Dray Martina. Brunch con mucho estilo en Madrid.

Creo firmemente que el brunch es uno de los mejores inventos de la sociedad moderna. Y claro, estando un fin de semana en Madrid, tenía que aprovechar al máximo varias opciones para tomarlo.

20160917_105422_fotor

El primer sitio al que fuimos fue a Dray Martina. Tenía muchísimas ganas de probarlo y lo cierto es que a pesar de las altas expectativas, no me defraudó en absoluto.

Está en la calle Argensola 7, en el barrio de Chueca, y es un espacio encantador y lleno de rincones mágicos.

20160917_110127_fotor

La decoración es de ensueño. Es preciosa. Yo no podía dejar de mirar cada detalle; estaba maravillada y tomando buena nota mental de ideas decorativas. La madera le da ese toque de calidez tan especial y las sillas rollo antiguas le dan un aire vintage muy bonito. También cabe destacar lo preciosa que era la vajilla; colorida, con dibujos marinos muy monos pero sin ser demasiado cargada.

20160917_110243_fotor

Tomamos una ensalada de fruta para compartir y, cómo no, unos huevos benedict; porque sin ellos un brunch no es brunch.

20160917_112457_fotor

20160917_112503_fotor

Todo, la comida más dos cafés, nos costó 24€. No me parece mal precio. Claro está que no es una opción barata pero por la calidad del producto que ofrecen, lo bonito y especial del local y la buena atención; me parece un precio bastante adecuado.

Toda la comida estaba deliciosa y, como he dicho antes, no nos defraudó en absoluto y salimos de allí súper felices y con las pilas cargadas de energía para poder pasear y turistear el resto de la mañana.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook

La Bola. Auténtico cocido en Madrid.

La primera vez (o de las primeras veces) que uno va a Madrid, tiene que comer cocido madrileño. Porque creo firmemente que para entender bien una sociedad, se deben probar sus platos más típicos ya que dicen mucho de ellos.

Así que decidí que, para que David entendiera un poco más la sociedad madrileña, era una buena idea que probara el cocido madrileño; así que le lleve al restaurante al que fui a comerlo la primera que estuve en Madrid con 12 años: La Bola, un sitio en el que desde 1870 se sirve este plato.

20160916_144051_fotor

¿Dónde está?

Encontramos La Bola en la calle de la Bola 5, muy cerca de Gran Vía y de Plaza de Oriente.

¿Cómo es la decoración?

Clásica y llena de historia.

Todo el local está decorado en madera rojiza y en tonos verdes y rojos que le dan un encanto clásico. Además, gracias a las distintas fotos que cuelgan en ellas, en sus paredes se nota el largo recorrido de este restaurante y siendo parte de su enorme magia.

20160916_132946_fotor

¿Cómo nos trataron?

Se nota que los camareros están más que acostumbrados a recibir mucha gente, de todas las procedencias y de todo tipo, ya que fueron muy amables y muy rápidos en el servicio.

¿Qué comimos?

En esta ocasión sobra decirlo; obviamente, cocido. Lo especial o llamativo es el ritual con el que nos lo sirvieron.

Primero, nos trajeron a la mesa una jarra de barro en la que está todo lo que nos íbamos a comer; y a continuación un plato vacío, únicamente con fideos.

20160916_133529_fotor

Después, no vertieron el contenido de la misma en el plato para que pudiéramos comernos la deliciosa sopa, tan característica con ese color rojizo.

20160916_133638_fotor

Una vez nos la terminamos, nos sirvieron el resto del contenido, es decir, los garbanzos, la carne (pollo, chorizo…) y nos preguntaron si queríamos col o no para servirnosla también. Estaba todo delicioso y era un espectáculo para los sentidos.

20160916_134858_fotor

20160916_135104_fotor

Al lado, en un recipiente a parte, nos sirvieron una salsa de tomate riquísima para que pudiéramos ir acompañandolo todo. He de decir, que aunque estabamos llenos a más no poder, aún íbamos teniendo un rinconcito para ir mojando en la salsa un poco de pan. Era un vicio.

20160916_134151_fotor

He de confesar que ninguno de los dos pudimos terminarnos el plato entero. Disfrutamos como niños pero la ración era tan abundante que no hubo manera de acabarnosla.

Y…¿cómo está de precio?

Cada cocido cuesta 21€. Aquí sí que no hay duda; por la cantidad y la calidad de lo que te ofrecen es muy buen precio.

Valoración global

Fue una experiencia muy especial para nosotros. Poder ir viendo como David probaba algo que jamás había tomado fue algo bonito.

Además, todo estaba muy bueno y lo cierto es que salimos del restaurante llenísimos y directos a dormir la siesta, pero felices y satisfechos de haber tomado un buen producto.

Recomendadísimo para cualquier persona que vaya a Madrid y quiera probar el típico cocido madrileño y de calidad, y rodearse de un ambiente lleno de historia y tradición. Eso sí, hay que ir mentalizado a que a La Bola se va a comer y mucho.

Y si me preguntáis, aún no he llegado a ninguna conclusión certera acerca de lo que el cocido dice sobre la gente de Madrid. Sigo reflexionando.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

Zumito. Desayunos sanos cerca del mar de Barcelona.

Llevaba mucho tiempo queriendo ir a Zumito a probar sus zumos porque los veía por redes sociales y se me hacía la boca agua. Y la verdad es, que por una cosa u otra, nunca íbamos.

Pero, todo llega en esta vida, y las vacaciones son siempre la ocasión perfecta para probar sitios nuevas en franjas horarias de las que normalmente no puedes disfrutar. De modo que madrugamos y nos fuimos a desayunar a Zumito y a disfrutar de la brisa marina.

20160913_105312_fotor

La gracia es sentarse en la terraza y disfrutar de las vistas que, a pesar de no estar en primera línea de playa, puedes ver el mar y la gente que pasea.

Comimos unos açaí bowls deliciosos. David pidió el Açaí Brasilero, con guaraná, plátano, granola casera, semillas de chia, coco rallado y fruta de temporada.

20160913_103046_fotor

Yo tomé Açaí Energy Bowl, con platano, crema de cacahuetes, leche de almendras, granola casera, semillas de cacao y fruta de temporada. Estaba espectacular y es ideal para iniciar el día con energía. Aguanté perfectamente hasta la hora de comer.

20160913_103041_fotor

Y como no, lo acompañamos de dos bebidas espectaculares también. David pidió un zumo Red Refresh con sandía, fresa, lima y menta. Yo pedí un smoothie Greendream con kale, espinacas, manzana, zumo de naranja y lima. Ambos muy completos, super refrescantes y el complemento ideal para este desayuno.
20160913_101957_fotor

Disfrutamos muchísimos con la comida y la bebida, con el ambiente en general del local y el trato del personal aunque es cierto que no es la opción más económica, todo nos costó 29,2€, para desayunar cada día; nosotros vivimos bajo la filosofía de que un capricho de vez en cuando es muy sano.

Nos encantó la experiencia general con la música acompañando perfectamente, el sol dándonos pero sin molestar y viendo el mar sin más preocupación que buscar la sombra en el paseo que dimos después.

Teníamos muchas expectativas y no nos defraudó en absoluto.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

Tonkotsu. Comida japonesa tradicional en ambiente moderno en Barcelona.

Hace unos sábados, no teníamos ni idea de donde ir a cenar y, como es costumbre, le dije a David que no se preocupara que encontraría un sitio bonito. Y es que, una vez más, Instagram es una fuente inacabable de ideas; y yo ya tenía en mente los ramen que había visto de Tonkotsu, de modo que reservamos y allí que fuimos.

20160910_2237140_fotor

¿Dónde está?

Encontramos Tonkotsu en calle Valencia 290, en pleno Eixample, muy cerca de Paseo de Gracia.

¿Cómo es la decoración?

20160910_214513_fotorMuy sencilla y minimalista pero encantadora y moderna. Además tiene un rollo industrial muy guay sin olvidarse de algunos pequeños toques orientales que le dan el punto justo de tradición.

20160910_220516_fotor

¿Cómo nos trataron?

El personal fue muy amable en todo momento y nos aconsejó muy bien sobre los platos.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos Gyoza de verduras que estaban muy ricos.

20160910_214734_fotor

Aunque no tienen únicamente ramen, nosotros quisimos probarlos ya que era la primera vez que acudíamos al restaurante. Para tener los conceptos claros, el tonkotsu es un caldo de cerdo elaborado cuidadosamente durante 8 horas para que resulte cremoso.

David pidió el Ramen Tonkotsu Tan Tan Men, una variante enriquecida con una mezcla de pasta de soja, chilli y carne picada de cerdo. Como eran picantes yo no los probé, pero a él le encantaron.

20160910_215319_fotor

Yo, me decanté por una versión más suave y pedí el Ramen Tonkotsu sin gluten, con pollo a la plancha y salsa de soja sin gluten. Estaban ríquisimos, muy suaves de sabor y con las proporciones adecuadas de cada ingrediente.

20160910_215218_fotor

Terminamos a punto de salir rodando del restaurante, porque parece que no, pero los platos son muy abundantes y llenan muchísimo. Quizás la próxima vez que vayamos, pidamos algo más para picar y compartamos un plato de ramen.

Pero aún así, como nos quedaba todavía un poco de vino nos animamos a pedir unas trufas heladas de té verde que estaban muy ricas y que fueron el final perfecto.

20160910_221536_fotor

Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 48,3€, y lo cierto es que por la calidad del producto y la cantidad que ofrecen está muy bien de precio.

Valoración global

Es un restaurante para repetir y para recomendar. Tienen opciones para todos los gustos, a precios bastante buenos para la excelente calidad que ofrecen y las raciones son más que correctas.

Además, al estar tan céntrico es una opción ideal para cenar y luego tomar algo (nosotros ya le hemos echado el ojo a un bar que había justo al lado, que nos pareció monísimo, pero no nos daba el cuerpo para más).

Repetiremos seguro.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

Takashi Ochiai. Pastelería japonesa en Barcelona.

Sitios para tomar café hay muchos, pero en raras ocasiones uno se encuentra con pequeños espacios diferentes que le transportan a otro lugar.

Uno de ellos es Takashi Ochiai (c/ Comte d’Urgell 110), una pastelería de dulces japoneses en pleno barrio del Eixample.

Siempre había visto el local y había oído maravillas de ellos, sin embargo, nunca había ido a probar lo que ofrecen, más allá de un delicioso Mochiai de té verde que comimos en el pasado Tast a la Rambla. Así que en una de estas tardes calurosas, vimos desde fuera una mesa libre y decidimos entrar.

20160910_183312_fotor

El local es pequeño pero acogedor, muy minimalista, y su punto fuerte reside en los maravillosos dulces que ofrecen.

Yo soy muy fan de los Dorayaki. Me enloquecen. Hemos probado los tradicionales, de anko (judía roja), y los de té verde. Ambos están espectaculares pero yo me quedo con los de té porque tienen un sabor muy intenso y diferente.

20160910_180501_fotor

20160910_180506_fotor

Por supuesto, es un lugar ideal para tomar un auténtico té, de esos que tanto nos encantan a los verdaderos amantes del té. Al ir en verano, nos decantamos por unos Koi Sencha Iced que están riquísimos y refrescan un montón, pero en la carta vimos opciones calientes muy apetecibles que nos encargaremos de probar en invierno así como un batido de matcha que me llamó mucho la atención y que probablemente caiga otro día.

20160910_180527_fotor

Ha sido todo un descubrimiento de este verano y también una opción a tener en cuenta si tenemos una ocasión especial y queremos sorprender a los invitados con unos dulces distintos pero riquísimos.

Nosotros seguiremos probando sus especialidades.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

Santa Burg. Hamburguesas con estilo en Barcelona.

Antes de decidirme a compartir mis experiencias gastronómicas en este blog, en casa ya teníamos el reto de encontrar la mejor hamburguesa de Barcelona, coincidiendo con el auge de hamburgueserías que vivimos.

Aunque la mejor de todas aún no la hemos encontrado, yo sigo en la búsqueda de la hamburguesa perfecta. Y en esta búsqueda me topé con Santa Burg, un local inesperado con una calidad inesperada y sorprendentemente buena.

20160903_145758_fotor

¿Dónde está?

Encontramos Santa Burg en dos localizaciones, una en Sants (c/Vallespir 51) y otra en el Eixample (c/ Valencia 273) que es a la que fuimos.

¿Cómo es la decoración?

Preciosa.

Todo el local está decorado en madera y pequeños accesorios de metal formando un conjunto armonizado.

La madera junto con los trozo de pared de pizarra, le dan este toque cálido y hogareño tan imprescindible, para mí, en un restaurante; y se complementa muy bien con los toques de color, el estilo retro de las sillas y los pequeños detalles de metal más industriales.

20160903_143825_fotor

Un detalle que me encantó y enamoró, porque yo soy la tonta de las frases, fue que en las paredes hay mensajes alentadores o graciosos que resultan muy divertidos de ir leyendo mientras estas sentado y que, además, te hacen pensar. Y señoras y señores, pensar mola.

20160903_144712_fotor 20160903_145256_fotor

¿Cómo nos trataron?

El personal fue muy amable en todo momento. Nos trataron bien y fueron muy serviciales.

¿Qué comimos?

En este caso la respuesta es muy obvia. Hamburguesas.

David pidió una Santa Royal, una hamburguesa de ternera dry aged, bacon, lechuga, tomate, cebolla confitada y mayonesa mostaza, que estaba muy rica aunque su consejo es que si os gusta la carne bien hecha, insistáis en que la queréis muy hecha.

20160903_140646_fotor

Yo, para mantenerme un poco en mis tradiciones, pedí una Santa Natura, una hamburguesa vegetariana con burrata, tomate, frisée y pesto, que estaba espectacular. Jugosa, sabrosa y con los ingredientes muy bien combinados. De las mejores (si no la mejor) hamburguesas veggie que he probado.

20160903_140634_fotor

Para compartir y añadir un poco más de gracia a las hamburguesas, pedimos unas patatas Deluxe con una mezcla de especias y dos salsas riquísimas.

20160903_140444_fotor

Y…¿cómo está de precio?

Todo nos costó 43,4€ un precio que no está nada mal si tenemos en cuenta que, además de lo que os he mencionado anteriormente, tomamos 3 coca colas y 2 cafés con hielo.

Valoración global

Es un sitio fantástico. Yo ya he ido dos veces y probablemente vaya unas cuantas más.

Me parece que ofrecen una relación calidad-precio excelente, el trato es amable y rápido, y además el local es muy bonito y exquisitamente decorado. No se puede pedir más.

Una hamburguesería 100% recomendable y en la que todo el mundo encontrará una opción que le guste en su amplia carta.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

La Valenciana. Horchatería clásica en Barcelona.

20160905_201742_fotor

¿Os he contado alguna vez que uno de mis mayores vicios en verano es la horchata con fartons? De hecho, podría vivir todo el año comiendo únicamente eso, pero no es plan.

Por eso, hoy os hablo de una de mis horchaterías favoritas de Barcelona, en la que podemos encontrar helados y horchata durante todo el año.

Estoy hablando de La Valenciana (c/ Aribau 16), fundada en 1910 y que ofrece un producto tradicional y de calidad. Quizás no tiene el glamour de otras heladerías más modernas, pero lo que la hace especial es que conserva el encanto de sus inicios.

Al entrar, uno se transporta y se siente reconfortado, uno siente que está en un lugar con historia detrás. Y a mí, estos sitios que sabes que por ellos han pasado una gran cantidad de personas con el mismo objetivo, me roban el corazón. Además, conservan una decoración vintage encantadora.

Pero en realidad, nada de esto importaría si el producto que ofrecen no fuera de calidad. Como he mencionado anteriormente, mi combinación favorita para pedir es una horchata y un fartó (uno porque me freno…). Además, este año han mejorado la fórmula de sus fartons y el azúcar que llevan por encima está mejor integrado y cuando se moja en la horchata, el resultado es simplemente perfecto.

Si queréis otras opciones, los cubanos (horchata con helado de chocolate) o los granizados están buenísimos también. Ahora, cuidado con el granizado de café porque es tan auténtico que yo en una ocasión (siempre cuento la misma anécdota, me estaré haciendo mayor) me tomé uno a las 15h y las 02h aún no había logrado dormirme. Aviso para navegantes.

20160817_182207_fotor

Lógicamente, los helados están también deliciosos y, además de los sabores tradicionales, disponen también de opciones muy interesantes para gente con alguna intolerancia, alergia o necesidad especial.

David, intolerante a la lactosa, disfruto inmensamente con esta combinación de helado de chocolate con leche de arroz y helado de horchata sin azúcar. Todo un acierto. Sobretodo el de chocolate. Increíble.

20160905_193700_fotor

Si no habéis ido nunca, ¿a qué estáis esperando? Es el sitio ideal para ir con la familia, a pasar largas tardes con los amigos, con la pareja… Da igual la ocasión. Es un clásico de Barcelona y lo es por algo.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

Miu. Taberna japonesa con glamour en Barcelona.

El primer restaurante japonés así serio al que acudí en mi vida fue Miu y aquella primera vez, lo cierto es que ni tan siquiera había probado jamás el sushi. Por eso, ahora que estoy en un punto distinto, gastronómicamente hablando, decidí que sería una buena idea volver a ir para probar más cosas.

¿Dónde está?

Hay dos locales Miu, uno en c/Valencia 249 y el otro, Taverna Miu, en c/ Enric Granados 23, ambos muy céntricos, en Barcelona.

¿Cómo es la decoración?

20160806_205659_Fotor

El interior de Taverna Miu, al que fuimos esta vez y que es muy similar al otro local, está decorado exquisitamente con un juego de negro, marrón y turquesa que le da un aire moderno y que junto con la gran cantidad de espejos y los cuadros de arte japonés que visten las paredes, forman un conjunto encantador.

¿Cómo nos atendieron?

De manera excelente.

Tan pronto entramos, la chica nos atendió rápidamente y nos sentó amablemente. Como curiosidad, fuimos a cenar para celebrar el cumpleaños de David y, aunque no se lo dijimos a la camarera, nos oyó hablar sobre ello y al final de la cena nos invitó a una copa de cava para cada uno. Todo un detalle que se agradece.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo dos de nuestros platos favoritos: unos Edamame y unos Ebi Gyoza, de gamba, que estaban deliciosos.

20160806_210956_Fotor

20160806_211054_Fotor

Como plato principal, David pidió Kamo No Yakimeshi, un arroz algo picante con verduras y magret de pato que estaba muy bueno; y yo, contra todo pronóstico, pedí Maguro Avocado Uramaki, es decir, ocho piezas de uramaki de atún y aguacate riquísimas.

20160806_212144_Fotor

20160806_212134_Fotor

Como ya os he dicho, fuimos a celebrar una ocasión especial de modo que decidimos tomar postres y elegimos Las tres trufas para compartir cada una de un sabor distinto: frambuesa, té verde y cacao; que estaban de llorar, deliciosas. Y lo acompañamos con unos chupitos de sake.

20160806_215646_Fotor

Y…¿cuánto nos costó todo?

Solamente la comida nos costó 41,9€ y, a ese precio, hay que añadirle el de la bebida que no recuerdo exactamente el importe pero redondeemos a menos de 60€.

Sinceramente, por la calidad de la comida, lo amable que fue el personal, lo exquisitamente decorado que está el local y la experiencia global, me parece un precio alto pero no desorbitado.

Valoración global

Es un lugar para repetir las veces que hagan falta. Nos encanta para ocasiones especiales ya que, como he dicho antes, la experiencia global es magnífica. Además tienen platos para todos los gustos lo cual es siempre un punto a favor, y ayuda a ir introduciéndonos poco a poco en el maravilloso mundo de la comida japonesa.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

Cup & Cake. Relax e inspiración en Barcelona.

Con toda la vorágine que nos invade en nuestro día a día, soy de la opinión que necesitamos unos minutos cada día para parar, regalarnos algo que nos apetezca y llenarnos de inspiración de nuevo.

Hay sitios que son propicios para ello, y los distintos locales de Cup & Cake me parecen ideales para tal propósito. Los descubrí hará más de 2 años; y ya en mi anterior aventura bloguera hice un post sobre Brunch & Cake (c/Enric Granados, 19),  porque en aquél momento las tartas y los cafés que hacían me tenían obsesionada.

Ahora, las deliciosas tartas que elaboran ya no las tomo tan a menudo (blogger gastronómica sí, pero a dieta también…), pero lo cierto es que he descubierto distintas opciones más saludables y que me parecen geniales para distintos momentos del día, bien para tomar brunch o bien para un afterwork.

Como ya he mencionado anteriormente, creo que uno de los puntos fuertes que tienen es que buscan crear un ambiente tranquilo, relajado e inspirador. De hecho, el siguiente cartel, presente en sus locales, define muy bien su filosofía.

20160814_191651_Fotor

“En las abuelas, confiamos”. Es totalmente cierto. Ellos basan su filosofía en tratar de reproducir aquello que tanto caracteriza a las abuelas, es decir, hacerlo todo con cariño y con el amor más profundo que existe. Lo cierto es que, aunque no se puede comparar como se hacen las cosas en un restaurante a cómo las hace tu abuela; la verdad es que se nota que en sus productos ponen esmero, cariño y cuidan los detalles; y eso es de agradecer. Si les queréis conocer un poco más a fondo, os aconsejo que echéis un vistazo a su página web (link aquí).

En sus locales se respira un ambiente tranquilo y relajado que nos encanta.

20160814_182555_Fotor

Uno de los locales que hemos visitado es el Travel & Cake (c/Rosselló 189), un espacio grande, muy luminoso, exquisitamente decorado e inmensamente inspirador, al menos para mí.

20160814_191639_Fotor

Allí, tomamos para merendar unos zumos que estaban deliciosos y David aprovechó para comer algo y pidió el Súper Sandwich de Pollo con guacamole y nachos que estaba buenísimo y, como podéis ver, deliciosamente presentado. Enamora…

20160814_183543_Fotor

También hemos visitado Brunch & Cake by the sea (Passeig Joan de Borbó, 5) aunque fuimos por la tarde ya que en otras ocasiones que habíamos tratado de ir, al ser al mediodía, nos lo habíamos encontrado siempre llenísimo.

20160829_193517_Fotor

Allí la gracia reside en tomar algo en la terraza y ver a los turistas ir de aquí para allá. Nosotros repetimos con los deliciosos zumos naturales y, esta vez, nos decidimos a probar los huevos revueltos con jamón ibérico en pan de bagel. Toda una delicia e ideal para compartir.

Si necesitáis en algún momento, un lugar al que ir y parar un rato de todas la obligaciones diarias, cualquiera de los establecimientos de Cup&Cake es perfecto para ello. Muy recomendable.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.

Septiembre… ¡Empezamos!

Siempre he sido más de inicio de curso que de inicio de año.

Supongo que en el fondo soy una nerd que disfrutaba empezando el cole y para la que el mejor momento del año era cuando tenía que estrenar una agenda nueva

Y eso ocurría en septiembre.

A medida que me he ido haciendo mayor, Septiembre ha sido siempre el mes en el que volvía al trabajo, aunque ahora hace 2 años que tengo vacaciones también en este mes, lo cual me da una sensación placentera pero extraña.

Aún así, cuando empieza este mes, me permito reflexionar, pensar lo que quiero lograr en el próximo “curso”, establecerme unos objetivos claros en varios aspectos de mi vida y marcarme metas que me ilusionen.

Y todo esto lo hago con las pilas cargadas porque en verano me he dado una buena dosis de mar. Para mí, es vital.

20160815_204128_Fotor

Me enseña…

…que las cosas malas solo es cuestión de tiempo que desaparezcan.

…que la experiencia se adquiere superando adversidades.

…que la mayor belleza suele residir en las profundidades.

…que si hay ganas, no hay límites.

Así, sin límites, con nuevas ideas, nuevo contenido, energías renovadas y mejorías que iréis viendo poco a poco; empezamos nuevo curso en El Rinconcito de Teresa.

Teresa

Si queréis seguirme en redes sociales y descubrir más restaurantes con encanto, reflexiones diarias y mucho más, podéis encontrarme en Instagram y en Facebook.