Born Voraz. Tapas sencillas pero efectivas en Barcelona.

Hay días, y en verano aún más porque el calor nos tiene las neuronas fritas, en los que a uno se le terminan las ideas sobre sitios para ir a cenar. Y en esos días, tener una lista de lugares sencillos pero que ofrecen comida rica para no tener que preocuparnos por eso. Y este sábado pasado descubrimos un lugar que podría pasar a formar parte de esa lista.

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¿Dónde está?

Encontramos Born Voraz en la calle Princesa 33, cerca de la parada de metro Jaume I.

¿Cómo es la decoración?

Nada en especial. La típica decoración de bar de tapas, sin nada llamativo pero muy correcta.

¿Cómo nos atendieron?

Bien. Muy rápido y muy amablemente.

¿Qué comimos?

Fuimos un grupo de 4 personas así que decidimos pedir varias tapas para poder compartir y probar más platos.

Pedimos unos pimientos del padrón y unas alcachofas a la andaluza, ambos platos muy sencillos pero muy buenos e ideales para empezar a picotear. También pedimos unas berenjenas fritas con miel deliciosas, poco crujientes para mi gusto, pero deliciosas; y unos calamares a la andaluza muy ricos sin complicaciones añadidas.

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Comimos también unos buñuelos Thai a base de verduras y con una salsa ligeramente picante. Riquísimos, de hecho, pedimos 2 raciones de ellos porque nos gustaron mucho.

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Compartimos también el pulpo a la brasa. Muy tierno, con una salsa deliciosa. Muy recomendable si os gusta el producto.

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Terminamos con el tataki de atún con aguacate. Delicioso, cocinado al punto y con un sabor espectacular.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más unas cervezas y unas copas de vino nos costó 62,85€ con el 30% de descuento por haber reservado con El Tenedor.

Valoración global

Quizás no seria el restaurante más espectacular que he visitado pero, como he dicho al principio, es un sitio fantástico para tomar unas tapas y compartirlas con una buena conversación.

Ideal para ir con amigos y pasar un rato largo charlando, riendo y disfrutando de buena comida, sencilla, sin complicaciones, pero buena.

Teresa

Belliny. Brunch informal con aires tropicales en Barcelona.

No es ningún secreto a estas alturas, que el brunch me parece un gran invento. Así que este pasado fin de semana, fuimos a descubrir Belliny, un nuevo sitio en el que disfrutar de él.

¿Dónde está?

Encontramos Belliny en Gran Via de les Corts Catalanes 555, entre las paradas de metro Urgell y Universitat.

¿Cómo es la decoración?

Tropical pero elegante. Con toques verdes con estampados de grandes hojas de palmera y con elementos dorados y de madera que le dan un aire más elegante y un poco vintage.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien y, principalmente, muy rápido.

¿Qué comimos?

Al llegar, la camarera nos informó que además de la carta, tenían un menú de brunch que incluía un plato principal (a elegir entre 6 opciones), 2 bebidas (un café y un zumo, un bellini o una mimosa) y un postre a elegir entre 2 opciones.

La verdad es que nos pareció muy buena idea y como los platos que nos habían llamado la atención de la carta entraban en el menú, nos decidimos por esa opción.

Como plato principal, David pidió el desayuno americano que consistía en 2 huevos fritos, bacon, patata frita y pan con mantequilla y mermelada. La verdad es que era un plato que no tenía mucha complicación aparente, aunque hay que destacar que el bacon y los huevos estaban en su punto justo. A él le gustó mucho.

Yo, como no, pedí unos huevos Benedict, porque me apasionan. En Belliny pedí los Barcelona que como peculiaridad llevaban tomate, mozzarella y pesto, otra de mis cosas favoritas en el mundo. Lo cierto es que estaban riquísimos, con un toque de sabor diferente al que estamos acostumbrados pero delicioso y completamente en su punto.

De postre, ambos pedimos la tentación de chocolate. Sinceramente, yo la pedí porque no me la iba a comer y a David era lo que más le apetecía, así que se la comería él. Pero cuando llegó a la mesa y la probé, no me pude resistir y terminé comiendola toda. Era una deliciosa e intensa mezcla de brownie (sin nueces, lo cual es muy importante para mí ya que no me entusiasman) y coulant. Hay que probarla para descubrir el fantástico sabor.

Y… ¿cómo está de precio?

Cada menú costaba 16,9€ por lo que todo nos salió por 33,8€.

Valoración global

Belliny nos gustó mucho. Principalmente porque nunca habíamos conocido un sitio en el que ofrecieran un menú con brunch y eso nos sorprendió (seguramente hay más que ofrezcan esta opción pero no tenemos el placer).

Además los platos están deliciosos y son los clásicos del brunch por lo que no decepcionan.

Ideal para ir con amigos un domingo soleado a pasar un buen rato y comer bien.

Teresa

La Botiga. Cocina mediterránea con vistas en Barcelona

Desde hace 5 años, casi cada vez que vamos al cine, vamos al del centro comercial Arenas de Barcelona. Porque nos hemos acostumbrado y porque queda a mitad de camino (literal) entre nuestras casas.

Muchas de esas veces, al salir queremos cenar o antes de la sesión nos apetece comer algo. Y lo cierto es que siempre íbamos al mismo sitio (Watatsumi, podéis leer el post aquí y nos sigue encantando), pero hemos decidido que tenemos que probar más restaurantes y aprovechar la variedad que hay.

Por eso, el fin de semana pasado fuimos a ver Aladdín y a comer a La Botiga.

¿Dónde está?

Como ya he mencionado anteriormente, encontramos La Botiga en el Centro Comercial Arenas de Barcelona, cerca de la parada del metro Espanya.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, con toques rústicos y bastante acogedora, aunque no sea el aspecto que más destaca del restaurante.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Todo el personal fue muy amable y atento.

¿Qué comimos?

Cuando nos trajeron las cartas, vimos que tenían opción de menú de fin de semana y nos decidimos por esa opción.

De primero, David pidió los huevos estrellados con patatas fritas y virutas de jamón ibérico. Riquísimos y con el sabor intenso característico.

Yo en cambio pedí la ensalada de tartar de tomate del Maresme con virutas de bonito y cebolla. Más ligero pero un sabor espectacular. ¡Qué gusto comer buen tomate!

De segundo, David pidió los calamares a la plancha con gracia. Muy buenos pero resulta que la gracia era una especie de risotto y claro, cuando uno es intolerante a la lactosa que no le avisen, mucha gracia, no hace.

Yo pedí el atún a la plancha con dados de aguacate y tomate para seguir con la tónica saludable, y la verdad es que me encantó. El atún estaba en el punto que lo pedí y el tomate y el aguacate le aportaban jugosidad, que ya sabemos que a veces cuesta encontrar en el atún cocinado. Un plato ligero pero sabroso y atractivo.

También comimos un postre de chocolate que entraba en el menú que devoramos y no pudimos sacar foto.

Y… ¿cómo está de precio?

Los 2 menús que comimos más un café solo nos costó 39,25€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. No nos esperábamos que nos fuera a gustar tanto y lo cierto es que nos sorprendió gratamente.

Por la sencillez de la comida que ofrecen, porque no buscan grandes innovaciones sino producto de siempre, bien cocinado y con los sabores que le corresponden; y eso es algo que a veces cuesta encontrar y que se pierde en mil filigranas.

Un restaurante ideal para cualquier ocasión y al que, casi seguro, que volveremos la próxima vez que vayamos al cine.

Teresa