Zortziko. El restaurante más romántico de Bilbao.

Hace unas semanas, David y yo pudimos coincidir en unos días de vacaciones y nos fuimos a Bilbao a visitar esa preciosa ciudad y a comer bien.

Y en una de las noches que pasamos allí, David había reservado para cenar en Zortziko, un restaurante con una estrella Michelin del chef Daniel García, en plan cena romántica. ¡Y vaya si lo fue! Luego os cuento más.

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¿Dónde está?

Encontramos Zortziko en la calle Alameda Mazarredo 17, obviamente, en Bilbao.

¿Cómo es la decoración?

Elegante.

Nada más entrar, uno tiene la sensación de entrar en una casa señorial o palacete, con mucho encanto y mucha clase.

¿Cómo nos atendieron?

Todos los camareros que nos atendieron fueron muy amables, nos explicaron todo al detalle, fueron muy cercanos y siempre con una sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un martes por la noche, sobre las 21:30h.

Las mesas de nuestro comedor estaban llenas pero, ni mucho menos, había demasiado ruido ambiental.

¿Qué comimos?

La carta Zortziko propone 3 opciones: 2 menús degustación o elegir platos de la carta.

Nosotros decidimos elegir el menú “Un Viaje más corto pero intenso”, por la cantidad de platos, por el precio (no nos vamos a engañar) y porque es un poco nuestra filosofía de vida.

Este menú consistía en un aperitivo, 2 entrantes, 1 plato principal a elegir y un postre.

El aperitivo fue un ajoblanco de mango riquísimo y sorprendente. La verdad es que cuando nos presentaron el plato no esperábamos que nos gustara tanto y lo cierto es que  tiene un sabor muy especial, no se nota demasiado el ajo ni el mango lo cual ofrece un equilibrio maravilloso.

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El siguiente plato fue una vieira con ensalada de wakame, salsa thai y crujiente de cerdo ibérico y con focaccia de bacon y curry rojo. Yo que no soy mucho de vieiras y me daba un poco de reparo, quedé muy satisfecha con el plato. La carne de la vieira estaba muy tierna y la combinación de sabores era verdaderamente deliciosa.

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A continuación nos sirvieron un arroz meloso con lapin, crema idiazábal y puerro crujiente. Este plato jugaba con ventaja porque a mi el queso idiazábal me enloquece. Estaba riquísimo, el arroz muy cremoso pero sin ser pesado y los sabores era muy intensos y en su justa medida.

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Como plato principal, tanto David como yo, decidimos pedir la paletilla de cabrito a baja temperatura con manzana osmotizada a la menta y piombi. La carne estaba deliciosa, muy bien cocinada, las setas tenían un sabor y textura espectacular y el conjunto era fantástico.

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Finalmente, nos sirvieron el postre, un genovés de frambuesa y helado de té matcha. Maravilloso. Delicioso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Toda la cuenta no lo sé, porque invitó David, pero sí sé que el menú que nosotros pedimos costaba 65€ por persona.

Valoración global

La calidad del producto es espectacular, la presentación de los platos es fantástica, el trato recibido por parte del personal del restaurante es inmejorable y el local hace que uno se sienta como en un cuento. Una maravilla para celebrar una ocasión muy especial.

Pero hoy no puedo ser muy objetiva, porque justo después de tomar el postre, David me pidió matrimonio (y yo le dije que sí, obviamente), de modo que esa velada se convirtió en una de las mejores noches de nuestra vida, dando paso a una nueva etapa llena de aventuras.

Zortziko nos enamoró y va a estar siempre en nuestros corazones.

Teresa

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Ikibana. Deliciosa fusión en Barcelona.

¡Qué gran invento los menús degustación! Son una manera muy cómoda de probar restaurantes nuevos, básicamente porque nos ahorra el tener que pensar qué platos pedir y pensar: “¿habré elegido bien?”.

Por eso, iniciativas como la Japan Restaurant Week de Atrápalo me parecen ideales. En esta ocasión nos decidimos por Ikibana, un restaurante de fusión brasileño-japonesa al que teníamos muchísimas ganas de ir desde hacía mucho tiempo.

Si queréis aprovechar la promoción tenéis hasta el 26 de noviembre, tanto en Barcelona como en Madrid. Podéis consultar los restaurantes que ofrecen menús aquí.

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¿Dónde está?

Ikibana tiene 3 locales, uno en Paral·lel, otro en Sarrià y otro en el Born. Al que nosotros fuimos fue al de Avenida Paral·lel 148, cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

Preciosa, delicada y elegante. Muchos toques de madera, florales y tonos azulados y verdosos que aportan mucha serenidad.

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¿Cómo nos trataron?

Fenomenal. Todo el personal que nos atendió fue extremadamente simpático, nos explicaron todos los platos al detalle y se preocuparon mucho por que nos gustara todo.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14:30h. Al entrar no estaba lleno pero se fue llenando en seguida. Aún así, a pesar de que había bastante gente, en ningún momento notamos sensación de agobio o demasiado ruido.

¿Qué comimos?

Como he mencionado anteriormente, fuimos a Ikibana con el menú degustación de la Japan Restaurant Week de Atrápalo y por tanto los platos que comimos estaban definidos de antemano.

Primero nos sirvieron unos entrantes basados en tres platos:

Unos edamame bode ligeramente picantes por la salsa de pimienta de Goias. Pese a ser picantes, no lo eran demasiado; solamente tienen ese punto más sabroso pero que no es en absoluto agobiante al paladar. Muy buenos.

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Unos “dadinhos” de tapioca y mozzarella con soja texturizada y salsa de pimiento agridulce. Estaban buenos y muy sabrosos sobretodo al mojarlos en la salsa, sin embargo, me resultaron un poco pesados por el queso y, de los 3 entrantes, el que menos me gustó.

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Y unos usuzukuri de salmón marinado con aguacate y cítricos (naranja, pomelo…). Sabéis que a mí no me gusta el salmón, no suelo comerlo más que nada porque el sabor y el olor me echan para atrás (traumas de épocas pasadas oigan…), pero este plato me sorprendió muchísimo. ¿La razón? Que al estar marinado con los cítricos, éstos le matan mucho el sabor al salmón y le dotan de uno nuevo que, en mi opinión, es mucho mejor. Lógicamente, a aquellos a los que el salmón os gusta por el sabor que tiene, este plato no os entusiasmará demasiado; pero si vais dadle una oportunidad porque está riquísimo.

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Después nos sirvieron 3 tipos diferentes de uramakis:

Unos Gunkan Tobiko Black, con huevas de tobiko negro (pez volador) envuelto en salmón y salsa ponzu. Lamento decir que estos dos se los comió David porque a mí la combinación salmón y huevas no me atrae en absoluto. Pero a él le encantaron y le gustó mucho la combinación de los sabores del pescado con los cítricos.

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Los otros fueron unos Bubaloo Uramaki, de atún tempurizado, tartar de atún, fresa y rebozados en peta-zetas ; y unos Ikibana Uramaki, de tempura de langostinos, aguacate y mayonesa picante envuelto de huevas de pez volador.

Hice un esfuerzo y me comí mi correspondiente parte de los que llevaban huevas. El sabor global era muy rico pero a mí la textura crujiente de las huevas estallando mientras las mastico no me convence en absoluto. Pero es un gusto personal.

En cambio, los de atún y fresa me encantaron, sobretodo por lo original del rebozado de peta-zetas que le dan al uramaki un mordiente distinto. Además el sabor global del atún con ese piquito de fresa es espectacular.

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Y después llegaron los platos principales. Primero nos sirvieron un arroz yakimeshi con huevo a baja temperatura, verduras de temporada, cebolla y salsa yakimeshi. Estaba espectacular. Al romper el huevo, el sabor resultante de integrar todos los ingredientes es muy intenso y delicioso.

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Y finalmente, nos sirvieron una picaña de ternera con salsa de lima y jengibre y plátano frito. Delicioso también. Las texturas de la carne y la seta hacían un contraste maravilloso con la del plátano frito y todos los sabores combinados daban un resultado espectacular.

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Finalmente, nos sirvieron el postre consistente en una mousse de maracuyá, jalea de frutos rojos y crujiente de merenge. Muy dulce pero delicioso. Nos enamoró el sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

El menú, por la promoción que he mencionado al principio, costaba 25€ (sin IVA, ojo) por persona. Las bebidas tampoco estaban incluídas.

Me parece un buen precio para el sitio que era (que es un poco caro) y mi recomendación es que si no queréis pasaros mucho del precio, vigiléis con las bebidas.

Valoración global

Ikibana nos ha gustado muchísimo y no nos ha defraudado.

Teníamos muchas ganas de conocerlo y probar la comida que ofrecen y lo cierto es que el producto, la manera de prepararlo y la atención recibida merecen muchísimo la pena.

Cierto es que es un restaurante caro pero creo que la relación calidad-precio es muy adecuada, bajo mi punto de vista.

Aún así, lógicamente, es un restaurante al que no iríamos cada fin de semana a comer o cenar; pero para celebrar algo o para acudir en una ocasión especial sí os lo recomiendo, pues seguro que salís encantados y satisfechos.

Teresa

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Soban de Jo Lee. Auténtica comida coreana en Barcelona.

Hace unos días fue mi cumpleaños y, por tanto, tenía que hacer una buena comilona con mis amigos para celebrarlo. Porque tal y como está la vida, me he propuesto celebrarlo todo a lo grande. Por si acaso.

No tenía ni idea de dónde ir a celebrarlo y una de mis amigas propuso ir a un restaurante coreano que a ella le gusta mucho así que, allá que fuimos; a descubrir Soban de Jo Lee.

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¿Dónde está?

Encontramos Soban de Jo Lee en la calle Rocafort 204, muy cerca de la parada de metro Entença.

¿Cómo es la decoración?

Muy sencilla.

La verdad es que desde fuera no llama mucho la atención e incluso diría que la planta baja tampoco. Sin embargo, si subís al comedor de la planta superior la cosa cambia un poco y podéis encontrar paredes más rústicas y con toques orientales que crean un ambiente más cálido. Aún así, la decoración no es nada llamativa.

¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Los camareros nos sirvieron súper rápido y fueron amables con nosotros a pesar de que estuvimos hasta justo la hora en que cerraban.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 14h. Había bastante gente pero no daba sensación de agobio. Probablemente no tuvimos sensación de gentío porque el grupo más grande éramos nosotros.

¿Qué comimos?

Dejamos que decidiera mi amiga Marta, que era la que ya había ido al restaurante anteriormente y nos fiamos completamente de su criterio, porque ya son muchos años conociéndonos.

Así que ella, con su experiencia, decidió que pidiéramos unos cuantos platos para compartirlos todos.

Cuál fue la sorpresa (digo sorpresa para añadirle emoción al relato, pero mi amiga ya nos había advertido) cuando, después de haber pedido, nos trajeron 7 platitos y bandejitas con unos entrantes cortesía de la casa. Entre ellos había una gran variedad de productos típicos y fue ideal para picotear un poco y probar cosas nuevas. Todo un acierto.

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Entrando ya en los platos que pedimos nosotros, probamos los Japche, unos fideos de boniato salteado agridulce con distintas verduras salteadas y salsa de soja. El plato que aparece en la carta lleva carne de ternera pero decidimos pedirlo sin ella para que una amiga vegetariana del grupo pudiera comerlos.

No los había probado nunca y la verdad es que me parecieron espectaculares. El sabor era muy rico, intenso sin pasarse, y la textura de los fideos era muy especial y lo que hacía diferente al plato. Muy recomendado si vais. Además no pican, aspecto muy importante a tener en cuenta sobretodo los paladares hiper sensibles como el mío. Nos encantó tanto que, una vez nos habíamos terminado todos los platos, decidimos pedir otro para terminar la comida.

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Pedimos también un Bibimbap, una plato a base de arroz blanco, huevo, setas, zanahorias, espinacas, sojas, salteadas y carne de ternera picada. Es un plato que ya habíamos probado en otros restaurantes y la verdad es que éste estaba muy rico. El único pero que le encontré fue que, en comparación con el resto de platos, el sabor era mucho menos intenso. Pero delicioso igual.
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Otro de los platos que pedimos fue el Hemui Jon, una especie de tortilla bastante finita con calamares, cebolla y marisco. Nos gustó mucho a todo el grupo porque aunque no deja de ser una tortilla, el sabor era bastante intenso y la combinación con los diferentes ingredientes, de los que había buenas cantidades, era idónea. Además el aspecto que tiene es muy casero, sin haber pensado demasiado en la estética del plato y eso, en este caso en concreto, aporta más valor tradicional. También pedimos otra para terminar de completar la comida.

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Y finalmente, pedimos un Touk bog ky (creo que es el nombre del plato, pero no estoy del todo segura) que eran una especie de macarrones de arroz con pescado, verduras, fideos de boniato y salsa picante. El sabor de este plato era espectacular y muy intenso, y la textura de los macarrones era bastante curiosa pero agradable. Eso sí, cuando uno llega al fondo del plato y se encuentra con los fideos de boniato que, lógicamente al estar cubiertos por los demás ingredientes se han impregnado bien de la salsa, estos están muy picantes. Os prometo que quise probarlos un poco y lloraba. Así que si sois especiales con el picante igual que yo, tened cuidado con este plato: es delicioso ¡pero peligroso!

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Y… ¿cómo está de precio?

Como estábamos de celebración, me vais a disculpar que no guardara el tiquet pero sé que cada uno pagamos unos 18€ y éramos 6 personas, es decir, unos 108€ por 6 platos más bastante bebida.

Valoración global

Me ha encantado sobretodo por la grata sorpresa que ha sido.

Habíamos pasado David y yo por delante de él muchas veces y lo cierto es que recuerdo perfectamente haberle comentado que no me resultaba muy atractivo.

A la vista está que me equivocaba pues una vez lo hemos probado, creo que ha sido un muy buen descubrimiento.

El producto es muy bueno, los platos son espectaculares y la relación calidad-cantidad-precio es bastante buena. El único inconveniente para mí es el picante de muchos de sus platos. Pero eso no es algo demasiado grave.

Un sitio ideal tanto para ir en pareja como en grupo en ocasiones informales o para probar cosas nuevas y darle aventuras al paladar.

Teresa

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Balmes Rosselló. Cocina de toda la vida con estilo en Barcelona.

La primera vez que David y yo fuimos al restaurante Balmes Rosselló fue hace 2 años para celebrar mi cumpleaños. Y a él le gustó tanto que lleva desde entonces diciéndome cada 2 por 3 que tenemos que volver. Así que hace unos sábados, andábamos en familia por el centro sin saber dónde ir a comer y a mí se me iluminó la bombilla. Y a él la sonrisa.

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¿Dónde está? 

Encontramos Balmes/Rosselló en la calle Balmes 129 (y hace esquina con la calle Rosselló, quién lo hubiera dicho ¿eh?) cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Es una mezcla muy bonita entre industrial por los elementos estructurales del local (las bigas, las paredes, las columnas…) y campestre por los pequeños toques de objetos como las cestas de mimbre, los trozos de leña y esa bicicleta que me entusiasma.

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¿Cómo nos atendieron?

Fueron muy amables en todo momento a pesar de que tenían el restaurante bastante lleno y tenían que atendernos a todos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. La verdad es que, aunque había sitio, estaba bastante lleno y había un poco de ruido. Pero vamos, todo bastante soportable.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un par de platillos porque en mi familia somos muy de eso. Comimos una tortillita de patata y cebolla que a mí me encantó pero tengo que puntualizar que cuajada no estaba. Y os lo advierto porque a mí me chifla (de hecho, cuando mi padre hace tortilla de patatas en casa yo me como las patatas remojadas en el huevo crudo a cucharadas; para que veáis el nivel) pero David no pudo ni probarla porque le da mucho asco. Tenedlo en cuenta antes de pedirla. Eso sí, si os convence la vais a encontrar deliciosa porque tenía un sabor espectacular.

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Compartimos también unos calamarcitos a la andaluza bastante buenos, nada del otro mundo, pero ricos y sabrosos.

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Después, como plato principal, cada uno pidió lo que más le apetecía.

David tenía las espadas entre ceja y ceja se pidió una Balmes, una especie de brocheta gigante con butifarra, butifarra negra, solomillo de cerdo y verduras a la brasa. Toda una delicia para paladares de gustos más rurales y un plato bien copioso que merece una siesta después de comerlo.

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Mi padre se decidió por unas albóndigas con sepia que, aunque tardaron un poco en servirlas, estaban muy buenas con un sabor muy intensos.

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Mi madre y yo pedimos la brocheta de pollo porque nos apetecía algo más ligero. Está buenísima porque la combinación del pollo con las verduras a la brasa es perfecta pero cuidado porque engaña, parece que no vaya a llenar demasiado y la verdad es que después de comer el plato uno termina bastante lleno.

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Y…¿cómo está de precio?

Como fuimos con mis padres, nos invitaron ellos (¡gracias!) pero he ido sumando y todo lo que comimos nos costó 60,2€ y a eso habría que añadirle algunos refrescos y algunas cervezas.

Valoración global

Balmes Rosselló nos gusta mucho. Es un sitio que nunca falla si quieres llevar a alguien para una comida o cena informal.

Es verdad que la comida puede resultar bastante copiosa, pero lo cierto es que si no sois de comer demasiado compartiendo varios platillos se soluciona el problema. Además, el producto que ofrecen es muy bueno y la relación calidad-precio es excelente y más aún si tenemos en cuenta la cantidad de las raciones.

Teresa

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