con miel deliciosas, poco crujientes para mi gusto, pero deliciosas; y unos calamares a la andaluza muy ricos sin complicaciones añadidas.

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Comimos también unos buñuelos Thai a base de verduras y con una salsa ligeramente picante. Riquísimos, de hecho, pedimos 2 raciones de ellos porque nos gustaron mucho.

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Compartimos también el pulpo a la brasa. Muy tierno, con una salsa deliciosa. Muy recomendable si os gusta el producto.

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Terminamos con el tataki de atún con aguacate. Delicioso, cocinado al punto y con un sabor espectacular.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más unas cervezas y unas copas de vino nos costó 62,85€ con el 30% de descuento por haber reservado con El Tenedor.

Valoración global

Quizás no seria el restaurante más espectacular que he visitado pero, como he dicho al principio, es un sitio fantástico para tomar unas tapas y compartirlas con una buena conversación.

Ideal para ir con amigos y pasar un rato largo charlando, riendo y disfrutando de buena comida, sencilla, sin complicaciones, pero buena.

Teresa

La Botiga. Cocina mediterránea con vistas en Barcelona

Desde hace 5 años, casi cada vez que vamos al cine, vamos al del centro comercial Arenas de Barcelona. Porque nos hemos acostumbrado y porque queda a mitad de camino (literal) entre nuestras casas.

Muchas de esas veces, al salir queremos cenar o antes de la sesión nos apetece comer algo. Y lo cierto es que siempre íbamos al mismo sitio (Watatsumi, podéis leer el post aquí y nos sigue encantando), pero hemos decidido que tenemos que probar más restaurantes y aprovechar la variedad que hay.

Por eso, el fin de semana pasado fuimos a ver Aladdín y a comer a La Botiga.

¿Dónde está?

Como ya he mencionado anteriormente, encontramos La Botiga en el Centro Comercial Arenas de Barcelona, cerca de la parada del metro Espanya.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, con toques rústicos y bastante acogedora, aunque no sea el aspecto que más destaca del restaurante.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Todo el personal fue muy amable y atento.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron las cartas, vimos que tenían opción de menú de fin de semana y nos decidimos por esa opción.

De primero, David pidió los huevos estrellados con patatas fritas y virutas de jamón ibérico. Riquísimos y con el sabor intenso característico.

Yo en cambio pedí la ensalada de tartar de tomate del Maresme con virutas de bonito y cebolla. Más ligero pero un sabor espectacular. ¡Qué gusto comer buen tomate!

De segundo, David pidió los calamares a la plancha con gracia. Muy buenos pero resulta que la gracia era una especie de risotto y claro, cuando uno es intolerante a la lactosa que no le avisen, mucha gracia, no hace.

Yo pedí el atún a la plancha con dados de aguacate y tomate para seguir con la tónica saludable, y la verdad es que me encantó. El atún estaba en el punto que lo pedí y el tomate y el aguacate le aportaban jugosidad, que ya sabemos que a veces cuesta encontrar en el atún cocinado. Un plato ligero pero sabroso y atractivo.

También comimos un postre de chocolate que entraba en el menú que devoramos y no pudimos sacar foto.

Y… ¿cómo está de precio?

Los 2 menús que comimos más un café solo nos costó 39,25€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. No nos esperábamos que nos fuera a gustar tanto y lo cierto es que nos sorprendió gratamente.

Por la sencillez de la comida que ofrecen, porque no buscan grandes innovaciones sino producto de siempre, bien cocinado y con los sabores que le corresponden; y eso es algo que a veces cuesta encontrar y que se pierde en mil filigranas.

Un restaurante ideal para cualquier ocasión y al que, casi seguro, que volveremos la próxima vez que vayamos al cine.

Teresa

Chicha Limoná. Cocina variada y deliciosa en Barcelona.

Teníamos Chicha Limoná en nuestra lista de restaurantes pendientes desde hacía demasiado tiempo. Y como la vida es caprichosa, hasta hace unos días no habíamos podido ir. Pero ya nos hemos quitado el gusanillo y aquí vengo a contaros lo que nos pareció.

¿Dónde está?

Encontramos Chicha Limoná en Passeig de Sant Joan 80, cerca de las paradas de metro Tetuán y Girona.

¿Cómo es la decoración?

Rústica pero muy chic, muy romántica y delicada. Los elementos de madera, los jarrones de cristal antiguo, las flores de colores pastel…le dan un aire muy acogedor y encantador.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El personal que nos atendió fue bastante amable, a pesar de que a medida que iba avanzando la noche se iba llenando el local y estaban más ajetreados.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un hummus, riquísimo y muy auténtico, aunque nos lo sirvieron demasiado frío para mi gusto. Iba acompañado de un pan igualmente delicioso.

Compartimos también unas patatas bravas deliciosas. La salsa picante lo era bastante pero no insoportable y la que no picaba era muy suave pero sabrosa.

Después cada uno pidió su plato principal. David eligió unos fideos negros con espuma de all i oli y cangrejo blando en tempura. Estaba espectacular de sabor. Muy recomendable para los amantes de la fideuá negra de toda la vida pero con un giro, en esta ocasión.

Yo pedí el ceviche de corvina y langostinos con granizado de ají y langostinos. Delicioso. Lo cierto es que cada vez soy más fan de los ceviches en todas sus variedades y ahora que empieza el calor, apetecen mucho por lo refrescantes que resultan. Éste estaba delicioso, con un toque picante sin resultar molesto y con una mezcla de sabores muy equilibrados.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 58€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho, sobretodo por la cocina que ofrecen. Son platos sencillos pero muy bien elaborados y todos con algún toque sorprendente.

Una carta sin pretensiones en la que todo el mundo seguramente encontrará el plato perfecto.

Un lugar ideal tanto para ir en pareja de manera informal o con un grupo pequeño de amigos. Repetiremos seguro.

Teresa

Arròs i peix. Delicioso pescado en Girona.

Fuimos a Girona a la aventura. Pero había un restaurante al que teníamos que ir sí o sí ya que todo el mundo que había estado en la ciudad nos lo había recomendado. Así que, con varios días de antelación, hicimos la reserva para ir a comer a Arròs i peix.

¿Dónde está?

Encontramos Arròs i peix en la calle Ciutadans 20. Pero también tienen locales en Barcelona, Vic y Platja d’Aro.

¿Cómo es la decoración?

Muy simple, con un toque rústico. Lo cierto es que no es lo que más destaca del local e incluso, cuando uno lo ve desde la calle, le parece un restaurante de lo más normal. Nadie diría por su estilo que la comida que hacen es espectacular.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Todo el personal fue muy amable y atento, a pesar de que tenían el restaurante lleno, y nos hicieron muy buenas recomendaciones.

¿Qué comimos?

La manera en la que se piden los platos es algo curiosa. Antes de sentarse en la mesa, uno ve el pescado que tienen en una especie de parada de mercado, y elige si quiere algo como entrante y el plato principal.

Nosotros decidimos empezar con unas almejas a la marinera. Porque, aunque yo no soy muy fan (es un espectáculo verme elegir las almejas que sí me puedo comer según su tamaño), a David sí le gustan mucho y la verdad es que la salsita estaba espectacular.

También pedimos una cigala a la plancha cada uno. Un entrante sencillo pero muy sabroso.

Y como plato principal, pedimos un arroz caldoso con bogavante. Toda una delicia. Yo no soy especialmente fan de ese tipo de arroces (quizás porque, si están mal hechos, me recuerdan a ese arroz hervido que tomamos cuando nos duele el estómago), pero tanto David como el chico que nos atendió me convencieron, y menos mal. Estaba muy sabroso, totalmente en su punto y nada escaso de bogavante.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 110,1€,

Valoración global

Si sois amantes del arroz, especialmente de aquél elaborado con marisco y pescado, este es vuestro lugar.

No es un restaurante barato, pero si se quiere comer este tipo de producto de calidad, uno ya sabe que va a tener que pagar más.

Ideal para ir en pareja o en família en una ocasión especial pero informal.

Teresa

Orvay. Tapas y platillos de calidad en Barcelona.

Cuando uno va a pasear por el Born y quiere comer algo, tiene que andar con mucho ojo si quiere comer producto de calidad y no meros platos creados para turistas.

Por eso, mi mente planificadora empezó a funcionar tan pronto supo que íbamos a dar una vuelta por allí y busqué sitios que me convencieran. Y así di con Orvay.

¿Dónde está?

Encontramos Orvay en Passeig del Born 4, cerca del metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Con paredes en tonos pastel, con mesas de mármol preciosas y sillas de madera clara que daban el toque perfecto.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El chico que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos recomendó unos platos fuera de carta excelentes.

¿Qué comimos?

Ya que la carta está diseñada para compartir, eso hicimos.

Empezamos con unos clásicos de nuestra gastronomia, una ensaladilla rusa riquísima y unas patatas bravas deliciosas con un sabor extraordinario e intenso sin resultar picante.

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Seguimos con una frita de pulpo deliciosa, servido sobre patatas muy finitas y con unas verduras asadas muy ricas y con un sabor muy natural.

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Pedimos también unos croquetones de pollo al curry. Muy buenos y nada pesados. Además el sabor de este curry era bastante suave.

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David pidió también un montadito de anguila con cebolla caramelizada que no estaba en carta y que el camarero nos recomendó. Lo cierto es que estaba bastante rico (para mí, a David le encantó) porque el contraste entre el sabor salado de la anguila y el dulce de la cebolla era fantástico.

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Y para rematar, comimos unos huevos estrellados con jamón ibérico. Deliciosos. Es uno de mis platos favoritos y estos estaban particularmente buenos y sabrosos. Además, al estar servidos con unas patatas fritas tan finas resultaban más ligeros (dentro de lo que cabe).

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Como aún nos quedaba un hueco para un toque dulce, decidimos compartir un coulant de chocolate con helado de vainilla. Es un postre que nos encanta y este estaba delicioso, calentito y en su punto.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 64,6€.

Valoración global

Hemos hecho todo un descubrimiento con Orvay.

Ofrecen platos típicos, sin muchas complicaciones y con un producto de calidad.

Ideal para ir en pareja o con un grupo íntimo de amigos.

Desde luego volveremos y creo que nos va a solucionar muchos mediodías por el Born.

Teresa

Isla Tortuga. Cocina de siempre con estilo en Barcelona.

Que somos fans del grupo de restaurantes En Compañía de Lobos no es un secreto. Y eso que aún nos faltan por probar muchos de sus restaurantes. Por eso, aprovechando que este fin de semana teníamos más tiempo para nosotros, decidimos ir a probar Isla Tortuga, un restaurante de tapas cerca del puerto.

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¿Dónde está?

Encontramos Isla Tortuga en la calle Llauder 1, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, nada recargada, pero muy acogedora. Una mezcla entre estilo rústico con las paredes de ladrillo visto y decoración en madera con toques más industriales gracias a las bigas vistas.

Lo mejor de todo son los grandes ventanales que dejan pasar mucha luz, cosa que me encanta.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Los camareros que nos atendieron fueron muy amables en todo momento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Habíamos reservado previamente y os lo recomiendo porque cuando llegamos ya había pocas mesas libres y se fue llenando bastante con el paso de los minutos.

¿Qué comimos?

Como he dicho al principio, la carta de Isla Tortuga se basa en tapas y platillos lo que ya nos guió mucho a la hora de elegir varios platos para compartir. Viéndolo con perspectiva, creo que pedimos demasiados, pero ¡un día es un día!

Empezamos con unas patatas fritas caseras con salsa brava y allioli suave que estaban buenísimas y además estaban cortadas a gajos muy grandes lo que las hacía más originales. El allioli era demasiado suave para mí ya que no le noté el sabor, aunque podría ser que la salsa brava fuera tan picante para mi paladar que le mataba el sabor a lo demás.

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Pedimos también unas bombas con sobrasada y alioli de miel que estaban deliciosas. Y muy picantes. Pero el relleno era perfecto y nada pastoso.

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Compartimos también unos tacos de pato estilo Pekín. No suelo comer pato pero el relleno de estos tacos era espectacular, muy sabroso y en el punto perfecto de cocción. Además el guacamole que los acompañaba era natural (vamos, que había trozos de aguacate grandes) y eso para mí es siempre un punto a favor.

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Y finalmente pedimos dos platillos, uno para cada uno, aunque ambos picoteamos un poco de todo. David pidió un arroz de mar, un plato que tenían fuera de carta (nos informó el camarero) y que tenía un sabor riquísimo, intenso a mar pero sin resultar cargante. Un plato de 10.

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Yo pedí las albóndigas con sepia porque es un plato que me gusta mucho pero no suelo tomarlo. Estaban muy buenas y sabrosas. Las albóndigas no eran nada pastosas ni cargantes y la sepia tenía el punto adecuado de cocción. Eso sí, para mi gusto la salsa era demasiado líquida, pero eso ya es preferencia personal.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (dos copas de vino cada uno) nos costó 76,9€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

Ofrecen comida sencilla, de toda la vida, sin demasiadas complicaciones pero con bastante calidad. De esos restaurantes a los que, si vas un día que estás indecisa porque no sabes qué te apetece comer, seguro que encuentras algo que te apetece y aciertas con tu elección.

Muy recomendable para ir en grupo y pedir varios platos para ir picando o para ir en pareja para una cita informal.

Nosotros probablemente repitamos y ya se lo hemos recomendado a nuestra familia porque sabemos que les gustará.

Teresa

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La Tere. Gastrobar encantador en Barcelona.

Creo que no hace falta explicar mucho por qué fuimos a este restaurante.

Se llama como yo.

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¿Dónde está?

Encontramos La Tere en calle Riego 25, cerca de la parada de metro Plaça de Sants.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla pero muy acogedora. Es en apariencia un poco industrial con los toques metálicos pero con elementos cálidos y acogedores.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable en todo momento, muy atento y nos hizo recomendaciones muy acertadas.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13h. Claro, fuimos los primeros comensales del restaurante y por consiguiente se estaba muy tranquilo. A la media hora, más o menos, empezó a llegar gente y aunque había más ruido, no era molesto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo una parrillada de verduras con pesto de tomate seco. Estaba muy buena, muy ligera y el sabor del pesto, intenso y con un punto picante, le daba un toque muy especial y delicioso.

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También nos vimos muy tentados por los huevos estrellados con morcilla de Burgos y cebolla caramelizada. Y menos mal porque estaban deliciosos. El sabor intenso que les daba la morcilla era espectacular, la textura que aportaba la cebolla caramelizada era muy acertada y el hecho de que las patatas estuvieran cortadas tan finas era todo un acierto del plato.

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Y para quitarnos el deseo, pedimos 2 croquetas riquísimas, nada pesadas, muy crujientes por fueras y blandas por dentro pero no pastosas.

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Como platos principales que comimos cada uno, David pidió una brocheta de pulpo gallego a la brasa con emulsión de patata, aceite de oliva y pimentón. No lo probé porque era muy tentacular (y me da un repelús horrible) pero la cara de David cuando le dio el primer mordisco, ya explicaba perfectamente cómo estaba el plato. Le encantó. Tenía un sabor muy intenso y auténtico y la carne estaba súper tierna.

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Yo pedí un plato más clásico, una hamburguesa con queso Comte, rúcula y cebolla crujiente con mayonesa con mostaza antigua. No tenía mucha complicación, pero me gustó mucho. El sabor y la cocción de la carne y el queso eran idóneos. la mayonesa era muy diferente y le daba el toque especial y el pan era más duro que el de hamburguesa habitual y era muy acertado.

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Y para terminar, por si no habíamos comido suficiente, pedimos unos lingotes de chocolate con naranja porque se nos antojaron mucho y nos encanta esa combinación.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos, una copa de vino y un refresco nos costó 53,4€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

La cocina que ofrecen es muy sencilla, sin complicaciones, pero muy efectiva ya que sabes que encontrarás algo que te gustará; y a nosotros este tipo de restaurantes de tapas y platillos nos encantan.

Además, como no somos muy asiduos a la zona en la que se encuentra, nos gustó mucho descubrir un sitio tan bueno en ella para poder ir si un día damos una vuelta por ahí ya que, por ejemplo, sí que visitamos a veces la cercana plaça Osca.

Recomendado para ir en grupo, que es lo que más había cuando nos fuimos, ya que al ofrecer tapas y platillos propicia mucho el compartir entre varios.

Teresa

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Zortziko. El restaurante más romántico de Bilbao.

Hace unas semanas, David y yo pudimos coincidir en unos días de vacaciones y nos fuimos a Bilbao a visitar esa preciosa ciudad y a comer bien.

Y en una de las noches que pasamos allí, David había reservado para cenar en Zortziko, un restaurante con una estrella Michelin del chef Daniel García, en plan cena romántica. ¡Y vaya si lo fue! Luego os cuento más.

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¿Dónde está?

Encontramos Zortziko en la calle Alameda Mazarredo 17, obviamente, en Bilbao.

¿Cómo es la decoración?

Elegante.

Nada más entrar, uno tiene la sensación de entrar en una casa señorial o palacete, con mucho encanto y mucha clase.

¿Cómo nos atendieron?

Todos los camareros que nos atendieron fueron muy amables, nos explicaron todo al detalle, fueron muy cercanos y siempre con una sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un martes por la noche, sobre las 21:30h.

Las mesas de nuestro comedor estaban llenas pero, ni mucho menos, había demasiado ruido ambiental.

¿Qué comimos?

La carta Zortziko propone 3 opciones: 2 menús degustación o elegir platos de la carta.

Nosotros decidimos elegir el menú “Un Viaje más corto pero intenso”, por la cantidad de platos, por el precio (no nos vamos a engañar) y porque es un poco nuestra filosofía de vida.

Este menú consistía en un aperitivo, 2 entrantes, 1 plato principal a elegir y un postre.

El aperitivo fue un ajoblanco de mango riquísimo y sorprendente. La verdad es que cuando nos presentaron el plato no esperábamos que nos gustara tanto y lo cierto es que  tiene un sabor muy especial, no se nota demasiado el ajo ni el mango lo cual ofrece un equilibrio maravilloso.

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El siguiente plato fue una vieira con ensalada de wakame, salsa thai y crujiente de cerdo ibérico y con focaccia de bacon y curry rojo. Yo que no soy mucho de vieiras y me daba un poco de reparo, quedé muy satisfecha con el plato. La carne de la vieira estaba muy tierna y la combinación de sabores era verdaderamente deliciosa.

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A continuación nos sirvieron un arroz meloso con lapin, crema idiazábal y puerro crujiente. Este plato jugaba con ventaja porque a mi el queso idiazábal me enloquece. Estaba riquísimo, el arroz muy cremoso pero sin ser pesado y los sabores era muy intensos y en su justa medida.

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Como plato principal, tanto David como yo, decidimos pedir la paletilla de cabrito a baja temperatura con manzana osmotizada a la menta y piombi. La carne estaba deliciosa, muy bien cocinada, las setas tenían un sabor y textura espectacular y el conjunto era fantástico.

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Finalmente, nos sirvieron el postre, un genovés de frambuesa y helado de té matcha. Maravilloso. Delicioso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Toda la cuenta no lo sé, porque invitó David, pero sí sé que el menú que nosotros pedimos costaba 65€ por persona.

Valoración global

La calidad del producto es espectacular, la presentación de los platos es fantástica, el trato recibido por parte del personal del restaurante es inmejorable y el local hace que uno se sienta como en un cuento. Una maravilla para celebrar una ocasión muy especial.

Pero hoy no puedo ser muy objetiva, porque justo después de tomar el postre, David me pidió matrimonio (y yo le dije que sí, obviamente), de modo que esa velada se convirtió en una de las mejores noches de nuestra vida, dando paso a una nueva etapa llena de aventuras.

Zortziko nos enamoró y va a estar siempre en nuestros corazones.

Teresa

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Pirineu en boca. Comida de montaña en Barcelona.

David y yo crecimos pasando parte de nuestras vacaciones en La Cerdanya y en Andorra, por lo que somos unos enamorados del Pirineo y, obviamente, de su gastronomía.

Por eso, cuando mis padres nos hablaron de Pirineu en boca, no nos lo pensamos y fuimos a conocerlo.

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¿Dónde está?

Encontramos Pirineu en boca en calle Girona 17, cerca de la parada de metro Tetuan.

¿Cómo es la decoración?

Hay que tener en cuenta que el local está conformado por dos espacios, uno que lo encontramos al entrar y que es la tienda en la que venden sus productos y la carne; y el otro que está al fondo de todo y que es el restaurante en sí.

En la zona del restaurante hay unas mesas que están en una especie de terraza que tiene un aire muy natural y orgánico.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Nada más llegar, uno de los camareros nos acompañó a la mesa y, debido a la peculiaridad de la carta, nos la explicó detalladamente ofreciendonos todas las opciones.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. Cuando llegamos aún había mesas pero se fue llenando el local poco a poco sin resultar agobiante, por lo menos en la parte de la terraza que es donde estábamos nosotros.

¿Qué comimos?

Tal y como os he comentado, las opciones de la carta son curiosas. Uno puede, o bien elegir la carne a peso de la tienda que tienen y ellos se la preparan, o bien elegir la opción “menú” consistente en una crema o ensalada y un plato concreto. También tienen opciones de tapas y platillos.

Nosotros nos decidimos por la segunda opción y después de estar un buen rato debatiendo qué pedir nos pudimos decidir.

David eligió tomar una sopa gallega que le vino fenomenal porque estaba muy resfriado y un caldo calentito siempre viene bien. La verdad es que estaba muy buena, muy auténtica y muy sabrosa.

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Y como plato principal, eligió el cordero al horno con arroz y peras caramelizadas. El aspecto ya era espectacular y el sabor superaba todas las expectativas. La carne estaba bien cocinada, muy tierna y la combinación con los acompañamientos era muy acertada.

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Yo en cambio pedí el salmorejo para refrescarme un poco antes de empezar, y como plato principal pedí la brocheta de kofta con hummus y chips de berenjenas con crema de yogur. Eran unas brochetas de carne picada de cordero con un toque especiado que estaban espectaculares de sabor y la combinación con el hummus era ideal. Lo único que no me entusiasmó fue la salsa de yogur, porque no me suelen gustar demasiado, pero por suerte ésta venía en un bol a parte por lo que elegí si me la ponía o no.

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Como estábamos entusiasmados por lo mucho que nos estaba gustando todo, decidimos pedir postre. Y nos decidimos por compartir un pastelito de chocolate sin harina que estaba…¡de otro mundo! Lo disfrutamos muchísimo y tuve que frenar a David para que no pidiera 2 o 3 más.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 51,95€ (incluye la comida más una botella de vino).

Valoración global

Nos ha encantado.

Lo natural de su producto, lo simple de su filosofía y la calidad de los platos nos han convencido totalmente.

Es una opción excelente para ir a comer en cualquier ocasión ya que, aunque no lo podríamos considerar barato del todo, la relación calidad-precio me parece excelente.

Os lo recomiendo para un capricho que os queráis dar con un buen producto.

Teresa

El Zorrito. Tapas y platos sin complicaciones en Barcelona.

Habíamos pasado por delante de El Zorrito infinidad de veces y, al final, por lo típico de que uno no se fija en lo que tiene más al alcance, no habíamos ido nunca. Hasta que nos plantamos y decidimos ir a cenar.

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¿Dónde está?

Encontramos El Zorrito en la avenida Josep Tarradellas 133, cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

El local es una mezcla entre estilo rústico, por las paredes de ladrillo visto y el mobiliario de madera con toque antiguo; e industrial, por algunos elementos decorativos como las vigas y las columnas y los colores grisáceos. Una combinación encantadora.

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¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado bastante pronto, sobre las 21h. No había mucha gente y las personas que fueron llegando eran parejas o familias que no aportaban demasiado ruido al ambiente. Imagino que, como siempre, dependerá del día.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas bravas que vimos en los comensales de la mesa de al lado y nos apetecieron mucho. La verdad es que estaban bastante buenas y la salsa era picante pero soportable.

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Decidimos pedir también para picar unas croquetas de jamón ibérico porque nos encantan y queremos probarlas todas hasta dar con las mejores. Estas quizás no lo son, pero estaban muy buenas y conforman un aperitivo ideal.

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Después, cada uno de nosotros pidió un plato principal. David eligió una de sus debilidades, unas costillas de cordero muy sencillas pero tiernas y deliciosas. Yo en cambió me decidí por los dados de solomillo de ternera con verduras a la parrilla, un plato también muy sencillo y sin complicaciones pero muy bueno y con muy buenas proporciones entre la carne y las verduras.

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Ya que nos habíamos portado relativamente bien (no nos fijemos en las croquetas y las bravas), decidimos pedir de postre el coulant de chocolate con helado de avellana. La combinación era exquisita y nosotros que somos muy golosos lo disfrutamos mucho.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 60,8€ pero como habíamos reservado por El Tenedor teníamos el 30% de descuento por lo que pagamos 42,56€.

Valoración global

El Zorrito nos gustó mucho.

La verdad es que últimamente valoramos mucho los locales que son sencillos y acogedores. Y éste lo es.

La carta que ofrece está basada mayoritariamente en platos de la cocina mediterránea y de mercado, muy sencillos e ideales para pedir unos cuantos de ellos y compartir. Las raciones que sirven son bastante adecuadas aunque algunos platos nos parecieron un poco caros por lo que eran, a pesar de que es verdad que la calidad de los mismos era bastante alta.

Nos pareció un lugar ideal para tapear distendidamente en pareja o con amigos y charlar un poco de todo.

Seguramente, por el ambiente y por la cantidad de veces que pasamos por delante, repetiremos a cenar o a picotear algo.

Teresa

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