Nikkei 103. Excelente cocina de fusión en Barcelona.

Como habitante de una ciudad en la que conviven multitud de culturas distintas, cualquier idea de fusión me entusiasma y me parece digna de probar. Así que cuando vi que abrían Nikkei 103, un restaurante basado en la fusión de la cocina japonesa con la peruana, decidí que teníamos que ir sí o sí.

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¿Dónde está?

Encontramos Nikkei 103 en la calle Aribau 33, en los bajos del Hotel Axel.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local está decorado en tonos madera con algunos toques azulados oscuros. Esta combinación hace que haya un ambiente muy actual pero también acogedor. Precioso.

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¿Cómo nos trataron?

Todos los chicos que nos atendieron fueron muy amables y nos ayudaron muchísimo con sus sugerencias.

¿Qué comimos?

Aunque lo hubiéramos pedido todo porque toda la carta nos tentaba mucho, decidimos empezar compartiendo unos Uramaki Anticuchero, de langostinos al panko, aguacate y corvina con salsa de anticucho. Os prometo que son los mejores uramaki que hemos probado jamás. Los ingredientes estaban integrados entre ellos de manera excelente, la salsa era deliciosa porque tenía un toque picante pero sin pasarse y, además, uno esperaría que fuera un entrante frío pero es templado de modo que la sorpresa es mayor y le da el toque perfecto.nikkei103-uramakis-anticuchero

Después, cada uno pedimos un plato. David pidió el Arroz chaufa de pato, con arroz redondo, char siu, pak choi, pato glaseado, soja, cebolla china y edamame. Le encantó y es verdad que estaba riquísimo, el arroz muy en su punto y el pato glaseado estaba super tierno y sabroso.

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Yo me decanté por Ceviche Nikkei de atún, con cubos de atún, leche de tigre, jengibre, teriyaki, cebollita china, aguacate, kizami wasabi, cancha y choclo. Aunque a priori los ingredientes parecía que no me iban a entusiasmar, tenía muchas ganas de atún y acerté plenamente. Es un ceviche delicioso, muy bien equilibrado en cuanto a sabores e ideal como opción ligera para cenar.

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Para beber, pedimos dos Pisco Sour, yo clásico y David de maracuyá, porque es un cóctel que nos encanta y que tomamos siempre que vamos a este tipo de restaurantes.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 60,5€, es decir, unos 30€ por persona más o menos.

No es el restaurante más barato del mundo pero por la calidad del producto y la elaboración artesanal de los platos tampoco es el más caro.

Valoración global

Nos ha enamorado.

Ya éramos fans de Ceviche 103, el otro restaurante del mismo equipo (del que podéis leer un post aquí), y éste nos ha fascinado aún más.

Es ideal para cualquier ocasión tanto para cenas en pareja como para reuniones de amigos, es un acierto seguro siempre.

La minuciosidad con la que elaboran los platos (que la mayoría ves como los elaboran en la barra desde tu mesa), lo bien pensadas que están las combinaciones y la gran calidad del producto hacen del restaurante un lugar imprescindible para los amantes de la gastronomía y de experimentar con ella.

Teresa

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Gangnam. Comida oriental casera en Barcelona.

Estar con una persona a la que le apasiona la comida exótica es muy bueno porque te abre la mente y hace que, cuando buscas restaurantes nuevos a los que ir, no te den miedo según que opciones. Por eso, cuando me enteré que había abierto sus puertas Gangnam, un nuevo restaurante oriental, decidimos ir a probar para ver si era tan bueno como estaba leyendo en redes sociales.

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¿Dónde está?

Encontramos Gangnam en la calle Muntaner 174, cerca de la parada de metro Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local está decorado de manera bastante clásica y nada ostentosa. Lo describiría como el típico local oriental pero sin estar demasiado cargado, y sin duda lo mejor es la vajilla en la que sirven los platos. Sencilla, sobria y preciosa.

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¿Cómo nos trataron?

La chica que nos atendió fue un encanto y muy cercana. A pesar de que estaba ella sola sirviendo a todas las mesas del restaurante, se tomaba el tiempo que necesitaba cada uno y no tenías la sensación de estar esperando una eternidad.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo algunas tapas. Pedimos unos Gyozas de ternera, que son nuestros favoritos, y pudimos comprobar que estaban muy buenos, con un sabor muy auténtico e intenso; también pedimos unos Har Gau, un dumpling de pasta de almidón muy flexible relleno de gamba y verduras, que nos parecieron deliciosos y muy delicado de sabor.

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Como plato principal, David pidió la Sopa de fideos con ternera fina bastante picante (mucho para mi pobre paladar) que estaba muy buena y yo pedí el Arroz cantonés a la cazuela, que ya me avisó la chica que tardaría unos 25 minutos en prepararse pero que valió absolutamente la pena ya que estaba delicioso y con un sabor espectacular, eso sí, es muy contundente y hay que compartirlo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 47,95€. Para todo lo que comimos, más las bebidas y dos cafés nos parece un precio muy correcto; sobretodo por la gran calidad de la comida.

Valoración global

Es un restaurante ideal para ir en pareja o con un grupo reducido de amigos, de esos que saben valorar la calidad de los productos. Eso sí, hay que reservar porque al ser un local no muy grande, se llena rápidamente.

Una parada obligatoria para aquellos amantes de la cocina oriental y para todos aquellos que quieran saber qué se cuece en la escena gastronómica de Barcelona.

Nos quedamos con ganas de probar un montón de tapas de la carta así que repetiremos seguro.

Teresa

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Miss Sushi. Sushi con glamour en Barcelona.

¿No os ha pasado nunca que tenéis muchas ganas de ir a un sitio pero lo vais dejando para más adelante continuamente?

Bien, eso es lo que me pasaba a mí con Miss Sushi. Había pasado por delante infinidad de ocasiones y, como siempre veía que estaba lleno hasta la bandera, pues nunca me decidía. Hasta que por fin nos decidimos y allá va mi experiencia.

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¿Dónde está?

Miss Sushi tiene varios locales por toda la geografía española y, concretamente en Barcelona, tienen 3 establecimientos. Podéis consultarlos todos en su web.

Nosotros, todas las veces que hemos ido, ha sido al restaurante que tienen en la calle Aribau 39, muy cerca de plaza Universidad, en pleno Eixample.

¿Cómo es la decoración?

Fascinante.

A mí me encantó por dos motivos: es barroca y es rosa. Personalmente, no puedo pedir más. Esos sillones, esas lámparas de lágrima, esas chimeneas antiguas…¡todo precioso!

Además, el ambiente es muy íntimo pero ideal tanto para una cena romántica como para una comida más informal.

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¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El personal fue muy amable con nosotros y nos sirvieron bastante rápido para la cantidad de gente que había en el restaurante.

¿Qué comimos?

Decidimos compartir toda la comida para poder probar más cosas y porque creemos firmemente que comer compartiendo une más a las personas.

Empezamos con una sopa de miso riquísima y unos edamame que, aunque son muy sencillos, son un vicio y nos encantan.

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Como platos principales decidimos tomar un Temakis Mix, es decir, un combinado de 4 temakis distintos consistentes en uno de aguacate y salmón, uno de tartar de atún, uno de tartar de salmón y uno de aguacate y palito de cangrejo; y también un tartar de atún y aguacate.

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Todo estaba delicioso, con unos sabores muy intensos.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más las dos bebidas (agua con gas) nos salió por unos 28€. Aunque tengo que aclarar que fuimos con el 30% reservando a través de El Tenedor, por lo que nos resultó más barato. Aún así, he ido en otras ocasiones sin el descuento y hemos comido y bebido mucho más y nos ha salido por 20€ por persona.

En general, me parece que la relación calidad-precio es excelente.

Valoración global

Teniendo en cuenta que la primera vez que fuimos a Miss Sushi fue hace 3 semanas y que, desde esa ocasión, hemos repetido 2 veces más; creo que queda bastante claro que es un restaurante que nos ha encantado.

Está céntrico, tiene un ambiente muy agradable e ideal para todo tipo de ocasiones y la comida está deliciosa.

Teresa

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Tonkotsu. Comida japonesa tradicional en ambiente moderno en Barcelona.

Hace unos sábados, no teníamos ni idea de donde ir a cenar y, como es costumbre, le dije a David que no se preocupara que encontraría un sitio bonito. Y es que, una vez más, Instagram es una fuente inacabable de ideas; y yo ya tenía en mente los ramen que había visto de Tonkotsu, de modo que reservamos y allí que fuimos.

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¿Dónde está?

Encontramos Tonkotsu en calle Valencia 290, en pleno Eixample, muy cerca de Paseo de Gracia.

¿Cómo es la decoración?

20160910_214513_fotorMuy sencilla y minimalista pero encantadora y moderna. Además tiene un rollo industrial muy guay sin olvidarse de algunos pequeños toques orientales que le dan el punto justo de tradición.

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¿Cómo nos trataron?

El personal fue muy amable en todo momento y nos aconsejó muy bien sobre los platos.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos Gyoza de verduras que estaban muy ricos.

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Aunque no tienen únicamente ramen, nosotros quisimos probarlos ya que era la primera vez que acudíamos al restaurante. Para tener los conceptos claros, el tonkotsu es un caldo de cerdo elaborado cuidadosamente durante 8 horas para que resulte cremoso.

David pidió el Ramen Tonkotsu Tan Tan Men, una variante enriquecida con una mezcla de pasta de soja, chilli y carne picada de cerdo. Como eran picantes yo no los probé, pero a él le encantaron.

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Yo, me decanté por una versión más suave y pedí el Ramen Tonkotsu sin gluten, con pollo a la plancha y salsa de soja sin gluten. Estaban ríquisimos, muy suaves de sabor y con las proporciones adecuadas de cada ingrediente.

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Terminamos a punto de salir rodando del restaurante, porque parece que no, pero los platos son muy abundantes y llenan muchísimo. Quizás la próxima vez que vayamos, pidamos algo más para picar y compartamos un plato de ramen.

Pero aún así, como nos quedaba todavía un poco de vino nos animamos a pedir unas trufas heladas de té verde que estaban muy ricas y que fueron el final perfecto.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 48,3€, y lo cierto es que por la calidad del producto y la cantidad que ofrecen está muy bien de precio.

Valoración global

Es un restaurante para repetir y para recomendar. Tienen opciones para todos los gustos, a precios bastante buenos para la excelente calidad que ofrecen y las raciones son más que correctas.

Además, al estar tan céntrico es una opción ideal para cenar y luego tomar algo (nosotros ya le hemos echado el ojo a un bar que había justo al lado, que nos pareció monísimo, pero no nos daba el cuerpo para más).

Repetiremos seguro.

Teresa

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Takashi Ochiai. Pastelería japonesa en Barcelona.

Sitios para tomar café hay muchos, pero en raras ocasiones uno se encuentra con pequeños espacios diferentes que le transportan a otro lugar.

Uno de ellos es Takashi Ochiai (c/ Comte d’Urgell 110), una pastelería de dulces japoneses en pleno barrio del Eixample.

Siempre había visto el local y había oído maravillas de ellos, sin embargo, nunca había ido a probar lo que ofrecen, más allá de un delicioso Mochiai de té verde que comimos en el pasado Tast a la Rambla. Así que en una de estas tardes calurosas, vimos desde fuera una mesa libre y decidimos entrar.

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El local es pequeño pero acogedor, muy minimalista, y su punto fuerte reside en los maravillosos dulces que ofrecen.

Yo soy muy fan de los Dorayaki. Me enloquecen. Hemos probado los tradicionales, de anko (judía roja), y los de té verde. Ambos están espectaculares pero yo me quedo con los de té porque tienen un sabor muy intenso y diferente.

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Por supuesto, es un lugar ideal para tomar un auténtico té, de esos que tanto nos encantan a los verdaderos amantes del té. Al ir en verano, nos decantamos por unos Koi Sencha Iced que están riquísimos y refrescan un montón, pero en la carta vimos opciones calientes muy apetecibles que nos encargaremos de probar en invierno así como un batido de matcha que me llamó mucho la atención y que probablemente caiga otro día.

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Ha sido todo un descubrimiento de este verano y también una opción a tener en cuenta si tenemos una ocasión especial y queremos sorprender a los invitados con unos dulces distintos pero riquísimos.

Nosotros seguiremos probando sus especialidades.

Teresa

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Miu. Taberna japonesa con glamour en Barcelona.

El primer restaurante japonés así serio al que acudí en mi vida fue Miu y aquella primera vez, lo cierto es que ni tan siquiera había probado jamás el sushi. Por eso, ahora que estoy en un punto distinto, gastronómicamente hablando, decidí que sería una buena idea volver a ir para probar más cosas.

¿Dónde está?

Hay dos locales Miu, uno en c/Valencia 249 y el otro, Taverna Miu, en c/ Enric Granados 23, ambos muy céntricos, en Barcelona.

¿Cómo es la decoración?

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El interior de Taverna Miu, al que fuimos esta vez y que es muy similar al otro local, está decorado exquisitamente con un juego de negro, marrón y turquesa que le da un aire moderno y que junto con la gran cantidad de espejos y los cuadros de arte japonés que visten las paredes, forman un conjunto encantador.

¿Cómo nos atendieron?

De manera excelente.

Tan pronto entramos, la chica nos atendió rápidamente y nos sentó amablemente. Como curiosidad, fuimos a cenar para celebrar el cumpleaños de David y, aunque no se lo dijimos a la camarera, nos oyó hablar sobre ello y al final de la cena nos invitó a una copa de cava para cada uno. Todo un detalle que se agradece.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo dos de nuestros platos favoritos: unos Edamame y unos Ebi Gyoza, de gamba, que estaban deliciosos.

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Como plato principal, David pidió Kamo No Yakimeshi, un arroz algo picante con verduras y magret de pato que estaba muy bueno; y yo, contra todo pronóstico, pedí Maguro Avocado Uramaki, es decir, ocho piezas de uramaki de atún y aguacate riquísimas.

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Como ya os he dicho, fuimos a celebrar una ocasión especial de modo que decidimos tomar postres y elegimos Las tres trufas para compartir cada una de un sabor distinto: frambuesa, té verde y cacao; que estaban de llorar, deliciosas. Y lo acompañamos con unos chupitos de sake.

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Y…¿cuánto nos costó todo?

Solamente la comida nos costó 41,9€ y, a ese precio, hay que añadirle el de la bebida que no recuerdo exactamente el importe pero redondeemos a menos de 60€.

Sinceramente, por la calidad de la comida, lo amable que fue el personal, lo exquisitamente decorado que está el local y la experiencia global, me parece un precio alto pero no desorbitado.

Valoración global

Es un lugar para repetir las veces que hagan falta. Nos encanta para ocasiones especiales ya que, como he dicho antes, la experiencia global es magnífica. Además tienen platos para todos los gustos lo cual es siempre un punto a favor, y ayuda a ir introduciéndonos poco a poco en el maravilloso mundo de la comida japonesa.

Teresa

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Sushiraku. Sushi de autor en Barcelona.

Todos sabemos que lo que más funciona a la hora de descubrir nuevos restaurantes es el boca a boca. O leer posts sobre ellos en blogs (autobombo así porque sí…jejeje).

Pues bien, hace unos días, una de mis mejores amigas, y otra amante de los buenos restaurantes, nos descubrió hace unos días el restaurante Sushiraku, un pequeño local muy auténtico y tranquilo en el que descubrir de primera mano la comida japonesa.

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¿Dónde está?

Encontramos Sushiraku en la calle Londres 84 (sí, ya sé que parece que no haya más zonas en Barcelona, prometo que próximamente ampliaremos el radio de acción).

Céntrico, bastante bien comunicado y cerca de un montón de opciones de ocio nocturno para después de cenar.

¿Cómo es la decoración?

Si, como es mi caso, uno nunca ha visitado Japón, cuando entra en el restaurante tiene la sensación de estar adentrándose en un auténtico restaurante japonés.

La decoración, en la que predomina la madera y los colores burdeos y blancos, es muy sencilla, sin grandes estridencias pero muy efectiva a la hora de crear una atmósfera de tranquilidad.

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¿Cómo nos trataron?

El servicio fue excelente. La chica que nos atendió estuvo pendiente en todo momento y nos indicó como debíamos comer cada plato, si teníamos que mojarlo en salsa de soja o no, que elementos combinaban mejor e incluso nos enseño como enrollar tartar de atún con una hoja de lechuga con los palillos al puro estilo japonés. De 10.

¿Qué comimos?

Nuestra idea inicial era pedir cada uno un plato pero, al ser varias personas, terminamos picando todos de todo así que disfrutamos muchísimo más.

Empezamos con nuestros entrantes favoritos siempre que vamos a un restaurante japonés, unos Gyoza riquísimos y diferentes a los que habíamos probado hasta ahora, y unos sencillos pero deliciosos Edamame a los que me estoy aficionando mucho últimamente.

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A David se le antojó un tataki de atún con erizo que, según él, estaba delicioso, y unos Rainbow Maki para completar; y yo, ante tanto plato extraño para mí, para no arriesgar demasiado me decanté por unos fideos Udon con tempura de langostino que estaban francamente buenos.

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Mis amigas pidieron unos makis (de cuyo nombre no puedo acordarme, disculpad) muy bien presentados y muy sabrosos.

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Pedimos también un tartar de atún para compartir entre todos que estaba delicioso, pero imagino que el ansia por comérnoslo, nos impidió hacer la foto.

Y para rematar, terminamos con un mochi de té verde que estaba sublime. De verdad os digo que de los mejores mochis que he probado.

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Y…¿cómo está de precio?

Bastante bien. Nos salió por unos 25€ aproximadamente por persona.

La verdad es que la relación calidad-precio está francamente bien. Ofrecen un muy buen producto, cocinado de manera tradicional y artesana y con un servicio excelente; de modo que, al menos para mí, merece la pena pagar ese precio.

Valoración global

Como siempre me pasa con este tipo de restaurantes, me cuesta hacer una valoración extremadamente buena porque no son de mis favoritos. Sin embargo, creo que se apreciar la calidad cuando la veo y en Sushiraku la encontré.

Me encantó el hecho de que, al ser un restaurante medio desconocido para el gran público y al estar un poco escondido, el ambiente era muy tranquilo y muy relajado, ideal para disfrutar de una cena con amigos relajada en la que poder conversar tranquilamente.

Si a eso, le sumamos que nos atendieron fenomenal, fueron muy amables en todo momento y que la comida estaba muy buena, el resultado es una experiencia extraordinaria y 100% repetible.

Personalmente, recomiendo Sushiraku a todos/as aquellos/as amantes del sushi y de la comida japonesa en general que quieran un pequeño oasis de Japón en medio de Barcelona.

Teresa

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Kappo. Un asiático íntimo en Barcelona.

Los viernes noche para mí siempre han sido noches de romanticismo ya que termina la semana, laboralmente hablando, y es el momento ideal para quedar con tu pareja más tiempo de lo que la puedas ver durante la semana.

Nosotros somos muy fans de ir a cenar a algún sitio íntimo los viernes y darnos un pequeño homenaje y por ello el pasado viernes decidimos probar Kappo, un restaurante asiático del que habíamos leído muy buenas críticas, que está en una zona que nos encanta y que teníamos muchas ganas de probar.

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¿Dónde está?

Kappo Barcelona está en el Passatge Lluís Pellicer 24, una callecita muy especial entre c/Muntaner y c/Casanova.

Es casi imprescindible reservar porque hay muy pocas mesas.

¿Cómo es la decoración?

Es un local muy sencillo, con pocos elementos decorativos llamativos formando un todo muy armonizado y con una iluminación muy tenue que invita a un ambiente relajado.

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¿Cómo nos trataron?

El servicio fue estupendo. La señora que nos atendió fue muy amable y, a pesar de que tenía bastante trabajo porque estaba ella sola para todas las mesas, nos dedicó el tiempo que precisábamos y nos dio las explicaciones pertinentes para poder disfrutar al máximo de Kappo.

¿Qué comimos?

Como nos pasa siempre que vamos a un restaurante que no conocemos, lo queríamos probar todo; así que nos decidimos por pedir varios platos que poder compartir y hacernos una opinión más completa.

Empezamos pidiendo unos Nems, unos rollitos vietnamitas de carne que estaban muy buenos, y un Hummus con pan de pita crujiente que desde el corazón os digo que habiendo probando muchos, es el mejor hummus que hemos comido nunca.

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Como platos principales, aunque también para compartir, pedimos un Bibimbap, un plato típico de la gastronomía coreana con una base de arroz con verduras al vapor, carne y huevo que hay que mezclar para apreciar bien todos los sabores y que estaba delicioso; y un Mee Krob, un plato tailandés muy original a base de fideos crujientes y verduras con una salsa algo agridulce, que estaba francamente bueno.

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Decidimos terminar con un helado/sorbete de limón y jengibre que resultó muy refrescante y digestivo.

Y…¿cómo está de precio?

Espectacular.

Todo, comida más bebida, nos costó 42,30€ es decir 21,15€ por persona.

De verdad os lo digo, cenar con esa calidad, con cantidades más que correctas y a ese precio es, actualmente, muy difícil. Además, por poneros un ejemplo, el Hummus cuesta 4,95€ y yo los he probado de 6-7€ cuya calidad y cantidad era infinitamente inferior a la del Hummus de Kappo.

Valoración global

Un 10. Cumple con nuestros requisitos para ser un restaurante excelente: buen ambiente, buen servicio, calidad inmejorable y precio muy aceptable.

Como única pega diré que al ser un espacio tan pequeño, a la que todos los comensales empiezan a hablar, el volumen sube considerablemente y se pierde un poco ese encanto romántico. Pero ya os digo, es el único defecto que he sido capaz de encontrar.

Nosotros sin duda repetiremos, de hecho, ya hemos convencido a unas amigas para que nos acompañen la próxima ocasión.

Teresa

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Blue Finn. Comida japonesa con estilo en Barcelona

Hace unos días, nos dejamos llevar por el entusiasmo de un sábado soleado y espléndido y nos decidimos a probar un restaurante que tenía mucha curiosidad en probar. Fuimos a comer a Blue Finn, un restaurante japonés, en el que comí más cosas de las que no suelo probar de lo habitual (¡un aplauso para mí!) y la experiencia fue de lo más satisfactoria.

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¿Dónde está?

Encontramos Blue Finn en la calle Santaló 103 (08021 Barcelona) aunque también cuentan con un restaurante en Sant Andreu de Llavaneres y podéis buscarles en redes sociales.

¿Cómo es la decoración?

Encantadora. Tiene un rollo rústico-industrial que me cautivó. Todo en gris, blanco y negro, muy sencillo pero muy elegante. Ya sabéis, yo y mi obsesión últimamente por la decoración.

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¿Cómo nos trataron?

El servicio fue muy correcto. Los camareros estuvieron muy atentos en todo momento y, cuando no sabían si nos podrían servir un plato por falta de un ingrediente, nos ofrecieron alternativas que se parecieran a lo que queríamos originalmente.

¿Qué comimos?

Para ir abriendo boca pedimos unos Spicy Edamame, cuya peculiaridad es que estaban fritos al aroma de sésamo picante y estaban sorprendentemente sabrosos y deliciosos, y unos Tataki Uramaki, unos makis de atún y aguacate rellenos con tempura de langostino y mayonesa muy ricos y con un sabor muy suave y sutil, perfectos como entrante.

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Como plato principal, David se decantó por el Yakimeshi No Kamo, un arroz salteado con magret de pato y setas, y yo me decidí por una opción algo más ligera y pedí el Tori No Teriyaki, un pollo a la plancha con cebollita y salsa teriyaki. Cierto es que ambos platos no tenían la mejor presentación del mundo, pero de sabor (que es lo que más nos importa) estaban ambos espectaculares.

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El postre fue menos glamouroso ya que tomamos una bola de helado porque estábamos ya llenos de todo lo anterior.

Y…¿cómo está de precio?

Todo, incluyendo los entrantes, los platos principales, el postre y la bebida, nos salió por 59,6€. Barato ya veis que no es, sin embargo, si tenemos en cuenta la cantidad que había en cada plato y la calidad de los mismos, me parece un precio bastante acorde.

Valoración global

Salimos de Blue Finn encantados, pues aunque nos decidimos a entrar un poco de manera improvisada y sin saber muy bien que nos encontraríamos, comimos muy bien y en un ambiente encantador que, me a mí la impresión, por la noche debe ser ideal para una cena romántica así que seguramente repitamos para comprobarlo.

Ciertamente por el precio no es un restaurante al que ir cada día, sin embargo, para una ocasión especial o simplemente porque os queréis dar un capricho (nosotros nos estamos dando muchos de este estilo últimamente), os lo recomiendo mucho, sobretodo para aquellos amantes de la buena comida y que sepan apreciar ese plus de glamour y estilo.

Teresa

Monster Sushi

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Una semana más, no sabíamos dónde comer y acudimos de nuevo a El Tenedor para inspirarnos. Monster Sushi nos llamó la atención por las fotos de los platos, por las buenas puntuaciones y por la zona en la que está situado, así que nos decidimos y fuimos.

Aquí va nuestra experiencia:

¿Dónde está?

Encontramos Monster Sushi en la Plaça de Gal·la Placídia, 25 (Barcelona).

Podéis consultar más en su web y reservar mediante El Tenedor (recomiendo reservar porque se llena mucho).

¿Cómo es la decoración?

El local tiene una decoración bastante minimalista en la que predominan los tonos negros, grises y tierra. Combinan muy bien un estilo japonés más rústico con pequeñas piezas más modernas que hacen que el local tenga mucho encanto y yo cogí algunas ideas decorativas.

Ahora bien, el pez del logo me parece una patata y no pega para nada con el rollo que le quieren dar al restaurante. Ya está, ya lo he dicho.

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¿Cómo nos trataron?

El trato fue correcto, sin más. Hubiera agradecido un poco más de amabilidad por parte de la chica que nos atendió, que parecía que le supiera mal volver a traernos la carta, pero se compensó un poco con el camarero que nos aconsejó acertadamente sobre los postres.

¿Qué comimos?

Decidimos empezar compartiendo una ensalada de mango bastante abundante con pollo salteado y un aderezo de miel y mostaza delicioso, y unos gyoza que son nuestra debilidad allá donde vamos y que estaban buenos, pero sinceramente no son los mejores que he probado (y he probado muchos).

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Como plato principal, David pidió unos Uramaki Nikkei a base de langostino en tempura, aguacate, atún y salsa leche de tigre; yo en cambio, me decanté por el pollo salteado con salsa Teriyaki sobre arroz. Ambos platos estaban realmente buenos y aunque a David el suyo le supo a poco, compensó terminándose lo que yo no pude del mío.

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De postre, pedimos unas fresas a la pimienta con vodka y helado de vainilla para compartir que estaban deliciosas.

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Y…¿cómo está de precio?

Es caro.

Todo nos costó 62,4€ y es de esos restaurantes de los que sales pensando que has pagado demasiado por algo que en otro sitio te hubiera salido por menos y con la misma calidad.

De cantidad es aceptable tirando a justa y en algunos casos como el postre, se les ha ido la cabeza, o al menos yo no veo normal cobrar 7,9€ por unas fresas que, estarán todo lo maceradas en vodka que queráis, pero no dejan de ser fresas.

Valoración global

No ha sido una mala experiencia en absoluto, pero si yo pago el precio que pagué en Monster Sushi busco excelencia y pido que la relación calidad-precio-cantidad sea excepcional, cosa que no encontramos.

¿Lo recomiendo? Mal ya habéis visto que no se come, ahora bien, no es un restaurante que le indicaría a un amigo para que fuera.

No creo que repitamos, porque hay muchos sitios similares en Barcelona por probar y descubrir.

Teresa