Día del espectador: Deadpool

Salí del cine no teniendo muy claro si Deadpool me había gustado.

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Me explicaré.

Deadpool nos cuenta la historia de Wade Wilson, un macarra-mercenario-chulopiscinas, que es diagnosticado de cáncer y se somete a una “terapia alternativa” para curarse que termina convirtiéndole en este “anti héroe”.

Bien. Así de entrada pensamos: ¡otra película sobre el origen de un personaje de cómic! Y claro, la referencia más reciente que uno tiene en mente es X-Men Orígenes: Lobezno, en la que justamente aparecía un muy olvidable Deadpool, por lo que no hay nada en el precedente que nos augure que ésta va a ser mejor.

Pero Deadpool juega en otra liga.

Aquí no buscan enseñar musculitos (que oye…nada en contra) sino contar la historia y captar fielmente el alma del personaje. Lo distinto de esta película con la mencionada anteriormente, es que sabían perfectamente que estaban haciendo un film basado en el puro entretenimiento, no la próxima aspirante al Oscar. Y claro está que cuando uno sabe lo que es y asume sus propias limitaciones, el resultado es mejor y mucho más libre.

Ya en la primera escena nos damos cuenta de que estamos viendo algo distinto. Nos presentan un personaje gamberro, macarra, sin verguenza, que busca venganza por algo que le pasó pero que, sino nos cuentan nada más, podría pasar por un delincuente. Pero como los responsables del film sabían que podían hacer lo que les diera la real gana, dan un golpe de efecto y rompen la barrera, rompen la distancia que separa la ficción del espectador. El mismo Deadpool mira a cámara, se dirige al espectador y empieza a contarnos su propia historia ilustrada con flashbacks. Y ahí empezamos a divertirnos y a empatizar con el personaje.

Y desde ese momento no paramos de ver secuencias de acción magistralmente ejecutadas en slow motion, palabras malsonantes dichas con la más absoluta naturalidad y unas referencias demoledoras a otras películas y personajes de la misma saga; y todo esto sin olvidarnos de la dosis justa de mensaje profundo, especialmente cuando al protagonista le diagnostican cáncer.

Puntos a favor:

  • Ryan Reynolds. Sabe reírse de sí mismo y de su tropiezo con Green Lantern. ¡Claro que sí! Si uno se equivoca, debe reírse de ello.
  • Pese a que el presupuesto en significativamente menor que otras películas con el sello Marvel, no se nota en absoluto (no como Ant Man, la película que más fría me ha dejado últimamente).
  • La historia de amor entre Wade y Vanessa. Es real, es cruda…es amor (y sexo) del bueno.

Puntos en contra:

  • Los secundarios. Siento que ninguno tiene ni el suficiente protagonismo ni el suficiente carisma como para que te enganche, no llegas a conectar demasiado con ninguno a excepción de la compañera de piso ciega de Wade. Reivindico desde aquí que me parece muy mal que Negasonic tenga tan poco diálogo. ¡Qué de perlas podrían haber salido de su boca en un enfrentamiento dialécticon con Deadpool!

Quizás salí del cine, sin saber si había visto una buena película o no. Pero es que tenía que digerirla. Una vez hecha la digestión, me doy cuenta de que es una gran película y sobretodo, un gran personaje. Personalmente, me muero de ganas de verle interactuar con otros “marvelitas” ya sean los X-Men o los Vengadores (un careo Tony Stark-Deadpool sería gloria). Pero que haya más Deadpool por favor.

¿La recomiendo? ¡Por supuesto! Te ríes con humor ácido, ves unos cuantos tiros y patadas, hay una historia de amor, un trasfondo humano…¡qué más puedes pedir! ¡Entretenimiento puro!

Teresa

 

 

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