Osmosis. Maridaje con mucha clase en Barcelona.

A principios de año, unas amigas muy sibaritas también, nos comentaron la experiencia que habían vivido en Osmosis, un restaurante en el que habían cenado cun menú con maridaje y del que habían disfrutado mucho.

Desde entonces quisimos ir y cuando vimos que en la Restaurant Week de El Tenedor estaba y tenían menú con maridaje, no nos lo pensamos ni medio segundo.

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¿Dónde está?

Encontramos Osmosis en la calle Aribau 100, cerca de la parada de metro Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Toda en tonos claros con toques negros y con una luz muy tenue, nada escandalosa, centrada sobretodo encima de las mesas para que podamos ver con claridad la comida.

Disculpad que no haya foto, pero cuando vas en grupo es un poco raro ponerte a hacer fotos a lo loco. Y veréis más adelante que no fue la única vez que me pajaree y no hice foto.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El sommelier del restaurante nos explicó muy detalladamente y con bastante gracia cada plato y, sobre todo, cada vino.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un lunes que al día siguiente era festivo a las 21h con reserva previa. No había mucha gente y se estaba muy tranquilo. Pero sé que los fines de semana se llena más.

¿Qué comimos?

El menú consistía de un aperitivo, 4 platos y un postre.

El aperitivo era una croqueta de pollo al curry y una mini tostada con brandada de bacalao ideales para abrir más el apetito.

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El primer plato que nos sirvieron fue caballa cítrica con ciruela roja y chantillí de hierbas maridada con un vino tinto italiano Ca fiui 2017 DOC Valpolicella. El pescado muy bueno, a pesar de no ser yo muy fan, pero lo cierto es que combinado con la ciruela roja estaba delicioso. Sorprendente también el maridaje de pescado con vino tinto pero era tan suave de sabor que hacían una pareja estupenda.

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Después nos sirvieron un cangrejo blando con bullabesa y café de París maridado con un vino vasco Itzasmendi7 2014 DO Bizkaio Txacolina. Este plato fue un fail total para mí porque quise hacerme la valiente pero no, me da mucha cosa comer cangrejo con la cáscara, y no pude comerlo. La cosa fue que como se lo di a David para que lo comiera él, me olvidé de hacer la foto. Eso sí, el resto de comensales del grupo que sí lo disfrutaron dijeron que estaba riquísimo y que la combinación con la bullabesa, que sí probé y estaba de vicio, era ideal.

A continuación, nos sirvieron un foie poelée con anguila ahumada y fruta de la pasión maridado con una xarelo Osmosis 2016 DO Penedès. A mí el foie me gusta, soy capaz de comérmelo, pero en pequeñas cantidades. El taco que nos sirvieron era bastante grande (hasta un punto que quizás era demasiado para mí) aún así me gustó mucho porque tenía un sabor espectacular que combinado con la fruta de la pasión era aún mejor. Eso sí, la anguila se la di a David porque me da mucha cosa (sí, tengo muchas manías, y eso que me he quitado unas cuantas por el camino).

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El último plato principal que nos sirvieron fue un cochinillo Pio Navarro con nísperos y mosto maridado con un vino francés Le Berceau des fees Savanniers AOC Loire. Estaba riquísimo y muy tierno y la combinación con los nísperos le daba un sabor muy especial.

Como postre, nos sirvieron hibiscus, tomate, frambuesa y vino tinto maridado con una cerveza Lindemas Lambic bier Kriek Belgique. Lo cierto es que los sabores del plato eran muy originales y el conjunto muy refrescante pero a mí el toque del tomate no me terminó de convencer. Eso sí, el maridaje con la cerveza con toque de cereza fue todo un acierto.

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Y…¿cómo está de precio?

Cada menú de la Restaurant Week nos costó 45€.

Valoración global

Si sois de mente y paladar abierto y espíritu aventurero, Osmosis es un lugar ideal para probar nuevos platos y aprender nuevas combinaciones que no se nos habrían pasado por la cabeza.

Es cierto que a lo mejor algunos platos no los disfruté tanto porque no eran 100% como me hubiesen gustado en otras condiciones, pero en el fondo esa es la gracia de ir a comer este tipo de menú así que, ya sabía a lo que iba.

Creo que para ir en pareja es una buena opción pero creo que si se va en grupo reducido con gente que le apasione comer y descubrir, es ideal. Y consejo, si vais y estáis pensando en ir a tomar después un gintonic, hacedlo en Osmosis mismos. El mejor gintonic que he probado, y coincidimos en ello todo el grupo.

Teresa

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Cereal Hunters. Un paraíso de cereales en Barcelona.

Hoy os traigo una recomendación diferente. Hoy no es un restaurante en el que comer o cenar. O sí. Pero creo que os va a gustar igual.

No es que sea yo mujer de cereales, en absoluto. Pero la fantasía… ¡ay la fantasía! Me apasiona y me enloquece.

Por eso, al enterarme que había un lugar en el que te podías hacer tu propio bol de cereales a tu gusto, con una variedad inmensa y con leche de colores, pues de cabeza que fuimos.

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¿Dónde está?

Cereal Hunters está en la calle Consell de Cent 245, cerca de la parada de metro Universitat.

¿Cómo es la decoración?

Para mí, fascinante.

Nada más entrar yo no podía dejar de mirar a todos lados. En un lado de la pared de la entrada, la barra y todas las cajas de los distintos cereales que puedes tomar; en el otro, posters de la trilogía original de Star Wars; y al fondo, una foto de las gemelas Olsen dando la bienvenida al local. Y si le sumamos que, al entrar más al fondo de la sala para buscar mesa y girar la vista hacia la izquierda, vi un poster de las Spice Girls; ahí ya me ganaron. Porque yo con 8 años fui a verlas en concierto, soy muy noventera y porque soy muy petarda, no lo vamos a negar.

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¿Qué comimos?

Obviamente nos pedimos cada uno un bol de cereales customizado.

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El funcionamiento es muy sencillo: eliges la medida del bol (S, M, L), eliges los cereales que quieres probar, el tipo de leche que quieres tomar con ellos (disponen también de una gran variedad) y si la quieres con algún color, y los toppings que quieras echarle.

David pidió un bol mediano con cereales Crunchy Nut Glorious Oat Granola con chocolate, leche de coco con colorante azul y toppings de Kit Kat y bolitas de chocolate negro.

Además de lo divertido del azul, el sabor de la combinación que eligió era delicioso y con bastante sabor a chocolate que, junto con la leche de coco, daban un resultado espectacular.

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Yo elegí un bol pequeño con cereales Froot Loops con Marshmallows, leche desnatada con colorante rosa y toppings de Kit Kat y bolitas de chocolate negro. Sí, tengo 5 años ¿vale?

Lo cierto es que a mí con algo rosa y de colores me ganáis el corazón de princesa, pero es que además el sabor era espectacular. Personalmente, no me gusta comerme los cereales muy blandos por la leche así que lo que hice fue ir echando la leche poco a poco para que los mojara pero no me los dejara demasiado reblandecidos. Y esto os lo cuento porque me pareció increíble el sabor dulce de los cereales bien crujientes y azucarados entre los que, aleatoriamente, me iba encontrando trozos blanditos de nube y combinados con el chocolate de los toppings me pareció una delicia.

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Y…¿cómo está de precio?

Los dos bols nos costaron 8,4€.

El precio incrementa según si los cereales son nacionales o de importación, si le añadimos color a la leche o no y por los toppings que añadamos. Cuando fuimos, el chico que nos atendió nos comentó que tenían una oferta en toppings y que podíamos poner 2 por el precio de 1.

Valoración global

Nos ha fascinado.

Es cierto que es el primer bar de cereales al que vamos y por eso nos ha ilusionado y gustado especialmente, pero ver toda esa variedad, todos esos sabores y esa fantasía, a mí me ha enamorado.

Ya he dicho al principio que no soy la mayor fan de los cereales del mundo pero creo que Cereal Hunters es el claro ejemplo de que si a algo le pones fantasía y lo vendes bien, puedes convencer hasta a personas que no serían, en principio, tu público objetivo.

¿Repetiremos? Mil veces probablemente, porque nos han dado una tarjeta en la que van sellando y a la décima vez te da una consumición gratis y porque queremos probar todas las variedades de cereales que tienen.

Teresa

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Dos Cielos. Cena romántica con estrella Michelin en Barcelona.

Hoy os traigo uno de los posts más especiales que he hecho hasta la fecha.

Y es que el pasado 8 de junio, David y yo cumplimos 3 años como pareja. Y como hacemos cada año, fuimos a cenar a algún sitio especial para celebrarlo. La diferencia con los años anteriores fue que, esta vez, David decidió sorpenderme con el lugar .

¡Cómo me conoce este chico!

Me llevó a cenar a Dos Cielos, el restaurante con estrella Michelin de los hermanos Torres, que está ubicado en la planta 24 del hotel Melià Barcelona Sky.

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El triunfo lo tenía asegurado: restaurante maravilloso, con glamour y con unas vistas espectaculares de nuestra bella ciudad.

Una vez subimos a la planta en la que se encuentra el restaurante, nos recibió una chica encantadora, con una sonrisa en todo momento, que nos acompañó a nuestra mesa. Para acceder al salón, atravesamos la cocina; lo que nos permitió ver de primera mano cómo estaban elaborando los platos.

Al sentarnos, nos trajeron la carta, que en sí es bastante escueta, porque la gracia es el menú degustación estacional. En nuestro caso pudimos degustar el Menú Primavera.

Todo el menú está elaborado con productos de temporada y el hilo conductor del mismo es, precisamente la estación en la que se basa.

No os voy a contar plato por plato por dos sencillas razones: una, que cada plato es tan elaborado y con tantos ingredientes y detalles que si hubiese tenido que contároslo todo, hubiese necesitado tomar apuntes y entenderéis que estaba de cena romántica; y dos, porque considero que degustar el menú es un momento tan especial que si os animáis y lo queréis probar, es mejor vivirlo en primera persona y dejar que os lo cuente el fantástico personal de Dos Cielos que son quienes dominan el tema.

El menú se abre con unos aperitivos muy curiosos.

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Mi favorito: aunque no lo parezca, esto es una paella. Una muy peculiar y diferente pero todo un placer para el paladar.

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Después, nos sirvieron 3 platos que podríamos considerar como entrantes, aunque algunos tenían la función de hacer de puente entre un plato y el que venía a continuación. Todos muy sorprendentes y visualmente preciosos.

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Sopa cuajada de bogavante y galera con anguila. Muy suave de sabor y preciosa a la vista.

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Ensalada de falso tomate con chupito de manzanilla.  La sirven con una copa de vino manzanilla infusionado con tomate y con una pimienta especial que produce un efecto de adormecimiento de la lengua (nada grave, no nos asustemos) que permite saborear el plato al 100%

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A continuación, nos trajeron lo que normalmente denominamos como platos principales, que en este caso constaban de uno de pescado y uno de carne. Ambos con una cocción espléndida y una textura que se deshacía en la boca y que permitía disfrutar aún más del sabor.

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Después, nos sirvieron un pre postre para limpiar un poco el paladar y prepararlo para los postres, con té marcha y alga nori.

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Finalmente (o eso creíamos), nos sirvieron los postres. Como David al hacer la reserva y al entrar había dicho que tenía intolerancia a la lactosa, su postre fue diferente al mío para que no sufriera consecuencias no deseadas.

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De verdad que, aunque todos los platos estaban de 10, los postres fueron mi parte favorita.

Pero aún faltaba lo mejor, el broche de oro,  lo que ellos denominan como “La Joya”, un bomboncito delicioso dentro de una caja preciosa.

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Todos y cada uno de los platos que nos sirvieron nos enamoraron, tenían un sabor increíble y con una presentación que hacía que te diera pena comértelos.

Además, merece la pena estar muy atento a las explicaciones de los camareros mientras sirven los platos ya que todos están llenos de curiosidades que os encantará conocer y que os permitirán disfrutar la comida aún más.

Muy recomendable, eso sí, para ocasiones muy muy especiales pues el precio del menú degustación (85€ por persona sin bebida) no es precisamente barato. Ahora bien, si me preguntáis si merece la pena ahorrar un poquito para daros el gusto, mi respuesta es un sí rotundo.

Salimos encantados de Dos Cielos, como flotando de felicidad.

Y hoy me permitiréis que termine el post un poco más cursi de lo habitual.

Gracias amor. Por estos 3 años. Por cada momento de felicidad, por cada obstáculo superado, por cada muestra de amor.

Gracias amor por cambiarme la vida a infinitamente mejor.

Teresa

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Wer-Haus. Un restaurante polivalente y sano en Barcelona.

Hoy os traigo una galería de arte. Y una tienda de ropa. Y una librería. Y un restaurante.

Hoy os vengo a hablar de Wer-Haus.

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¿Dónde está?

Encontramos Wer-Haus en la calle Aragó 287, cerca de la parada de metro Girona.

¿Cómo es la decoración?

Entre nórdica e industrial. El blanco es el color predominante en todo el espacio y el resto de elementos decorativos son en color gris oscuro con líneas muy sencillas.

Además cabe destacar la luminosidad que impera en todo el local. Maravillosa.

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¿Cómo nos trataron?

El personal que nos atendió fue muy amable y estuvo muy atento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado al mediodía, sobre las 14:30h. Pese a que casi todas las mesas estaban ocupadas, el ambiente era muy relajado y no excesivamente ruidoso.

¿Qué comimos?

Esta vez decidimos pedir cada uno sus platos (toda norma tiene su excepción) y para empezar David pidió una sopa fría de pepino con bacon crujiente; bastante rica, ideal para pasar el calor que está empezando a hacer y con un sabor de lo más auténtico y potente.

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Yo pedí una ensalada caprese, con mozzarella y tomates cherry que estaba riquísima, muy refrescante y mi oportunidad para comer un entrante con queso (David es intolerante a la lactosa y cuando pedimos para compartir no es cuestión de hacerle pasar un mal rato).

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De segundo, David pidió un “Power Bowl” de pollo, con arroz mixto, tomates cherry, pimientos, kale y frutas frescas.

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Yo pedí el mismo plato, pero en la versión vegetariana, con arroz mixto, calabacines, berenjena, cebolla roja, seitán y brócoli.

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Ambos platos estaban muy ricos y eran muy completos. La verdad es que la próxima vez que vayamos probablemente pidamos uno de éstos “Power Bowls” como plato único porque aportan en su solo plato, lo que se necesita (al menos yo, David que es de comer más quizás tendría otra opinión).

Como estábamos ya bastante llenos, decidimos no pedir postre y tomar un café con hielo para no quedarnos dormidos de vuelta a casa. ¡Y menos mal que lo hicimos! En Wer-Haus, además, son especialistas en café y el que nos prepararon estaba espectacular. Es café con hielo mezclado (o agitado, a mí el concepto no me ha quedado nunca claro) en coctelera, de manera que el café se enfría pero no nos lo tomamos aguado como suele pasar cuando lo pedimos con hielo. Y además lo sirven en copas de cóctel… ¡un final perfecto!

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó, aplicando el 30% de descuento que había por reservar por El Tenedor, 46,2€ y el descuento no incluía las bebidas. Hay que decir que, al pedir la cuenta, no nos aplicaron el descuento y tuvimos que pedirlo. Nada grave y, sobretodo, que no os de vergüenza.

Valoración global

Descubrimos Wer-Haus por recomendación de mis padres (que son unos foodies como nosotros y nuestros informadores, porque no llegamos a todo) porque a ellos les había encantado y a nosotros no nos defraudó.

Nos fascinó el espacio nada más entrar, lo bien que encajan todos los elementos que alberga y la comida (que es a lo que íbamos) nos pareció espectacular.

La comida tiene una gran calidad y sirven unas raciones de tamaño más que suficiente, por lo que el precio nos parece que está bastante justificado, ya no solo por la calidad de los platos y de su elaboración, como ya he dicho; sino también por el ambiente tranquilo que se respira. Y creedme que en la calle en la que está ubicado (los de Barcelona me daréis la razón) es muy complicado conseguir eso.

Todo un descubrimiento ideal para ir en pareja de manera informal o, porque no, en familia ya adulta.

Nosotros, sin ninguna duda, volveremos.

Teresa

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Ten’s. Tapas de autor de calidad en Barcelona.

Todos (o casi todos porque generalizar está mal) en este país conocemos a Jordi Cruz. Pero claro, quizás ir al ABaC no es una opción factible para todos los bolsillos, el mío el primero; pero aún así queremos probar platos que han sido gestados desde su talento.

Y entonces es cuando descubrimos Ten’s, una auténtica delicia que nos permite probar tapas creadas por él y su equipo a precios bastante más asequibles.

Como aquí somos muy curiosos, para allá que fuimos.

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Ten’s está en la calle Rec 79, justo en frente de la Estación de França y bastante cerca de la parada de metro Barceloneta.

El local tiene una entrada muy disimulada ya que forma parte de los bajos de un hotel, pero aunque a primera vista no parezca gran cosa (a mí me pasó, pensé que era un bar cutre la primera vez que pasé por delante sin fijarme…) lo importante está en el interior. Y en el interior encontramos un local bastante grande, todo en blanco y negro, muy sobrio y elegante pero con lineas modernas para darle un aire más informal.

La carta de tapas es muy variada y el problema está en elegir sin volverse loco. Nosotros decidimos compartir varios platos tanto salados como dulces.

Empezamos compartiendo unas patatas bravas con alioli espumoso y sofrito picante riquísimas, diferentes y sorprendentes por la textura de la salsa; y unos calamares a la andaluza con alioli de citronella que estaban espectaculares, con un toque cítrico delicioso, muy bien presentados y nada pesados.

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Después, David que últimamente no puede evitarlo, pidió una ostra con ponzu y bergamota que se ve que tenía ese toque diferente y único del ponzu (una salsa japonesa con bastante sabor cítrico) y que estaba deliciosa.

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Para terminar los platos salados, pedimos un arroz de bogavante y foie con brotes marinos que estaba espectacular. Caldoso pero nada aguado, con unos sabores muy intensos y con el arroz en su punto. Una ración muy recomendable.

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Como postre, decidimos pedir un tiramisú elaborado a su estilo pero espectacular y una crepe con fresas y helado deliciosa.

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Disfrutamos mucho de Ten’s y, aunque fuimos un día en el que no podíamos comer mucho porque nos esperaba celebración familiar por la tarde, pudimos hacernos una buena idea del estilo y del ambiente del local; y llegamos a la conclusión de que merece la pena conocerlo.

Es verdad que el precio es un poco más elevado de lo que pagaríamos normalmente por tapas de este estilo (todo lo que comimos y bebimos nos costó 70,6€), pero para darse un gusto está bastante bien.

Además, tienen 2 menús degustación que nos permiten probar más variedad de tapas aunque para mi gusto y para lo quisquillosa que puedo llegar a ser con la comida son demasiado caros. Ahora bien, David los disfrutaría mucho sin problemas.

Seguramente repitamos en alguna otra ocasión, pues es un lugar ideal para una comida o una cena informal que queramos que tenga ese toque especial y, además, por el público de pudimos ver puede llegar a ser una buena opción para ir también en familia.

Teresa

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Nomm. Lujo exquisito y sabroso en Barcelona.

Lo mío con Nomm viene de lejos. Concretamente del día de San Valentín. Andaba yo como una desesperada buscando un restaurante al que ir a cenar ese día y que estuviera cerca de casa y me crucé con Nomm; el problema resultó cuando vi que tenían un menú especial para ese día de 60€ por persona. Después de levantarme del suelo tras caerme por el impacto, decidí que ya encontraría la ocasión de ir en un futuro.

Y la ocasión llegó.

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¿Dónde está?

Nomm está en la Avinguda del Paral·lel 130, justo delante de la parada de metro Poble Sec.

¿Cuándo fuimos?

Nosotros fuimos a cenar un viernes por la noche, no demasiado tarde y la verdad es que no había demasiada gente; eso sí, a medida que iban pasando los minutos el local se fue llenando, sobretodo de parejas de turistas y grupos de amigos no demasiado grandes, aunque sin llegar a ser demasiado ruidoso (al menos para mí, que ya os advierto que a no ser que sea realmente insoportable no me suele molestar el ruido en los restaurantes).

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla en apariencia pero cuando uno entra al salón principal se encuentra la gracia del local, los farolillos rojos colgando del techo y el árbol en mitad de la sala; creando un ambiente encantador.

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¿Cómo nos trataron?

Todos los camareros que nos atendieron fueron muy amables, atentos y sin perder la sonrisa en ningún momento, cosa muy importante.

Eso sí, en ocasiones vimos al personal un poco desbordado, sobretodo a medida que el local se fue llenando. El orden de las bebidas y los platos se alteró un poco y el tiempo de espera entre platos fue un poco largo. Precisamente no pedimos postre porque no queríamos acabar de cenar demasiado tarde.

¿Qué comimos?

Leyendo la carta, había tantas opciones que nos gustaban que decidimos que pediríamos varios platos para compartir.

Empezamos tomando el ceviche de gamba tailandesa que estaba espectacular. Tenía un sabor muy peculiar pero delicioso y las gambas estaban muy buenas y tiernas.

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Después pedimos el pulpo cocido a fuego lento con té verde y salsa roja de curry que estaba buenísimo, nos encantó. Casi se nos saltaban las lágrimas de lo bueno que estaba.

Tan bueno estaba, que hasta que no nos acabamos el plato no nos dimos cuenta de que no habíamos hecho la foto de rigor. ¡FAIL!

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Así que para que os hagáis una idea de cómo era el plato, tomo prestada la foto del Facebook oficial de Nomm.

Cómo no, David pidió también una ostra natural.

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Y finalmente pedimos 2 tipos de dumplings. Los de wagyu, foie gras y trufa negra fueron mis favoritos; estaban deliciosos y con un sabor muy intenso. David, en cambio, se quedó fascinado con los Jiaozi dumplings de verdura, y le entiendo porque estaban también riquísimos y con todos los ingredientes del relleno muy bien integrados.

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Y…¿cómo está de precio?

No voy a mentir, es caro. ¿Lo bueno? Que habíamos reservado por El Tenedor y teníamos un 30% de descuento (mejor aún fue la cara que debimos poner cuando nos trajeron la cuenta y no nos acordábamos del descuento…).

Todo, la comida más los 2 cócteles que tomamos, sin descuento nos hubiese costado 84€. Con él, pagamos 58,8€, es decir, 29,4€ por persona.

El precio con el descuento me parece bastante bueno viendo el precio original, sin embargo, si hubiésemos tenido que pagar el precio completo hubiéramos salido del restaurante con la sensación de haber cenado algo muy caro. Y no porque la calidad de los productos no lo valiera, porque eran todos excelentes y nos enamoraron todos; pero las raciones que sirven son realmente escasas para el precio que se paga.

Valoración global

La experiencia en el restaurante nos encantó.

La comida nos enamoró con sus sabores originales y deliciosos, el ambiente del local nos fascinó y nos pareció muy especial.

Un restaurante ideal para cenas especiales o con un grupo reducido de amigos que quieran celebrar algo.

También creo que vale la pena mirar el menú de mediodía, pues aunque desconozco las condiciones, he visto que lo han introducido hace relativamente poco y a 15€ por persona. Visto lo visto en los relativo al precio, quizás sea una buena opción para hacerse una idea del tipo de cocina que ofrecen.

Probablemente volveremos, eso sí, para celebrar algo; pues no es un restaurante al que ir a cenar cada fin de semana y seguro que volvemos a probar algunos de los cócteles ya que los dos que probamos nos encantaron.

Teresa

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Napa. Platillos creativos mediterráneos en Barcelona.

David tiene muchas cosas buenas y una de ellas es, sin duda, que no prejuzga jamás. No le pasa con las personas y no le pasa con los restaurantes. Si él ve un restaurante, siempre propone entrar; le da igual la estética y la comida que ofrecen. Y eso está muy bien porque hace que me fije en algunos que no hubiesen llamado mi atención.

Uno de estos ha sido Napa, un restaurante pequeñito que promete cocina creativa de inspiración mediterránea con influencias californianas. Y la verdad es que prometía pero… ¿cumplió? ¡Lo vemos!

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Napa está en la calle Aribau 151, entre las paradas de metro Diagonal y Hospital Clínic.

Notamos que íbamos a disfrutar solamente con leer la carta en la puerta y había muchas opciones que nos encantaban y, al entrar, notamos enseguida el buen ambiente que se respira ya que el camarero que nos atendió fue muy amable y atento.

Decidimos que todo lo que pediríamos sería para compartir (¡qué raro en nosotros eh!) y empezamos con un hummus con pimientos rojos asados que estaba espectacular y unas croquetas de chipirones sobre allioli muy intensas de sabor y riquísimas.

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Seguimos con unos huevos estrellados con jamón porque somos unos fanáticos de este plato y, aunque no solemos tomarlo mucho, de vez en cuando nos regalamos. Y éstos estaban muy buenos y no eran demasiado pesados.

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Después cada uno tuvimos un antojo. Yo pedí la ensalada de mozzarella de búfala con tomate cor de bou ya que me apetecía algo más refrescante y lo cierto es que, pese a ser un plato sencillo, estaba sabroso y cumplió perfectamente su cometido de aliviar un poco al paladar entre otros platos más contundentes. David pidió el taco de pato con pachoi y ajos tiernos que era bastante original ya que no era el típico taco pero la carne estaba súper buena y bien cocinada.

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Finalmente, pedimos el pulpo a la brasa con cremoso de patata y aceitunas que estaba realmente muy bueno. La carne del pulpo estaba muy tierna, la combinación con la patata era muy acertada y el toque de la aceituna con esa textura tan curiosa le da el toque original.

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Y sí, podíamos haberlo dejado aquí, pero ya sabemos como funciona esto. Somos débiles de voluntad y más aún si delante se nos presenta un coulant de chocolate. Pero en nuestra defensa diremos que lo compartimos. Estaba delicioso y con un sabor super intenso a chocolate.

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Lo cierto es que salimos extremadamente satisfechos y felices de Napa. Comimos bien, con una calidad excelente, con un trato inmejorable (de verdad, gracias al personal que fue tan amable) y a un precio más que razonable (unos 25€ por persona).

Sin duda, es un lugar que os recomiendo mucho para cualquier ocasión ya que el ambiente permite hacer desde una cena romántica e íntima con vuestra pareja a una comida familiar con personas de distintas edades y gustos.

Sé que últimamente lo digo mucho (será que estamos teniendo buen ojo) pero Napa ha sido todo un descubrimiento al que, sin ninguna duda, volveremos a ir.

Teresa

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Trópico. Brunch lleno de color en Barcelona.

A menudo sucede que los horarios de las parejas son complicados y no coincidimos con la persona a la que queremos tanto como quisiéramos. Por eso, desde aquí quiero reivindicar las ocasiones llenas de amor, cariño y romanticismo a cualquier hora del día. ¿Dónde está escrito que las citas románticas son por la noche? La clave está en hacer que cualquier momento que pasemos con nuestra pareja sea un momento romántico y eso quiero transmitiros hoy. Que no importa el cuándo, sino el cómo.

Así que con esta premisa, hace unos días, nos fuimos tomamos un brunch/comida a Trópico, un lugar con un ambiente muy actual y alegre que te dibuja una sonrisa en la cara y que permite que el amor fluya fácilmente (soy consciente de lo cursi que me ha quedado esto, ya paro).

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¿Dónde está?

Encontramos Trópico en la calle Marquès de Barberà 24, en el Raval y a unos 5 minutos andando de La Rambla.

¿Cómo es la decoración?

El local es muy luminoso y con el blanco predominante lo potencian más aún. Los muebles del restaurante son vintage y en colores marrones y verdes que le dan cierto aire nostálgico precioso.

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¿Cómo nos trataron?

Las chicas que nos atendieron fueron muy amables en todo momento y se preocuparon mucho de que todo estubiera a nuestro gusto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos nachos, porque son nuestra perdición (y porque se les había acabado el hummus, que era lo que queríamos). Estaban muy ricos y los devoramos en un momento. Además, nos los hicieron sin queso y con la crema agria a parte para que David pudiera comerlos tranquilamente.

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Después, David pidió una Trópico Burguer, con plátano macho maduro, tomate y salsa huancaína, que estaba realmente buena. Yo pedí unos Huevos Benedict que estaban deliciosos no, lo siguiente. Además, iban acompañados por unas patatas aromatizadas con romero que eran para llorar de la emoción.

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Y para beber, tomamos 2 de sus famosos y coloridos zumos: un Watermelon Coconut Agua Fresca para David, amante como nadie de la sandía y del coco, y yo un Garden of Delights con guanábana, mora, fresa, leche de almendras, sirope de agave, polen y flores de pensamiento. El de David, a él, lógicamente, le encantó (a mí no, pero porque la sandía y el coco son mis frutas menos preferidas) y el mío estaba delicioso, con mucho cuerpo y mucho sabor.

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Y…¿cuánto costó todo?

Todo nos costó 41,5€, es decir, 20,75€ por persona. Me parece un precio bastante bueno para el tipo de producto que ofrecen y lo cierto es que la relación calidad-precio es excelente.

Valoración global

Había leído muchas cosas buenas sobre Trópico y os aseguro que todas ellas eran ciertas.

La comida es espectacular, muy cuidada en presentación y excelentemente elaborada; el local es maravilloso y el ambiente es fantástico, sobretodo por el buen rollo que se respira.

Así que si estáis buscando un lugar ideal para ir a pasar una velada romántica diferente, quizás para comer porque por la noche no podéis coincidir con vuestra pareja (aunque a Trópico también podéis ir a cenar), y queréis comer buenos productos y que os transmitan felicidad y buen rollo, sin duda, Trópico es vuestra opción.

Obviamente, me parece también una idea estupenda si queréis pasar un rato con amigos (el otro gran amor de la vida) ya que disponen de algunas mesas redondas ideales para charlar de todo y de nada mientras degustáis algunos de sus zumos y picáis algo.

Teresa

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Sasha. Restaurante romántico e innovador en Barcelona.

Hay lugares que por mucho que te lo cuenten, por mucho que te lo expliquen, jamás te vas a hacer una idea real de cómo son.

Sasha Bar es uno de esos sitios. Lo había visto en diferentes cuentas de Instagram y me había llamado la atención pero realmente, hasta que no fuimos a cenar no vimos la verdadera magia que tiene. Aunque soy consciente que con este post pasará lo mismo y que por muchos detalles que os ofrezca no llegaré a captar bien toda la esencia, yo os cuento mi experiencia con todo mi cariño y os invito a que lo probéis.

¿Dónde está?

Sasha Bar está en la calle Margarit 18, en el barrio del Poble Sec, muy cerca del Paralelo.

¿Cómo es la decoración?

Romántica e íntima. Todo el local tiene poca luz, con iluminación de velas que crean un ambiente muy íntimo.

sasha-decoracion-interior

¿Cómo nos atendieron?

Espectacularmente bien. Nos atendió una chica que se llama Luna, encantadora, que estuvo en todo momento atenta, que nos aconsejó muy bien y que nos trato con una sonrisa en todo momento.

sasha-cartel-mesa

¿Qué comimos?

Como era la primera vez que íbamos, la camarera nos preguntó si queríamos elegir nosotros los platos o si queríamos que nos ofreciera ella un menú con varios platos para compartir y así probar varias opciones. Decidimos que lo mejor era esta segunda opción así que simplemente empezamos a disfrutar de lo que nos iba sirviendo.

Empezamos con unas Patatas Bravas muy particulares ya que la patata que usan para hacerlas es morada y riquísimas para ir haciendo más hambre aún.

sasha-patatas-bravas-moradas

Después nos trajo un Tartar de salmón con aguacate que me animé a probar y suerte que lo hice porque estaba espectacular. Y que lo diga yo que no me gusta el salmón tiene mucho mérito.

sasha-tartar-salmon-aguacate

A continuación, nos trajo un Carpaccio de gamba que nos dejó con la boca abierta. Nunca lo habíamos comido y nos pareció delicioso. Tenía un sabor muy intenso, muy a mar y lo encontramos exquisito.

sasha-carpaccio-gamba

Este fue el último plato de pescado que nos sirvieron y pasamos a 2 platos de carne. El primero fue una mini hamburguesa de buey riquísima, bien presentada y todo un gusto para el paladar.

sasha-miniburguer-buey

Pero sin ninguna duda, la estrella fue el Ravioli XL con salsa de foie. Lo recuerdo y salivo. Tenía un sabor espectacular pero nada empalagoso (que a veces con el foie puede pasar) y fue la (casi) guinda perfecta.

sasha-ravioli-foie

Y cuando ya creíamos que habíamos terminado y casi habíamos decidido que no queríamos postre, la chica nos preguntó si queríamos que nos soprendiera con un postre que no nos podía decir que era. Como buenos aventureros gastronómicos que somos le dijimos que sí y nos trajo lo siguiente:

sasha-helado-burguer

¿Una hamburguesa? ¡No! ¡Un helado! Nos pareció tan original y tan mono que nos cautivó por completo.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 54€ y si le añadimos la botella de vino que pedimos, nos costó 73€. Teniendo en cuenta que nos trajeron 6 platos, 27€ por persona no me parece tan mal precio.

Cierto es que no es un restaurante barato pero cuando uno prueba la comida entiende el porqué de los precios.

Valoración global

A no ser que en este mes que queda de 2016 encuentre el no va más, Sasha habrá sido sin duda el gran descubrimiento de este año.  Y no solo por la comida, que como habéis visto es espectacular de sabor y de presentación, sino también por el ambiente y la atención; pocas veces uno se encuentra con un trato tan bueno.

Repetiremos segurísimo e iremos también a probar algún cóctel porque tomamos al final de la cena un chupito de uno de sus cócteles y quedamos enamorados, así que nos queda pendiente probar la versión completa.

Totalmente recomendable si queréis impresionar a vuestra pareja o si queréis llevar a alguien especial a una primera cita. No fallará.

Teresa

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Manga Rosa. Cocina de fusión deliciosa en Barcelona.

Últimamente tenemos unos horarios un poco extraños que nos permiten vernos muy poco los fines de semana. Por eso, estamos en una constante búsqueda de lugares idóneos para cenas o comidas románticas, ya sean más formales o informales.

En esta ocasión, hemos probado Manga Rosa, un restaurante de fusión brasileño-española (¿me he inventado la palabra?) que nos había llamado mucho la atención.

manga-rosa-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Manga Rosa en la calle Consell de Cent 220, muy cerca de Plaça Universitat, en pleno centro de Barcelona.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla pero de las que me gustan a mí, con elementos de madera y algunos un poco más industriales que le dan mucha personalidad.

Además, como fuimos unos días antes de Halloween, había un poco de ambientación con algunas telarañas y algunos zombies; y siempre me han entusiasmado las decoraciones temáticas.

manga-rosa-decoracion

¿Cómo nos trataron?

El personal fue muy amable y nos atendieron muy rápido.

¿Qué comimos?

Para empezar, decidimos compartir un guacamole con chips de yuca que nos llamó mucho la atención. Estaba muy bien preparado, con una presentación muy cuidada y delicioso.

manga-rosa-guacamole-yuca

Como plato principal, David pidió una hamburguesa vegetal de quinoa que estaba espectacular; y yo me decidí por unos gambones a la plancha que me apetecieron mucho y estaban bastante buenos. No eran los mejores que he comido pero sí muy aceptables.

manga-rosa-veggie-burguer

manga-rosa-gambones

Para terminar y darnos un caprichito, decidimos probar el pastel de yuca ya que nos parecía exótico y nunca lo habíamos probado. A David le encantó, a mí no me terminó de convencer; me pareció demasiado pesado, muy seco.

manga-rosa-pastel-yuca

Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 34,59€, es decir, 17,29€ por persona. No es en absoluto un mal precio para una cena que incluyó, además de lo que comimos, dos copas de vino por persona. Además la relación calidad-precio nos pareció muy buena.

Valoración global

Aunque quizás no es un restaurante al que iría semana tras semana, ofrece buen producto y sí que me parece una muy buena opción para una cena informal y para comer compartiendo.

Mi única observación es que eché de menos una carta un poco más extensa y con más opciones. Pero por lo demás, es una buena opción en el centro para conocer sitios nuevos y comidas algo diferentes.

Teresa

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