Somni. Restaurante de ensueño en Barcelona.

“Las amigas de la universidad son las que duran toda la vida”.

Me lo dijo mi madre el primer día de carrera y ¡qué razón tenía!

Hay cuidarlas mucho y mimarlas. Por eso, el pasado viernes nos fuimos las 3 a darnos un homenaje. Porque nos lo merecemos. Porque somos 3 mujeres que no paramos ni un segundo. Porque sí.

Y fuimos a Somni.

¿Dónde está?

Encontramos Somni en la calle Provença 277, cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Moderna, con toques muy sofisticados, lineas muy simples y colores claros que creaban un ambiente muy delicado.

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¿Cómo nos trataron?

Muy bien. Desde que entramos hasta que salimos nos atendieron como a reinas. Muy servicial todo el personal y muy atentos sin resultar atosigantes.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 22h. Habíamos reservado así que no tuvimos problema e igualmente, la sala no estaba llena. Un poco más tarde llego un grupo grande que hizo que el nivel de ruido se elevara un poco, pero nada exagerado ni molesto.

¿Qué comimos?

Antes de que nos sirvieran lo que habíamos pedido, nos sirvieron un aperitivo delicioso de croqueta y queso garrapiñado. Riquísimo e ideal para ir abriendo el apetito.

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Compartimos unas mini verduras y tofu al grill ahumadas con haya y con salsa romesco. Deliciosas. La presentación es muy curiosa (tenéis que ir y pedir el plato para comprobarlo) y el sabor de las verduras es espectacular.

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Después cada una pidió su plato principal. Ana pidió el tataki de atún, crema de aguacate, salsa de pesto rojo y cebolla encurtida. Pudo probar un poco y lo cierto es que es de los mejores atunes que he probado. Tenía un sabor muy intenso pero nada estridente y todos los ingredientes combinaban a la perfección.

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Marta pidió el falso risotto de trigo tierno con setas, parmesano y kale. Riquísimo y muy original. Más ligero que el de arroz habitual pero igual de sabroso y cremoso. Un acierto.

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Yo me decanté por los canelones de pato rustido con bechamel trufada y foie. Porque aunque el pato no me entusiasme si algo lleva trufa y foie, tengo que pedirlo, es mi perdición. Estaba riquísimos, no llenaban demasiado y tenían un sabor intenso y espectacular. Hubiese pedido 3 más.

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Para terminar, decidimos pedir unos postres para compartir. Como el camarero nos había recomendado la torrija caramelizada con helado de almendras y toffee, decidimos hacerle caso. Y menos mal. ¡Qué maravilla! Un plato no apto para paladares a los que no les entusiasme el dulce muy dulce, pero a nosotras nos fascinó. Y pedimos también el chocolate con pasión, porque nos hizo gracia el nombre y porque nos apetecía mucho. Buenísimo también y nada cargante ya que el helado de fruta de la pasión lo hace muchísimo más ligero.

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Y… ¿Cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino y una botella de agua) cuesta 128,7€ ahora bien, como habíamos reservado con el 30% de descuento a través de El Tenedor nos costó 81,9€.

Valoración global

Nos encantó vivir esta experiencia lujosa juntas y sin parejas ya que hacía mucho que no teníamos una noche de ese estilo.

Disfrutamos mucho de la alta calidad de la comida, de la excelente presentación de los platos y del ambiente tan tranquilo que se respiraba.

Sin duda un restaurante que merece muchísimo la pena. Eso sí, si encontráis descuento mediante El Tenedor o cualquier otra manera, mejor que mejor porque es verdad que los platos tienen un precio elevado.

Un sitio ideal para darse un merecido capricho en una ocasión especial ya sea con amigos o en pareja.

Teresa

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Isla Tortuga. Cocina de siempre con estilo en Barcelona.

Que somos fans del grupo de restaurantes En Compañía de Lobos no es un secreto. Y eso que aún nos faltan por probar muchos de sus restaurantes. Por eso, aprovechando que este fin de semana teníamos más tiempo para nosotros, decidimos ir a probar Isla Tortuga, un restaurante de tapas cerca del puerto.

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¿Dónde está?

Encontramos Isla Tortuga en la calle Llauder 1, cerca de la parada de metro Barceloneta.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla, nada recargada, pero muy acogedora. Una mezcla entre estilo rústico con las paredes de ladrillo visto y decoración en madera con toques más industriales gracias a las bigas vistas.

Lo mejor de todo son los grandes ventanales que dejan pasar mucha luz, cosa que me encanta.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Los camareros que nos atendieron fueron muy amables en todo momento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Habíamos reservado previamente y os lo recomiendo porque cuando llegamos ya había pocas mesas libres y se fue llenando bastante con el paso de los minutos.

¿Qué comimos?

Como he dicho al principio, la carta de Isla Tortuga se basa en tapas y platillos lo que ya nos guió mucho a la hora de elegir varios platos para compartir. Viéndolo con perspectiva, creo que pedimos demasiados, pero ¡un día es un día!

Empezamos con unas patatas fritas caseras con salsa brava y allioli suave que estaban buenísimas y además estaban cortadas a gajos muy grandes lo que las hacía más originales. El allioli era demasiado suave para mí ya que no le noté el sabor, aunque podría ser que la salsa brava fuera tan picante para mi paladar que le mataba el sabor a lo demás.

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Pedimos también unas bombas con sobrasada y alioli de miel que estaban deliciosas. Y muy picantes. Pero el relleno era perfecto y nada pastoso.

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Compartimos también unos tacos de pato estilo Pekín. No suelo comer pato pero el relleno de estos tacos era espectacular, muy sabroso y en el punto perfecto de cocción. Además el guacamole que los acompañaba era natural (vamos, que había trozos de aguacate grandes) y eso para mí es siempre un punto a favor.

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Y finalmente pedimos dos platillos, uno para cada uno, aunque ambos picoteamos un poco de todo. David pidió un arroz de mar, un plato que tenían fuera de carta (nos informó el camarero) y que tenía un sabor riquísimo, intenso a mar pero sin resultar cargante. Un plato de 10.

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Yo pedí las albóndigas con sepia porque es un plato que me gusta mucho pero no suelo tomarlo. Estaban muy buenas y sabrosas. Las albóndigas no eran nada pastosas ni cargantes y la sepia tenía el punto adecuado de cocción. Eso sí, para mi gusto la salsa era demasiado líquida, pero eso ya es preferencia personal.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (dos copas de vino cada uno) nos costó 76,9€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

Ofrecen comida sencilla, de toda la vida, sin demasiadas complicaciones pero con bastante calidad. De esos restaurantes a los que, si vas un día que estás indecisa porque no sabes qué te apetece comer, seguro que encuentras algo que te apetece y aciertas con tu elección.

Muy recomendable para ir en grupo y pedir varios platos para ir picando o para ir en pareja para una cita informal.

Nosotros probablemente repitamos y ya se lo hemos recomendado a nuestra familia porque sabemos que les gustará.

Teresa

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Bao Bao. Street food asiático en plena ciudad de Barcelona.

No es ninguna novedad que me encantan los restaurantes asiáticos ¿verdad?

Pues esta semana, en uno de estos sábados en los que tenemos poco tiempo para vernos, hemos descubierto uno que nos ha gustado bastante: Bao Bao.

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¿Dónde está?

Encontramos Bao Bao en la calle Riego 23, cerca de la parada de metro Plaça de Sants.

¿Cómo es la decoración?

El local está ambientado como si fuera la calle de una ciudad asiática (grafitis, mesas altas, elementos urbanos…) dándole un aire muy informal y curioso.

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¿Cómo nos atendieron?

La camarera que nos sirvió fue muy amable en todo momento y estuvo bastante pendiente de nosotros sin agobiarnos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13h. Al ser tan pronto, no había nadie en el local. Poco a poco fueron llegando algunas personas pero cuando nos fuimos, sobre las 14h, aún se estaba muy tranquilo y había muchas mesas libres.

¿Qué comimos?

Obviamente queríamos probar los baos así que, para no pasarnos pedimos uno para cada uno.

David pidió el Bao Confucius, con cerdo, zanahoria escabechada, nabo daikon, cilantro, cacahuetes y pepino; y yo el Bao Ho Chi Minh, con ternera a la citronela, verduras escabechadas, cilantro, menta y mayonesa de ajo tostado. Estaban buenísimos, la textura del bao era perfecta y los rellenos eran deliciosos. Los sabores de los distintos ingredientes se integraban muy bien entre ellos y formaban un todo riquísimo.

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Y como plato principal, pedimos un bol de ramen cada uno.

David pidió el Mi Vit, con magret de pato, pak choy, shitake y hierbas aromáticas.

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Yo pedí el Mi Chai, vegetariano de verduras tostadas y setas con huevo, daikon y tofu frito.

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Ambos estaban riquísimos y tenían un sabor muy intenso que, con este frío que está haciendo últimamente, nos vino muy bien para entrar en calor. Sin duda, muy buen plato para pedir en este restaurante y en esta época.

Y…¿cómo está de precio?

Lo que comimos más una copa de vino y un refresco nos costó 30,3€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. Nos ha parecido una muy buena opción para una comida si se está por la zona.

La carta no es muy amplia, pero sí podemos encontrar opciones para todos los gustos. Los baos están muy buenos y los ramen que ofrecen, a pesar de que únicamente tienen dos tipos, están también deliciosos.

El ambiente es muy divertido e informal y la música que ponen es muy buena, lo que hace de Bao Bao un restaurante ideal para ocasiones relajadas con amigos o en pareja.

Volveremos seguro porque ofrecen un tipo de comida bastante rápida y solemos movernos por esa zona cuando vamos justos de tiempo.

Teresa

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La Tere. Gastrobar encantador en Barcelona.

Creo que no hace falta explicar mucho por qué fuimos a este restaurante.

Se llama como yo.

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¿Dónde está?

Encontramos La Tere en calle Riego 25, cerca de la parada de metro Plaça de Sants.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla pero muy acogedora. Es en apariencia un poco industrial con los toques metálicos pero con elementos cálidos y acogedores.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable en todo momento, muy atento y nos hizo recomendaciones muy acertadas.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13h. Claro, fuimos los primeros comensales del restaurante y por consiguiente se estaba muy tranquilo. A la media hora, más o menos, empezó a llegar gente y aunque había más ruido, no era molesto.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo una parrillada de verduras con pesto de tomate seco. Estaba muy buena, muy ligera y el sabor del pesto, intenso y con un punto picante, le daba un toque muy especial y delicioso.

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También nos vimos muy tentados por los huevos estrellados con morcilla de Burgos y cebolla caramelizada. Y menos mal porque estaban deliciosos. El sabor intenso que les daba la morcilla era espectacular, la textura que aportaba la cebolla caramelizada era muy acertada y el hecho de que las patatas estuvieran cortadas tan finas era todo un acierto del plato.

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Y para quitarnos el deseo, pedimos 2 croquetas riquísimas, nada pesadas, muy crujientes por fueras y blandas por dentro pero no pastosas.

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Como platos principales que comimos cada uno, David pidió una brocheta de pulpo gallego a la brasa con emulsión de patata, aceite de oliva y pimentón. No lo probé porque era muy tentacular (y me da un repelús horrible) pero la cara de David cuando le dio el primer mordisco, ya explicaba perfectamente cómo estaba el plato. Le encantó. Tenía un sabor muy intenso y auténtico y la carne estaba súper tierna.

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Yo pedí un plato más clásico, una hamburguesa con queso Comte, rúcula y cebolla crujiente con mayonesa con mostaza antigua. No tenía mucha complicación, pero me gustó mucho. El sabor y la cocción de la carne y el queso eran idóneos. la mayonesa era muy diferente y le daba el toque especial y el pan era más duro que el de hamburguesa habitual y era muy acertado.

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Y para terminar, por si no habíamos comido suficiente, pedimos unos lingotes de chocolate con naranja porque se nos antojaron mucho y nos encanta esa combinación.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos, una copa de vino y un refresco nos costó 53,4€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho.

La cocina que ofrecen es muy sencilla, sin complicaciones, pero muy efectiva ya que sabes que encontrarás algo que te gustará; y a nosotros este tipo de restaurantes de tapas y platillos nos encantan.

Además, como no somos muy asiduos a la zona en la que se encuentra, nos gustó mucho descubrir un sitio tan bueno en ella para poder ir si un día damos una vuelta por ahí ya que, por ejemplo, sí que visitamos a veces la cercana plaça Osca.

Recomendado para ir en grupo, que es lo que más había cuando nos fuimos, ya que al ofrecer tapas y platillos propicia mucho el compartir entre varios.

Teresa

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