Isla Tortuga. Cocina de siempre con estilo en Barcelona.

Que somos fans del grupo de restaurantes En Compañía de Lobos no es un secreto. Y eso que aún nos faltan por probar muchos de sus restaurantes. Por eso, aprovechando que este fin de semana teníamos más tiempo para nosotros, decidimos ir a probar Isla Tortuga, un restaurante de tapas cerca del puerto.

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¿Dónde está?

Encontramos Isla Tortuga en la calle Llauder 1, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, nada recargada, pero muy acogedora. Una mezcla entre estilo rústico con las paredes de ladrillo visto y decoración en madera con toques más industriales gracias a las bigas vistas.

Lo mejor de todo son los grandes ventanales que dejan pasar mucha luz, cosa que me encanta.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Los camareros que nos atendieron fueron muy amables en todo momento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Habíamos reservado previamente y os lo recomiendo porque cuando llegamos ya había pocas mesas libres y se fue llenando bastante con el paso de los minutos.

¿Qué comimos?

Como he dicho al principio, la carta de Isla Tortuga se basa en tapas y platillos lo que ya nos guió mucho a la hora de elegir varios platos para compartir. Viéndolo con perspectiva, creo que pedimos demasiados, pero ¡un día es un día!

Empezamos con unas patatas fritas caseras con salsa brava y allioli suave que estaban buenísimas y además estaban cortadas a gajos muy grandes lo que las hacía más originales. El allioli era demasiado suave para mí ya que no le noté el sabor, aunque podría ser que la salsa brava fuera tan picante para mi paladar que le mataba el sabor a lo demás.

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Pedimos también unas bombas con sobrasada y alioli de miel que estaban deliciosas. Y muy picantes. Pero el relleno era perfecto y nada pastoso.

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Compartimos también unos tacos de pato estilo Pekín. No suelo comer pato pero el relleno de estos tacos era espectacular, muy sabroso y en el punto perfecto de cocción. Además el guacamole que los acompañaba era natural (vamos, que había trozos de aguacate grandes) y eso para mí es siempre un punto a favor.

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Y finalmente pedimos dos platillos, uno para cada uno, aunque ambos picoteamos un poco de todo. David pidió un arroz de mar, un plato que tenían fuera de carta (nos informó el camarero) y que tenía un sabor riquísimo, intenso a mar pero sin resultar cargante. Un plato de 10.

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Yo pedí las albóndigas con sepia porque es un plato que me gusta mucho pero no suelo tomarlo. Estaban muy buenas y sabrosas. Las albóndigas no eran nada pastosas ni cargantes y la sepia tenía el punto adecuado de cocción. Eso sí, para mi gusto la salsa era demasiado líquida, pero eso ya es preferencia personal.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (dos copas de vino cada uno) nos costó 76,9€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

Ofrecen comida sencilla, de toda la vida, sin demasiadas complicaciones pero con bastante calidad. De esos restaurantes a los que, si vas un día que estás indecisa porque no sabes qué te apetece comer, seguro que encuentras algo que te apetece y aciertas con tu elección.

Muy recomendable para ir en grupo y pedir varios platos para ir picando o para ir en pareja para una cita informal.

Nosotros probablemente repitamos y ya se lo hemos recomendado a nuestra familia porque sabemos que les gustará.

Teresa

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La Tere. Gastrobar encantador en Barcelona.

Creo que no hace falta explicar mucho por qué fuimos a este restaurante.

Se llama como yo.

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¿Dónde está?

Encontramos La Tere en calle Riego 25, cerca de la parada de metro Plaça de Sants.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla pero muy acogedora. Es en apariencia un poco industrial con los toques metálicos pero con elementos cálidos y acogedores.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable en todo momento, muy atento y nos hizo recomendaciones muy acertadas.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13h. Claro, fuimos los primeros comensales del restaurante y por consiguiente se estaba muy tranquilo. A la media hora, más o menos, empezó a llegar gente y aunque había más ruido, no era molesto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo una parrillada de verduras con pesto de tomate seco. Estaba muy buena, muy ligera y el sabor del pesto, intenso y con un punto picante, le daba un toque muy especial y delicioso.

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También nos vimos muy tentados por los huevos estrellados con morcilla de Burgos y cebolla caramelizada. Y menos mal porque estaban deliciosos. El sabor intenso que les daba la morcilla era espectacular, la textura que aportaba la cebolla caramelizada era muy acertada y el hecho de que las patatas estuvieran cortadas tan finas era todo un acierto del plato.

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Y para quitarnos el deseo, pedimos 2 croquetas riquísimas, nada pesadas, muy crujientes por fueras y blandas por dentro pero no pastosas.

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Como platos principales que comimos cada uno, David pidió una brocheta de pulpo gallego a la brasa con emulsión de patata, aceite de oliva y pimentón. No lo probé porque era muy tentacular (y me da un repelús horrible) pero la cara de David cuando le dio el primer mordisco, ya explicaba perfectamente cómo estaba el plato. Le encantó. Tenía un sabor muy intenso y auténtico y la carne estaba súper tierna.

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Yo pedí un plato más clásico, una hamburguesa con queso Comte, rúcula y cebolla crujiente con mayonesa con mostaza antigua. No tenía mucha complicación, pero me gustó mucho. El sabor y la cocción de la carne y el queso eran idóneos. la mayonesa era muy diferente y le daba el toque especial y el pan era más duro que el de hamburguesa habitual y era muy acertado.

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Y para terminar, por si no habíamos comido suficiente, pedimos unos lingotes de chocolate con naranja porque se nos antojaron mucho y nos encanta esa combinación.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos, una copa de vino y un refresco nos costó 53,4€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

La cocina que ofrecen es muy sencilla, sin complicaciones, pero muy efectiva ya que sabes que encontrarás algo que te gustará; y a nosotros este tipo de restaurantes de tapas y platillos nos encantan.

Además, como no somos muy asiduos a la zona en la que se encuentra, nos gustó mucho descubrir un sitio tan bueno en ella para poder ir si un día damos una vuelta por ahí ya que, por ejemplo, sí que visitamos a veces la cercana plaça Osca.

Recomendado para ir en grupo, que es lo que más había cuando nos fuimos, ya que al ofrecer tapas y platillos propicia mucho el compartir entre varios.

Teresa

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Zortziko. El restaurante más romántico de Bilbao.

Hace unas semanas, David y yo pudimos coincidir en unos días de vacaciones y nos fuimos a Bilbao a visitar esa preciosa ciudad y a comer bien.

Y en una de las noches que pasamos allí, David había reservado para cenar en Zortziko, un restaurante con una estrella Michelin del chef Daniel García, en plan cena romántica. ¡Y vaya si lo fue! Luego os cuento más.

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¿Dónde está?

Encontramos Zortziko en la calle Alameda Mazarredo 17, obviamente, en Bilbao.

¿Cómo es la decoración?

Elegante.

Nada más entrar, uno tiene la sensación de entrar en una casa señorial o palacete, con mucho encanto y mucha clase.

¿Cómo nos atendieron?

Todos los camareros que nos atendieron fueron muy amables, nos explicaron todo al detalle, fueron muy cercanos y siempre con una sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un martes por la noche, sobre las 21:30h.

Las mesas de nuestro comedor estaban llenas pero, ni mucho menos, había demasiado ruido ambiental.

¿Qué comimos?

La carta Zortziko propone 3 opciones: 2 menús degustación o elegir platos de la carta.

Nosotros decidimos elegir el menú “Un Viaje más corto pero intenso”, por la cantidad de platos, por el precio (no nos vamos a engañar) y porque es un poco nuestra filosofía de vida.

Este menú consistía en un aperitivo, 2 entrantes, 1 plato principal a elegir y un postre.

El aperitivo fue un ajoblanco de mango riquísimo y sorprendente. La verdad es que cuando nos presentaron el plato no esperábamos que nos gustara tanto y lo cierto es que  tiene un sabor muy especial, no se nota demasiado el ajo ni el mango lo cual ofrece un equilibrio maravilloso.

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El siguiente plato fue una vieira con ensalada de wakame, salsa thai y crujiente de cerdo ibérico y con focaccia de bacon y curry rojo. Yo que no soy mucho de vieiras y me daba un poco de reparo, quedé muy satisfecha con el plato. La carne de la vieira estaba muy tierna y la combinación de sabores era verdaderamente deliciosa.

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A continuación nos sirvieron un arroz meloso con lapin, crema idiazábal y puerro crujiente. Este plato jugaba con ventaja porque a mi el queso idiazábal me enloquece. Estaba riquísimo, el arroz muy cremoso pero sin ser pesado y los sabores era muy intensos y en su justa medida.

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Como plato principal, tanto David como yo, decidimos pedir la paletilla de cabrito a baja temperatura con manzana osmotizada a la menta y piombi. La carne estaba deliciosa, muy bien cocinada, las setas tenían un sabor y textura espectacular y el conjunto era fantástico.

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Finalmente, nos sirvieron el postre, un genovés de frambuesa y helado de té matcha. Maravilloso. Delicioso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Toda la cuenta no lo sé, porque invitó David, pero sí sé que el menú que nosotros pedimos costaba 65€ por persona.

Valoración global

La calidad del producto es espectacular, la presentación de los platos es fantástica, el trato recibido por parte del personal del restaurante es inmejorable y el local hace que uno se sienta como en un cuento. Una maravilla para celebrar una ocasión muy especial.

Pero hoy no puedo ser muy objetiva, porque justo después de tomar el postre, David me pidió matrimonio (y yo le dije que sí, obviamente), de modo que esa velada se convirtió en una de las mejores noches de nuestra vida, dando paso a una nueva etapa llena de aventuras.

Zortziko nos enamoró y va a estar siempre en nuestros corazones.

Teresa

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Pirineu en boca. Comida de montaña en Barcelona.

David y yo crecimos pasando parte de nuestras vacaciones en La Cerdanya y en Andorra, por lo que somos unos enamorados del Pirineo y, obviamente, de su gastronomía.

Por eso, cuando mis padres nos hablaron de Pirineu en boca, no nos lo pensamos y fuimos a conocerlo.

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¿Dónde está?

Encontramos Pirineu en boca en calle Girona 17, cerca de la parada de metro Tetuan.

¿Cómo es la decoración?

Hay que tener en cuenta que el local está conformado por dos espacios, uno que lo encontramos al entrar y que es la tienda en la que venden sus productos y la carne; y el otro que está al fondo de todo y que es el restaurante en sí.

En la zona del restaurante hay unas mesas que están en una especie de terraza que tiene un aire muy natural y orgánico.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Nada más llegar, uno de los camareros nos acompañó a la mesa y, debido a la peculiaridad de la carta, nos la explicó detalladamente ofreciendonos todas las opciones.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. Cuando llegamos aún había mesas pero se fue llenando el local poco a poco sin resultar agobiante, por lo menos en la parte de la terraza que es donde estábamos nosotros.

¿Qué comimos?

Tal y como os he comentado, las opciones de la carta son curiosas. Uno puede, o bien elegir la carne a peso de la tienda que tienen y ellos se la preparan, o bien elegir la opción “menú” consistente en una crema o ensalada y un plato concreto. También tienen opciones de tapas y platillos.

Nosotros nos decidimos por la segunda opción y después de estar un buen rato debatiendo qué pedir nos pudimos decidir.

David eligió tomar una sopa gallega que le vino fenomenal porque estaba muy resfriado y un caldo calentito siempre viene bien. La verdad es que estaba muy buena, muy auténtica y muy sabrosa.

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Y como plato principal, eligió el cordero al horno con arroz y peras caramelizadas. El aspecto ya era espectacular y el sabor superaba todas las expectativas. La carne estaba bien cocinada, muy tierna y la combinación con los acompañamientos era muy acertada.

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Yo en cambio pedí el salmorejo para refrescarme un poco antes de empezar, y como plato principal pedí la brocheta de kofta con hummus y chips de berenjenas con crema de yogur. Eran unas brochetas de carne picada de cordero con un toque especiado que estaban espectaculares de sabor y la combinación con el hummus era ideal. Lo único que no me entusiasmó fue la salsa de yogur, porque no me suelen gustar demasiado, pero por suerte ésta venía en un bol a parte por lo que elegí si me la ponía o no.

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Como estábamos entusiasmados por lo mucho que nos estaba gustando todo, decidimos pedir postre. Y nos decidimos por compartir un pastelito de chocolate sin harina que estaba…¡de otro mundo! Lo disfrutamos muchísimo y tuve que frenar a David para que no pidiera 2 o 3 más.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 51,95€ (incluye la comida más una botella de vino).

Valoración global

Nos ha encantado.

Lo natural de su producto, lo simple de su filosofía y la calidad de los platos nos han convencido totalmente.

Es una opción excelente para ir a comer en cualquier ocasión ya que, aunque no lo podríamos considerar barato del todo, la relación calidad-precio me parece excelente.

Os lo recomiendo para un capricho que os queráis dar con un buen producto.

Teresa

El Zorrito. Tapas y platos sin complicaciones en Barcelona.

Habíamos pasado por delante de El Zorrito infinidad de veces y, al final, por lo típico de que uno no se fija en lo que tiene más al alcance, no habíamos ido nunca. Hasta que nos plantamos y decidimos ir a cenar.

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¿Dónde está?

Encontramos El Zorrito en la avenida Josep Tarradellas 133, cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

El local es una mezcla entre estilo rústico, por las paredes de ladrillo visto y el mobiliario de madera con toque antiguo; e industrial, por algunos elementos decorativos como las vigas y las columnas y los colores grisáceos. Una combinación encantadora.

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¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado bastante pronto, sobre las 21h. No había mucha gente y las personas que fueron llegando eran parejas o familias que no aportaban demasiado ruido al ambiente. Imagino que, como siempre, dependerá del día.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas patatas bravas que vimos en los comensales de la mesa de al lado y nos apetecieron mucho. La verdad es que estaban bastante buenas y la salsa era picante pero soportable.

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Decidimos pedir también para picar unas croquetas de jamón ibérico porque nos encantan y queremos probarlas todas hasta dar con las mejores. Estas quizás no lo son, pero estaban muy buenas y conforman un aperitivo ideal.

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Después, cada uno de nosotros pidió un plato principal. David eligió una de sus debilidades, unas costillas de cordero muy sencillas pero tiernas y deliciosas. Yo en cambió me decidí por los dados de solomillo de ternera con verduras a la parrilla, un plato también muy sencillo y sin complicaciones pero muy bueno y con muy buenas proporciones entre la carne y las verduras.

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Ya que nos habíamos portado relativamente bien (no nos fijemos en las croquetas y las bravas), decidimos pedir de postre el coulant de chocolate con helado de avellana. La combinación era exquisita y nosotros que somos muy golosos lo disfrutamos mucho.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 60,8€ pero como habíamos reservado por El Tenedor teníamos el 30% de descuento por lo que pagamos 42,56€.

Valoración global

El Zorrito nos gustó mucho.

La verdad es que últimamente valoramos mucho los locales que son sencillos y acogedores. Y éste lo es.

La carta que ofrece está basada mayoritariamente en platos de la cocina mediterránea y de mercado, muy sencillos e ideales para pedir unos cuantos de ellos y compartir. Las raciones que sirven son bastante adecuadas aunque algunos platos nos parecieron un poco caros por lo que eran, a pesar de que es verdad que la calidad de los mismos era bastante alta.

Nos pareció un lugar ideal para tapear distendidamente en pareja o con amigos y charlar un poco de todo.

Seguramente, por el ambiente y por la cantidad de veces que pasamos por delante, repetiremos a cenar o a picotear algo.

Teresa

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Negro. Cocina internacional con estilo en Barcelona.

Hablando el otro día con unos amigos sobre el blog, me vino un pensamiento a la cabeza que definió muy bien mi visión: “a mi me gustan más los restaurantes que la comida”. Y es que, aunque estoy empezando a disfrutar de la comida y a saborearla y valorarla, suelo enamorarme más del entorno en el que me la sirven. Por eso le presto tanta atención a la decoración de los restaurantes, porque es lo que más me llama la atención y lo que muchas veces determina mis elecciones.

Con Negro eso me pasó al 100%. También es verdad que al ser de Grupo Tragaluz, del cual hemos ido ya a varios restaurantes, sabía que la comida sería buena por lo que me dejé llevar por el estilo y fuimos a probar.

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¿Dónde está?

Encontramos Negro en la Av. Diagonal 640 justo en frente del centro comercial L’Illa.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla y nórdica, con predominancia de colores oscuros y cálidos y de madera clara. Con poca luz creando un ambiente íntimo.

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¿Cómo nos trataron?

Muy bien. La verdad es que todo el personal iba a mil por hora porque tenían mucha gente y aún así, se tomaron el tiempo necesario para atendernos bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes habiendo reservado el día anterior. Os lo digo porque muchas veces que había intentado reservar anteriormente, como se me había ocurrido hacerlo el mismo día, había sido imposible.

Había mucha gente.

Es un restaurante muy mono, con cierta fama y al que va bastante gente. Solos no estareis pero sabiéndolo uno ya va mentalizado.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un rollito de verduras con salsa thai delicioso e ideal para compartir porque aunque es contundente, entre dos personas resulta más llevadero. Además la salsa thai no era nada picante (tenía ese puntito, pero nada exagerado) y tenía un toque muy refrescante perfecto para contrarestar un poco la pesadez de la fritura del rollito.

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También compartimos un huevo de pato estrellado con patatas y jamón ibérico espectacular. Tenía un sabor muy intenso y, de nuevo, al ser para compartir no resultó demasiado pesado.

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Como plato principal, David pidió el pulpo con patata y kimchi que le fascinó. Según él, el pulpo estaba muy bien cocinado y muy tierno y con un sabor muy auténtico.

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Yo me vine muy arriba y decidí pedirme la pizza de ragú de ternera y parmesano. ¡De otro mundo! A pesar de que no soy muy de pizzas, no pude resistirme ya que el ragú es una de mis maneras favoritas (y más sabrosas) de guisar la carne y el parmesano es mi queso favorito del mundo; así que esa combinación tenía que probarla. Me encantó la pizza porque era extremadamente fina, ideal para no terminar demasiado llena, y los dos sabores combinaban a la perfección y a pesar de ser muy intensos ambos no se pisaban el uno al otro. Vamos, que me enamoré de la pizza.

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Para terminar, pedimos un coulant con helado de chocolate blanco para compartir (del que no hay foto porque somos unos ansias) que estaba espectacular.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino y una de agua con gas nos costó 79,3€.

Valoración global

Nos ha encantado.

Como ya conocíamos otros restaurantes de grupo Tragaluz, no nos ha sorprendido que Negro nos gustara.

Ofrecen un producto de calidad, bien elaborado y en un ambiente informal pero con estilo que lo hace ideal para múltiples ocasiones. Bien es cierto que el precio es un poco elevado, aunque en mi opinión la relación calidad-cantidad-precio es excelente.

Nos ha parecido un restaurante ideal para ir en pareja una noche que queramos que sea especial. Eso sí, quizás para una cita extremadamente romántica no, pues aunque sí tiene ese halo especial, por la cantidad de gente que hay no es el restaurante más íntimo del mundo. También puede ser ideal, si buscáis un restaurante al que ir un grupo de amigos a empezar una noche de esas que se alargan hasta tarde (o temprano por la mañana) por lo informal, moderno y joven del local.

Seguramente repetiremos y muy probablemente probaremos en Rojo, su local hermano que se encuentra en la parte de abajo de Negro y que ofrece especialidades japonesas.

Teresa

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Pepa Tomate. Nuevo local de tapas en Sant Antoni, Barcelona.

La calle Parlament parece infinita, siempre hay espacio para un local de restauración más. Uno de los más nuevos que han abierto, se llama Pepa Tomate y como espíritus curiosos que somos allá que fuimos a ver qué se cocía.

Como ya he dicho, Pepa Tomate está en la calle Parlament 35, pero podéis encontrar más restaurantes del mismo grupo repartidos por Barcelona.

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El local está decorado como los típicos bares de tapas, un poco más modernizado, pero con bastante encanto.

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Las opciones para comer y tapear son muy variadas pero nosotros decidimos empezar por unas patatas con allioli de mortero muy ricas, sobretodo el allioli, y unas croquetas de setas, nuestras favoritas, que estaban deliciosas.

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Después, David pidió las costillas de cerdo American Route 66 que estaban espectaculares, con la carne super tierna y sabrosa aunque, como bien nos indicó el camarero cuando pedimos, la ración es muy escasa; y más aún por el precio que tiene el plato.

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Yo en cambio, pedí una ensalada tíbia de pasta fresca, tomates, piñones, alcaparras, ajo negro y parmesano. Estaba muy buena, bastante refrescante y con los sabores muy bien integrados y combinados. Todo un placer para el paladar.

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Como nos quedamos con un pelín de hambre, decidimos pedir unos postres. Yo, por recomendación del camarero, pedí el tiramisú casero que estaba espectacular aunque os recomiendo compartirlo porque es bastante pesado (es lo que tiene el tiramisú); y David pidió un pastelito llamado Gemma Floral, que es un pastelito vegano de fresa, lima y cilantro súper rico y refrescante.

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Nos gustó bastante, sobretodo la comida ya que nos parece que ofrecen un producto de gran calidad, muy bien presentado y muy bien elaborado.

El precio global no era excesivamente caro (47,4€), o mejor dicho, no lo sería si las raciones fueran más espléndidas ya que salimos con la sensación de que habíamos pagado demasiado por unas raciones más bien escasas o justas. Dentro de lo malo, lo bueno es que el personal que nos atendió ya nos iba advirtiendo de que platos eran más pequeños, lo qual se agradece y demuestra honestidad por su parte.

Creo que puede ser una buena opción para ir a tomar unas copas de vino o unas cañas y unas tapas (2 o 3) para picar algo, sin embargo, para comer propiamente, uno puede quedarse con un poco de hambre.

Aún así, el ambiente que se respira es bueno y, aunque cuando nosotros fuimos era un festivo al mediodía y había bastante gente, es una buena opción más que ha nacido en el barrio.

Teresa

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Florida. Cocina tradicional y cosmopolita en Barcelona.

El restaurante del que os vengo a hablar hoy lleva abierto ya bastante tiempo en el barrio y, aunque por delante hemos pasado infinidad de veces, siempre nos pillaba de paso y nunca entrábamos. Hasta que decidimos ir a cenar a Florida y probar sus platos y su ambiente.

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¿Dónde está?

Encontramos Florida en la calle Floridablanca 119, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

No tiene nada especial, todo el local está decorado con elementos de madera, mimbre y de color blanco, y con copas y botellas dispuestas en varias estanterías; pero el conjunto que conforman es muy acogedor.

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¿Cómo nos atendieron?

El chico que nos atendió fue muy amable y el servicio fue muy rápido.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a Florida a cenar un viernes no demasiado tarde. Habíamos reservado para las 21h y a menos 10 ya estábamos allí (sí, somos unos ansias que nos pasamos de puntuales) por lo que durante todo el tiempo que estuvimos allí no se llenó demasiado el local y pudimos estar muy tranquilos.

¿Qué comimos?

Como toda la carta está basada en tapas y platillos, decidimos pedir varias para poder compartirlas y probar más platos.

Empezamos con unas patatas bravas, porque a veces somos unos aburridos que no salimos de los clásicos, pero lo cierto es que estaban muy buenas e ideales para mí ya que no soy muy fan del picante y éstas lo eran lo justo.

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Pedimos también unos calamarcitos a la andaluza que estaban riquísimos y francamente adictivos, empezabas a coger uno y casi te tenías que terminar el plato tu solo. Muy buenos.

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A continuación, y como para equilibrar un poco y sentirnos más sanos (sí, claro), pedimos unas verduras a la brasa con salsa romesco. Estaban muy buenas pero les pasa lo mismo que ocurre en muchos restaurantes que ofrecen este plato: si las verduras van acompañadas de salsa, no pongáis una gota de salsa que no llega ni para dos champiñones; sed más generosos que los fans del romesco queremos notar el sabor durante todo el plato.

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Los siguientes platos que pedimos en principio también eran para compartir, pero terminamos comiendo cada uno el suyo.

Pedimos el pulpo a feira con pimentón de la vera que, aunque estaba riquísimo, a mí no me entusiasmó por el mero hecho de que tenía demasiado sabor y textura a pulpo (pues claro bonita, no iba a saber a chocolate…) pero a David, que es muy fan, le encantó y se lo comió encantado.

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Y para terminar pedimos también el pollo Tikka Masala con arroz jazmín que estaba muy bueno. He de reconocer que estaba un poco asustada porque pensé que tendría un sabor demasiado intenso y que quizás no lo disfrutaría demasiado, pero lo cierto es que no, que el sabor del plato era muy suave y nada cargante.

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Y como nos vinimos un poco arriba, decidimos pedirnos unos sorbetes de mojito que estaban buenos pero, a posteriori, llegamos a la conclusión que hubiese sido mejor pedir uno para compartir ya que la cantidad de ron que llevaban era demasiado elevada.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 70,5€, es decir, 35,25€ por persona.

Valoración global

La comida nos gustó mucho, las raciones eran bastante correctas y, aunque el precio no es barato, nos pareció aceptable por todo lo que comimos y bebimos. Sobretodo por cantidad ya que salimos bastante llenos del restaurante. Si os parece caro, siempre podéis escoger otros platos u otras bebidas y la cuenta será más ajustada.

Además, el ambiente que se respiraba era super especial ya que los viernes y los sábados de 21:30h a 23:30h (si no recuerdo mal) hay música en directo por lo que, si os gusta, se disfruta muchísimo. El chico que cantó cuando fuimos nosotros nos hizo pasar un rato mágico, porque somos mucho de música y más aún si es en directo.

Vamos, que salimos de Florida encantados, habiendo descubierto un nuevo restaurante y convencidos de que volveremos por lo cerca que nos queda y porque nos pareció ideal para cualquier celebración familiar o una reunión con amigos que se preste a pedir varios platos y picotear.

Teresa

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Parlament Cuina de Barri. Tapas de siempre actualizadas en Barcelona.

Hablar del barrio de Sant Antoni de Barcelona sin hablar de la calle Parlament es, como poco, complicado. Porque desde que se convirtió en el barrio hipster y centro del moderneo de la ciudad, esta calle ha albergado un gran número de locales que captan muy bien esa esencia.

Pero claro, no todos comulgamos con ese estilo al 100%, o al menos no todo el rato. Por eso la apertura Parlament Cuina de Barri ha sido todo un acierto, pues es un local que sabe recoger muy bien ese aire moderno con tapas y platos de toda la vida adaptados ligeramente a ese estilo pero sin florituras.

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Parlament Cuina de Barri está, lógicamente, en la calle Parlament 26, muy cerca de la parada de metro Poble Sec.

El local está decorado con grandes toques de madera clara y muebles de estilo vintage que le dan un aspecto acogedor y con elementos industriales que le dan ese aire más actual.

La carta es bastante variada y apta para todos los gustos.

Nosotros, como casi siempre que vamos a locales de este estilo, decidimos compartir y degustar varios platos.

Empezamos con unas verduras a la brasa con salsa romesco. Estaban deliciosas, en su punto, con una variedad muy buena y cada una en número par, lo cual se agradece al ser dos comensales. Eso sí, echamos de menos un poco más de salsa porque no nos dio para todas las verduritas. Es que en esta casa somos muy de romesco…

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Compartimos también unos calamares a la andaluza con mayonesa de wasabi espectaculares y deliciosos, con un rebozado muy fino y con un toque sorprendente.

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Después pedimos un tataki de atún con crema de aguacate muy bueno y totalmente en su punto, o al menos en el punto que me gusta a mí; y un pulpo a baja temperatura con patata y papada delicioso y muy tierno. Cada vez estoy entrando más en el pulpo, veremos como evoluciona.

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Y por supuesto, tomamos algo dulce; porque una cena de un viernes por muy informal que sea no puede terminar sin postre.

David tomó un sencillo pero delicioso pan con chocolate y yo me decidí por un flan de chocolate blanco y maracuyá que estaba buenísimo. Todo un gustazo para el paladar.

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La verdad es que salimos de Parlament Cuina de Barri encantados. Habíamos oído hablar muy bien de él y ciertamente es un lugar muy recomendable para múltiples ocasiones y en especial para aquellas más informales tanto en pareja como en grupo más grande. Además no está nada mal de precio, a nosotros todo nos costó 68€ y la verdad es que salimos satisfechos y sin nada de hambre.

Todo un gran descubrimiento que sin duda, nos sacará de muchos apuros en muchas ocasiones en las que no sabemos dónde ir a comer.

Teresa

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Bellavista del Jardín del Norte. Un pueblo chic en medio de Barcelona.

Si a uno le dicen que han abierto un restaurante que quiere representar un pueblo con todos sus elementos en medio de Barcelona, la primera reacción es algo así como: “¿perdona?”.

Pero claro, eso alguien normal, porque a mí que las cosas cuanto más curiosas y peculiares son, más me gustan; mi reacción fue: “¡vamos!”.

Y así fue como fuimos un sábado a darnos un homenaje a Bellavista del Jardín del Norte.

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¿Dónde está?

Encontramos Bellavista del jardín del norte en la calle Enric Granados 86-88, bastante cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

La gracia del restaurante es que está ambientado como si fuera un pueblo, es decir, todo el local está dividido en varios ambientes que recrean cada uno, una parte de un pueblo: la plaza, la iglesia, el colmado, el bar, la barberia, etc. Todos ellos llenos de luz, color y de vida, transmitiendo alegría a todos los comensales.

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¿Cómo nos trataron?

Muy bien. La verdad es que nos llamó la atención lo extremadamente amable que era todo el personal, con una sonrisa todo el rato, explicándonos todo sin problema y pendientes en todo momento de todos los clientes.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo dos tapas del apartado de la carta que ellos denominan Cruce de mundos. Pedimos la de China, un bao de cerdo Pekín, es decir, un pan al vapor relleno de carne de cerdo con salsa cantonesa; y la de Argentina, una empanada criolla de cochinillo ligeramente picante. Ambas estaban deliciosas y para probar un poco de las especialidades internacionales de la carta estuvo muy bien.

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Después, y como íbamos con la intención de regalarnos un poco, pedimos un Arroz marinero del Senyoret. No soy yo muy de comer paellas fuera de casa (las que hace mi padre son sagradas) pero últimamente, con el buen tiempo, nos ha apetecido muchísimo tomarlas y aquí nos entró por el ojo y, la verdad, suerte que la pedimos. Estaba riquísima, pegadita pero no en exceso y con un sabor muy intenso de todos los ingredientes.

Lamento mucho no haber podido hacer una foto de la paella entera y bonita, pero es que no me dio tiempo a reaccionar a esos primeros segundo de quedarme embobada mirando y oliendo la paella.

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No sé cómo pero aún hicimos sitio para tomar postre. David pidió un sorbete de mango super refrescante y muy cuqui; y yo, me vine arriba y pedí un trozo de Fudge Cake de chocolate orgásmico completamente.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 93,5€, es decir, 46,75€ por persona.

No es un restaurante barato y, como en todos, hay platos cuyo precio es correcto y otros que son excesivamente caros para lo que son. Ahora bien, es el lugar ideal para darse un capricho puntual en un sitio en el que sabes que la calidad será buena.

Valoración global 

La experiencia fue fantástica. Salimos encantados y recomendandoselo a todo el mundo que nos preguntaba.

Es el restaurante ideal para una celebración en grupo o en pareja especial, fantástico también para ir con niños.

La originalidad del local, la excelente atención recibida por parte de todo el personal que nos atendió desde que entramos y la gran calidad de la comida que nos sirvieron son los factores que nos han hecho enamorarnos del lugar.

Recomiendo ir al mediodía, un día soleado, para apreciar bien toda la luz que entra en el local y enamoraros de cada detalle que se os vaya presentando.