Izakaya. Ramen informal en Barcelona.

Hace unas semanas (quizás pocos meses) vi que habían abierto un nuevo restaurante cerca de casa en el que, junto al nombre, ponía Ramen House. Lógicamente me emocioné enormemente porque los ramen son uno de mis platos favoritos en el mundo.

Aprovechando que hace unos días el tiempo se volvió loco e hizo frío otra vez, fuimos a probar Izakaya.

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¿Dónde está?

Encontramos Izakaya en Ronda Sant Pau 7, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla. Lo cierto es que Izakaya ha heredado la decoración con toques industriales del restaurante que había anteriormente en el local, así que para los que ya lo conocíamos no nos viene de nuevas.

Aún así, destaca un gran dibujo de un pulpo gigante y muy colorido en una de las paredes de justo la entrada.

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¿Cómo nos atendieron?

Bien. Los camareros que nos sirvieron fueron amables pero dentro de una normalidad.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un festivo sobre las 14h y la verdad es que cuando llegamos no había nadie y tampoco llegó demasiada gente mientras estubimos allí.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos gyozas y una tempura de verduras. Dos clásicos pero que, según nuestra teoría elaborada un poco sobre la marcha, ya te dice mucho sobre si el restaurante es bueno o no.

La verdad es que la tempura era bastante normalita e incluso el rebozado era demasiado grueso para nuestro gusto, pero los gyozas estaban muy buenos y tenían un sabor muy auténtico e intenso.

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Después, lógicamente, pedimos cada uno un bol de ramen.

David pidió un ramen Shoyu, de salsa de soja y caldo de pollo y cerdo con huevo, cebolleta, maíz, cha-shu, alga nori, natuti wakame y ajo quemado. Además él le añadió más alga porque le gusta mucho y el camarero se lo recomendó porque pegaba mucho. Le gustó mucho y el sabor era muy intenso.

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Yo, en cambio, pedí el ramen Miso de caldo de pollo y cerdo con salsa de miso y el resto de ingredientes igual que el anterior. Le añadí un huevo extra porque me vuelven loca. Lo cierto es que, aunque seguramente haya comido ramen mejores, el sabor era muy bueno, muy intenso y con un toque diferente a los que había probado hasta ahora.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (2 cervezas) nos costó 32,55€.

Valoración global

Quizás no sea el mejor restaurante que tenemos en el barrio, pero me parece una opción genial para esos días que no sabes dónde ir.

Los platos que ofrecen son muy buenos y con raciones muy generosas y, aunque no hay una gran variedad ni mucha innovación, es suficiente para que todo el mundo, tenga las preferencias que tenga, encuentre su opción perfecta.

El precio es muy asequible y además hacen menús de mediodía con los mismos platos que ofrecen en carta y a muy buen precio (no recuerdo cuál), lo que resulta ideal si estamos por la zona un día laboral y queremos comer algo bueno pero que no sea un menú de mediodía tradicional.

Una opción muy a tener en cuenta para esos días de antojo de ramen. Que ahora que viene el verano pues igual no son muchos, pero conociéndome no me extrañaría querer comerlos aún estando en agosto.

Teresa

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Ají. Cocina nikkei excelente en Barcelona.

Teníamos pendiente ir a Ají desde hace 2 años, pero ya se sabe que a veces, por H o por B, las cosas se complican.

Pero, por fin, este viernes pasado decidí que era un buen momento para darnos un gusto y aprovechando la Restaurant Week de El Tenedor fuimos a Ají.

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¿Dónde está?

Encontramos Ají en la calle de la Marina 19, en el Casino de Barcelona, cerca de la parada de metro Ciutadella Vila Olímpica.

¿Cómo es la decoración?

Muy simple. Toda en madera y en tonos verdes. Sencilla pero muy elegante.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Las dos camareras que nos atendieron fueron muy simpáticas y estuvieron muy atentas a nosotros.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 22h. Como queríamos probar el menú de la Restaurant Week, reservamos previamente. Menos mal que lo hicimos porque cuando llegamos estaban todas las mesas ya llenas o reservadas.

El público eran sobre todo parejas aunque también había grupos de amigos e incluso alguna familia con 4 niños. Así que, a pesar de que es un restaurante ideal para ir en plan romántico, tened en cuenta que quizás el ruido ambiental es un poco más elevado de lo deseado.

¿Qué comimos?

Como ya os he dicho, fuimos a probar el menú especial de la Restaurant Week de El Tenedor. Este menú constaba de 3 aperitivos, un plato principal y un postre.

El primer aperitivo era un ceviche clásico de corvina en leche de tigre tradicional. Estaba riquísimo. Súper refrescante y con un sabor muy intenso.

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Después nos sirvieron unos makis acevichados con aguacate, vieira, atún y salsa cevichera, muy diferentes y deliciosos; y un niguiri a lo pobre con lomo de wagyu, huevo de codorniz y reducción de soja, riquísimo también y toda una explosión de sabores en la boca.

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Después, como plato principal había dos opciones, una de carne y una de pescado. Como nos debemos a la causa de enseñarlo todo bien y ya nos iba bien por nuestras preferencias, cada uno pedimos uno distinto.

David pidió la lubina nikkei al vapor con salteado de verduras y salsa oriental. La encontró riquísima, al punto de cocción y con unos sabores increíbles.

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Yo pedí el solomillo de ternera con cebolla, tomate, patatas y reducción de soja. Espectacular. La carne estaba muy tierna y los sabores muy bien integrados.

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Y para cerrar la cena, el postre era un coulant de chocolate al pisco con helado de jengibre. El coulant estaba delicioso aunque quizás para mi gusto personal le faltaba un punto de calor (manías personales) pero qué gran descubrimiento que fue el helado de jengibre. No lo habíamos probado nunca y nos pareció sorprendente, muy intenso de sabor y combinado con el chocolate el resultado era fabuloso.

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Y…¿cómo está de precio?

Como ya os he dicho antes, fuimos con un menú cerrado que valía 25€ por persona. Las bebidas iban a parte y cada cóctel nos costó 7€.

Valoración global

Ají nos ha encantado.

Nos habían hablado muy bien de él y todo lo que habíamos visto online nos había gustado, pero de verdad, que la experiencia in situ es muchísimo mejor.

La comida es espectacular (sobre todo las mezclas de sabores inesperadas y deliciosas), la atención por parte del personal es muy buena y el ambiente en general es muy sofisticado.

Ideal para cenas románticas más informales pero especiales. Nosotros repetiremos seguro.

Teresa

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Big Kokka. Cocina nikkei con ambiente pomposo en Barcelona.

El pasado mes de agosto descubrimos Kokka y nos fascinó. Tanto que cuando descubrimos que tenía un “hermano mayor” decidimos buscar la ocasión especial para ir. Hace unos sábado, ocasión especial no había pero por motivos internos, David tenía que invitarme a cenar y no se nos ocurrió mejor lugar que ir a Big Kokka.

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¿Dónde está?

Encontramos Big Kokka en Passatge Mercantil 1, cerca de la parada de metro Barceloneta y al lado del Parc de la Ciutadella.

¿Cómo es la decoración?

Lujosa es la primera palabra que me vino a la mente cuando entramos por la puerta. Ya luego, una vez sentados (en unos sillones de terciopelo que no serían el súmum de la comodidad) y observando cada detalle, la sensación fue de pomposidad, como si hubiesen cogido todo aquello que, decorativamente, se pueda asociar al lujo y lo hubiesen puesto junto.

Muchos espejos, paredes empapeladas con mucho estampado, elementos dorados y una gran lámpara colgante que me encantó, me la quería llevar a mi casa.

Admito que podía llegar a rozar lo kitsch pero a mí ese rollo me gusta, incluso me divierte.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. A pesar de que estaban llenos, nos atendieron muy rápido y nos explicaron los platos que pedimos muy bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado sobre las 22h. Habíamos reservado y menos mal porque estaba muy lleno.

Ya sabéis que a nosotros que el ambiente pueda llegar a ser ruidoso no nos importa demasiado, nos abstraemos sin problema, pero si eso os importa tened en cuenta que al haber tanta gente, estar las mesas tan pegadas

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un ceviche clásico de corvina con leche de tigre erizo. Lo cierto es que me puse muy pesada en pedirlo porque por alguna razón extraña me apetecía un montón y menos mal porque nos gustó muchísimo. Nos resultó muy ligero y súper refrescante; ideal para empezar la cena y preparar el paladar. Que no sirva de precedente, pero me lo hubiese comido yo sola.

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Como plato principal, David pidió el Arroz Chaufa negro con pato que le encantó. Era muy sabroso y le gustó mucho la combinación de los ingredientes. Además, al ser un plato que llena un poco más que cualquier otro, a él y su hambre perpetua le vino muy bien.

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Yo pedí los uramakis Maguro con atún, aguacate, cebollino y salsa teriyaki. Muy clásica y poco arriesgada pero no quería experimentar demasiado. Estaban muy buenos y aunque eran sencillos, tenían un sabor ideal y no llenaban ni cansaban mucho.

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Y por supuesto, todo esto lo regamos con unos pisco sour, porque nos encantan y es, junto con los margaritas, nuestro cocktail favorito. Yo pedí el clásico y David experimentó con uno que llevaba un toque de wasabi. Exquisitos los 2.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 58,5€.

Valoración global

Si Kokka ya nos había gustado, Big Kokka también. Era de cajón.

El producto que ofrecen es muy bueno y para todos los gustos, aunque si sois amantes del pescado, disfrutaréis muchísimo.

El precio final nos sorprendió porque por alguna razón (y porque debimos hacer los cálculos mentales muy mal) nos lo esperábamos mucho más caro. No es un restaurante al que iríamos cada fin de semana, pero para alguna ocasión especial en la que no nos importe gastar un pelín más, sí lo vemos una opción muy viable.

Aún así, si tenemos que elegir, creo que repetiríamos con Kokka, pues nos parece más tranquilo y un pelín más íntimo.

Pese a todo, y conociéndonos, creo que por Big Kokka nos verán más de una vez y seguramente con algunas amigas amantes también de la cocina nikkei y del pisco sour.

Teresa

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La cuina de l’Uribou. Cocina japonesa de calidad en Barcelona.

Uno de los primeros restaurantes de los que David me habló cuando empezamos a salir fue La cuina de l’Uribou. Y siempre me contaba que una profesora de japonés de su hermano se lo había recomendado y que a ellos les encantaba y que teníamos que ir.

Lo que a mí no deja de sorprenderme, es que desde entonces solamente habíamos ido una vez. Así que este fin de semana pasado, fuimos a ponerle remedio.

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¿Dónde está?

Encontramos La cuina de l’Uribou en la calle Taquígraf Serra 26, cerca de la parada de metro Entença.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla y sobria, nada espectacular pero cuidada.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable y nos explicó detalladamente cada plato que nos sirvió. Además nos aconsejó excelentemente sobre lo que queríamos pedir.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14:30h. Cuando llegamos había mesas ocupadas pero también mesas libres. El único “pero” que le encontraría es que las distintas mesas estaban muy pegadas entre ellas y había poca intimidad.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos Shumai, unos saquitos de masa wonton con langostino y cerdo cocidos al vapor, servidos con dos salsas. Estaban riquísimos, con un sabor muy intenso y una textura excelente.

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David también decidió pedir una ostra natural porque hacía mucho tiempo que no comía una. Vamos, lo normal, que le encantó.

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Como platos principales, David pidió la tempura de cangrejo de caparazón blando con huevo a baja temperatura. A él le encantó y le pareció que tenía una textura de lo más peculiar y un sabor delicioso y bien marítimo. Yo el cangrejo no pude probarlo porque me daba repelús solo mirarlo, pero la salsa con el huevo a baja temperatura sí y me pareció deliciosa y muy original.

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Yo pedí unos makis que el camarero nos comentó que tenía aunque no constaban en la carta, de pato y foie. Claro, yo al oir la palabra foie es que ni me lo pensé. Y menos mal. Estaban deliciosos, suaves de sabor pero muy equilibrados. Lo único es que el camarero no me advirtió de que llevaban espárragos y yo no los soporto, por suerte se quitaban fácilmente y David se los comió encantado.

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Como David se quedó con un poco de hambre y había visto unos erizos de mar que le habían llamado la atención, decidió pedir uno en sashimi. Jamás había comido uno pero le encantó sobre todo por el intenso sabor a mar que a él tanto le gusta.

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Y como estábamos contentos porque era el primer fin de semana libre que teníamos los dos a la vez en bastante tiempo, decidimos darnos un gusto con un meloso de chocolate espectacular y de vicio.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una copa de vino y una cerveza) nos costó 65€.

Valoración global

A David ya le tenían convencido, obviamente, y a mí me han ganado esta vez por el trato ofrecido y por el producto de calidad que sirven.

Quizás, para mi gusto personal, es un restaurante al que si voy 2 o 3 veces ya he probado todos los platos que soy capaz de comer porque hay algunas opciones en carta que no están hechas para mi paladar (erizos, ostras, cangrejo…) pero aún así, sé que hay platos que podría comer una y otra vez porque están deliciosos. Además, quién sabe si en una de las visitas me animo y empiezo a probar algunas cosas nuevas.

Muy recomendado para ocasiones especiales con acompañantes que sepáis que les gusta este estilo de comida.

Teresa

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La Dimsumeria de Casa Xica. Cocina asiática rápida y de calidad en Barcelona.

Hace algunos meses descubrí que habían abierto al lado de casa Final Feliç, un restaurante que fusionaba la cocina catalana con la asiática y yo que soy una persona curiosa con estos temas me acerqué a ojear la carta. Lo cierto es que en ese momento no me entusiasmó porque había muchos platos basados en pescado y con algunos ingredientes que no me convencieron del todo. Nada. Tiquismiquis que es una.

Pero hace unas dos semanas, buscando sitios nuevos a los que ir cerca de casa, descubrí que los mismos artífices de Final Feliç había abierto en el mismo local anexo, La Dimsumería, un restaurante de un estilo similar pero de un concepto más rápido, más fluido y más informal.

Y ese sí me llamó mucho la atención.

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¿Dónde está?

Encontramos La Dimsumeria de Casa Xica en la calle Marquès de Campo Sagrado 27, cerca de las paradas de metro Sant Antoni, Poble Sec y Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Preciosa. Nos llamó muchísimo la atención nada más entrar y nos quedamos embobados mirando los distintos elementos que mezclan tradición asiática y modernidad sin caer en un exceso esperpéntico.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. La camarera que nos atendió fue muy simpática en todo momento, nos explicó las dudas que teníamos y nos recomendó muy acertadamente.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13:30h. Al ser tan temprano (abren a esa hora) fuimos los primeros clientes y estuvimos muy tranquilos. Cuando nos marchamos, no había tampoco mucha gente así que el ambiente era muy tranquilo.

¿Qué comimos?

Como bien nos dijo la camarera, toda la carta está pensada como platos para compartir así que eso hicimos.

Pedimos dos tipos de gyozas: unos que no están en carta pero que nos recomendó mucho la camarera de gambas y foie de bacalao, con un sabor muy intenso a mar que a mí no me hicieron mucha gracia pero a David le entusiasmaron y le parecieron deliciosos; y unos de carne de cerdo y tsukudani de shitakes, más clásicos pero igualmente magníficos y con un sabor espectacular.

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También pedimos el Xiao Bao, un panecillo al vapor relleno de fricandó con setas, riquísimo y súper tierno aunque igual esperaba que tuviera un sabor más intenso, pero delicioso igual.

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Pedimos el curry Penang de fideos udon y ternera. Me pareció riquísimo, muy suave y con un sabor intenso pero que permitía apreciar los distintos ingredientes sin que se vieran enmascarados por el del curry.

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Finalmente, pedimos la tortilla de pad thai que nos encantó. Los fideos del relleno estaban riquísimos, tenía un punto picante sin ser exagerado y el global era muy suave y tierno.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una copa de vino y una cerveza sin alcohol) nos costó 42€.

Valoración global

Nos ha gustado muchísimo.

Nos ha parecido un sitio monísimo para tener una cita informal de las que tanto nos gustan a nosotros, aunque sea un sábado bien temprano porque David se tiene que ir a trabajar. Ideal.

Además la atención recibida fue muy buena, el ambiente muy bueno, la comida espectacular y con los platos que pedimos nos quedamos más que satisfechos.

Muy recomendable para ocasiones informales pero en las que no queráis renunciar a comida de calidad y a un entorno con estilo.

Volveremos seguro porque está a 2 minutos de casa y porque nos quedaron varios platos por probar.

Teresa

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Bao Bao. Street food asiático en plena ciudad de Barcelona.

No es ninguna novedad que me encantan los restaurantes asiáticos ¿verdad?

Pues esta semana, en uno de estos sábados en los que tenemos poco tiempo para vernos, hemos descubierto uno que nos ha gustado bastante: Bao Bao.

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¿Dónde está?

Encontramos Bao Bao en la calle Riego 23, cerca de la parada de metro Plaça de Sants.

¿Cómo es la decoración?

El local está ambientado como si fuera la calle de una ciudad asiática (grafitis, mesas altas, elementos urbanos…) dándole un aire muy informal y curioso.

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¿Cómo nos atendieron?

La camarera que nos sirvió fue muy amable en todo momento y estuvo bastante pendiente de nosotros sin agobiarnos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13h. Al ser tan pronto, no había nadie en el local. Poco a poco fueron llegando algunas personas pero cuando nos fuimos, sobre las 14h, aún se estaba muy tranquilo y había muchas mesas libres.

¿Qué comimos?

Obviamente queríamos probar los baos así que, para no pasarnos pedimos uno para cada uno.

David pidió el Bao Confucius, con cerdo, zanahoria escabechada, nabo daikon, cilantro, cacahuetes y pepino; y yo el Bao Ho Chi Minh, con ternera a la citronela, verduras escabechadas, cilantro, menta y mayonesa de ajo tostado. Estaban buenísimos, la textura del bao era perfecta y los rellenos eran deliciosos. Los sabores de los distintos ingredientes se integraban muy bien entre ellos y formaban un todo riquísimo.

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Y como plato principal, pedimos un bol de ramen cada uno.

David pidió el Mi Vit, con magret de pato, pak choy, shitake y hierbas aromáticas.

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Yo pedí el Mi Chai, vegetariano de verduras tostadas y setas con huevo, daikon y tofu frito.

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Ambos estaban riquísimos y tenían un sabor muy intenso que, con este frío que está haciendo últimamente, nos vino muy bien para entrar en calor. Sin duda, muy buen plato para pedir en este restaurante y en esta época.

Y…¿cómo está de precio?

Lo que comimos más una copa de vino y un refresco nos costó 30,3€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. Nos ha parecido una muy buena opción para una comida si se está por la zona.

La carta no es muy amplia, pero sí podemos encontrar opciones para todos los gustos. Los baos están muy buenos y los ramen que ofrecen, a pesar de que únicamente tienen dos tipos, están también deliciosos.

El ambiente es muy divertido e informal y la música que ponen es muy buena, lo que hace de Bao Bao un restaurante ideal para ocasiones relajadas con amigos o en pareja.

Volveremos seguro porque ofrecen un tipo de comida bastante rápida y solemos movernos por esa zona cuando vamos justos de tiempo.

Teresa

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Last Monkey. Cocina asiática deliciosa en Barcelona.

Que nos gusta la comida asiática es un hecho. Y descubrir sitios nuevos más aún.

Así que este fin de semana juntamos las dos cosas y nos fuimos a ver qué tal estaba Last Monkey.

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¿Dónde está?

Encontramos Last Monkey en la calle Comte Borrell 70, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla pero elegante y moderna. Mezcla elementos más actuales como unas tiras de luces de neón por el techo con elementos más clásicos que dan un resultado muy efectivo y simple.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien para el trabajo que tenía el pobre camarero. Estaba él solo para todo el restaurante que, aunque es pequeño, estaban todas las mesas llenas. El chico nos explicó la carta muy bien pero sin perder un segundo.

Algo que aprecié mucho fue que nos dijo que le disculpáramos porque igual tardaba en traernos los platos, y lo cierto es que al final no nos hizo esperar demasiado. Prefiero eso a que no me adviertan, aún ellos sabiéndolo. Porque me pongo muy nerviosa. Y hay testigos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14:30h habiendo reservado el día anterior por El Tenedor.

Como ya he dicho, estaba lleno hasta la bandera por lo que si queréis ir, reservad antes.

El ambiente era bastante ruidoso porque había un grupo grande y las mesas están muy juntas porque no hay más espacio, el local es pequeño. A mí no me importa y no me suele molestar, pero si os fijáis en estos aspectos, tenedlo en cuenta.

¿Qué comimos?

La carta está basada en tapas diseñadas especialmente para compartir y el camarero nos recomendó unas 4-5 tapas para 2 personas.

Empezamos con unos edamame con aceite picante sichuan y chalota crujiente. Riquísimos, con un toque especial y aunque en la carta indicaba que era muy picante, a mí no me lo parecieron en absoluto. ¿Será que se me está acostumbrando el paladar?

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Pedimos también los gyozas de carne y setas cocinados en caldo oscuro de cardamomo negro, soja y aceite de chili.  Cuando trajeron el plato, mi primera impresión fue que sería una sopa súper aceitosa pero lo cierto es que, al probarla, no se nota en absoluto. El sabor del caldo era increíble, muy intenso y para mí, delicioso; igual que los gyozas que eran también muy buenos.

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También comimos uno de los platos estrella de la casa, como nos recomendó el camarero, la berenjena confitada en soja y aceite con salsa de chili dulce. Espectacular. Muy dulce, eso sí. Para aquellos que no os gusten las cosas muy empalagosas, quizás no sea vuestro plato; pero a mí me encantó. La berenjena estaba muy blandita y con la salsa hacían una combinación increíble.

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Otro de los platos que pedimos fueron las alitas de pollo glaseadas al sweetchili y vinagre negro estilo Hong Kong. Estaban riquísimas, muy sabrosas y con ese toque dulce que forma un poco el común denominador de los platos que pedimos. Eso sí, hay que comerlas con las manos y son pringosas, pero se disfrutan un montón.

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Y la última tapa que pedimos fue la costilla adobada con miel y especias. Deliciosas, de otro mundo. La carne estaba súper tierna, muy sabrosa gracias precisamente a todas las especias y es un plato muy recomendable si, como nosotros, sois carnívoros de corazón.

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Nosotros habríamos terminado aquí, pero el camarero nos tentó con un pastel de chocolate y nos dejamos tentar de mala manera. Estaba espectacular. Caliente, con una masa tipo coulant y la salsa de cacahuete que llevaba por encima combinaba muy bien.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una copa de vino y un pisco china recomendadísimo y espectacular) costaba 36€. Como habíamos reservado con la oferta del 20% de El Tenedor pagamos 28,8€.

Valoración global

Disfrutamos muchísimo y para nosotros ha sido el primer gran descubrimiento de 2018. Y además tan cerca de casa… ¡esto puede ser la ruina!

La comida está espectacular, todos los platos que pedimos estaban deliciosos y la combinación de sabores en los distintos casos era súper acertada.

No es un restaurante tranquilo ya que al ser tan pequeño a lo poco que se llene se nota el bullicio, pero para una comida informal en pareja o para una cena con amigos, de ésas bulliciosas.

Muy recomendable si tenéis el paladar curioso y queréis probar platos asiáticos en un espacio moderno y cool.

Teresa

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Balmes Petit Bangkok. Cocina tailandesa deliciosa en Barcelona.

No es que sea una persona especialmente apasionada por la comida exótica, pero de vez en cuando me gusta conocer nuevas gastronomías y sorprender al paladar.

Así que el pasado fin de semana, decidimos ir a Balmes Petit Bangkok, un restaurante tailandés del que habíamos leído maravillas.

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¿Dónde está?

Encontramos Petit Bangkok en la calle Balmes 106, cerca del metro Diagonal y de la parada de ferrocarril Provença.

También tienen un local en la calle Vallirana 29, cerca de la parada de metro Lesseps.

¿Cómo es la decoración?

Muy colorida pero no demasiado recargada. Con bastantes pinceladas de color, hacen que el local sea bastante alegre a la vez que acogedor.

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¿Cómo nos trataron?

Todo el personal que nos atendió fue bastante amable aunque el camarero que nos sirvió el vino, la verdad es que nos trajo la botella y no nos la sirvió en las copas. A ver, a nosotros no nos importa demasiado, pero hay detalles a los que hay que prestar atención, por muy lleno que tengas el restaurante.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado a las 22:30h. Si queréis ir, os recomiendo reservar porque estaba llenísimo.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos Pho Pia Kai, unos rollitos de pollo con verduras y fideos finos de soja que estaban muy buenos; y unos Karee Puff, unas empanadillas de pollo a la pimienta y curry con verduras muy sabrosas. Ambos entrantes iban acompañados de unas salsas dulzonas que les daban un toque de contraste perfecto. Además me sorprendió que, a pesar de ser fritos, no resultaron demasiado cargantes.

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Después, como plato principal, David pidió un curry verde de cerdo. Es el más picante que tienen. A él le encantó, le pareció riquísimo y ya se lo ha recomendado a todo el mundo que se ha cruzado. Yo apenas probé un bocado pequeño y casi me ahogo. Pica un montón pero si sois amantes de los sabores fuertes os va a enamorar.

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Yo, pedí un plato menos intenso (no quería acabar llorando…) pero muy sabroso por la salsa que lleva, el wok Pad Hed con pollo, cuya característica es que la carne va acompañada de un surtido de setas. Aunque aparentemente es un plato bastante sencillo, estaba delicioso y a mi que me encantan las setas en todas sus variedades me pareció el paraíso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Lo que comimos y bebimos (una botella de vino) nos costó 48,8€.

Valoración global

Petit Bangkok nos ha encantado. Incluso a mí, que no soy muy de experimentos exóticos, me ha enamorado y ya tengo ganas de volver y probar más platos.

También es cierto que, personalmente, no tengo ni idea de comida tailandesa y no se como tiene que ser para que sea “auténtica”. Pero se lo que me gusta y lo que no, y esto me ha gustado mucho.

Además, nos sorprendió gratamente el precio ya que esperábamos que todo lo que pedimos nos costara algo más.

Muy recomendable por mi parte e ideal para ir con un grupo de amigos que sepamos que son aventureros y les gusta probar nuevos sabores.

Teresa

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Robata. Sushi y brasa japonesa de calidad en Barcelona.

Robata estaba en mi lista de restaurantes pendientes desde hace mínimo medio año. Pero por una cosa o por otra no habíamos ido, hasta que el domingo pasado, aprovechando que los dos teníamos el día libre y que los virus estomacales ya se habían alejado, decidimos ir a probarlo.

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¿Dónde está?

Encontramos Robata en la calle Enric Granados 55, cerca de la parada de metro Diagonal y de la parada de ferrocarril Provença.

¿Cómo es la decoración?

Elegante es, sin duda, lo primero que pensé al entrar.

El local es bastante oscuro (vamos a tener en cuenta que el día que fuimos llovió bastante y por tanto, la luz natural era más bien escasa), con las paredes y mesas en negro y madera oscura, que le dan esa elegancia que comentaba. Sin grandes elementos decorativos, sí encontramos pequeñas ilustraciones orientales que decoran las paredes y le dan un toque de distinción.

Mencionar también las bonitas ilustraciones y estampados que cubren las cartas.

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¿Cómo nos trataron?

Muy amablemente. Todo el personal fue muy agradable con nosotros y nos sirvieron muy rápido y con una sonrisa en todo momento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo a las 14h. Habíamos reservado previamente y el local estaba lleno. A pesar del poco espacio que hay entre mesa y mesa, a mí no me resultó demasiado agobiante; íntimo tampoco pero a mí no me molestó.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo nuestros entrantes favoritos en este tipo de restaurantes, porque hay costumbres que no deben perderse. Pedimos unos Spicy Edamame, muy tiernos y sabrosos, que aunque al principio no nos parecieron muy picantes, a medida que los íbamos comiendo más lo notamos.

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También compartimos unos gyozas de pollo y verduras muy buenos aunque quizás al relleno le faltaba un punto de sabor.

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Después, David pidió el Crispy Duck, una pierna de pato caramelizada y crocante. Le gustó mucho, sobretodo la salsa que lo acompañaba y que con ese punto dulce hacía que el sabor fuera muy especial.

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Yo en cambio pedí unos top rolls Nikkei con langostino y aguacate cubierto de atún y salsa de leche de tigre. Estaban riquísimos. Aunque tenían un punto picante, éste no era demasiado exagerado y le daba ese toque más especial.

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Y para rematar, por si durante las fiestas navideñas no habíamos comido suficiente, nos pedimos una porción pastel de chocolate con helado de vainilla. ¿Típico japonés? No. ¿Delicioso? Sí.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más 3 bebidas nos costó 65,5€.

Valoración global

Nos ha enamorado. Nos ha parecido un restaurante muy especial y con un producto 10.

Como nos lo habían recomendado unas amigas que sabemos que tienen un gusto gastronómico parecido al nuestro, sabíamos que nos iba a gustar y que íbamos sobre seguro. Además, como ya nos advirtieron de que el precio era más bien elevado, el susto de la cuenta no fue tanto.

Los platos son muy buenos, con sabores muy auténticos y con unas raciones correctas que, aunque ya sabemos que normalmente en este tipo de restaurantes las sirven justas, no están nada mal.

Una opción perfecta para una comida o una cena más especial ya que, aunque intimidad del plan “parece que estemos tu y yo solos aquí” no hay, el ambiente es muy elegante y con mucha clase y eso, en mi opinión, siempre le da ese toque único.

Teresa

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Nanaya. Comida japonesa low cost en Barcelona.

En primer lugar… ¡Feliz 2018!

Y para empezar el año en modo ahorro, porque las fiestas nos han dejado los monederos tiritando, he decidido compartiros Nanaya, un restaurante al que he ido ya varias veces, que la comida está muy buena y cuyo precio es ideal.

nanaya-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Nanaya en Av. Josep Tarradellas 157, muy cerca de la plaza Francesc Macià.

¿Cómo es la decoración?

Muy simple. La verdad es que no es nada llamativa, sencilla, todo en blanco y negro, muy rollo “oficina”.

¿Cómo nos atendieron?

Todas las veces que hemos ido, desde debe hacer unos 2 años, el personal que nos ha atendido ha sido el mismo y son todos muy amables. Siempre atienden con una sonrisa y están muy dispuestos a ayudar en todo momento. Además, desde que pides la comida (que os explico el cómo más adelante) hasta que te la sirven pasa muy poco tiempo, cosa que es muy de agradecer.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un miércoles sobre las 14:30h. El local estaba lleno pero aún había alguna mesa cuando llegamos. Además como sirven muy rápido, las mesas se liberan con bastante frecuencia.

¿Qué comimos?

Lo bueno de Nanaya es que ofrecen unos menús bastante completos que incluyen 3 pequeños entrantes, un plato principal, bebida y postre. Y eso es lo que pedimos.

Antes de nada, contaros que se pide mediante unas maquinas que hay situadas en la entrada. Cogemos un número que es el que nos llevaremos a la mesa para identificarla e introduciremos al hacer el pedido, vamos seleccionando lo que queremos pedir y cuando estemos, pagamos en ese momento.

Los entrantes que llevan todos los menús son una ensalada, una sopa de miso y 3 makis variados. No son nada excepcional pero están correctos; la ensalada se la podrían ahorrar pero la sopa de miso sí está muy buena y sobretodo en esta época del año viene muy bien. Los makis son muy sencillos y vienen 2 de salmón y uno de pepino.

nanaya-ensalada-sopa-miso

nanaya-makis-variados

Después, cada menú lleva su plato principal correspondiente. En esta ocasión, David pidió el de udon bibimpa, es decir, un bol caliente de udon acompañado de carne, verduras y huevo. Y cuando digo que es caliente es que lo sirven en la mesa hirviendo y allí mismo el camarero lo mezcla. La verdad es que está bastante bueno, sí que es cierto que hemos probado otros mejores, pero éste no está nada mal en cuanto al sabor y la calidad de los udon.

nanaya-bibimbap

Yo pedí el menú con Yakisoba, con los típico fideos fritos con gambas y ternera. No están mal, nada mal en absoluto; el sabor es muy intenso y delicioso pero… ¿me explicáis la lechuga? No soporto la lechuga en caliente, no puedo con ella, lo cual es un punto negativo. Pero en general, un plato muy rico y en muy buena cantidad.

nanaya-yakisoba

De postre, David pidió las trufas y yo el mochi de té verde. En mi opinión, las trufas están más buenas, blanditas por dentro y crujientes por fuera, pero puede ser porque he probado muchos más mochis y sé cómo tienen que ser para que me gusten.

nanaya-postre-mochi-trufas

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos nos costó 25€.

Valoración global

Nanaya nos gusta mucho.

El servicio es muy rápido, la comida está bastante bien, la cantidad del plato principal es muy buena y el precio es más que aceptable para un menú bastante completo.

Es cierto que no es el mejor restaurante del mundo, pero considero que es una opción ideal para un mediodía de los que vamos apurados de tiempo y necesitamos comer rápido pero queremos algo más que un bocadillo.

Como ya hemos hecho, nosotros seguiremos repitiendo en determinadas ocasiones.

Teresa

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