Bar Calders. Tapeo agradable y colorido en Barcelona.

Si algún día no sabemos dónde ir a comer, darnos una vuelta por la calle Parlament es siempre la mejor opción pues el porcentaje de restaurantes y bares por metro cuadrado es elevadísimo. Además, casi todos tienen un estilo bastante informal que nos suele encajar mucho cuando queremos ir un domingo al mediodía, por ejemplo.

En una de nuestras últimas visitas fuimos a Bar Calders y como aún hacía buen tiempo, nos quedamos en la terraza a disfrutar del domingo.

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¿Dónde está?

Encontramos Bar Calders en la calle Parlament 25, muy cerca de la parada de metro Poble Sec.

¿Cómo es la decoración?

El interior del local está decorado como si fuera la típica taberna pero con elementos modernos que le dan un aire muy original.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos sirvió fue muy amable en todo momento y siempre con una gran sonrisa.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un domingo al mediodía, pero tengo que puntualizar que fuimos bastante temprano, sobre las 13-13:30h. Y lo digo porque gracias a que fuimos pronto pudimos encontrar sitio en la terraza ya que más tarde se llena mucho y es casi misión imposible.

¿Qué comimos?

La carta es muy amplia e interesante y la verdad es que decidirse cuesta bastante. Cuando fuimos David quería coger bastante energía porque entraba a trabajar enseguida y yo no tenía mucha hambre porque, como aquél que dice, acababa de desayunar. Yo os pongo en antecedentes.

Empezamos, cómo no, compartiendo un hummus especialidad de la casa que estaba riquísimo, muy natural y del que disfrutamos muchísimo. También compartimos unas patatas “Curri Romero” con mayonesa de curry y romero (¡olé el doble juego!) que estaban también muy buenas, la salsa muy sutil de sabor y la fritura de las patatas era la ideal, crujiente pero con el interior blandito y agradable.

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David, como ya he mencionado antes, quería coger energía para la jornada de trabajo que le esperaba así que pidió un clásico pero efectivo bocadillo de lomo embuchado (sí, lo sé, glamour puro y duro). Lo dicho, simple pero delicioso.

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Yo quise tomar algo también sencillo y con un toque sano así que me decidí por la tostada de verduras y romesco, con espárragos, berenjena, setas, tomate y romesco casero. Además de visualmente bonita, el sabor era espectacular y el pan estaba en el punto de crujiente idóneo.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (unas coca colas) nos costó 28,95€.

Valoración global

Al ser un sitio que ya conocíamos, sabíamos que íbamos sobre seguro.

Nos encanta Bar Calders para sentarnos en la terraza y picotear varias cosas porque sabemos que el producto que ofrecen es de calidad. Además, las raciones que sirven son más que adecuadas para compartir y muy correctas para lo que cuestan.

¿Repetiremos? Por supuesto. Ya lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo, eso sí, siempre que podamos encontrar sitio porque es uno de los bares más populares de la calle Parlament.

Si queréis disfrutar de un vermut de domingo agradable y en buen ambiente o una tarde al salir de trabajar queréis desconectar, seguro que Bar Calders os va a encantar.

Teresa

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Central Café. Comida rápida y sana en Barcelona.

Ir a comer con prisas no es lo mío. Y eso que siempre me dicen que como muy rápido. Sí, pero no me gusta hacerlo sabiendo que tengo un tiempo determinado para hacerlo.

Pero ya sabemos que a veces es inevitable hacerlo. Y para esas ocasiones uno tiene que elegir muy bien dónde va o de lo contrario, sufrirá un ataque de ansiedad intentando que los camareros le atiendan lo antes posible.

Así que hoy os traigo Central Café, un sitio al que podéis ir si vais apurados de tiempo y, además de no perder ni un minuto, podréis comer sano y sabroso.

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¿Dónde está?

Encontramos Central Café en 5 puntos distintos de Barcelona, todos ellos en la zona alta; aunque nosotros fuimos al que está en el centro comercial L’Illa.

¿Cómo es la decoración?

No sé como será la de los otros locales, la del local de L’Illa es extremadamente sencilla, con mobiliario de estilo nórdico y mucha luz.

¿Cómo nos atendieron?

El papel que juegan los camareros en Central Café es diferente al de en otros restaurantes. En este local, tu tienes que pedir lo que quieres en el mostrador, te asignan un número de mesa que te llevas a la mesa que elijas y un camarero te lleva tu comida a la mesa.

Pero aún así, todos los que en el proceso nos atendieron fueron muy amables.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos un sábado sobre las 13h y ya toda la parte en la que encontramos los restaurantes del centro comercial estaba llena. No es un local tranquilo, de hecho el ambiente es bastante ruidoso, pero para una comida informal tampoco pido más.

¿Qué comimos?

David pidió el Spicy Chicken Rice Bowl; con arroz, pollo de granja marinado en salsa piri-piri, lima, edamame, brócoli, maíz, cebolla tierna, germinado y un mix de semillas. Un plato muy completo y contundente que le encantó. Todos los ingredientes estaban muy bien integrados y el sabor del marinado con la salsa piri-piri le fascinó.

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Yo pedí la Super Food Veggie Salad, consistente en un mix de quinoa y lentejas, espinacas, hummus de remolacha, brócoli, calabacín, guisantes, lima y mix de semillas con un aderezo de sésamo. Aunque lo pedí muy convencida, he de reconocer que al principio me asustaba un poco tanto verde, pero me llevé una grata sorpresa al ver que todos los ingredientes combinaban entre ellos a la perfección y el aderezo los unía a las mil maravillas.

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Y para acompañarlo todo, decidimos pedir un Deli Med, una mezcla de 3 salsas (hummus, guacamole y muhammara) en las que dipear. Estaban espectaculares las tres, el hummus se notaba muy auténtico, el guacamole estaba delicioso aunque un poco aceitoso para mi gusto y la muhammara nos enamoró por lo potente de su sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo esto que comimos más dos tés fríos nos costó 27,3€.

Valoración global

Central Café ha sido todo un descubrimiento que no nos esperábamos.

Ciertamente, pensé que sería algo más informal y con bastante menos calidad de la que tiene pero nos ha sorprendido mucho. Y para bien.

Es verdad que el estilo de comida es muy casual, sin mucha complicación, pero ofrecen platos con un toque especial que hacen que podamos disfrutar mucho de los sabores y cuidarnos aunque tengamos prisa.

Además, creo que la relación calidad-precio es muy buena y las raciones son más que correctas.

Os lo recomiendo si estáis algún día de compras por el centro comercial y os pilla la hora de comer o si trabajáis cerca. Además también lo podéis pedir para llevar lo cual hace que se adapte a muchas necesidades.

Nosotros repetiremos y, sin duda, probaremos los otros locales de la ciudad.

Teresa

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Pirineu en boca. Comida de montaña en Barcelona.

David y yo crecimos pasando parte de nuestras vacaciones en La Cerdanya y en Andorra, por lo que somos unos enamorados del Pirineo y, obviamente, de su gastronomía.

Por eso, cuando mis padres nos hablaron de Pirineu en boca, no nos lo pensamos y fuimos a conocerlo.

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¿Dónde está?

Encontramos Pirineu en boca en calle Girona 17, cerca de la parada de metro Tetuan.

¿Cómo es la decoración?

Hay que tener en cuenta que el local está conformado por dos espacios, uno que lo encontramos al entrar y que es la tienda en la que venden sus productos y la carne; y el otro que está al fondo de todo y que es el restaurante en sí.

En la zona del restaurante hay unas mesas que están en una especie de terraza que tiene un aire muy natural y orgánico.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Nada más llegar, uno de los camareros nos acompañó a la mesa y, debido a la peculiaridad de la carta, nos la explicó detalladamente ofreciendonos todas las opciones.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. Cuando llegamos aún había mesas pero se fue llenando el local poco a poco sin resultar agobiante, por lo menos en la parte de la terraza que es donde estábamos nosotros.

¿Qué comimos?

Tal y como os he comentado, las opciones de la carta son curiosas. Uno puede, o bien elegir la carne a peso de la tienda que tienen y ellos se la preparan, o bien elegir la opción “menú” consistente en una crema o ensalada y un plato concreto. También tienen opciones de tapas y platillos.

Nosotros nos decidimos por la segunda opción y después de estar un buen rato debatiendo qué pedir nos pudimos decidir.

David eligió tomar una sopa gallega que le vino fenomenal porque estaba muy resfriado y un caldo calentito siempre viene bien. La verdad es que estaba muy buena, muy auténtica y muy sabrosa.

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Y como plato principal, eligió el cordero al horno con arroz y peras caramelizadas. El aspecto ya era espectacular y el sabor superaba todas las expectativas. La carne estaba bien cocinada, muy tierna y la combinación con los acompañamientos era muy acertada.

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Yo en cambio pedí el salmorejo para refrescarme un poco antes de empezar, y como plato principal pedí la brocheta de kofta con hummus y chips de berenjenas con crema de yogur. Eran unas brochetas de carne picada de cordero con un toque especiado que estaban espectaculares de sabor y la combinación con el hummus era ideal. Lo único que no me entusiasmó fue la salsa de yogur, porque no me suelen gustar demasiado, pero por suerte ésta venía en un bol a parte por lo que elegí si me la ponía o no.

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Como estábamos entusiasmados por lo mucho que nos estaba gustando todo, decidimos pedir postre. Y nos decidimos por compartir un pastelito de chocolate sin harina que estaba…¡de otro mundo! Lo disfrutamos muchísimo y tuve que frenar a David para que no pidiera 2 o 3 más.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 51,95€ (incluye la comida más una botella de vino).

Valoración global

Nos ha encantado.

Lo natural de su producto, lo simple de su filosofía y la calidad de los platos nos han convencido totalmente.

Es una opción excelente para ir a comer en cualquier ocasión ya que, aunque no lo podríamos considerar barato del todo, la relación calidad-precio me parece excelente.

Os lo recomiendo para un capricho que os queráis dar con un buen producto.

Teresa

Mostassa. Comida sana y sabrosa en Barcelona.

Con la vuelta a la rutina, tenemos que volver a adaptar horarios. Y eso implica, algunos días, cenar bastante temprano y en puntos estratégicos que nos queden a medio camino a los dos.

Pero aunque es un quebradero de cabeza e implica bastante planificación, es una excusa perfecta para descubrir lugares nuevos. Uno de estos es Mostassa, un pequeño restaurante muy acogedor en una zona muy céntrica.

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¿Dónde está?

Encontramos Mostassa en la calle Mallorca 194, entre las paradas de metro de Diagonal y Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Muy acogedora. A mí me dio la sensación de estar en el comedor de una masia a la que los dueños le han dado un toque moderno y con elementos vintage.

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¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Lo único es que si vais con un poquito de prisa, quizás no sea la mejor opción ya que van a un ritmo más pausado.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 20:30h (por eso de tener que cenar pronto). Habíamos reservado por El Tenedor y a medida que iban pasando los minutos se iba llenando hasta el punto de que si llegaba gente que no tenía reserva, ya no encontraban mesa.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un dúo de hummus, uno normal y otro de berenjenas, con pan de pita y olivas. Ambos estaban muy ricos, muy naturales y nada aceitosos, lo cual valoro muy positivamente.

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Después, como platos principal David pidió los tacos de pato con salsa hoisin que estaban muy buenos y la carne estaba cocinada en el punto exacto.

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Yo en cambio, me decidí por la hamburguesa de quinoa y kale con queso feta y guacamole servida con patatas rústicas. Estaba deliciosa, muy sabrosa y nada seca, ahora bien, cuidado porque llena una barbaridad.

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Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos más un agua con gas y un agua de coco, nos costó 27,76€. Teníamos un 20% de descuento por El Tenedor y sin él nos habría costado 34,7€.

Valoración global

Nos has gustado mucho.

La verdad es que a mí personalmente estos espacios no demasiado grandes, con ambiente acogedor y con comida elaborada con ingredientes sanos y buenos me apasionan.

Comimos muy bien, las cantidades de las raciones eran más que aceptables y el precio nos pareció muy adecuado por la calidad del producto.

Me parece que es el sitio ideal para una comida informal de fin de semana con algun amigo o con la pareja.

Nosotros repetiremos seguro.

Teresa