Vive y deja vivir.

Tengo que dejar de escuchar la radio por las mañanas. O irme a vivir a una burbuja en medio del desierto.

Aún tengo que perfilar los detalles.

Lo cierto es que día sí, día también me encuentro con noticias que me hacen exasperar y pensar que el mundo necesita una restructuración total.

Y es que, aunque todas son acerca de distintos temas, hay un nexo común en todas ellas: el creerse possedores de la verdad absoluta.

Si tú piensas una cosa, es muy respetable y si quieres aplicarlo en tu caso personal, genial. Ahora bien, uno no puede andar por el mundo realizando afirmaciones absolutas.

Y no lo digo solo en los casos en los que mi opinión sea la contraria. En absoluto. Me parece mal la forma, no el contenido.

Si me quejo ante este tipo de declaraciones es porque me enerva sobremanera que venga alguien, sea quien sea, y me diga que lo que yo hago está mal (¡ojo! Siempre y cuando sean concepciones acerca del mundo, si viene alguien y se queja porque he matado a alguien, pues obviamente tiene todo el derecho y obligación del mundo).

¿Por qué? ¿Voy yo a decirle a otra persona que su idea de familia, que su manera de vestir, que sus preferencias alimentarias, están mal?

¿Por qué parece que la gente no es capaz de asumir que las personas tenemos opiniones diferentes y maneras de hacer diferentes y que, por muy mal que nos parezca, tenemos que dejar que lo hagan?

¿Qué más te dará a ti si me pongo una camiseta con rallas o con topos? ¿Qué más te dará a ti si como carne o como piedras?

Hakuna Matata, señoras y señores.

Si hay algo de todo el proceso de la producción de ropa o de la industria cárnica que te parece denunciable, hazlo. Pero a las autoridades, quéjate de las personas que son culpables de esas malas condiciones, no le digas a las personas que han decidido libremente hacer algo que eso está mal y que, ¡oh casualidades de la vida! Tu opción es la correcta y la adecuada.

Yo no me meto en lo que tú comes. Es más, por mí como si quieres comer cemento. Será más o menos de mi agrado y tendré mi opinión, pero jamás voy a hablar menospreciando tu opción y jamás te voy a criminalizar por hacer lo que haces.

Mientras a mí no me afecte o me haga daño lo que tú haces, adelante.
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Vive y deja vivir.

Hakuna matata, amigos.

Teresa

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