Macondo. Cocina colombiana para una ocasión romántica.

Hace unas semanas fue San Valentín y aunque, por norma, no nos regalamos nada material, sí que nos gusta ir a cenar a algún sitio especial y probar los menús especiales que muchos restaurantes tienen para ese día especial.

Este año el elegido fue Macondo, un restaurante que nos trae un trocito de caribe colombiano a Barcelona.

macondo-entrada

¿Dónde está?

Encontramos Macondo en la calle Còrsega 206, bastante cerca de la parada de metro Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Bastante playera y colorida. Nos transporta al Caribe de inmediato pero sin estar sobrecargada.

macondo-decoracion

¿Cómo nos trataron?

Bien. Aunque quizás tuvimos que esperar más tiempo del normal porque el restaurante estaba muy lleno, pero tampoco nos importó demasiado.

¿Qué comimos?

El menú de San Valentín consistía en 2 primeros y 2 segundos para compartir y luego un postre para cada uno. Además, incluía también una copa de cava de bienvenida y una botella de vino por pareja.

De primero comimos ceviche de corvina con fruta de la pasión y patacones con cochinillos confitados. Ambos platos estaban deliciosos.

El ceviche estaba riquísimo, con tacos bastante grandes de pescado y una combinación de sabores muy refrescante y nada pesada.

macondo-ceviche

Los patacones nos sorprendieron muchísimo porque eran el contrapunto perfecto al ceviche. Eran ciertamente más contundentes, pero al no ser muy grandes conformaban la ración ideal, y el sabor era delicioso para dos personas amantes de la carne como nosotros.

macondo-patacon-cochinillo

Los segundos eran una crema de mariscos con gambas y unas costillas de cerdo con chips de yuca.

La crema estaba espectacular y creo que fue uno de mis platos favoritos de la noche. No tenía un sabor nada exagerado a marisco, la textura era super fina y además, la presentación fue super bonita (tentada estuve de llevarme la cazuelita…).

macondo-crema-marisco

Y las costillas fueron, sin ninguna duda, el plato favorito de David. Y es que estaban francamente deliciosas. Tenían un sabor espectacular, la carne estaba muy tierna y fueron el cierre ideal para el menú.

macondo-costillas

Finalmente, comimos (comí, porque David probó dos cucharadas y casi se muere) un tiramisú de maracuyá. Riquísimo. Tanto que no llegué a hacerle la foto. ¡Ups!

Y…¿Cómo está de precio?

Como ya os he comentado, fuimos con un menú cerrado que costaba 65€ por pareja.

Valoración global

Salimos de Macondo encantados y enamorados.

La comida fue espectacular y disfrutamos mucho de ella, pero el ambiente fue sin duda, lo mejor. Estar rodeados de una decoración tan playera y con unos músicos tocando en directo fue maravilloso y creaba una atmosfera ideal.

Volveremos seguramente a probar más platos de la carta y a ver cómo es un día normal, sin celebrar nada. Desde luego, merece la pena volver.

Teresa

¿Repetimos? The Juice House

Hoy empezamos una nueva sección en el blog: ¿Repetimos?

En ella, volveré a ir a restaurantes que ya he visitado anteriormente pero, esta vez, en una ocasión distinta.

Porque ya sabemos que puede haber sitios a los que hayamos ido a tomar algo y no nos hayan convencido mucho pero luego hemos ido a cenar y nos hemos enamorado. O al revés.

Así que precisamente esa es la norma para estos posts: la reseña sobre la repetición tiene que ser en una comida distinta a la del post inicial.

Hoy, repetimos en…

The Juice House

¿A qué hemos ido?

Si la anterior vez (podéis leer el post aquí) fuimos a tomar algo después de trabajar, esta vez fuimos a cenar un viernes por la noche.

¿Qué comimos?

Empezamos pidiendo unas patatas bravas ya que, aunque las habíamos probado en anteriores ocasiones, las han cambiado y ahoras las hacen horneadas con romero, salsa brava con pimientos del piquillo y allioli vegano casero. ¡Qué mejora! Estaban deliciosas, nada pesadas y con un toque cítrico que les da un sabor muy especial y las hace diferentes y de fácil digestión.


Después, David pidió la Quinoa Negra, un plato de quinoa con tinta de calamar, con calamarcitos, salsa de pimientos del piquillo y allioli de alga wakame. Para él, que no es muy amante de la quinoa, fue una combinación ideal porque le encanta la comida con tinta. Un plato muy sabroso y con una combinación perfecta de ingredientes.

Yo pedí los Zoodles, un plato de calabacín espiralizado con tomates cherry al horno y con pesto de tomate deshidratado, albahaca y aceitunas negras y con perlas de mozzarella. Un plato muy refrescante y con unos sabores deliciosos y, aunque aparentemente pueda parecer ligero, lo cierto es que es bastante contundente y no pude terminarlo.

¿Cuánto nos costó?

Lo que comimos más 2 Aperol Spritz nos costó 33,6€.

¿Ha valido la pena repetir?

Sí, sin duda.

Lo cierto es que The Juice House me parece un restaurante ideal para comer y cenar (o tomar el brunch, que también tienen mucha variedad de platos para esa comida), tanto por calidad y cantidad de los platos como por el precio de los mismos.

Además, la carta es bastante extensa y muchos de los platos admiten variaciones en función de los gustos de cada uno, por lo que todo el mundo puede encontrar su opción ideal.

Muy recomendado tanto para una cena íntima porque la luz ténue y la decoración rústica acompañan, como para comidas con amigos, ya que hay muchos platos que se prestan a compartir.

Teresa

Barietés. Huevos creativos en Barcelona.

Vivo en un barrio en el que, para bien o para mal, parpadeas y aparece un restaurante. ¿Problema? Que si eres foodie como nosotros, en seguida has ido a todos. Por eso cuando nos enteramos de un sitio nuevo, vamos de cabeza como niños el día de Reyes. Y con esa actitud fuimos a Barietés.

¿Dónde está?

Encontramos Barietés en Ronda Sant Pau 5, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Industrial. Muy minimalista y el mobiliario tiene un punto vintage maravilloso.

¿Cómo nos trataron?

Maravillosamente bien. Como fuimos a cenar un jueves, no había demasiada gente y pudieron estar por nosotros sin resultar agobiantes.

Nos aconsejaron e informaron muy bien sobre la carta y todo el personal atendía a los clientes con una sonrisa y eso siempre es de agradecer.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un surtido de embutidos ibéricos porque se nos antojó y no queríamos algo que nos llenara demasiado para empezar. Nos gustó mucho, porque era un entrante sencillo pero efectivo y además el pan estaba realmente bueno.

Después empezó lo bueno y cada uno pidió unos huevos cocinados de manera diferente.

David pidió unos revueltos con salmón y sus huevas. Tenían un sabor muy intenso, recomendadísimo para los amantes del salmón, y la textura era súper cremosa y esponjosa. Una delicia.

Yo en cambio me decidí por una tortilla rellena de ratatouille y queso de cabra. Deliciosa, con un sabor espectacular por las verduras, que también aportaban mucha jugosidad a la tortilla, y sin que el queso de cabra resultara cargante.

Para terminar decidimos pedir unas omelettes dulces, para probar más opciones de la carta.

David pidió la de manzana flambeada con calvados y helado de canela; y yo pedí la de banana y chocolate con helado de vainilla. ¡Qué buenas estaban las dos! Muy finas, super sabrosas y bastante ligeras para lo dulces que eran.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más una botella de vino y una ración de pan nos costó 47,25€.

Valoración global

Salimos encantadísimos de Barietés. Principalmente por el magnífico trato recibido desde el momento en el que entramos por la puerta hasta que salimos.

Al ser un local que acaba de abrir, se esfuerzan mucho en que los clientes salgan satisfechos, y he de decir que, al menos en nuestro caso, lo consiguieron.

El producto que ofrecen es muy bueno y la carta es bastante variada. Además, seguro que en unos meses añadiran nuevos platos igual de buenos y nosotros volveremos a probarlos.

Si buscáis un sitio ideal para ir con amigos o para una comida familiar informal, desde luego Barietés puede ser el sitio que buscáis.

Teresa

Pikio Taco. Tacos mexicanos informales y urbanos en Barcelona.

Hace unos meses, cuando el calor nos tenía la mente nublada y no podíamos pensar con demasiada calidad, nos dedicamos a pasear por el barrio de Gracia y terminamos, a la hora de comer, justo en frente de Pikio Taco, una taquería de la que había oído hablar bastante. Y, por supuesto, entramos.

¿Dónde está?

Encontramos Pikio Taco en la calle Còrsega 376, bastante cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy mexicana y muy urbana. Bastante colorista, como si de una calle de una ciudad de México se tratara. O eso me parece a mí, que no he estado nunca en México.


¿Cómo nos trataron?

Bien. La verdad es que la metodología para pedir la comida es muy “self service” (uno se lee la carta y marca en una plantilla lo que quiere y las cantidades y lo entrega en caja) por lo que el papel de los camareros es solamente traer la comida a la mesa, así que no pudimos tener demasiada interacción con ellos. Aún así, nos atendieron bien.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un guacamole con totopos. Muy ricos, con un guacamole muy bueno y bastante casero.

Después, obviamente, nos pedimos un buen surtido de tacos para poder probar varios.

Los que pedimos fueron:

  • Aguascalientes: con carnitas de cerdo, salsa cremosa de aguacate, cortezas crujientes de cerdo y pico de gallo. Quizás me lo esperaba un poco menos seco y con un sabor de aguacate más auténtico, pero igualmente está bastante rico.
  • Yucatán: con cochinita pibil, crema de frijol y cebolla roja en escabeche. Riquísimo. Muy jugoso y con un sabor increíble.
  • Guadalajara: con ternera marinada en chili deshidratado y tomate, con salsa de cilantro y cebolla con tequila y pimientos habaneros. Muy picante (bueno, para mi paladar que con nada ya lo nota) pero a David le encantó.
  • Tijuana: con pollo a la parrilla con queso mozzarella, guacamole, patatas chips y salsa valentina. Muy bueno, jugoso, con un toque picante pero sin exagerar y con un sabor delicioso.
  • Azteca: con pollo al pastor con chutney de piña picante y cilantro fresco. Original y con un toque de sabor especial y delicioso.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más 2 cervezas nos costó 39€.

Valoración global

Nos gustó mucho Pikio Taco, porque somos muy amantes de taquerías informales y ésta es de calidad. Además el ambiente es muy bueno, muy relajado y divertido.

Ideal para ir con amigos (no muchos eso sí, porque el local tampoco es que sea muy grande) o en pareja para ocasiones relajadas.

Lo encontramos de casualidad y lo cierto es que repetiremos cuando volvamos a encontrarnos por el barrio y queramos comer algo informal.

Teresa