Dos Cielos. Cena romántica con estrella Michelin en Barcelona.

Hoy os traigo uno de los posts más especiales que he hecho hasta la fecha.

Y es que el pasado 8 de junio, David y yo cumplimos 3 años como pareja. Y como hacemos cada año, fuimos a cenar a algún sitio especial para celebrarlo. La diferencia con los años anteriores fue que, esta vez, David decidió sorpenderme con el lugar .

¡Cómo me conoce este chico!

Me llevó a cenar a Dos Cielos, el restaurante con estrella Michelin de los hermanos Torres, que está ubicado en la planta 24 del hotel Melià Barcelona Sky.

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El triunfo lo tenía asegurado: restaurante maravilloso, con glamour y con unas vistas espectaculares de nuestra bella ciudad.

Una vez subimos a la planta en la que se encuentra el restaurante, nos recibió una chica encantadora, con una sonrisa en todo momento, que nos acompañó a nuestra mesa. Para acceder al salón, atravesamos la cocina; lo que nos permitió ver de primera mano cómo estaban elaborando los platos.

Al sentarnos, nos trajeron la carta, que en sí es bastante escueta, porque la gracia es el menú degustación estacional. En nuestro caso pudimos degustar el Menú Primavera.

Todo el menú está elaborado con productos de temporada y el hilo conductor del mismo es, precisamente la estación en la que se basa.

No os voy a contar plato por plato por dos sencillas razones: una, que cada plato es tan elaborado y con tantos ingredientes y detalles que si hubiese tenido que contároslo todo, hubiese necesitado tomar apuntes y entenderéis que estaba de cena romántica; y dos, porque considero que degustar el menú es un momento tan especial que si os animáis y lo queréis probar, es mejor vivirlo en primera persona y dejar que os lo cuente el fantástico personal de Dos Cielos que son quienes dominan el tema.

El menú se abre con unos aperitivos muy curiosos.

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Mi favorito: aunque no lo parezca, esto es una paella. Una muy peculiar y diferente pero todo un placer para el paladar.

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Después, nos sirvieron 3 platos que podríamos considerar como entrantes, aunque algunos tenían la función de hacer de puente entre un plato y el que venía a continuación. Todos muy sorprendentes y visualmente preciosos.

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Sopa cuajada de bogavante y galera con anguila. Muy suave de sabor y preciosa a la vista.

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Ensalada de falso tomate con chupito de manzanilla.  La sirven con una copa de vino manzanilla infusionado con tomate y con una pimienta especial que produce un efecto de adormecimiento de la lengua (nada grave, no nos asustemos) que permite saborear el plato al 100%

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A continuación, nos trajeron lo que normalmente denominamos como platos principales, que en este caso constaban de uno de pescado y uno de carne. Ambos con una cocción espléndida y una textura que se deshacía en la boca y que permitía disfrutar aún más del sabor.

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Después, nos sirvieron un pre postre para limpiar un poco el paladar y prepararlo para los postres, con té marcha y alga nori.

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Finalmente (o eso creíamos), nos sirvieron los postres. Como David al hacer la reserva y al entrar había dicho que tenía intolerancia a la lactosa, su postre fue diferente al mío para que no sufriera consecuencias no deseadas.

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De verdad que, aunque todos los platos estaban de 10, los postres fueron mi parte favorita.

Pero aún faltaba lo mejor, el broche de oro,  lo que ellos denominan como “La Joya”, un bomboncito delicioso dentro de una caja preciosa.

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Todos y cada uno de los platos que nos sirvieron nos enamoraron, tenían un sabor increíble y con una presentación que hacía que te diera pena comértelos.

Además, merece la pena estar muy atento a las explicaciones de los camareros mientras sirven los platos ya que todos están llenos de curiosidades que os encantará conocer y que os permitirán disfrutar la comida aún más.

Muy recomendable, eso sí, para ocasiones muy muy especiales pues el precio del menú degustación (85€ por persona sin bebida) no es precisamente barato. Ahora bien, si me preguntáis si merece la pena ahorrar un poquito para daros el gusto, mi respuesta es un sí rotundo.

Salimos encantados de Dos Cielos, como flotando de felicidad.

Y hoy me permitiréis que termine el post un poco más cursi de lo habitual.

Gracias amor. Por estos 3 años. Por cada momento de felicidad, por cada obstáculo superado, por cada muestra de amor.

Gracias amor por cambiarme la vida a infinitamente mejor.

Teresa

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Chéri. Restaurante con aires románticos en Barcelona.

Desde hace muchos meses teníamos muchas ganas de ir a Chéri, básicamente porque hubo un boom en Instagram en que todos los influencers (hablaré yo un día de este fenómeno…) iban a comer y a cenar allí. Y claro, nosotros teníamos que verlo en primera persona.

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¿Dónde está?

Encontramos Chéri en la calle Enric Granados 122, relativamente cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

La decoración del local es bastante especial y visualmente atractiva. Gran parte de las paredes están adornadas con grandes espejos, el suelo está cubierto con baldosas formando un ajedrezado blanco y negro y hay muchos toques que dan un aire vintage, especialmente con mobiliario antiguo.

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¿Cómo nos trataron?

La chica que nos atendió fue bastante amable y, aunque iba muy ajetreada porque había bastante gente, nos dedicó el tiempo que requeríamos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado por la noche, en plena hora punta de cenas.

No es el súmmum de los restaurantes íntimos y silenciosos en los que compartir miradas, pero tampoco estaba terroríficamente lleno.

¿Qué comimos?

La verdad es que no teníamos demasiado hambre, ya que veníamos de habernos tomado unas tapas importantes en una terraza de un hotel mientras escuchábamos música de los  80-90 ya que era la Setmana de les Terrasses.

Aún así, empezamos compartiendo un hummus con langostinos y ensalada de brotes y crudités. El hummus estaba muy bueno y espectacular de sabor, aunque la presentación era un bastante mejorable.

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Lógicamente, David siguió con su tradición de pedir una ostra natural.

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Después, como plato principal, David pidió un pulpo a la brasa con parmentier de patata que estaba bastante bueno y suave de sabor; y yo decidí pedir la hamburguesa de buey a la brasa con cebolla y mozzarella que estaba muy rica (si la veis un poco negruzca en la foto es porque yo siempre las pido bien hechas) pero la presentación, igual que en el caso del hummus, la encontré un poco de ir por casa, considerando el local en el que estábamos.

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No pedimos postre porque, como ya he dicho antes, no teníamos demasiada hambre.

Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (tomamos una botella de vino y una botella de agua con gas) nos costó 63,6€, es decir, 31,8€ por persona. No está del todo mal, pero quizás un poco caro teniendo en cuenta los platos que pedimos, a excepción de la ostra.

Valoración global

No es un mal restaurante ni mucho menos, ahora bien, esperábamos más.

La experiencia fue buena, el trato recibido fue genial y la calidad de la comida era más que buena, sin embargo, creo que el aire que quiere transmitir el local no concuerda demasiado con la estética que muestran sus platos.  También puede ser que, tal y como sospecho, no eligiéramos los mejores platos de la carta; así que quizás habría que darle una segunda oportunidad porque sin duda por estética y ubicación la merece.

Sin duda, es un lugar ideal para cenas informales, en las que no os importe no tener excesiva intimidad.

No dejéis de probarlo, pues cada experiencia es diferente, y nosotros seguro que repetimos para tener otra mejor.

Teresa

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Pepa Tomate. Nuevo local de tapas en Sant Antoni, Barcelona.

La calle Parlament parece infinita, siempre hay espacio para un local de restauración más. Uno de los más nuevos que han abierto, se llama Pepa Tomate y como espíritus curiosos que somos allá que fuimos a ver qué se cocía.

Como ya he dicho, Pepa Tomate está en la calle Parlament 35, pero podéis encontrar más restaurantes del mismo grupo repartidos por Barcelona.

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El local está decorado como los típicos bares de tapas, un poco más modernizado, pero con bastante encanto.

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Las opciones para comer y tapear son muy variadas pero nosotros decidimos empezar por unas patatas con allioli de mortero muy ricas, sobretodo el allioli, y unas croquetas de setas, nuestras favoritas, que estaban deliciosas.

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Después, David pidió las costillas de cerdo American Route 66 que estaban espectaculares, con la carne super tierna y sabrosa aunque, como bien nos indicó el camarero cuando pedimos, la ración es muy escasa; y más aún por el precio que tiene el plato.

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Yo en cambio, pedí una ensalada tíbia de pasta fresca, tomates, piñones, alcaparras, ajo negro y parmesano. Estaba muy buena, bastante refrescante y con los sabores muy bien integrados y combinados. Todo un placer para el paladar.

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Como nos quedamos con un pelín de hambre, decidimos pedir unos postres. Yo, por recomendación del camarero, pedí el tiramisú casero que estaba espectacular aunque os recomiendo compartirlo porque es bastante pesado (es lo que tiene el tiramisú); y David pidió un pastelito llamado Gemma Floral, que es un pastelito vegano de fresa, lima y cilantro súper rico y refrescante.

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pepa-tomate-pastelito-vegano

Nos gustó bastante, sobretodo la comida ya que nos parece que ofrecen un producto de gran calidad, muy bien presentado y muy bien elaborado.

El precio global no era excesivamente caro (47,4€), o mejor dicho, no lo sería si las raciones fueran más espléndidas ya que salimos con la sensación de que habíamos pagado demasiado por unas raciones más bien escasas o justas. Dentro de lo malo, lo bueno es que el personal que nos atendió ya nos iba advirtiendo de que platos eran más pequeños, lo qual se agradece y demuestra honestidad por su parte.

Creo que puede ser una buena opción para ir a tomar unas copas de vino o unas cañas y unas tapas (2 o 3) para picar algo, sin embargo, para comer propiamente, uno puede quedarse con un poco de hambre.

Aún así, el ambiente que se respira es bueno y, aunque cuando nosotros fuimos era un festivo al mediodía y había bastante gente, es una buena opción más que ha nacido en el barrio.

Teresa

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Wer-Haus. Un restaurante polivalente y sano en Barcelona.

Hoy os traigo una galería de arte. Y una tienda de ropa. Y una librería. Y un restaurante.

Hoy os vengo a hablar de Wer-Haus.

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¿Dónde está?

Encontramos Wer-Haus en la calle Aragó 287, cerca de la parada de metro Girona.

¿Cómo es la decoración?

Entre nórdica e industrial. El blanco es el color predominante en todo el espacio y el resto de elementos decorativos son en color gris oscuro con líneas muy sencillas.

Además cabe destacar la luminosidad que impera en todo el local. Maravillosa.

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¿Cómo nos trataron?

El personal que nos atendió fue muy amable y estuvo muy atento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado al mediodía, sobre las 14:30h. Pese a que casi todas las mesas estaban ocupadas, el ambiente era muy relajado y no excesivamente ruidoso.

¿Qué comimos?

Esta vez decidimos pedir cada uno sus platos (toda norma tiene su excepción) y para empezar David pidió una sopa fría de pepino con bacon crujiente; bastante rica, ideal para pasar el calor que está empezando a hacer y con un sabor de lo más auténtico y potente.

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Yo pedí una ensalada caprese, con mozzarella y tomates cherry que estaba riquísima, muy refrescante y mi oportunidad para comer un entrante con queso (David es intolerante a la lactosa y cuando pedimos para compartir no es cuestión de hacerle pasar un mal rato).

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De segundo, David pidió un “Power Bowl” de pollo, con arroz mixto, tomates cherry, pimientos, kale y frutas frescas.

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Yo pedí el mismo plato, pero en la versión vegetariana, con arroz mixto, calabacines, berenjena, cebolla roja, seitán y brócoli.

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Ambos platos estaban muy ricos y eran muy completos. La verdad es que la próxima vez que vayamos probablemente pidamos uno de éstos “Power Bowls” como plato único porque aportan en su solo plato, lo que se necesita (al menos yo, David que es de comer más quizás tendría otra opinión).

Como estábamos ya bastante llenos, decidimos no pedir postre y tomar un café con hielo para no quedarnos dormidos de vuelta a casa. ¡Y menos mal que lo hicimos! En Wer-Haus, además, son especialistas en café y el que nos prepararon estaba espectacular. Es café con hielo mezclado (o agitado, a mí el concepto no me ha quedado nunca claro) en coctelera, de manera que el café se enfría pero no nos lo tomamos aguado como suele pasar cuando lo pedimos con hielo. Y además lo sirven en copas de cóctel… ¡un final perfecto!

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó, aplicando el 30% de descuento que había por reservar por El Tenedor, 46,2€ y el descuento no incluía las bebidas. Hay que decir que, al pedir la cuenta, no nos aplicaron el descuento y tuvimos que pedirlo. Nada grave y, sobretodo, que no os de vergüenza.

Valoración global

Descubrimos Wer-Haus por recomendación de mis padres (que son unos foodies como nosotros y nuestros informadores, porque no llegamos a todo) porque a ellos les había encantado y a nosotros no nos defraudó.

Nos fascinó el espacio nada más entrar, lo bien que encajan todos los elementos que alberga y la comida (que es a lo que íbamos) nos pareció espectacular.

La comida tiene una gran calidad y sirven unas raciones de tamaño más que suficiente, por lo que el precio nos parece que está bastante justificado, ya no solo por la calidad de los platos y de su elaboración, como ya he dicho; sino también por el ambiente tranquilo que se respira. Y creedme que en la calle en la que está ubicado (los de Barcelona me daréis la razón) es muy complicado conseguir eso.

Todo un descubrimiento ideal para ir en pareja de manera informal o, porque no, en familia ya adulta.

Nosotros, sin ninguna duda, volveremos.

Teresa

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El Árbol. Un local con un futuro prometedor en Barcelona.

Ya sabéis que aquí somos muy fans de descubrir nuevos lugares, porque somos seres de costumbre y está bien tratar de romper eso, en cierta medida.

Además, tengo la suerte de vivir y pasear por un barrio en el que, a la que te descuidas, han abierto como mínimo 3 restaurantes, bares o cafeterías nuevos.

En uno de estos paseos descubrimos que habían abierto una nueva cafetería llamada El Árbol, que tenía muy buena pinta y que, además, está en una zona en la que la gran mayoría de los locales que tiene alrededor son restaurantes o locales de copas, por lo que se agradece la diferencia y tener un lugar en el que tomar opciones más sanas.

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El Árbol está en la calle Consell de Cent 252, justo en la esquina con la calle Aribau, muy cerca de plaza Universitat.

Todo el local está decorado con un aire un poco rústico y bucólico, como si de un jardín se tratara e incluso tienen unos columpios para reforzar este ambiente más relajado y natural. La verdad es que me encantó y me pareció como un pequeño oasis en medio de una calle tan transitada.

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La oferta es bastante variada y, aunque lo que primero que llama la atención al entrar al local son las deliciosas tartas que tienen en el mostrador (y que vamos a ir probar a la de ya), en la carta vemos que disponen de muchas opciones para comer, para tomar algo o para picar; desde sandwiches hasta boles de ensaladas con súper alimentos.

Nosotros fuimos por la tarde, al salir de trabajar, así que decidimos pedir algo que no nos llenara demasiado pero que nos ayudara a aguantar hasta la hora de la cena. Así que pedimos un par de smoothies y un hummus.

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Los smoothies estaban muy ricos, con unos sabores muy intensos y eran muy naturales, cosa de la que damos fe porque desde la mesa veíamos como los estaban preparando.

El hummus…bueno. No estaba malo, ni mucho menos, ya que de sabor estaba bien; pero a nosotros nos gusta más cremoso y éste era demasiado denso. Además, la presentación con medias rebanadas de pan de molde tostado no nos terminó de convencer ya que creemos que no es el mejor tipo de pan para degustar este aperitivo.

Pero aunque la primera aproximación quizás no haya sido todo lo satisfactoria que podría haber sido, eso no nos hace desistir de pensar que es un magnífico lugar para pasar un tarde de relax, pues todo el rato que pasamos allí estuvimos muy a gusto, muy relajados y nos trataron de maravilla (un 10 para el personal y su simpatía).

Es por eso que creo que El Árbol merecía este post. Porque entiendo que empezar algo cuesta, que hacerlo en un ambiente tan competitivo como lo es Barcelona lo hace aún más difícil y porque uno debe saber ver siempre más allá, ver el potencial.

Yo, sin ninguna duda, les daré otra oportunidad.

Teresa

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Florida. Cocina tradicional y cosmopolita en Barcelona.

El restaurante del que os vengo a hablar hoy lleva abierto ya bastante tiempo en el barrio y, aunque por delante hemos pasado infinidad de veces, siempre nos pillaba de paso y nunca entrábamos. Hasta que decidimos ir a cenar a Florida y probar sus platos y su ambiente.

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¿Dónde está?

Encontramos Florida en la calle Floridablanca 119, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

No tiene nada especial, todo el local está decorado con elementos de madera, mimbre y de color blanco, y con copas y botellas dispuestas en varias estanterías; pero el conjunto que conforman es muy acogedor.

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¿Cómo nos atendieron?

El chico que nos atendió fue muy amable y el servicio fue muy rápido.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a Florida a cenar un viernes no demasiado tarde. Habíamos reservado para las 21h y a menos 10 ya estábamos allí (sí, somos unos ansias que nos pasamos de puntuales) por lo que durante todo el tiempo que estuvimos allí no se llenó demasiado el local y pudimos estar muy tranquilos.

¿Qué comimos?

Como toda la carta está basada en tapas y platillos, decidimos pedir varias para poder compartirlas y probar más platos.

Empezamos con unas patatas bravas, porque a veces somos unos aburridos que no salimos de los clásicos, pero lo cierto es que estaban muy buenas e ideales para mí ya que no soy muy fan del picante y éstas lo eran lo justo.

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Pedimos también unos calamarcitos a la andaluza que estaban riquísimos y francamente adictivos, empezabas a coger uno y casi te tenías que terminar el plato tu solo. Muy buenos.

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A continuación, y como para equilibrar un poco y sentirnos más sanos (sí, claro), pedimos unas verduras a la brasa con salsa romesco. Estaban muy buenas pero les pasa lo mismo que ocurre en muchos restaurantes que ofrecen este plato: si las verduras van acompañadas de salsa, no pongáis una gota de salsa que no llega ni para dos champiñones; sed más generosos que los fans del romesco queremos notar el sabor durante todo el plato.

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Los siguientes platos que pedimos en principio también eran para compartir, pero terminamos comiendo cada uno el suyo.

Pedimos el pulpo a feira con pimentón de la vera que, aunque estaba riquísimo, a mí no me entusiasmó por el mero hecho de que tenía demasiado sabor y textura a pulpo (pues claro bonita, no iba a saber a chocolate…) pero a David, que es muy fan, le encantó y se lo comió encantado.

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Y para terminar pedimos también el pollo Tikka Masala con arroz jazmín que estaba muy bueno. He de reconocer que estaba un poco asustada porque pensé que tendría un sabor demasiado intenso y que quizás no lo disfrutaría demasiado, pero lo cierto es que no, que el sabor del plato era muy suave y nada cargante.

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Y como nos vinimos un poco arriba, decidimos pedirnos unos sorbetes de mojito que estaban buenos pero, a posteriori, llegamos a la conclusión que hubiese sido mejor pedir uno para compartir ya que la cantidad de ron que llevaban era demasiado elevada.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos nos costó 70,5€, es decir, 35,25€ por persona.

Valoración global

La comida nos gustó mucho, las raciones eran bastante correctas y, aunque el precio no es barato, nos pareció aceptable por todo lo que comimos y bebimos. Sobretodo por cantidad ya que salimos bastante llenos del restaurante. Si os parece caro, siempre podéis escoger otros platos u otras bebidas y la cuenta será más ajustada.

Además, el ambiente que se respiraba era super especial ya que los viernes y los sábados de 21:30h a 23:30h (si no recuerdo mal) hay música en directo por lo que, si os gusta, se disfruta muchísimo. El chico que cantó cuando fuimos nosotros nos hizo pasar un rato mágico, porque somos mucho de música y más aún si es en directo.

Vamos, que salimos de Florida encantados, habiendo descubierto un nuevo restaurante y convencidos de que volveremos por lo cerca que nos queda y porque nos pareció ideal para cualquier celebración familiar o una reunión con amigos que se preste a pedir varios platos y picotear.

Teresa

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Chicken Shop & Dirty Burguer. Deliciosas hamburguesas en Barcelona.

Hace unos días, el 28 de mayo concretamente, nos enteramos que era el Día Internacional de la Hamburguesa (no entraré en valoraciones sobre lo que me parece esto de que haya un día para casi absolutamente todo) pero nos vino de perlas para ir a probar un sitio nuevo del que había visto algunas fotos y que me apetecía muchísimo.

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Así que comimos en Chicken Shop & DirtyBurguer que está en la plaza Duc de Medinaceli 2.

El local se da un aire a esos típicos locales americanos de hamburguesas en los que viene una camarera con una jarra de café a atenderte.

A nosotros no nos vino con ninguna jarra de café pero sí nos atendió una chica muy simpática y agradable que nos explicó al dedillo la carta y nos ofreció varias opciones.

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Básicamente, y como bien indica el nombre del local, el producto que ofrecen son hamburguesas de distintos tipos y pollo asado con distintas guarniciones.

Nosotros nos decidimos por 2 hamburguesas de las que nos constaban en carta porque nos llamaron mucho la atención. David pidió una de muslo de pollo rebozado con salsa picante que estaba muy buena (y muy picante) y que, pese al rebozado, no era nada pesada; y yo me decidí por una de carne de ternera con salsa barbacoa y cerdo asado deshilachado, riquísima y muy sabrosa.

Como podéis ver, vienen presentadas como las típicas hamburguesas de restaurantes de comida rápida, envueltas en su papel, pero en un plato para que no suframos al comerlas.

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Para acompañarlas pedimos 3 guarniciones: ensalada de col (coleslaw) que es mi favorita y una obsesión que yo tengo, maíz a la parrilla que a David le encanta y unas patatas fritas cortadas a mano que estaban de vicio.

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Hasta aquí todo muy bien pero ¿y el precio? Pues genial también, la verdad.

Es cierto que este tipo de restaurantes no suelen tener unos precios demasiado altos y este no fue la excepción. Lo que comimos nos costó 26€, un precio bastante razonable por la calidad de las hamburguesas y de las guarniciones y por la cantidad de éstas ya que en algunos sitios suelen ser más escasas.

Y las bebidas no son nada caras. Eso sí, las coca colas que sirven son de botellín de 237ml y yo, personalmente, no hay cosa que odie más en el mundo; porque soy de beber mucho y eso no me llega ni a la conversación de antes de que me traigan la comida. Pero bueno, una ya vive con ello.

La verdad es que nos encantó el lugar. Es verdad que depende de la hora a la que vayáis y la temporada, el número de público turista (el típico que se ha pasado la mañana en la playa y tiene un color de tez así como rojizo gamba estupendo) puede ser mayor; pero si no os molesta que un restaurante sea un poco más turístico, adelante.

Seguramente volveremos porque está en una zona por la que solemos pasear a menudo y conocer un lugar en el que sirven buena comida informal, con una ambientación muy típica y muy bien lograda y en el que el personal te trata bien, es muy importante.

Teresa

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Jornada de reflexión: El Amor (I)

Querida,

La felicidad, el verdadero sentido de la vida, no es aparentar que eres quién sabe qué. No es gastarte el poco o el mucho dinero que tienes en cosas absurdas que permitan que los demás crean que tienes cierto estatus.

No querida.

La felicidad es levantarte un lunes y que se te haga menos cuesta arriba cuando enciendes el móvil y te encuentras un mensaje de audio suyo diciéndote “Buenos días princesa”.

Es que un martes en el que apenas os vais a ver, te sostenga con ánimos la hora que disfrutáis juntos para comer.

Es que un miércoles no tengas que hacer planes más que decidir qué película ver y a qué cine ir porque es el día del espectador y es vuestra tradición.

Es que un jueves venga él a esperarte al trabajo con la mejor de sus sonrisas pese al calor y que deis paseos interminables para exprimir cada minuto.

Es que un viernes estés esperando con todas las ganas del mundo la hora en la que él sale de clase, le vayas a buscar y hagáis de una cena en cualquier restaurante, la cena más romántica del mundo.

Es que un sábado, que por fin tenéis libre los dos, hagáis mil planes, queráis hacer mil cosas y al final solamente hagáis un par de ellas, porque os basta y os sobra estar el uno con el otro.

Es que un domingo vayáis los dos a pasear cerca del mar, toméis el vermut y volváis a comer con la familia, la que siempre está.

Eso, querida, es el verdadero valor de la vida.

Lo demás son excusas y barreras absurdas que tú te pones por miedo.

Te compadezco. De verdad que sí.

Y te invito, de todo corazón a experimentar el poder absoluto del amor incondicional.

Teresa