Panqa. Cocina peruana sabrosa en Barcelona.

Todos sabemos que hay restaurantes que se ponen de moda y entonces parece que los demás que son del mismo estilo sean lo peor. Y lo cierto es que no es así. A mí me gusta descubrir restaurantes que igual no son tan conocidos pero que son espectaculares.

Y ojo, que la mayoría de ellos se descubren de casualidad. Así conocimos nosotros Panqa, un sábado que no sabíamos dónde comer.

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¿Dónde está?

Encontramos Panqa en la calle Sepúlveda 76, cerca de la parada de metro Rocafort.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla pero bastante elegante. Todo en madera clara y negro.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El camarero que nos sirvió fue muy amable y muy atento.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 13:30h. Al ser tan temprano, fuimos los únicos en el local durante casi todo el rato que estuvimos allí. Por la noche, no sé cómo estará de lleno. Espero que más porque el restaurante lo merece.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo yuca frita con salsa huancaína. Nos encanta la yuca y con esta salsa estaba espectacular. Además nos trajeron también un poco de salsa brava peruana que no os sabría decir exactamente que llevaba pero estaba deliciosa y muy refrescante para el paladar por el toque picante.

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Compartimos también un ceviche con corvina, pulpo, sepia y zamburiña. Estaba realmente sabroso y nos encanta comerlo ahora que hace más calor porque nos parece un plato súper refrescante.

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Después, como plato principal, David pidió el pulpo anticuchero con tortilla de yuca. Él, que es amante del pulpo, disfrutó muchísimo del plato y le encantó el intenso sabor que tenía que combinado con las salsas hacían que estuviera espectacular.

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Yo pedí los tagliatelle de huancaína con lomo saltado. ¡Madre mía qué buenos estaban! Solo os digo que aún a ratos me viene al paladar el sabor delicioso que tenían. Es un plato ideal para los que somos amantes de la pasta y que queremos que nos sorprendan con sabor poco habituales para nosotros. Además el lomo, para mí, estaba en su justo punto, igual que las verduras.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (unos pisco sour deliciosos) nos costó 73€.

Valoración global

¡Qué buen descubrimiento!

Tengo que admitir que es un restaurante por el que habré pasado por delante varias veces y jamás me había parado a ver qué ofrecían. Pero qué suerte haberlo encontrado.

La comida que ofrecen está riquísima, nada complicada pero muy sabrosa.

Es ideal para ir en pareja o en grupos pequeños y disfrutar compartiendo varios platos.

Nosotros, ahora que lo hemos descubierto, seguramente repitamos alguna vez más.

 

 

El xalet de Montjuïc. Romanticismo con vistas en Barcelona.

Hace unos días David y yo celebramos 4 años juntos (¿hola tiempo? ¿qué te pasa? ¿por qué vas tan rápido?) y desde el primer aniversario decidimos que lo celebraríamos yendo a cenar a algún restaurante que nos apeteciera un montón ir. Este año David me sorprendió llevándome (e invitándome) a El Xalet de Montjuïc. ¡Cómo me conoce! Será por eso que me caso con él…

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¿Dónde está?

Encontramos El Xalet de Montjuïc en la Avinguda Miramar 31.

¿Cómo es la decoración?

Bien sencilla, nada recargada, pero formando un todo con un aire muy mediterráneo y romántico.

La decoración principal del restaurante son las espectaculares vistas de toda Barcelona que se ven desde la terraza. Y con eso, ya no necesitan nada más.

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¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. Todos los camareros que nos sirvieron fueron extremadamente atentos y serviciales sin resultar agobiantes.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes a las 22h. David había reservado para poder tener una buena mesa con buenas vistas.

No estaba muy lleno, bastantes parejas y algún grupo. Eso sí, menos mal que cuando llegamos justo se marchaba un grupo de turistas bastante númeroso porque tenían pinta de estar armando un poco de jaleo.

¿Qué comimos?

Como David se sentía espléndido, yo no puse ninguna objeción y pedimos, cada uno, un primer plato y un segundo.

De primero, David pidió el pulpo a la parrilla con patatas confitadas y alioli de pimentón rojo. Alucinó con lo tierno que estaba y el sabor tan auténtico y delicioso que tenía.

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Yo me decanté por una opción más sana y pedí las verduras al vapor de algas con sus salsas. Era un plato sencillo pero el sabor de las diferentes verduras era muy natural y auténtico, y la combinación con las dos salsas que las acompañaban, en unos vasitos a parte para ponerlas a tu gusto, era perfecta.

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De segundo, David pidió la paletilla de cabrito con peras escalivadas y puré de garbanzos. Le encantó. El sabor era súper intenso y la textura de la carne era espectacular.

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Yo pedí el atún rojo a la plancha con verduras y salsa de miel y soja con sésamo, para seguir la tónica saludable. La verdad es que estaba muy bueno porque aunque no tenía nada del otro mundo aparentemente, el sabor que aportaba la salsa era muy bueno y las verduritas al dente estaban riquísimas.

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Como estábamos de celebración, decidimos pedir también postre así que David tomó un brownie con helado de vainilla que estaba delicioso y súper calentito; y yo pedí un yogur con caramelo y frutos rojos que estaba espectacular y tenia una textura deliciosa.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino y una de agua con gas) nos costó 145,05€.

Valoración global

No puedo decir otra cosa que no sea que me enamoró.

La comida es espectacular, nada extravagante, pero que ensalza el valor de lo simple y lo hace destacar muchísimo.

¿Lo mejor? Las vistas. Para nosotros, que vivimos enamorados de Barcelona a unos niveles muy heavys, fue todo un placer cenar en un entorno tan precioso, eso sí, llevaros una chaquetita porque yo pasé un pelín de frío. Es lo que tiene cenar al aire libre.

Ideal para cenas románticas y pasar una agradable velada disfrutando de buena comida y de la buena compañía.

Teresa

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Croq & Roll. Croquetas a ritmo de Rock para tapear en Barcelona.

Quien me conoce y me sigue un poquito por Instagram sabe que, desde hace aproximadamente 6 meses, tengo un sitio nuevo favorito en el barrio al que ir a tomar algo. Y ése es Croq & Roll, en el que podéis tanto tomar algo como ir a comer algo más contundente.

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¿Dónde está?

Encontramos Croq & Roll Vermuteria en Ronda Sant Pau 79, muy cerca de la parada de metro Sant Antoni. Tienen otro local, que está en Gracia, en Travessera de Gràcia 233.

¿Cómo es la decoración?

Todo el local es muy industrial, con elementos metálicos, y con unas preciosas paredes negras tipo pizarra en las que hay escrito el menú y algunas frases de canciones de rock.

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¿Cómo nos atendieron?

Los camareros y camareras que siempre nos atendien son muy atentos y simpáticos. Siempre tienen una sonrisa en la cara y eso se agradece.

¿Cuándo fuimos?

En esta ocasión, fuimos a comer un sábado sobre las 15h.

Estaba bastante lleno aún así tuvimos suerte y encontramos una mesa. Obviamente el ambiente es ruidoso pero no incómodo, al menos para nosotros.

¿Qué comimos?

Todo lo que pedimos fue para compartir porque es lo que solemos hacer cuando vamos.

Empezamos con unas bravas de boniato con allioli con miel. Vamos a ver, cualquier adjetivo positivo que yo os diga sobre estas bravas se me queda corto. Me encantan. El punto dulce del boniato combinado con la miel resalta muchísimo y tienen un toque más picante que hace que el sabor sea increíble. Mis bravas favoritas, de largo.

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Compartimos también un variado de hummus (de zanahoria, de garbanzo y de pimiento del piquillo) con nachos. Riquísimos y muy naturales. Un plato ideal para picotear.

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Obviamente pedimos unas croquetas, porque son la especialidad de la casa y porque nos parecen de las mejores que hemos probado. Esta vez pedimos unas de sobrasada con miel, una de cerdo con cerveza y pistachos y una shiitake con langostinos. Estaban espectaculares todas, como de costumbre, sobretodo porque no son nada pesadas y no llenan en exceso.

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Para terminar, pedimos una tosta con bacon, ternera y salsa barbacoa. Espectacular. Yo al probarla pensé que quizás el sabor de la salsa sería demasiado intenso y cansaría muy rápido, pero no. Tanto esta como cualquiera de las otras que tienen en la carta, me parecen ideales para compartir y completar la comida.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (vino y vermut) nos costó 35,1€.

Valoración global

Ya os lo he dicho al principio, Croq & Roll se ha convertido en nuestro sitio favorito, porque además siempre nos pilla de paso y caemos en la tentación.

Los platos son muy buenos, ideales para compartir y con productos muy normales en nuestra gastronomia con algunas innovaciones.

Un local ideal para cualquier ocasión informal que se presente, para ir a hacer el vermut o para ir una tarde a charlar y escuchar la buenísima música que ponen.

Teresa

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Flax & Kale Passage. Cocina sana y romántica en Barcelona.

Cuando hay fútbol y resulta que, justamente ese partido, tu prometido no solo no quiere verlo sino que además, quiere aislarse del mundo para no enterarse de lo que sucede; aparece la ocasión perfecta para llevarle a algún restaurante romántico y pasar una velada deliciosa. Y en ese contexto, buscando sitios a los que ir, me crucé con Flax & Kale Passage y decidí que era el elegido para ese sábado.

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¿Dónde está?

Encontramos Flax & Kale Passage en la calle Sant Pere més alt 31, cerca del metro Urquinaona.

¿Cómo es la decoración?

És una mezcla perfecta entre elementos rústicos con las paredes de ladrillo visto e industrial con unas grandes bigas y tubos metálicos en el techo. Todo iluminado con una luz cálida y muy ténue que le da un toque súper romántico.

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¿Cómo nos atendieron?

Fenomenal. Todos los camareros que nos atendieron fueron muy amables y muy atentos.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un sábado a las 21:30h aproximadamente. Habíamos reservado con bastante anterioridad (el jueves, concretamente) porque ya conocemos como se llenan los restaurantes del grupo. Cuando llegamos estaba lleno pero aún había alguna mesa libre, eso sí, todas con el cartelito de reservado; a medida que fue avanzando la noche, el restaurante se fue llenando por completo pero sin resultar demasiado ruidoso. Bastante íntimo. O igual es que nosotros nos aislamos da igual donde estemos.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos BBQ Pulled Pork baos con jackfruit, cacahuetes y mayonesa chili jam. Estaban riquísimos y con un punto picante delicioso. Lo más sorprendente es que en vez de carne de cerdo, lo que llevan es jackfruit, una fruta que desconocía y que resulta que hace todo el efecto de que te estés comiendo realmente pulled pork. Todo un descubrimiento.

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También compartimos unos Superfood Plant-based dumplings con jackfruit, setas y trufa y “carne de olla” plant-based. Riquísimos y preciosos. Bastante parecidos entre sí pero cada uno con su toque peculiar de sabor. Ideales para compartir.

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Después cada uno pidió una pizza, porque los sábados, de toda la vida, se come pizza.

David pidió una Barcelona con berenjena y pimiento rojo escalibados, salsa romesco, tomate y escabeche de atún plant-based. Deliciosa y muy de la tierra. La masa era súper fina y el sabor era espectacular, también es que a nosotros nos enamora el romesco.

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Yo me pedí una Plant-based quattro (una cuatro quesos a su estilo, para que nos entendamos) con tomate san marzano, cheddar, queso azul, mozzarella y parmigiano teresiano. Estaba deliciosa. No he sido yo muy fan nunca de las pizzas quatro quesos, pero no sé que me pasa últimamente que las encuentro riquísimas. Además ésta tenía el típico sabor contundente de este tipo de pizzas pero no empalagaba en absoluto. Para los ratones como yo, muy recomendable.

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Para terminar, y a pesar de que estábamos ya a punto de explotar, decidimos pedir un postre para compartir. Pedimos unos mini mochis de chocolate con fruta de la pasión. Estaban muy ricos, con un sabor a cacao muy intenso y la fruta le daba ese contrapunto más refrescante y ligero.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino) nos costó 69,95€.

Valoración global

Nos enamoró.

Fuimos a pasar una noche romántica y lo cierto es que Flax & Kale Passage cumplió nuestras expectativas de sobras.

La comida estaba espectacular, el ambiente muy guay y bastante íntimo y la atención recibida fue excelente.

Ideal para citas romanticonas y también para ir con un grupo de amigos íntimos, de estos que os conocéis mucho, ya que las mesas redondas que tienen y los platos específicos para compartir son ideales para esas ocasiones. Además la ubicación es ideal para, al salir, perderos por las callejuelas del centro.

Teresa

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La Vietnamita. Cocina vietnamita con aire de Street Food en Barcelona.

Hace ya bastante, por no decir mucho, abrieron la Vietnamita de Sant Antoni y desde el día que la vimos quisimos ir. Pero ya sabemos como son estas cosas, que entre obras en el barrio, mil lugares a los que también quieres ir y chopocientas excusas que te pones, a veces te olvidas de restaurantes que quieres visitar.

Pero hace unos días, gracias a la iniciativa Tapantoni, que cada otoño y primavera nos permite probar unas tapas en varios bares y restaurantes del barrio, volvimos a pensar en La Vietnamita y decidimos que ya tocaba.

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¿Dónde está?

Encontramos La Vietnamita en la calle Borrell 85, cerca de la parada de metro Sant Antoni.

¿Cómo es la decoración?

Cuando uno entra en el local podría decir que se está en una calle de una ciudad, una con mucho estilo todo hay que decirlo. Decoración muy industrial combinada con toques rústicos gracias a la madera.

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¿Cómo nos atendieron?

Bastante bien. Nos sirvieron muy rápido.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un sábado sobre las 14h. No habíamos reservado ni nada porque fue una decisión improvisada. Lo cierto es que no había mucha gente y se estaba bastante tranquilo.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unas Bun Cha, unas albóndigas de carne, jengibre y menta al estilo vietnamita con salsa agridulce que estaban muy sabrosas y bastante ligeras y refrescantes gracias al toque de la menta y el jengibre.

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También compartimos unas Satay Skewers, unas brochetas de pollo con salsa de cacahuetes que estaba muy buenas y eran ideales para abrir el apetito.

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Después cada uno eligió un plato principal. David eligió el Red Curry de pollo, un curry rojo suave y cremoso con lima kaffir y albahaca servido con arroz y una base de lechuga fresca y cacahuetes. Muy bueno, muy sabroso y no demasiado picante para paladares expertos, para el mío que es muy sensible pues sí.

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Yo en cambio pedí un Bun 5 Perfumes, unos fideos de arroz con salsa 5 aromas, verduras frescas, escabeche, cacahuetes y ternera. Estaba riquísimo, era un plato extremadamente aromático y con una mezcla de sabores de lo más peculiar y deliciosos.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (una botella de vino) nos costó 41,7€.

Valoración global

Nos ha gustado mucho. Quizás no es un tipo de cocina de la que yo sea extremadamente fan, pero reconozco que de vez en cuando me apetece y probar platos con sabores más exóticos y, sobre todo, tan marcados, es una gozada.

La carta es muy variada, tanto en comida como en bebidas y el ambiente es muy distendido y “callejero” en el buen sentido lo que hace que el restaurante se ideal para varias ocasiones informales que se nos presenten.

Nosotros repetiremos porque nos quedan muchos platos por probar.

Teresa

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Osmosis. Maridaje con mucha clase en Barcelona.

A principios de año, unas amigas muy sibaritas también, nos comentaron la experiencia que habían vivido en Osmosis, un restaurante en el que habían cenado cun menú con maridaje y del que habían disfrutado mucho.

Desde entonces quisimos ir y cuando vimos que en la Restaurant Week de El Tenedor estaba y tenían menú con maridaje, no nos lo pensamos ni medio segundo.

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¿Dónde está?

Encontramos Osmosis en la calle Aribau 100, cerca de la parada de metro Hospital Clínic.

¿Cómo es la decoración?

Muy elegante. Toda en tonos claros con toques negros y con una luz muy tenue, nada escandalosa, centrada sobretodo encima de las mesas para que podamos ver con claridad la comida.

Disculpad que no haya foto, pero cuando vas en grupo es un poco raro ponerte a hacer fotos a lo loco. Y veréis más adelante que no fue la única vez que me pajaree y no hice foto.

¿Cómo nos atendieron?

Muy bien. El sommelier del restaurante nos explicó muy detalladamente y con bastante gracia cada plato y, sobre todo, cada vino.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un lunes que al día siguiente era festivo a las 21h con reserva previa. No había mucha gente y se estaba muy tranquilo. Pero sé que los fines de semana se llena más.

¿Qué comimos?

El menú consistía de un aperitivo, 4 platos y un postre.

El aperitivo era una croqueta de pollo al curry y una mini tostada con brandada de bacalao ideales para abrir más el apetito.

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El primer plato que nos sirvieron fue caballa cítrica con ciruela roja y chantillí de hierbas maridada con un vino tinto italiano Ca fiui 2017 DOC Valpolicella. El pescado muy bueno, a pesar de no ser yo muy fan, pero lo cierto es que combinado con la ciruela roja estaba delicioso. Sorprendente también el maridaje de pescado con vino tinto pero era tan suave de sabor que hacían una pareja estupenda.

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Después nos sirvieron un cangrejo blando con bullabesa y café de París maridado con un vino vasco Itzasmendi7 2014 DO Bizkaio Txacolina. Este plato fue un fail total para mí porque quise hacerme la valiente pero no, me da mucha cosa comer cangrejo con la cáscara, y no pude comerlo. La cosa fue que como se lo di a David para que lo comiera él, me olvidé de hacer la foto. Eso sí, el resto de comensales del grupo que sí lo disfrutaron dijeron que estaba riquísimo y que la combinación con la bullabesa, que sí probé y estaba de vicio, era ideal.

A continuación, nos sirvieron un foie poelée con anguila ahumada y fruta de la pasión maridado con una xarelo Osmosis 2016 DO Penedès. A mí el foie me gusta, soy capaz de comérmelo, pero en pequeñas cantidades. El taco que nos sirvieron era bastante grande (hasta un punto que quizás era demasiado para mí) aún así me gustó mucho porque tenía un sabor espectacular que combinado con la fruta de la pasión era aún mejor. Eso sí, la anguila se la di a David porque me da mucha cosa (sí, tengo muchas manías, y eso que me he quitado unas cuantas por el camino).

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El último plato principal que nos sirvieron fue un cochinillo Pio Navarro con nísperos y mosto maridado con un vino francés Le Berceau des fees Savanniers AOC Loire. Estaba riquísimo y muy tierno y la combinación con los nísperos le daba un sabor muy especial.

Como postre, nos sirvieron hibiscus, tomate, frambuesa y vino tinto maridado con una cerveza Lindemas Lambic bier Kriek Belgique. Lo cierto es que los sabores del plato eran muy originales y el conjunto muy refrescante pero a mí el toque del tomate no me terminó de convencer. Eso sí, el maridaje con la cerveza con toque de cereza fue todo un acierto.

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Y…¿cómo está de precio?

Cada menú de la Restaurant Week nos costó 45€.

Valoración global

Si sois de mente y paladar abierto y espíritu aventurero, Osmosis es un lugar ideal para probar nuevos platos y aprender nuevas combinaciones que no se nos habrían pasado por la cabeza.

Es cierto que a lo mejor algunos platos no los disfruté tanto porque no eran 100% como me hubiesen gustado en otras condiciones, pero en el fondo esa es la gracia de ir a comer este tipo de menú así que, ya sabía a lo que iba.

Creo que para ir en pareja es una buena opción pero creo que si se va en grupo reducido con gente que le apasione comer y descubrir, es ideal. Y consejo, si vais y estáis pensando en ir a tomar después un gintonic, hacedlo en Osmosis mismos. El mejor gintonic que he probado, y coincidimos en ello todo el grupo.

Teresa

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Eixampeling. Comida sencilla y sana en Barcelona.

Estresados y con prisa vamos todos muchos días a la semana.

Y hay días entre semana que nos pilla la hora de cenar fuera de casa porque tenemos cosas que hacer y no queremos desmadrarnos porque al día siguiente hay que madrugar e ir a trabajar.

Pues para esos días, hemos descubierto un local perfecto. Y no solo para cenas, sino también para brunch o comer.

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¿Dónde está?

Encontramos Eixampeling en la calle Diputació 158, cerca de la parada de metro Urgell.

¿Cómo es la decoración?

Simple pero barroca. Y bastante curiosa, así como de cuento surrealista.

¿Cómo nos trataron?

Muy bien. El camarero que nos atendió fue muy amable en todo momento y nos aconsejó bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un lunes a las 20h. Sí, muy pronto, pero es que era eso o cenar a las 23h. No tuvimos ningún problema de sitio, pero obviamente no sé cómo será los fines de semana.

¿Qué comimos?

Aunque queríamos comer algo sencillo y rápido, no pudimos evitar pedir un hummus con crudités de verduras para compartir porque nos encanta. Éste en particular estaba delicioso porque era muy natural, tanto que había incluso garbanzos casi enteros. Muy rico.

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Después, David pidió unos huevos royal con salmón ahumado y espinacas; plato que se llamaba “Beyonc-Egg” (ya veréis que todos los platos tienen nombres curiosos que, a nosotros que somos así de frikis, nos encantaron). Estaban muy buenos y aunque eran muy sabrosos no eran nada pesados.

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Yo pedí una ensalada de espinacas tiernas con piñones, champiñones, cebolla caramelizada, cherries y huevo, llamada “You Spinach My Head Right Round” (¿veis el nivel de los nombres?). Estaba riquísima. A mí particularmente me encantó porque no me gustan nada las espinacas cocidas, pero crudas y en ensalada me apasionan. En este caso combinadas con los champiñones y con la cebolla caramelizada resultaban deliciosas. Un plato perfecto para una cena ligera y sana pero con sabor.

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Y…¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (un agua con gas y una cerveza) nos costó 28,9€.

Valoración global

Me ha encantado descubrir Eixampeling y que se haya convertido ya en una alternativa para cuando estemos por la zona y llevemos prisa.

Comida sana en su mayoría, sin complicaciones y muy sabrosa. Todo un acierto para esos días caóticos en los que únicamente podemos parar unos minutos.

Teresa

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Izakaya. Ramen informal en Barcelona.

Hace unas semanas (quizás pocos meses) vi que habían abierto un nuevo restaurante cerca de casa en el que, junto al nombre, ponía Ramen House. Lógicamente me emocioné enormemente porque los ramen son uno de mis platos favoritos en el mundo.

Aprovechando que hace unos días el tiempo se volvió loco e hizo frío otra vez, fuimos a probar Izakaya.

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¿Dónde está?

Encontramos Izakaya en Ronda Sant Pau 7, muy cerca de la parada de metro Paral·lel.

¿Cómo es la decoración?

Bastante sencilla. Lo cierto es que Izakaya ha heredado la decoración con toques industriales del restaurante que había anteriormente en el local, así que para los que ya lo conocíamos no nos viene de nuevas.

Aún así, destaca un gran dibujo de un pulpo gigante y muy colorido en una de las paredes de justo la entrada.

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¿Cómo nos atendieron?

Bien. Los camareros que nos sirvieron fueron amables pero dentro de una normalidad.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a comer un festivo sobre las 14h y la verdad es que cuando llegamos no había nadie y tampoco llegó demasiada gente mientras estubimos allí.

¿Qué comimos?

Empezamos compartiendo unos gyozas y una tempura de verduras. Dos clásicos pero que, según nuestra teoría elaborada un poco sobre la marcha, ya te dice mucho sobre si el restaurante es bueno o no.

La verdad es que la tempura era bastante normalita e incluso el rebozado era demasiado grueso para nuestro gusto, pero los gyozas estaban muy buenos y tenían un sabor muy auténtico e intenso.

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Después, lógicamente, pedimos cada uno un bol de ramen.

David pidió un ramen Shoyu, de salsa de soja y caldo de pollo y cerdo con huevo, cebolleta, maíz, cha-shu, alga nori, natuti wakame y ajo quemado. Además él le añadió más alga porque le gusta mucho y el camarero se lo recomendó porque pegaba mucho. Le gustó mucho y el sabor era muy intenso.

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Yo, en cambio, pedí el ramen Miso de caldo de pollo y cerdo con salsa de miso y el resto de ingredientes igual que el anterior. Le añadí un huevo extra porque me vuelven loca. Lo cierto es que, aunque seguramente haya comido ramen mejores, el sabor era muy bueno, muy intenso y con un toque diferente a los que había probado hasta ahora.

Y… ¿cómo está de precio?

Todo lo que comimos y bebimos (2 cervezas) nos costó 32,55€.

Valoración global

Quizás no sea el mejor restaurante que tenemos en el barrio, pero me parece una opción genial para esos días que no sabes dónde ir.

Los platos que ofrecen son muy buenos y con raciones muy generosas y, aunque no hay una gran variedad ni mucha innovación, es suficiente para que todo el mundo, tenga las preferencias que tenga, encuentre su opción perfecta.

El precio es muy asequible y además hacen menús de mediodía con los mismos platos que ofrecen en carta y a muy buen precio (no recuerdo cuál), lo que resulta ideal si estamos por la zona un día laboral y queremos comer algo bueno pero que no sea un menú de mediodía tradicional.

Una opción muy a tener en cuenta para esos días de antojo de ramen. Que ahora que viene el verano pues igual no son muchos, pero conociéndome no me extrañaría querer comerlos aún estando en agosto.

Teresa

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Valmas. Cocina mediterránea de temporada en Barcelona.

Cenar con amigas es una de las mejores cosas de la vida y hacerlo con una que tiene buen gusto para elegir restaurantes es el paraíso.

El pasado viernes me llevó a Valmas, un restaurante de cocina mediterránea de temporada, que era nuevo para ambas y que nos aventuramos a descubrir de lleno.

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¿Dónde está?

Encontramos Valmas en la calle Mallorca 235, cerca de la parada de metro Diagonal.

¿Cómo es la decoración?

Muy mediterránea, en tonos tierra muy suaves que transmiten mucha tranquilidad.

¿Cómo nos atendieron?

La camarera que nos sirvió fue muy amable y nos explico todas las opciones (que os detallo más adelante) muy bien y nos recomendó muy bien.

¿Cuándo fuimos?

Fuimos a cenar un viernes por la noche a las 22h y la verdad es que, aunque habíamos reservado, no estaba demasiado lleno y el ambiente era bastante tranquilo. El único pero que le pondría es que a medida que la noche fue avanzando la música fue subiendo de volumen sin motivo alguno. A nosotras no nos molestó pero yo os advierto.

¿Qué comimos?

La peculiaridad de Valmas es que no tiene carta. En su lugar, tienen 3 menús de diferentes precios y número de platos que incluyen pero sin tener unos platos definidos. La camarera al atendernos nos preguntó si teníamos alguna intolerancia o alergia y si había algo que no nos gustara para poder ir sirviéndonos los platos.

Elegimos un menú de 5 platos y uno de 3 porque pensamos que así podríamos probar más cosas y no llenarnos demasiado.

Lo primero que nos sirvieron fue un salmón marinado con gintonic acompañado de olivada que estaba buenísimo con un sabor muy suave y delicado.

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Después nos sirvieron unas almejas al vermut francés y naranja. Las almejas en si pues lo normal, pero el jugo estaba delicioso, nos lo hubiésemos comido a cucharadas.

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Nos trajeron también un steak tartar con sus tostaditas. Estaba sorprendentemente bueno (más que nada porque no suelo tomarlo) aunque picaba mucho y la camarera no nos advirtió y el primer impacto fue duro.

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También nos sirvieron un pulpo con hummus de wasabi y bocabits muy bueno, genial de textura y la combinación de sabores nos pareció muy acertada.

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Luego nos sirvieron avestruz con salsa de fresas y miniverduritas que estaba buenísimo. El sabor de la salsa no era nada empalagoso y combinado con la carne era espectacular.

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Uno de los últimos platos fueron unas cocochas que a mí no me entusiasmaron demasiado pero porque la textura en si me da un poco de repelús, aún así debo reconocer que el sabor era bastante bueno. Perdonad la foto porque no nos acordamos de hacerla al principio y lo arreglamos como pudimos.

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Y el último plato principal que nos trajeron fue una carne con setas deliciosa. La textura era espectacular y las setas estaban muy bien cocinadas y le daban un sabor muy bueno a la carne.

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Como postre, nos trajeron una torrija con sorbete de mandarina y crujiente de lacasitos. Estaba espectacular de verdad. Se deshacía en boca y los sabores combinaban todos a la perfección. Sorprendente y delicioso.

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Y… ¿cómo está de precio?

Como ya os he dicho, hay varios menús según el precio y el número de platos. Nosotras cogimos uno de 25€ que incluía 3 platos y uno de 60€ que incluía 5 platos.

La cosa es que habíamos reservado por El Tenedor con un 40% de descuento pero al llegar la chica nos dijo que el descuento solo se aplicaba en el menú de 60€, cosa que sabíamos o no habíamos leído antes, y así costaba 36€.

Los 2 menús más una botella de vino nos costó 77,85€.

Valoración global

Valmas nos ha encantado. Ha sido un descubrimiento genial al que ya estoy deseando volver.

El hecho de no tener que escoger platos nos encantó porque te ahorra el tener que pensar qué quieres comer y te descubre platos que, probablemente, si los hubieses tenido que elegir tú, no lo hubieras hecho.

Comimos bastante pero no salimos con sensación de estar muy llenas y la relación calidad precio nos pareció muy buena, y más si podéis coger el descuento.

Todo un gran descubrimiento en el centro de la ciudad al que seguro que vuelvo para enseñárselo a David.

Teresa

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La Turuleca. Cocina peruana informal en Barcelona.

Que hay veces que le tengo que hacer más caso a David en cuestiones gastronómicas, es un hecho. Porque puede que me esté perdiendo restaurantes que estén bien por ser más terca que una mula.

Por eso, y porque vi que tenían menú de la Restaurant Week de El Tenedor, fuimos a probar La Turuleca.

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¿Dónde está?

Encontramos La Turuleca en la calle Arizala 5, muy cerca de la parada de metro Badal.

¿Cómo es la decoración?

Sencilla, con líneas modernas con algún toque más rústico y en colores muy vivos y con cuadros con frases divertidas que siempre animan la velada.

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¿Cómo nos atendieron?

Todos los camareros fueron muy amables, un poco despistados en algún momento y eso que había poca gente cuando fuimos, pero en general muy bien.

¿Cuando fuimos?

Fuimos a comer un sábado a las 13:30h y reservamos por El Tenedor.

¿Qué comimos?

Como ya os he dicho al principio, fuimos a probar el menú de la Restaurant Week de El Tenedor, que consistía en un aperitivo, un primer plato, un segundo y un postre a elegir.

El aperitivo eran unos tequeños de pollo, muy ricos con una salsa rollo agridulce muy buena. Un entrante buenísimo e inesperadamente contundente, inesperado porque no los había probado nunca.

la-turuleca-tequeño

Como primer plato, David eligió la Causa de atún, muy buena pero, como todas las causas que hemos probado, bastante contundente; yo en cambio elegí el Ceviche clásico que estaba muy rico, no tenía nada particular que le hiciera destacar pero la leche de tigre tenía el sabor y el grado de acidez adecuado para mi sensible paladar.

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Como plato principal, ambos escogimos el arroz chaufa de pollo (la otra opción era lomo salteado). Lo cierto es que estaba riquísimo, con un sabor delicioso y con la proporción de ingredientes adecuada (todos sabemos que hay veces que los trozos de pollo brillan por su ausencia). Eso sí, es un plato muy contundente y la ración que sirven es muy generosa; algo a agradecer pero que dejó fuera de combate incluso a David.

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Para finalizar, habíamos elegido postre, una tarta de zanahoria y una tarta tres leches, pero lo cierto es que no pudimos terminarnoslas de lo llenos que estábamos.

Y… ¿cómo está de precio?

El menú que comimos costaba 25€ por persona e incluía una bebida por persona.

Valoración global

Si lo comparo con otros restaurantes de cocina peruana a los que hemos ido es de los más sencillos; pero no por eso menos bueno. Menos sofisticado quizás sería la palabra.

La calidad de la comida la encontramos bastante buena y las raciones de los platos más que suficientes.

El ambiente era muy tranquilo, por lo menos a la hora a la que fuimos nosotros, muy alegre y desenfadado. Ideal para comidas de fin de semana informales en las que no te quieres complicar la vida pero sí comer algo diferente a lo que comes durante la semana

Por la proximidad a lugares que tenemos que acudir frecuentemente, lo más seguro es que repitamos ya que nos aseguraremos comer bien aún en ocasiones que tengamos que comer rápido.

Teresa

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