27 cosas que he aprendido en 27 años

Hoy cumplo 27 años siendo más consciente que nunca que cada año que uno cumple es un montón de lecciones que se lleva para su crecimiento personal.

27 años no son muchos y, si hay suerte, aún me queda mucho por aprender.

Pero creo que en estos 27 años de vida, algo he aprendido así que he decidido resumirlo en 27 lecciones vitales.

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  1. Hay tipos de personas a las que no soportarás jamás.
  2. Si el corazón te dice algo, escúchalo.
  3. Si quieres llorar, llora.
  4. Déjate llevar pero siempre con cabeza.
  5. La creatividad puede entrenarse.
  6. En situaciones límites, el cuerpo te sorprende.
  7. Estar soltera no es ninguna desgracia.
  8. Planifica todo lo que quieras pero no te olvides de vivir el presente.
  9. El amor que has dado es amor que nadie te quita.
  10. Confía únicamente en los cambios que tu puedes hacer.
  11. Soñar e idear es en lo mejor que puedes invertir tus pensamientos.
  12. Mamá siempre tiene razón.
  13. Si todo va mal, mamá y papá siempre estarán allí.
  14. Equivocarse es fundamental para crecer.
  15. Salir de fiesta está sobrevalorado.
  16. Probar comidas nuevas abre la mente.
  17. Ser exigente está muy bien y nadie te debe convencer de lo contrario.
  18. Hay que contar siempre hasta 10 antes de dar una opinión.
  19. Las relaciones de pareja serias no son un campo de rosas.
  20. Ir corriendo por la vida no es una buena actitud.
  21. No se debe decir nunca “no puedo”.
  22. Espera muy poco de la gente.
  23. A esta vida hemos venido a pasarlo bien.
  24. Un clavo no saca otro clavo (pero ir clavando mientras te recuperas es divertido).
  25. Escucha, se paciente, deja hablar a los demás antes de decir tu opinión.
  26. Quiérete mucho, por encima de todas las cosas.
  27. Lo mejor está siempre, siempre, por llegar.

Espero seguir aprendiendo mucho más y no dudéis que todo lo que aprenda, lo compartiré por aquí.

Teresa

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Estrenos 2016. Doctor Strange.

Tras algunas decepciones y muchas expectativas que no se vieron satisfechas, por fin Marvel Studios me ha hecho salir del cine feliz de haber visto lo que esperaba ver gracias a Doctor Strange.

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¿Y por qué me ha entusiasmado tanto la película? ¿Tiene algo malo?

La película nos cuenta la historia del doctor Stephen Strange, un neurocirujano excelente y con un ego bastante importante, que ve truncada su trayectoria profesional tras sufrir un accidente de tráfico que le ocasiona múltiples daños neurológicos en las manos. Cuando ve que la medicina que él conoce no puede curarle, busca ayuda un peculiar lugar en el que recibe ayuda y enseñanzas de una gente también peculiar.

Como siempre, advierto que a partir de aquí puede haber SPOILERS.

Lo mejor:

  • Doctor Strange. El personaje en sí es fantástico. Es complejo, tiene dilemas internos y, sobretodo, tiene ese punto chulesco tan propio de Tony Stark que le hace ser irresistible pero, en mi opinión, Strange es más cercano. Evoluciona durante la película y va ganando humildad pero sin perder el toque vacilón que ya vemos en la escena en el quirófano y que tiene su punto álgido cuando se enfrenta a Dormammu.
  • Benedict Cumberbatch. Es uno de los mejores actores actuales (para mí, el mejor) y eso se nota. Hace una interpretación impecable sin caer en excesos ni en tratar de hacer un Sherlock Holmes raro. Pese a que lo seguidores del actor le tenemos muy identificado, en ninguna escena de la película le vemos a él, siempre vemos a Strange. Y…¡qué bien le queda el traje, la capa y la perilla! ¡Qué guapo!
  • El cambio de estilo respecto a películas anteriores. Marvel es Marvel y nos ofrece normalmente películas de acción pura y dura. En esta hay un cambio, van más allá. Nos muestran a un protagonista cuyo punto fuerte no es la fuerza física sino el intelecto, el conocimiento; y el espectador/fan lo agradece porque empieza a ver las enormes posibilidades para el futuro del universo Marvel.
  • El ritmo narrativo. Inmejorable. No sobra ni una sola escena, todas están entrelazadas y tienen sentido. La película tiene ritmo, no decae en ningún momento y hace estar al espectador pendiente en todo momento. No hay relleno y eso se agradece porque no nos deja con sensación de haber perdido el tiempo.
  • Kaecilius, el villano. Muy buen personaje. Llevaba un tiempo con unos villanos que me dejaban bastante fría y éste consigue recuperar ese carisma tan necesario en un personaje “malo”. Puede que no sea la maldad personificada, pero tiene una historia de ser atormentado y rencor que resulta muy creíble.
  • Los efectos visuales. Esas escenas en las calles de Londres y Nueva York tan al estilo Inception (Christopher Nolan, 2010) están muy bien hechas y los viajes de Strange por el multiverso son visualmente preciosos. Todo un acierto que el punto fuerte de la película sean esos efectos visuales y que la película empiece con una escena tan potente como la del primer enfrentamiento entre la Anciana y Kaecilius por las calles de Londres y las dimensiones.
  • El sentido del humor. Durante toda la película encontramos guiños humorísticos que conectan muy bien con el espectador y que le hacen sentir la película más cercana (no tiene desperdicio la escena Beyoncé).

Lo peor:

  • La anciana. Para ser la Hechizera Suprema, a mí me pareció un personaje bastante mediocre y nada espectacular. Tilda Swinton la interpreta magistralmente, pero creo que al personaje en sí le falta carisma e intensidad. Se le podría haber sacado mucho más partido.
  • Se hace corta. La película dura 2 horas y a mí se me pasaron como si hubieran sido 5 minutos; y todo gracias al fantástico ritmo narrativo del que he hablado anteriormente.

En fin, gracias Marvel por este magnífico Doctor Strange y, por favor, haced secuela, incluidle en más películas del universo, pero no nos privéis de él.

Teresa

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Isabella’s. Cocina italiana romántica en Barcelona.

Uno tiene que tener controlados varios restaurantes románticos, porque nunca se sabe cuando se puede necesitar uno. Así que, investigando por las redes sociales (¡cómo no!), descubrimos Isabella’s y decidimos ir a probarlo en una ocasión especial.

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¿Dónde está?

Encontramos Isabella’s en la calle Ganduxer 50, en la zona alta de Barcelona.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local está decorado de manera bastante barroca y un poco bajo la filosofía del más es más.

Lo mejor es que, lejos de resultar demasiado cargante, no molesta en absoluto. La única pega es que todo el local es bastante oscuro y con puntos de luz muy concretos que, aunque logran su cometido de crear un ambiente íntimo y romántico, también hacen que el local se vea más pequeño y, a mí personalmente, me gustan los espacios más iluminados.

Además, no pude hacer fotos de la decoración porque, al ser tan oscuro el local, las fotografías no quedaban nada bien.

¿Cómo nos trataron?

Bastante bien. Fueron amables y nos atendieron y sirvieron muy rápido.

¿Qué comimos?

Para empezar, David pidió unas Vieiras gallegas sobre una base de tomate que, según él, estaban muy ricas. He de decir que a mí no me hacen mucha gracia, en general, pero sí que las probé un poco y me parecieron bastante buenas.

Yo, en cambio, me decanté por una opción más sana y ligera, y pedí unas Verduras salteadas que estaban en su punto y muy sabrosas.

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De segundo, David pidió el Spicy Tuna Tartar con aguacate que estaba buenísimo y muy picante, aunque seguramente él os diría que apenas picaba; y yo, siguiendo en la línea del primer plato, pedí la Pallarda de pollo a la plancha con rúcula que, aunque era un plato sencillo, estaba delicioso.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó sobre unos 68€.

No es un precio barato pero teniendo en cuenta que comimos 2 platos cada uno y una copa de vino cada uno, me parece bastante razonable. Además me parece que la relación calidad-precio es excelente.

Valoración global

Nos gustó mucho Isabella’s.

Ofrece una cocina sencilla pero muy resultona y en un ambiente ideal para el romanticismo.

La carta es bastante variada y seguro que todo el mundo encontrará una opción que le guste.

Como muchos de los restaurantes de este estilo, quizás no es para repetir cada día, pero sí muy recomendable para una ocasión con tu pareja o con un/a amigo/a especial.

Teresa

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Faborit. Cafeteria con encanto modernista en Barcelona.

Los mejores sitios aparecen donde menos te lo esperas. Y una de estas tardes que andábamos sin saber exactamente donde ir, pasamos por delante de la preciosa Casa Amatller, un fabuloso edificio modernista de Puig i Cadafalch en Paseo de Gracia 41 (justo pared con pared con la Casa Batlló de Gaudí), y descubrimos que dentro está Faborit, un lugar fantástico y tranquilo para comer o simplemente tomar algo.

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Como podéis ver la entrada es preciosa ya que han aprovechado los elementos arquitectónicos de Casa Amatller para darle ese toque que hace especial a la cafeteria.

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Una vez dentro, todo es muy armónico, en colores muy neutros y guardando una estética muy particular.

Todo el local está ambientado como si se tratara de las distintas habitaciones de una casa, con varias salas en las que los clientes pueden sentarse, tanto en mesas individuales como compartidas, y también una terraza interior para aquellos que quieran; todo ello con toques actuales

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Nosotros nos quedamos en la zona central, en la que te atiende el personal; una zona muy acogedora y en la que uno tiene la sensación de estar en la típica cocina antigua que era el centro neurálgico de la casa.

Estaba tan entusiasmada por haber descubierto ese sitio y mirándolo todo, que ni pensaba en lo que tomar. Pero lo cierto es que de reojo vi los zumos y vi que tenían muy buena pinta, así que nos tomamos unos que estaban riquísimos, muy refrescantes y muy sanos.

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Cierto es que por la zona en la que está, podríamos decir que es una cafeteria enfocada a los turistas, y no niego que así sea, pero es bueno tener una opción no demasiado desorbitada de precio, en una calle en la que todo lo está, y en la que turistas y propios podemos tomar algo rápido, de calidad y en un entorno bello y cuidado.

Teresa

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Woki Organic Market. Restaurante sano y con estilo en Barcelona.

Está llegando el frío y nos empieza a apetecer comer platos más calentitos y que nos reconforten, pero seguimos queriendo cuidarnos y llevar una vida sana; y además, salir a comer fuera a descubrir sitios nuevos.

Por eso Woki Organic Market es todo un descubrimiento, porque se puede hacer todo lo anterior perfectamente.

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¿Dónde está?

Encontramos 3 Wokis, uno en la Barceloneta, otro en Passatge Marimón y otro en Ronda Universitat 20. Personalmente, he ido a estos dos últimos y, aunque son el mismo concepto de restaurante, tienen cartas algo distintas.

En el post de hoy me centraré en el de Ronda Universitat, porque es al que más veces he ido.

¿Cómo es la decoración?

Como bien dice el nombre, el restaurante se incluye dentro de una especie de mercado en el que se venden todo tipo de productos de alimentación y hay pequeños puntos de venda de tartas y barras para comer; como si estuvieramos en un mercado en la calle en el que también hay puestos para tomar algo.

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Los diferentes espacios siguen una misma estética, aprovechando el precioso edificio en el que se ubica, con un rollo industrial con toques de madera clara y colorido.

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¿Cómo nos trataron?

El personal nos trató muy bien y estuvieron muy atentos.

¿Qué comimos?

Lo bueno de la carta es que hay opciones de todo tipo, sin embargo, sabíamos que lo típico era pedir uno de sus woks customizables, es decir, eliges la base que prefieras (distintos tipos de fideos, distintos tipos de arroz o verduras) y le añades los ingredientes que quieras y cualquiera de sus salsas. Esta opción nos pareció ideal ya que así, seguro que acertábamos al 100% con lo que comíamos.

David eligió para su wok una base de fideos de arroz y le añadió pollo, ternera, setas y salsa Spicy (la más picante de todas), y le encantó.

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Yo preferí una opción más suave y elegí la base de verduras mixtas y le añadí gambas, tofu y setas con salsa teriyaki; y la verdad es que estaba riquísimo y nada pesado.

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Y…¿cuánto nos costó todo?

Todo nos salió por 36€, es decir, 18€ por persona. Teniendo en cuenta que tomamos un plato cada uno, una copa de vino, una clara y dos cafés, me parece bastante buen precio para la calidad que tiene la comida.

Además, teniendo en cuenta que las raciones son abundantes y que los woks llenan bastante, la relación calidad-precio me parece excelente.

Valoración global

Es un acierto seguro. A cualquier persona que lleves a Woki Organic Market, le gustará porque encontrará una opción en la carta que le guste.

Nosotros ya hemos repetido varias veces y lo seguiremos haciendo porque nos encanta lo que ofrecen y, además, siempre picamos con alguno de los productos que venden en tienda.

Teresa

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Perrachica. Brunch con clase en Madrid.

Si hay un sitio de Madrid que me moría de ganas por probar, ese era Perrachica.

Me habían hablado muy bien de él y que era alucinante tanto para cenar como para brunch, y como no pudimos reservar para cenar porque estaba llenísimo, fuimos el domingo a tomar el brunch.

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Como era muy pronto y estaba prácticamente vacío, pudimos apreciar su fantástica decoración en todo su esplendor.

La entrada es súper colorida y nos transmite a un entorno casi tropical y con mucha alegría.

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El interior es ligeramente diferente, con un toque más clásico, más glamouroso y sobrio, todo en madera, con pinceladas industriales y barrocas que a mi me encantaron y me fascinaron.

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Ambos espacios tienen mucho encanto y merece la pena fijarse en cada detalle porque cada rincón es fuente de inspiración.

El servicio en general fue correcto, pero me veo en la obligación de mencionar que una de las camareras nos hizo ponernos un poco nerviosos en algún momento. Iba muy lenta, no estaba atenta a los clientes, le costaba enterarse de lo que le decíamos y el trato con los clientes no era especialmente amable. Por suerte, un compañero suyo tenía la suficiente capacidad de reacción y vino a nuestra mesa rápidamente a intentar solucionar los líos de la pobre chica.

Pero como yo siempre soy de quedarme con lo bueno y olvidar lo malo, vamos a lo mejor: la comida. Tomamos una ensalada de frutas para compartir, que estaba riquísima, y para variar del brunch anterior, tomamos unos Latin Eggs Benedict con base de arepa, huevos poché, aguacate, jamón ibérico y salsa holandesa, que estaban espectaculares y que a mí me gustaron mucho más que los normales.

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Fue una muy buena experiencia en general, no nos defraudó y, aunque quizás no es la opción más económica del mundo,estoy segura que la próxima vez que vayamos a Madrid repetiremos y probaremos de ir a cenar ya que por la noche debe haber un ambiente muy romántico.

Teresa

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El Columpio. Romanticismo divertido en Madrid.

Siempre que voy a Madrid, me gusta pasear por el barrio donde vivía y recordar lo bonita que fue aquella época.

Esta vez, decidimos que la última cena que hiciéramos en Madrid sería allí y por eso nos decidimos por El Columpio. La verdad es que fue muy buena idea.

¿Dónde está?

Encontramos El Columpio en la calle Caracas 10, muy cerca del metro Alonso Martínez, en el barrio de Chamberí.

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¿Cómo es la decoración?

El local está decorado de manera sencilla, en madera con toques de color conformando un ambiente muy romántico y delicado.

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¿Cómo nos trataron?

El personal fue muy amable en todo momento, a pesar de la gran cantidad de gente que tenían. Puede que fuera casualidad, pero nos dieron una mesa en una parte del local en la que únicamente había mesas de parejas, alejadas de la zona de grupos; de manera que estuvimos más tranquilos. El único problema fue que había tan poca luz para que fuera más íntimo que me las vi y desee para que salieran bien las fotos; ahora bien, para el momento pareja fue de 10.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo un Wok de setas, brotes de soja, espárragos y pimientos que estaba espectacular y era una muy buena opción para compartir; y una Causa limeña, un plato típico de la gastronomía peruana a base de papa amarilla peruana, ají y limón y que nos llamó la atención porque no lo habíamos probado nunca. La verdad es que no estaba mal y tenía un sabor peculiar porque uno no se espera el toque del limón; pero a mí no me entusiasmó demasiado (pero bueno, las cosas están para probarlas).

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Después cada uno pedimos un plato principal. David pidió un Arroz con setas que probé y estaba riquísimo; y yo me decanté por el Tártar de atún rojo con aguacate que cada vez que lo tomo me gusta más.

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Como postre y ya que estábamos bastante llenos, decidimos tomar dos sorbetes de mandarina con un toque de licor que fueron el final perfecto.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 77,5€, es decir, 38,75€ por persona incluyendo 4 platos, 2 postres y una botella de vino. Barato no es y, en mi opinión, la relación calidad-precio resulta un poco cara ya que todo estaba muy rico pero en comparación con otro restaurantes que hemos probado, pues los hemos visto mejores a mejor precio.

Valoración global

No es un mal restaurante en absoluto y, de hecho, pasamos una noche romántica fantástica cenando allí. La decoración nos encantó y la comida nos gustó mucho también.

Quizás por el precio no repetiríamos cada fin de semana, pero es una buena opción para un plan especial.

Teresa

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Una noche en Malasaña

Una de mis cosas favoritas de mis escapadas a Madrid es quedar con mi amiga Paloma y que me lleve o por La Latina o por Malasaña, a los sitios que ella quiera. Quizás es porque así no tengo que pensar yo donde ir; pero sobretodo es porque adoro los sitios que ella conoce y, por encima de todo, la adoro a ella.

Así que he decidido que podía ser buena idea contaros a donde nos llevó esta última vez, ya que nos descubrió rincones muy chulos y fuimos también a grandes clásicos.

Empezamos la noche en La Tita Rivera, en calle Pérez Galdós 4, tomando unas sidras granizadas que David y yo no habíamos probado nunca y que nos encantaron por lo diferentes y sorprendentes que eran. Además el lugar nos gustó mucho aunque estaba llenísimo.

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Después, había que comer algo y Paloma nos convenció de donde ir con un: “os voy a llevar al sitio al que fueron los U2 a comer croquetas”. Tras el segundo de colapso mental, nos dejamos llevar y aparecimos en la puerta de Casa Julio, en calle de la Madera 37, un local de los de toda la vida, lleno hasta los topes y con las paredes repletas de personajes famosos que han ido allí a probar sus croquetas. Como buenamente pudimos, nos acercamos a la barra y pedimos unas copas de vino y unas croquetas. Estaban deliciosas y, aunque a mi siempre me asustan porque depende de como me sientan mal, no eran nada pesadas.

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Al salir de allí, y siendo conscientes que necesitábamos comer un poco más, empezamos a andar buscando algún sitio y, tras dejar atrás muchos sitios que estaban hasta la bandera, encontramos Bocadillo de jamón y champán, en calle Pez 36. Antes de probar nada, ya nos encantó el estilo del local y, claro, beber champán es siempre una buena idea.

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“Solo bebo champán en dos ocasiones. Cuando estoy enamorada y cuando no.” Coco Chanel

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Como somos muy obedientes, si el restaurante se llama Bocadillo de jamón y champán, nosotros pedimos eso. ¡Qué rico estaba ese bocadillo de jamón para compartir!

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Y para finalizar la noche, fuimos a uno de los locales míticos de la noche madrileña, el Penta, en calle de la Palma 4, para bailar música ochentera (y no tan ochentera) hasta que no pudiéramos más.

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Si os gusta la música de los 80 y de todo el movimiento de la movida, os lo recomiendo mucho. Disfruté muchísimo. Además, entrar allí es teletransportarse en la historia de este país, es rendir homenaje a grandes músicos que nos hicieron vibrar y cuyo legado es eterno.

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“Dime que es mentira todo, un sueño tonto y no más”             Antonio Vega – Lucha de gigantes

Espero que os haya gustado esta idea de noche por Malasaña. Es un barrio con mil sitios a los que ir y a la gracia está en ir a uno distinto cada noche que se pasa allí.

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Ahora bien, también es verdad que mi Malasaña es especial porque está ella. Paloma hace de Madrid un lugar mejor; ella hace que tenga siempre ganas de volver.

Ella es mi rincón favorito de Madrid.

Teresa

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Estrenos 2016. Un monstruo viene a verme

La mayoría de las películas que vemos a lo largo de nuestra vida, pasan por ella sin pena ni gloria. Y hay otras que te llegan, que te calan, que te tocan.

No se si “Un monstruo viene a verme” de J.A.Bayona será recordada con el paso de los años, pero si se que me ha hecho pasar las mejores 2 horas de cine en mucho tiempo.

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¿Por qué? ¿Es todo ideal o tiene también algo malo? Lo analizamos ahora…

Aviso que a partir de aquí puede haber SPOILERS así que, leed bajo vuestra responsabilidad.

La película trata sobre un niño de 12 años que debe afrontar el cáncer de su madre y entre los recursos con los que cuenta, encontramos a un monstruo.

Lo mejor:

  • El Monstruo. Aunque llamarle monstruo me parece un poco irrespetuoso, creo que es un personaje maravilloso. La relación que tiene con el niño es mágica. Representa esa persona que todos necesitamos que nos diga las cosas como son, no como queremos que sean. Visualmente es espectacular y la escena en la que hace su primera aparición es impresionante.
  • Lewis MacDougall (el niño protagonista). Toda una delicia. Interpreta tan bien, puedes sentir tanto su frustración… Es todo un descubrimiento que encaja a la perfección.
  • Las secuencias y las animaciones. De los ojos de Bayona salen auténticas maravillas visuales y en esta película lo demuestra. Hay escenas fantásticas visualmente y sin duda, una de las cosas más originales de toda la película son las animaciones que complementan el momento de fantasía del niño con el monstruo. Son preciosas y muy poco vistas. Todo un acierto.
  • Las moralejas. Toda la película es un seguido de lecciones que, las supieras de antes o no, siempre vienen bien. Encontrar algo que te haga pensar y reflexionar siempre es reconfortante (y raro en estos días) y hacerlo sobre temas tan complicados como el que se trata en la película es muy bueno. ¿Mi preferida? El niño vive en una familia en la que la comunicación no es el punto fuerte, y es el Monstruo quien le anima a que diga lo que siente y lo que piensa; y es en el momento en que lo hace cuando se siente liberado. ¡Ay! El poder de la comunicación…
  • La actitud del niño que entraña su pesadilla. Me parece sumamente humano que, al ver a un ser al que amas por encima de todas las cosas sufriendo, quieras que todo termine por esa persona y por uno mismo. Y creo que es muy valiente poner esas palabras en boca de un niño y además es muy necesario. Porque todos nos hemos sentido o nos sentiremos así en algún momento de la vida, y luego nos invadirá la culpa y creeremos que somos las peores personas del mundo. Y es en ese momento cuando necesitaremos a un Monstruo que nos diga que es natural y humano sentirse así. Gran y valiente mensaje.

Lo peor:

  • El padre. Aunque entiendo que la actitud del padre respecto a la situación de su familia inglesa es importante para entender las emociones que transcurren durante la película; él, físicamente, creo que no aporta nada. Podría haber sido un personaje que no aparece y le hubiera dado más carga emocional a ese personaje y a como afecta a su hijo.
  • El drama. Hace ya algunos años tomé la determinación de no ir al cine a ver dramas porque para ello ya está la vida en sí. Pero claro, con esta no me pude resistir y no estoy acostumbrada a llorar con tanta intensidad viendo una película. A esto tenemos que sumarle que desde pequeñita llevo muy mal las historias en las que un niño pierde a su madre (primer dramón de mi vida viendo Bambi y aún recuerdo la angustia que sentía cuando alguien cantaba la canción de Marco). Pero en global, es algo secundario por la buena sensación que me dejó la película al terminar.

Teresa

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Bosco de lobos. Un oasis de luz en Madrid.

Los lugares ideales y con magia existen. Y Bosco de Lobos es uno de ellos.

Quizás era el restaurante de Madrid al que tenía más ganas de ir ya que había oído y leído cosas muy buenas sobre él; y lo cierto es que no nos decepcionó en absoluto.

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¿Dónde está?

Encontramos Bosco de Lobos en la calle Hortaleza 63, 28004 Madrid; dentro de la sede del Colegio de Arquitectos de Madrid.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla, luminosa e industrial.

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Quizás no sea tan espectacular como en otros restaurantes, sin embargo, lo especial de Bosco de Lobos es la estructura en si del restaurante. Ubicado en el interior del Colegio de Arquitectos de Madrid; nada más entrar cuesta creer que estás en medio de una ciudad y entre calles transitadas. Las paredes de cristal son la clave de este espacio ya que permiten que entre una luz espectacular y que los comensales vean, mientras están en sus mesas, la vegetación que rodea al restaurante.

El interior está simplemente decorado en madera clara y con estanterías llenas de libros, y eso a mí siempre me conquista.

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Además, desde la barra de la entrada, mientras esperas a que te sienten; puedes ver la cocina y eso es algo que, personalmente, siempre me ha gustado mucho (será que me apasiona ver como la gente cocina ya que mis habilidades para ello…digamos que están en construcción).

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¿Cómo nos trataron?

Maravillosamente. Nos atendió un camarero super amable que estuvo en todo momento pendiente de nosotros y que nos aconsejo muy bien sobre los platos.

¿Qué comimos?

David empezó con la Sopa de tomate con helado de albahaca y lima que estaba muy buena y super refrescante, solo diré que a mí no me gustan nada los platos que se basan en tomate triturado, véase el gazpacho o el salmorejo e incluso creo que el zumo de tomate es el peor invento de este mundo; y aún así decidí probar un poco de la sopa y me gustó, pude tomar unas cuantas cucharas y la mezcla con el helado de albahaca me pareció muy acertada.

Yo decidí empezar con una opción más sana y pedí las Verduras a la brasa, muy sencillas pero muy ricas y sabrosas.

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Después, David pidió la Hamburguesa Bosco con pesto, tomate seco y patatas fritas que estaba muy buena; y yo había oído hablar maravillas de los Pappardelle con ragú de carne al vino tinto y no me pude resistir, y lo cierto es que estaban espectaculares, hacía tiempo que no comía un plato de pasta con un sabor tan distinto y pronunciado y tan rico.

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La verdad es que no pedimos postres porque, aunque todo tenía muy buena pinta, estábamos ya bastante llenos y teníamos que ver el musical El Rey León a continuación y no era plan de ir hasta el teatro rodando o quedarnos dormidos allí.

Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 51,5€. Teniendo en cuenta que incluye la comida, dos copas de vino y una botella de agua, no me parece excesivo.

Como siempre, depende de no solamente de cantidad sino también de la calidad y en este caso creo que es muy buena y por eso, el precio que se paga. Es verdad que podrían ajustar un poco los precios, pero como siempre digo, para un gustazo un día está muy bien.

Valoración global

Yo entré y salí encantada.

Durante todo el rato, me sentí muy cómoda y muy a gusto, disfrute muchísimo de la comida y no podía parar de mirar la belleza de luz y verde que me rodeaba. Ahora bien, también diré que íbamos en plan comida romántica y eso siempre predispone a que todo sea ideal.

Fue una experiencia global muy buena, muy recomendable y seguro que repetimos la próxima vez que vayamos a Madrid.

Teresa

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