Cup & Cake. Relax e inspiración en Barcelona.

Con toda la vorágine que nos invade en nuestro día a día, soy de la opinión que necesitamos unos minutos cada día para parar, regalarnos algo que nos apetezca y llenarnos de inspiración de nuevo.

Hay sitios que son propicios para ello, y los distintos locales de Cup & Cake me parecen ideales para tal propósito. Los descubrí hará más de 2 años; y ya en mi anterior aventura bloguera hice un post sobre Brunch & Cake (c/Enric Granados, 19),  porque en aquél momento las tartas y los cafés que hacían me tenían obsesionada.

Ahora, las deliciosas tartas que elaboran ya no las tomo tan a menudo (blogger gastronómica sí, pero a dieta también…), pero lo cierto es que he descubierto distintas opciones más saludables y que me parecen geniales para distintos momentos del día, bien para tomar brunch o bien para un afterwork.

Como ya he mencionado anteriormente, creo que uno de los puntos fuertes que tienen es que buscan crear un ambiente tranquilo, relajado e inspirador. De hecho, el siguiente cartel, presente en sus locales, define muy bien su filosofía.

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“En las abuelas, confiamos”. Es totalmente cierto. Ellos basan su filosofía en tratar de reproducir aquello que tanto caracteriza a las abuelas, es decir, hacerlo todo con cariño y con el amor más profundo que existe. Lo cierto es que, aunque no se puede comparar como se hacen las cosas en un restaurante a cómo las hace tu abuela; la verdad es que se nota que en sus productos ponen esmero, cariño y cuidan los detalles; y eso es de agradecer. Si les queréis conocer un poco más a fondo, os aconsejo que echéis un vistazo a su página web (link aquí).

En sus locales se respira un ambiente tranquilo y relajado que nos encanta.

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Uno de los locales que hemos visitado es el Travel & Cake (c/Rosselló 189), un espacio grande, muy luminoso, exquisitamente decorado e inmensamente inspirador, al menos para mí.

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Allí, tomamos para merendar unos zumos que estaban deliciosos y David aprovechó para comer algo y pidió el Súper Sandwich de Pollo con guacamole y nachos que estaba buenísimo y, como podéis ver, deliciosamente presentado. Enamora…

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También hemos visitado Brunch & Cake by the sea (Passeig Joan de Borbó, 5) aunque fuimos por la tarde ya que en otras ocasiones que habíamos tratado de ir, al ser al mediodía, nos lo habíamos encontrado siempre llenísimo.

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Allí la gracia reside en tomar algo en la terraza y ver a los turistas ir de aquí para allá. Nosotros repetimos con los deliciosos zumos naturales y, esta vez, nos decidimos a probar los huevos revueltos con jamón ibérico en pan de bagel. Toda una delicia e ideal para compartir.

Si necesitáis en algún momento, un lugar al que ir y parar un rato de todas la obligaciones diarias, cualquiera de los establecimientos de Cup&Cake es perfecto para ello. Muy recomendable.

Teresa

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B Lounge. Brunch de lujo en Barcelona.

El brunch es una comida fascinante. Ideada para aquellos que se levantan tarde y saben que es demasiado tarde para desayunar y quizás demasiado pronto para comer. Por eso, lo hacen todo. Toman platos salados más propios de una comida y platos dulces, no solamente como postre, característicos de un desayuno.

Desde hace unos años, el brunch se ha popularizado mucho, tanto que incluso tenemos locales que se dedican exclusivamente a ofrecer esta comida.

Así que hace unos domingos, aprovechando el día espléndido de verano que hacía, David y yo decidimos darnos un homenaje e ir a disfrutar del Brunch Raval, el brunch que ofrece el hotel Barceló Raval y cuya principal particularidad es que se trata de un buffet.

¿Dónde está?

Encontramos B Lounge, el restaurante del hotel Barceló Raval, en la Rambla del Raval 17; una zona que están intentando revitalizar desde hace ya unos cuantos años.

¿Cómo es la decoración?

Única. Una mezcla entre barroca, por lo cargado, y moderna, por las formas y los colores. Sin ninguna duda, a mí, las sillas rosas y negras me fascinaron.

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¿Cómo nos trataron?

Correctamente. El personal que nos atendió nos acompañó a la mesa y estaban atentos de retirarnos los platos periódicamente para que no se nos acumularan. Sin más.

¿Qué comimos?

En este caso particular, es difícil decir con exactitud que comimos ya que, al ser un buffet, probamos de todo.

Hay una gran variedad de opciones, tanto en dulce como en salado, y para todos los gustos: bollería, verduras a la plancha, buffet de ensaladas, tapas de tortilla, hummus, guacamole, fruta, repostería, zumos, etc. Así que para que os hagáis una mejor idea, os dejo unas fotos en las que se aprecia lo que había y, sobretodo, lo atractivamente presentado que estaba.

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Por lo general, todo estaba muy bueno. Obviamente cuando hay tanta oferta, hay cosas que están mejor y otras que están peor; pero siempre encuentras algo con lo que aciertas. Por ejemplo yo, personalmente, encontré deliciosas las verduras a la brasa con salsa romesco, sin embargo, hubiese agradecido que los mini wraps hubiesen sido de mejor calidad; pero la totalidad era buena.

También disponen de huevos florentine con jamón o con espinacas, eso sí, hay que tener en cuenta que si se quieren tomar, hay que pedirlos al personal (ya nos lo advierten cuando nos sientan en la mesa) y los traen a la mesa. La verdad es que merecen la pena porque estaban riquísimos.

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Pero sin ninguna duda, lo mejor del brunch es al terminar de comer. El mismo personal del restaurante te da un tiquet para tomar un cóctel en la terraza 360º, en la planta más alta del hotel y que, al ser el hotel circular, ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad. Y eso para los enamorados de Barcelona como yo, suma muchos puntos.

David tomó un Bloody Mary y yo una Mimosa, y con el buen día que hacía y las maravillosas vistas de toda Barcelona, hicieron que disfrutáramos de un domingo redondo.

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Y…¿cómo está de precio?

Es un precio cerrado y cuesta 25€ por persona, lo qual está muy bien ya que así no te tienes que preocupar de lo que vale cada plato y, si sois de comer bastante, la relación cantidad-precio es muy buena, y además en un magnífico entorno.

Valoración global

Es una experiencia muy recomendable. Sobretodo, no hay que dejarse llevar por la gula e ir cogiendo la comida poco a poco para saborear más y disfrutar más de la estancia. Además, el toque final en la terraza añade un toque diferente y más glamouroso aún si cabe a la experiencia.

Teresa

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Jonny Aldana. Afterwork urbano en Barcelona

Hará unos 4 años, abrieron muy cerca de mi casa un bar. Pequeñito, con apenas 4 mesas y una barra con unos taburetes a modo de terraza.

Yo era más jovencita y mi amor por los bares aún no se había desarrollado, sin embargo, empezó a aparecer en revistas y lo señalaban como el nuevo must del vermut en Barcelona. Por aquél entonces yo únicamente fui una vez, por la noche, a tomar algo.

Pero claro, pasaron los años, Jonny Aldana continuaba allí y no solamente eso, sino que varios bares iban abriendo a sus alrededores configurando un gran epicentro de locales de moda.

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La cosa es que, desde entonces, ya he ido unas cuantas veces (aunque demasiadas pocas para tenerlo tan cerca, la verdad) y me parece un sitio ideal para tomar algo tanto antes de comer como después del trabajo.

Para mí, que me encanta sentarme a observar a la gente que pasea y quedarme embobada, la mejor opción es tomar un vermut refrescante (este calor me está derritiendo las neuronas, en serio) y disfrutar de una buena compañía, una buena charla y, porque no, sentarse solo o sola y acompañarse de un buen libro.

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Además, si tenéis un poco de hambre os recomiendo mucho sus “patés” vegetales, como el hummus con remolacha del que vivo enamorada o el de berenjena. Para mí son ideales para abrir el apetito y están deliciosos.

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Me queda pendiente disfrutar de una comida o una cena para probar algunos de sus platos ya que por las descripciones, por las fotos que veo publicadas en redes sociales y por los aromas que me llegan cada día cuando paso por delante, deben ser deliciosos.

Además, no quería cerrar el post sin mencionar la decoración del local, llena de pequeños cuadros encantadores y muy urbanos, muy colorida y con un cuadro con una frase (que ya sabéis, son mi perdición) que me ha conquistado:

“Future belongs to those who dream”, o lo que es lo mismo, “El futuro pertenece a los soñadores”. Por supuesto que sí.

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Así que si queréis tomar algo relajado y sin preocupaciones, os lo recomiendo mucho mucho.

Teresa

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Bananas. Una explosión de color en Barcelona.

Cuando uno lee una crítica acerca de un restaurante, tanto si es buena como mala, puede hacer dos cosas: creérsela o decidir averiguar por uno mismo si lo que ha leído es cierto.

Al empezar a leer sobre Bananas, vimos que había opiniones muy encontradas y no nos decidíamos; sin embargo, como si algo tiene que ser al final es, un domingo que paseábamos por el Born, la casualidad quiso que fuéramos a comer a Bananas.

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¿Dónde está?

Encontramos Bananas en la calle de la Fusina, 7 (08003 Barcelona), muy cerca del mercado del Born.

¿Cómo es la decoración?

Colorida. Viva. Ecléctica. Divertida.

Para mí, una de las mejores cosas del restaurante. Comer en Bananas es como estar haciéndolo en una película almodovariana, con palmeras, tigres, barroco…una locura visual que a mí, particularmente, me fascina. Quizás se podría definir como kitsch pero a mí ese rollo ya me va.

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¿Cómo nos trataron?

Bastante bien. Nada a destacar en este aspecto, ni para bien ni para mal.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un Sashimi de salmón y atún con emulsión de jengibre y soja que estaba espectacular, la mezcla de sabores era brutal.

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Como plato principal, David se decantó por unos fideos Mee Goreng con verduras, chili, pollo, gambas, huevo y soja que estaban bastante buenos.

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Yo en cambio, me decidí por una Veggie Burger, una hamburguesa de quinoa con queso de cabra, cebolla pochada en vermut rojo y salsa tártara. Estaba deliciosa, eso sí, llena muchísimo y la quinoa con el pan hacen una mezcla explosiva, así que mejor dejar un poco de pan.

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Para terminar, compartimos un trozo de pastel de chocolate con mousse de chocolate, que no estaba en carta pero el chico nos ofreció, que estaba divino aunque era una bomba que quemamos al salir dando un largo paseo.

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Y…¿cómo está de precio?

Bien.

Todo nos costó unos 55€ aproximadamente (juraría que había guardado el tiquet y no sé donde lo tengo), es decir, unos 27,5€ por persona.

Es un precio normal para una comida por la zona y, aunque es innegable que la comida es de calidad, sales con la sensación de que aunque has tenido una buena experiencia, la balanza calidad-precio está ligeramente desequilibrada.

Valoración general

Comer en Bananas ha sido una experiencia divertida. La sobreestimulación decorativa es un punto muy a favor y se come bien.

Ideal para ir un día soleado, de esos que tienes el ánimo ya por las nubes a causa del buen tiempo, después de haber dado un paseo por la zona, que tiene mucho que ofrecer; y dejarte llevar por la explosión de colores y estampados de Bananas mientras disfrutas de unos buenos platos.

Teresa

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Bimba’s

Que me gustan los restaurantes sofisticados, sencillos y elegantes no es un secreto para nadie que me conozca, y es por ello que Bimba’s estaba en mi wishlist desde hacía muchos meses y finalmente encontramos la ocasión perfecta para ir.

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Ubicado en la zona alta de Barcelona, definiría Bimba’s como un espacio íntimo, con clase y relajante.

Tiene dos salas, una a pie de calle y una en un piso inferior, muy espaciosas y decoradas exquisitamente, con sutiles puntos de luz para no molestar a los comensales y dotarlo de un ambiente muy romántico; y una terraza ideal para tomar una copa.

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Hay que advertir que es un poco laberíntico. Me explico. Tiene dos entradas, lo cual te desubica un poco al principio (ya se sabe, casa de dos puertas mala es de guardar). Nosotros accedimos por la entrada de la Diagonal y no había nadie, ni siquiera se dieron cuenta de que habíamos entrado hasta que subimos al comedor principal. Nos dijeron que los dos accesos son buenos; pero es verdad que el otro, el de la calle Flos i Calcat, está mejor habilitado. No es que sea nada relevante, pero más vale prevenir que curar y no acabar desconcertado.

El personal es muy atento, está en todo momento pendiente de las necesidades de los comensales y ofrecen un servicio muy rápido y ágil.

El punto fuerte, a parte del ambiente, es sin duda la carta, tanto de comida como de vinos. Es muy extensa y para todos los gustos.

La sorpresa fue cuando mi chico quiso pedir sushi y el camarero nos explicó que ni los domingos ni los lunes disponen de él. No es un gran agravio, pero si eres amante del sushi y vas sabiendo que quieres pedirlo, no estaría de más una mención en la carta para no encontrarte con el chasco y tener de decidirte otra vez rápido y corriendo con la presión de tener al camarero tomando nota.

Empezamos con unos calamares a la andaluza y una ensalada césar con parmesano (sí, lo sé, soy la loca de las ensaladas césar, no lo puedo evitar, un día haré un ranking de las mejores). Los calamares estaban deliciosos, muy finos, y la ensalada, no estaba mal, no tiene mucho misterio, pero sinceramente he probado ensaladas mejores por mucho menos precio y la verdad es que para ser del restaurante que es la presentación era un poco pobre y dejaba mucho que desear.

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Calamarcitos a la andaluza

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Ensalada César con parmesano

Luego tomamos un tartar de atún con guacamole y pallarda de pollo con rúcula y pomodorini. Tengo que decir que el pollo estaba muy bueno aunque es un plato sin muchas complicaciones, sin embargo, probé el tartar que pidió mi chico y a mí, que soy de las personas que menos les gusta el pescado que conozco, me encantó; es una combinación muy suave y creo que si repetimos, ya sé que voy a pedir.

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Tartar de atún con guacamole

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Pallarda de pollo con rúcula y pomodorini

Y terminamos con unas tartas deliciosas. David cayó con la tarta de chocolate y yo no me pude resistir al postre estrella, el delicioso New York cheesecake con frutos rojos. Son de pecado. ¡Qué delicia! De lo mejorcito.

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New York Cheesecake

¿Y como está de precio? Bueno, ya sabíamos que no iba a ser barato. En total, comida más dos copas de vino y agua, nos salió por 68,8€, es decir, menos de 35€ por persona, que por la ubicación y la calidad de la comida, no me parece demasiado desorbitado.

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La cena nos gustó mucho a pesar del regusto amargo de no haber podido tomar ni sushi ni pink mojito (no tenían ese día), y el restaurante está magníficamente decorado. Ahora bien, creo que no es para tanto. Hay restaurantes gastronómicamente mejores por un precio parecido. Aún así, ¿repetiremos? Probablemente sí. Merece una segunda oportunidad.

Teresa