Chicha Limoná. Cocina variada y deliciosa en Barcelona.

Teníamos Chicha Limoná en nuestra lista de restaurantes pendientes desde hacía demasiado tiempo. Y como la vida es caprichosa, hasta hace unos días no habíamos podido ir. Pero ya nos hemos quitado el gusanillo y aquí vengo a contaros lo que nos pareció.

¿Dónde está?

Encontramos Chicha Limoná en Passeig de Sant Joan 80, cerca de las paradas de metro Tetuán y Girona.

¿Cómo es la decoración?

Rústica pero muy chic, muy romántica y delicada. Los elementos de madera, los jarrones de cristal antiguo, las flores de colores pastel…le dan un aire muy acogedor y encantador.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El personal que nos atendió fue bastante amable, a pesar de que a medida que iba avanzando la noche se iba llenando el local y estaban más ajetreados.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un hummus, riquísimo y muy auténtico, aunque nos lo sirvieron demasiado frío para mi gusto. Iba acompañado de un pan igualmente delicioso.

Compartimos también unas patatas bravas deliciosas. La salsa picante lo era bastante pero no insoportable y la que no picaba era muy suave pero sabrosa.

Después cada uno pidió su plato principal. David eligió unos fideos negros con espuma de all i oli y cangrejo blando en tempura. Estaba espectacular de sabor. Muy recomendable para los amantes de la fideuá negra de toda la vida pero con un giro, en esta ocasión.

Yo pedí el ceviche de corvina y langostinos con granizado de ají y langostinos. Delicioso. Lo cierto es que cada vez soy más fan de los ceviches en todas sus variedades y ahora que empieza el calor, apetecen mucho por lo refrescantes que resultan. Éste estaba delicioso, con un toque picante sin resultar molesto y con una mezcla de sabores muy equilibrados.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino nos costó 58€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho, sobretodo por la cocina que ofrecen. Son platos sencillos pero muy bien elaborados y todos con algún toque sorprendente.

Una carta sin pretensiones en la que todo el mundo seguramente encontrará el plato perfecto.

Un lugar ideal tanto para ir en pareja de manera informal o con un grupo pequeño de amigos. Repetiremos seguro.

Teresa

Canta y no llores. Tacos deliciosos en Barcelona.

Que nos apasiona la comida mexicana no es ninguna novedad. Por eso cuando, por el medio que sea, descubrimos un nuevo restaurante mexicano, allá que vamos.

Y allá que fuimos a la taquería Canta y no llores.

¿Dónde está?

Encontramos Canta y no llores en la calle Princesa 53, cerca de la parada de metro Arc de Triomf, al lado del Parc de la Ciutadella.

¿Cómo es la decoración?

Básicamente industrial con toque mexicanos muy llamativos, como máscaras de lucha, muñecos, etc.

¿Cómo nos trataron?

Muy amablamente. Les preguntamos varias dudas sobre la carta y nos las aclararon detalladamente y nos explicaron todo muy bien.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un guacamole con totopos. Porque si está en la carta, teníamos que pedirlo. Estaba riquísimo, era muy natural y comiéndolo encontramos buenos trozos de aguacate, cosa que nos encantó.

Después, decidimos pedir varios tipos de tacos para poder probar más variedades de la carta (aunque nos quedaron muchos pendientes).

Éstos se pueden pedir en platos de 2 unidades o de 3. Nosotros pedimos tres platos de 2 tacos. Las variedades que probamos fueron:

  • Pastor: con achiote, chiles y carne de cerdo con cebolla, cilantro y piña asada.
  • Cochinita pibil: de presa ibérica en achiote, sofrito de tomate y chiles guisada lentamente y terminado con cebolla encurtida.
  • Pollo en mole: de mole hecho a base de chile, frutos secos y chocolate.

Todos estaban deliciosos. La carne, en todos los casos, estaba completamente en su punto y muy bien integrada con los demás ingredientes; dando como resultado sabor muy intenso.

A David le fascinaron los de mole, deliciosos pero para mí demasiado picantes; y yo quedé enamorada de los tacos al pastor por su sabor tan especial y lo buenísima que estaba la carne.

Y… ¿cómo está de precio?

Como habíamos reservado por El Tenedor con el 50% de descuento, todo lo que comimos más dos margaritas nos costó 26,75€

Valoración global

Salimos de Canta y no llores encantados y ya con ganas de volver.

Nos enamoró la calidad de la comida, lo auténtica que es y que la sirven y la presentan sin pretensiones extrañas.

Ideal para cualquier ocasión informal con gente cercana para compartir varios tacos y pasarlo bien.

Teresa